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Incluido en la revista Ocronos. Vol. VIII. N.º 6–Junio 2025. Pág. Inicial: Vol. VIII; N.º 6: 878
Autor principal (primer firmante): Elisabet Lanau Torres
Fecha recepción: 02/06/2025
Fecha aceptación: 28/06/2025
Ref.: Ocronos. 2025;8(6): 878
Autores:
Elisabet Lanau Torres
Mariela de Jesús Jiménez Giraldo
Mónica Alda Lamarca
Ana Luz Sierra Pérez
Ángela Ruiz Molés
Eduardo Blasco Lozano
Palabras clave: Estreñimiento, Pediatría, Tránsito intestinal, Dolor abdominal, Alimentación infantil, Hábitos intestinales.
Resumen
El estreñimiento crónico funcional es uno de los motivos de consulta más frecuentes en Pediatría, con una prevalencia que puede alcanzar hasta el 30% de los niños en edad escolar. A pesar de su elevada incidencia, suele estar infradiagnosticado o tratado de forma inadecuada, lo que puede derivar en complicaciones físicas y emocionales importantes. El abordaje requiere una valoración clínica cuidadosa, la exclusión de causas orgánicas y la implementación de un tratamiento individualizado que combine educación familiar, modificaciones dietéticas, cambios conductuales y, en muchos casos, apoyo farmacológico. Este artículo revisa el enfoque diagnóstico y terapéutico del estreñimiento crónico en la infancia, destacando el papel clave de la Atención Primaria y el acompañamiento continuo a las familias.
Abstract
Chronic functional constipation is one of the most frequent reasons for pediatric consultation, with a prevalence reaching up to 30% in school-aged children. Despite its high incidence, it is often underdiagnosed or inadequately treated, leading to significant physical and emotional consequences. Management requires careful clinical assessment, exclusion of organic causes, and the implementation of an individualized treatment plan combining family education, dietary modifications, behavioral changes, and often pharmacological support. This article reviews the diagnostic and therapeutic approach to chronic constipation in childhood, emphasizing the key role of primary care and ongoing family support.
Introducción
El estreñimiento crónico en niños es una alteración del hábito intestinal que, aunque común y generalmente benigna, puede interferir de forma significativa en la calidad de vida del menor y su entorno familiar. A diferencia del estreñimiento transitorio, que suele asociarse a cambios dietéticos o enfermedades agudas, el estreñimiento crónico persiste durante semanas o meses, y puede desencadenar síntomas como dolor abdominal, retención fecal, incontinencia, irritabilidad y rechazo a ir al baño.
En la mayoría de los casos, se trata de un estreñimiento funcional, es decir, sin una causa orgánica identificable, en el que intervienen factores conductuales, dietéticos, emocionales y ambientales. El diagnóstico precoz, junto con una intervención terapéutica adecuada y sostenida en el tiempo, es esencial para prevenir complicaciones como el megacolon funcional, fisuras anales o el deterioro de la autoestima del niño. Este artículo aborda los aspectos fundamentales del diagnóstico y tratamiento del estreñimiento crónico en la infancia, y subraya la importancia del acompañamiento cercano desde Atención Primaria.
Definición y criterios diagnósticos
El estreñimiento crónico funcional en Pediatría se define, según los criterios de Roma IV, como la presencia de al menos dos de los siguientes síntomas durante un mes en menores de 4 años, o durante al menos dos meses en mayores de 4 años: evacuaciones infrecuentes (menos de dos por semana), episodios de incontinencia fecal, retención voluntaria de heces, dolor o esfuerzo excesivo al defecar, presencia de heces de gran diámetro y antecedentes de evacuación dolorosa.
En la práctica clínica, es frecuente que los padres consulten por la escasa frecuencia de las deposiciones o por el dolor que experimenta el niño al defecar. Sin embargo, no siempre se asocia el problema con una alteración persistente del hábito intestinal. Es crucial realizar una historia clínica detallada, preguntando sobre los patrones de evacuación, el inicio de los síntomas, las características de las heces, la conducta del niño ante el momento de ir al baño y la repercusión emocional que esto genera.
La exploración física debe incluir la palpación abdominal y la inspección de la zona perianal, valorando la presencia de fisuras, irritación o restos fecales. En ausencia de signos de alarma — como pérdida de peso, vómitos recurrentes, retraso en el crecimiento o sangrado rectal persistente— no es necesario realizar pruebas complementarias, ya que la causa más habitual es funcional.
Factores desencadenantes y mantenimiento del cuadro
En la mayoría de los casos, el estreñimiento funcional comienza en torno al aprendizaje del control de esfínteres o tras un episodio doloroso al defecar. Esta experiencia negativa lleva al niño a evitar el momento de ir al baño, iniciándose un círculo vicioso de retención fecal, acumulación de heces duras, mayor dolor y aumento de la evitación.
Entre los factores más frecuentemente implicados se encuentran la ingesta insuficiente de líquidos y fibra, el sedentarismo, los cambios en la rutina (inicio del colegio, viajes), el estrés emocional y los estilos educativos que castigan o presionan el control del esfínter. También influyen aspectos temperamentales y de personalidad, como la tendencia a controlar el entorno o la baja tolerancia a la frustración.
Una evaluación integral del caso debe tener en cuenta estos factores para adaptar las recomendaciones de forma realista y progresiva, sin culpabilizar al niño ni a sus cuidadores.
Abordaje terapéutico en Atención Primaria
El tratamiento del estreñimiento crónico en Pediatría se basa en tres pilares: educación, modificación de hábitos y apoyo farmacológico. El primer paso es explicar a la familia en qué consiste el trastorno, cuál es su evolución esperable y qué medidas son necesarias para su resolución. Es fundamental transmitir que se trata de un proceso largo, que requiere constancia y acompañamiento, y que no debe suponer una fuente de conflicto con el niño.
En cuanto a los hábitos, se recomienda aumentar la ingesta de agua y alimentos ricos en fibra (frutas, verduras, legumbres, cereales integrales), fomentar la actividad física diaria y establecer una rutina de ir al baño todos los días a la misma hora, preferentemente después de las comidas. El uso de un adaptador para el inodoro y un reposapiés favorece una postura adecuada y reduce la ansiedad.
El tratamiento farmacológico más utilizado es el polietilenglicol (PEG 3350), un laxante osmótico bien tolerado, eficaz y seguro a largo plazo. En fases iniciales puede ser necesario realizar una desimpactación fecal antes de comenzar el tratamiento de mantenimiento. Otros laxantes como la lactulosa, el lactitol o los enemas deben usarse bajo indicación médica específica. La suspensión precoz del tratamiento es una de las causas más frecuentes de recaída.
El acompañamiento continuo desde Atención Primaria permite realizar ajustes según la evolución, reforzar el cumplimiento terapéutico y atender los posibles efectos secundarios o dudas de la familia. También se deben identificar casos en los que sea necesaria la derivación a gastroenterología pediátrica, como los que no mejoran tras varios meses de tratamiento o presentan signos atípicos.
Repercusiones emocionales y escolares
El estreñimiento crónico puede afectar de forma significativa la autoestima del niño, especialmente cuando aparece incontinencia fecal en edad escolar. Estos episodios suelen generar vergüenza, rechazo social y conductas de evitación que repercuten en el rendimiento académico y la vida social.
Desde los centros educativos es importante ofrecer apoyo y comprensión, evitando castigos o burlas, y facilitando el acceso al baño cuando el niño lo necesite. Los profesionales de la salud pueden colaborar con los centros mediante informes explicativos o pautas de actuación que ayuden a crear un entorno más comprensivo y protector.
En algunos casos, puede ser necesario el apoyo psicológico para abordar las consecuencias emocionales del trastorno, especialmente si existen antecedentes de acoso escolar, ansiedad social o dinámica familiar conflictiva.
Conclusión
El estreñimiento crónico en la infancia es un problema frecuente, con múltiples repercusiones en la salud física y emocional del niño. Su abordaje eficaz requiere una intervención integral, sostenida y adaptada a las necesidades de cada familia. La Atención Primaria tiene un papel clave tanto en la detección precoz como en el tratamiento y seguimiento, así como en la educación de los cuidadores. Promover hábitos saludables, desmitificar el uso de laxantes y reducir la carga emocional asociada a este trastorno es esencial para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de los menores afectados.
Bibliografía
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