Ocronos – Editorial Científico-Técnica

Estudio radiológico de la edad ósea

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 2–Febrero 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº2: 79

Autor principal (primer firmante): Sandra Perera Martínez

Fecha recepción: 18 de Enero, 2021

Fecha aceptación: 14 de Febrero, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(2): 79

Autores:

  1. Sandra Perera Martínez (Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear).
  2. Andrea Palacios De Pazos (Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear).
  3. Yasmín Mori Mogena (Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear y Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería).
  4. Nevada Coto Mejido (Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear y Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería).
  5. Laura Herrero Delgado (Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear).
  6. Alejandro Ríos Pilar (Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear y Técnico Superior en Radioterapia y Dosimetría).

Palabras clave:

Osteoblastos, edad ósea, placas de crecimiento

Introducción

El estudio de la edad ósea permite calcular la madurez del sistema esquelético de un individuo, normalmente un niño, ya que son quienes están en edad de crecimiento. Se suele hacer con una radiografía que incluya la muñeca, la mano y los dedos (generalmente de la extremidad no dominante). Se trata de un procedimiento seguro e indoloro en el que se usa una pequeña cantidad de radiación. Los huesos de la radiografía se comparan con imágenes radiográficas de un atlas estándar del desarrollo óseo, que está basado en datos de una gran cantidad de otros individuos de la misma edad y el mismo sexo que el que se está estudiando. La edad ósea se mide en años.

Los huesos de los niños, por ejemplo, los de los dedos y la muñeca, tienen «zonas de crecimiento» en cada extremo, que reciben el nombre de «placas de crecimiento». Estas placas están formadas por osteoblastos, que son responsables del crecimiento longitudinal de los huesos. Las placas de crecimiento se pueden diferenciar fácilmente en una radiografía porque son visiblemente más blandas y contienen menos minerales que el resto del hueso; por tanto, se ven más oscuras en una imagen radiográfica.

A medida que los niños crecen, las placas de crecimiento van cambiando de aspecto y se vuelven más delgadas, hasta que finalmente desaparecen (placas de crecimiento cerradas). Como las placas cambian de aspecto según la edad, los médicos pueden asignar una edad ósea de acuerdo con el aspecto de los huesos y las placas de crecimiento. La edad ósea de un niño (también llamada «edad esquelética») se asigna determinando cuál de las radiografías estándar del atlas se asemeja más a los huesos del niño en la radiografía.

Una diferencia entre la edad ósea y la edad cronológica de un niño podría indicar la presencia de un problema de crecimiento. Pero estas diferencias no siempre indican que existe un problema, porque los niños perfectamente sanos pueden tener una edad ósea que no coincida con su edad cronológica.

*Para consultar la edad ósea de un individuo con los datos del mismo o para visualizar ejemplos de la osificación (evolución de las placas de crecimiento), acceder al siguiente enlace: http://www.lpi.tel. uva.es/mo/

¿Para qué sirve?

Un estudio de edad ósea puede ayudar a evaluar el ritmo con el que está madurando el esqueleto de un niño. Esto puede ayudar a diagnosticar posibles afecciones que alteran (retrasan o aceleran) el desarrollo y el crecimiento físico del paciente.

Se puede utilizar para predecir datos como durante cuánto tiempo crecerá, en qué momento entrará en la pubertad o cuál será la estatura final del individuo de estudio.

Este estudio también es necesario para hacer un seguimiento u orientar el tratamiento de algunas afecciones relacionadas con el crecimiento, por ejemplo:

Procedimiento radiográfico

El método de elección para determinar la edad ósea es la radiología simple, debido a los bajos niveles de radiación que emite, la buena visualización de las estructuras óseas que permite, su gran accesibilidad y la rapidez con la que se realiza la prueba.

Se elige generalmente la radiografía de mano-muñeca frente a la de otras estructuras porque presenta la gran ventaja de que en esta zona existen varios centros de osificación (placas de crecimiento), adicionalmente se encuentra lejos de las gónadas (zonas muy radiosensibles, sobre todo en etapas de desarrollo, que por tanto, hay que proteger de la radiación) y necesita menor irradiación que otras zonas para conseguir una buena calidad de imagen.

A pesar de esto, no siempre se elige la mano / muñeca, ya que los distintos centros de osificación no tienen el mismo valor predictivo de maduración en las distintas edades, debiendo elegir aquellos que caracterizan mejor la madurez ósea en cada grupo de edad.

En cuanto a consideraciones técnicas, la dosis de radiación efectiva recibida por la realización de una radiografía posteroanterior de mano-muñeca (la proyección radiográfica de elección para la valoración de la edad ósea) es menos de 0,00012 mSv, equivalente a menos de 20 minutos de radiación basal natural o 2 minutos de un vuelo transatlántico. Así, en el ámbito de la clínica, el riesgo es mínimo, aunque como cualquier otra prueba complementaria no ha de realizarse sin una justificación.

Figura 1. Radiografía posteroanterior de mano-muñeca.

Figura 2. Edad ósea calculada automáticamente por una IA en una radiografía PA de mano.

Predicción de la talla adulta

Como ya hemos mencionado anteriormente el estudio radiológico de la edad ósea posee la capacidad de predecir la estatura final del individuo de estudio. Es un procedimiento común en endocrinología pediátrica. Existen diversos métodos orientativos para su cálculo, de los cuales los más extendidos son el de Bayley y Pinneau y el de Tanner-Whitehouse, ambos suficientemente precisos cuando se estudia a grupos de niños sanos, pero pierden precisión en condiciones patológicas.

El más empleado por su sencillez es el primero y se basa en la correlación entre la talla actual y la adulta a distintas edades, o dicho de otro modo, el porcentaje de talla adulta alcanzada a una edad cronológica determinada. Para el cálculo se deben conocer la edad cronológica, la edad ósea y la talla actual:

Talla adulta = (Talla actual/Porcentaje de talla adulta alcanzada [%]) x 100 (Porcentaje de la talla adulta alcanzada = Edad ósea/Edad cronológica x 100)

Si el pronóstico de talla adulta se encuentra entre ± 5 centímetros de la talla diana, nos orienta hacia la concordancia de la talla del niño con la de sus padres y la probable ausencia de patología del crecimiento.

Conclusión

El estudio radiológico de la edad ósea es muy útil para medir lo relacionado con el crecimiento, sea este patológico o no; es una prueba muy accesible, muy rápida, poco costosa y muy segura, por lo que se utiliza mucho y no representa un gran riesgo realizarla en niños, lo que la convierte en un procedimiento muy común.

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