Los EPI, un impedimento para la comunicación oral y un aliciente para la comunicación no verbal

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 8– Diciembre 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº8:255

Autor principal (primer firmante): María Alicia Argüelles Rozada

Fecha recepción: 22 de diciembre, 2020

Fecha aceptación: 28 de diciembre, 2020

Ref.: Ocronos. 2020;3(8):255

Autoras:

María Alicia Argüelles Rozada, Josefa Elena Menéndez Paz, María Belén Martínez Álvarez

Categoría profesional

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Auxiliar de clínica, auxiliar administrativo, celador

Introducción

Se considera EPI (equipo de protección individual) a todo aquel equipo que tenga como destino ser llevado por el trabajador con la función de ser útil en la protección del mismo frente a cualquier riesgo que pueda influir en su salud o seguridad.

Cada EPI deberá ser adecuado al tipo de riesgo al que se exponga el trabajador sin que el mismo suponga un riesgo añadido, teniendo siempre en cuenta la necesidad ergonómica y de salud del trabajador, siendo obligación del empresario su suministro, así como el cumplimiento de todas las características antes mencionadas.

(“Normativa de la Unión Europea, la Directiva 89/686/CEE del Consejo de Gobierno 30-11-1989″)

Resumen

La comunicación no verbal es el origen de todo tipo de comunicación y la más antigua ya que antes de que existiese el lenguaje en la prehistoria ya nos comunicábamos con signos y gestos, y aunque no le demos su merecida importancia, ya los psicólogos nos dicen que un 55% por ciento de lenguaje corporal, un 38% en el tono de voz y un escaso 7% de las palabras, forman el total de la comunicación.

Por ello y porque la situación que vivimos así lo demanda por el uso de los equipos de protección individual (EPI) y el impedimento que representan para la comunicación oral, es necesario que desarrollemos en lo posible las habilidades que favorezcan la comunicación no verbal.

Palabras clave

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EPI, comunicación no verbal, angustia, confianza

Si antes de la pandemia a poca gente le sonaba la palabra EPI, ahora raro será que alguien no sepa de qué se está hablando cuando se menciona y a todos nos viene a la cabeza una imagen con mascarilla, gafas, pantallas, batas, guantes etc. Y todos sabemos por desgracia lo que una simple mascarilla dificulta la comunicación interpersonal, de ahí que nos centremos en la comunicación no verbal (“toda aquella comunicación que se realiza al margen del habla”, gestos faciales, posturas corporales, etc.) y en su práctica como habilidad comunicativa, algo imprescindible en tiempos de COVID 19.

Ya desde la entrada de un paciente sospechoso de COVID por urgencias los EPI se hacen imprescindibles dificultando la visión de nuestros labios y obstaculizando la salida de nuestra voz. Si el paciente además pasa a confirmarse como positivo, la dificultad comunicativa se incrementa ya que entonces los EPI (constan de: gorro, gafas, mascarilla FFP2, bata, doble guante y calzas) mucho más completos apenas dejan visible parte de nuestro rostro.

También es determinante para la comunicación el estado de gravedad en que dicho paciente se encuentre ya que también la propia enfermedad puede imposibilitarle el habla por las dificultades respiratorias etc. En cuyo caso la comunicación no verbal se hace aún más importante ya que es necesario crear un clima de confianza y tranquilidad en el paciente. Un simple gesto como una leve caricia (siempre con la debida protección) puede transmitir al paciente que no está solo y que nos preocupamos por su bienestar.

Conclusiones

Resulta angustioso para el paciente COVID el darse cuenta de que lo que en un principio fue sospecha se convierte en una dura realidad y el miedo a esta nueva enfermedad que tantas veces se torna letal puede convertirse en ansiedad.

Por eso es tan importante intentar crear ese clima de confianza entre trabajador y paciente para que el ambiente se vuelva más relajado y así rebajar la tensión provocada por ese miedo a un peligro desconocido.

Debemos hacer hincapié en nuestras habilidades no verbales sobre todo cuando nos acercamos a un paciente y éste solo puede vernos los ojos ya que el resto está cubierto por los equipos de protección individual (EPI), es entonces cuando debemos” sonreír con la mirada”, inclinarnos hacia él para mostrarle nuestro interés e incluso acariciar cuando vemos que el paciente está deprimido anímicamente, situación bastante frecuente en estos casos agravado también por las restricciones de visitas familiares.

Nuestros gestos delatan nuestras emociones y nuestro instinto se guía por ellos porque son más sinceros que las palabras ya que se realizan de forma inconsciente, por eso a los pacientes les relaja más una simple sonrisa que una palabra. Pongamos pues en práctica nuestras habilidades no verbales y comuniquemos nuestra confianza, nuestro apoyo, y nuestra preocupación por el bienestar de los pacientes tan necesitados de cuidados y afecto en estos tiempos de pandemia.

Bibliografía

  1. https://www.vivosano.org/ enemigo-interior-la-angustia -la-ansiedad/
  2. https://www.ionos.es/ startupguide/productividad/ la-comunicacion-no-verbal/
  3. https://proyectohuci.com/ es/comunicacion- no-verbal-y -confianza – confianza/
  4. https://es.wikipedia. org/wiki/Equipo_de_ protecci%C3%B3 n_individua