Esquizofrenia: cómo afecta el consumo de drogas y el estrés

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 4 – Agosto 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº4:375

Autor principal (primer firmante): Patricia Aznar Serrano

Fecha recepción: 23 de julio, 2020

Fecha aceptación: 13 de agosto, 2020 

Ref.: Ocronos. 2020;3(4):375

Autores:

Patricia Aznar Serrano. Graduada en Enfermería. Experto Universitario en Cuidados de Anestesia.

Blanca María Higueras San Román. Graduada en Enfermería.

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Selina Buil Sanz. Graduada en Enfermería.

Tania Fuentes Cihuela. Graduada en Enfermería. Experto Universitario en Cuidados de Anestesia.

Pilar Asín Chinchilla. Graduada en Enfermería. Especialista en Enfermería Obstétrico – Ginecológica.

RESUMEN

Introducción

La esquizofrenia afecta al 1% de la población mundial. Su pronóstico es grave y tiende a la cronicidad, limitando las capacidades del enfermo y repercutiendo en su vida y en la de sus familiares.

Un importante porcentaje de estos pacientes consumen sustancias adictivas, las cuales producen efectos negativos en la evolución de la enfermedad. El estrés, a su vez, también es considerado uno de los principales desencadenantes de los síntomas de la esquizofrenia.

Objetivos

Explicar cómo afecta el consumo de drogas y los factores estresantes en pacientes diagnosticados de Esquizofrenia y resaltar la importancia de realizar Programas de Educación para la Salud para mejorar la calidad de vida de estos pacientes y sus familias.

Métodos

Se ha procedido a realizar una revisión de la bibliografía publicada en diferentes bases de datos, libros y Guías de Práctica Clínica.

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Conclusión

El consumo de drogas y los factores estresantes están muy relacionados con el empeoramiento de la evolución de la esquizofrenia.

La realización de Programas de Educación para la Salud individuales, grupales o familiares que abarquen todos los aspectos de vida del paciente son necesarios para mejorar la calidad de vida del paciente, facilitar su adherencia al tratamiento y conseguir un mejor manejo de la enfermedad.

INTRODUCCIÓN

El Trastorno Mental Grave (TMG) comprende varios diagnósticos clínicos que forman parte del grupo de las psicosis, siendo la esquizofrenia y trastorno bipolar los diagnósticos principales 1.

El término de esquizofrenia significa mente partida, pero también se le conoce como psicosis discordante, definida como “la discordancia entre el pensamiento y la conducta que manifiesta este pensamiento”. Su principal problema es que su pronóstico es grave y tiende a la cronicidad, limitando las capacidades del enfermo y repercutiendo en su vida y la vida de su familia 2.

Más de 20 millones de personas padecen esta patología a nivel mundial, lo que equivale a 1% de la población, de los cuales entre un 25-50% consumen sustancias adictivas 3.

Las drogas producen alteraciones a nivel cerebral; en general suelen modificar la realidad vivida por el consumidor provocando, entre otros, efectos alucinógenos, relajación, somnolencia y en algunos casos pueden generar efectos permanentes que deriven en problemas psiquiátricos. Son capaces de provocar, acelerar o destapar síntomas de alteraciones mentales. De hecho, existen ciertas drogas, como las anfetaminas, el cannabis, los alucinógenos (LSD), la cocaína o el alcohol que pueden inducir a la psicosis en personas especialmente vulnerables a padecer esquizofrenia 4,5.

Además, el abuso de drogas aumenta significativamente el riesgo de cometer actos violentos en personas diagnosticadas con esquizofrenia. Las personas que sufren de síntomas psicóticos y / o paranoicos, los cuales tienden a empeorar si se suspenden los tratamientos, también tienen un riesgo más elevado de cometer este tipo de actos 6.

En cuanto al estrés, entendido como “el conjunto de pautas habituales de respuesta cognitiva, emocional, vegetativa y conductual ante situaciones percibidas como potencialmente nocivas, peligrosas o desagradables” es uno de los desencadenantes más frecuentes de los síntomas de la esquizofrenia 7,8.

OBJETIVOS

  1. Explicar cómo afecta el consumo de drogas y los factores estresantes en pacientes diagnosticados de esquizofrenia.
  2. Resaltar la importancia de realizar Programas de Educación para la Salud individuales, grupales o familiares para mejorar la calidad de vida de estos pacientes y sus familias.

MÉTODOS

Se ha procedido a realizar una revisión de la bibliografía publicada en diferentes bases de datos de enfermería y Ciencias de la Salud, libros y Guías de Práctica Clínica.

Tras la búsqueda de documentación, se ha realizado una selección de los documentos que mantenían relación con el tema de la revisión y los objetivos planteados.

DISCUSIÓN

Según la bibliografía, entre los pacientes con esquizofrenia consumidores de algún tipo de droga, el alcohol es una de las sustancias de mayor abuso, junto al tabaco. En un estudio realizado en Madrid, se demostró que el 29,5% de pacientes esquizofrénicos consumían alcohol. Esta cifra solo estaba superada por el consumo de tabaco, que fue del 69,8% 3,9.

Asimismo, al hablar del consumo de alcohol no podemos olvidar las múltiples patologías y efectos negativos que conlleva. Está asociado con trastornos en el sistema nervioso, trastornos neuropsiquiátricos, puede producir hipertensión arterial, hipertensión pulmonar, cirrosis o alteraciones cardiacas, entre otras, y puede relacionarse con deficiencias nutricionales 9.

Además, se ha demostrado que en pacientes con esquizofrenia el consumo de alcohol incrementa el riesgo de padecer recaídas psicóticas de manera independiente de otras variables tanto clínicas como terapéuticas3.

El tabaco constituye una de las principales causas de muerte evitable en países desarrollados. En relación con la salud mental, la prevalencia de tabaquismo es elevada, ya que supone alrededor del 90% en pacientes esquizofrénicos y de un 45-70% en pacientes con otras patologías mentales, frente al 25-30% de la población general. Este hábito aumenta el riesgo de padecer otras patologías, desde cardiopatías o enfermedades bronquiales crónicas hasta cáncer de pulmón o laringe.

Además, en pacientes esquizofrénicos, el consumo de tabaco se relaciona con la necesidad de incrementar la dosis del tratamiento antipsicótico en comparación con los no fumadores para conseguir el mismo efecto terapéutico. De esta forma, los efectos adversos de los fármacos pueden verse aumentados y también les resulta más complicado abandonar el hábito tabáquico que a las personas que no padecen esquizofrenia 10,11.

El Trastorno Mental Grave se asocia con una mayor morbimortalidad, lo que representa un importante problema de salud, con una vida media más corta (de 11 a 20 años menos), en comparación con la población general. Una parte de esta mayor mortalidad puede explicarse por la alta frecuencia de suicidio y de accidentalidad en estos pacientes, pero se debe, sobre todo, a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas, respiratorias e infecciosas, que puede ser tres veces superior al de la población general, tanto por el estilo de vida sedentario al que suelen recurrir como por los efectos adversos de la propia medicación 12,13.

En cuanto al estrés, los esquizofrénicos presentan mayor Índice de Reactividad al Estrés que la población general, por lo que la exposición a agentes estresantes puede desencadenar una crisis, ya que tienen escasa capacidad para afrontar los factores ambientales, lo que se traduce en altos niveles de ansiedad ante cambios en la vida cotidiana 14,15.

Por tanto, un episodio psicótico se puede presentar en un individuo vulnerable cuando se enfrenta a problemas que sobrepasan sus posibilidades de afrontamiento. Así, las cargas emocionales excesivas pueden desencadenar los primeros brotes, pero también los posteriores brotes pueden ser provocados por situaciones de estrés, aunque sean de carga leve. Es preciso destacar que un ambiente familiar estresante también constituye un estresor ambiental por lo que el riesgo de recaída aumenta cuatro veces aproximadamente en estos casos 16,17.

Sin embargo, el paciente no está indefenso ante el estrés, pudiendo desarrollar una mejor capacidad de afrontamiento que suponga un factor de protección que permita una mejor evolución del trastorno 16,17. Con una intervención psicológica directa en el paciente y su familia se conseguiría una mejoría del enfermo, un mejor clima emocional familiar, siendo conveniente la implementación de medidas de prevención y manejo del estrés que tienen valor en la profilaxis y terapéutica de la esquizofrenia 18,19.

En los últimos años se está haciendo hincapié en Programas de Educación para la Salud y en la necesidad de intervenciones psicosociales, tanto a nivel individual como a nivel grupal y familiar dirigidas a la mejora del funcionamiento personal, social y del manejo de la enfermedad, de la adherencia terapéutica, así como la reducción de síntomas y la prevención de recaídas 16.

CONCLUSIONES

El consumo de drogas, frecuente entre los pacientes diagnosticados de esquizofrenia, y los factores estresantes están estrechamente relacionados con el empeoramiento de la evolución de la esquizofrenia.

Es necesario plantear Programas de Educación para la Salud individuales, familiares y/o grupales que abarquen todos los aspectos de vida del paciente para mejorar su calidad de vida, facilitar su adherencia al tratamiento y conseguir un mejor manejo de la enfermedad.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Grupo de Trabajo de la GPC de Intervenciones Psicosociales en el Trastorno mental Grave. Guía de Práctica Clínica de Intervenciones Psicosociales en el Trastorno Mental Grave. Barcelona: Ministerio de Sanidad y Política Social; 2009.
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  3. Goldberg RJ. Guía práctica para la asistencia del paciente psiquiátrico. 3ª ed. Barcelona: Elsevier Masson. 2008.
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