Revisión bibliográfica. La Enfermería y el sistema de triaje hospitalario de los servicios de Urgencias: ¿cuál es su papel en ellos?

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VIII. N.º 9–Septiembre 2025. Pág. Inicial: Vol. VIII; N.º 9: 1761

Autor principal (primer firmante): Clara Torán Gonzalvo

Fecha recepción: 01/09/2025

Fecha aceptación: 28/09/2025

Ref.: Ocronos. 2025;8(9): 1761

Autores:

  1. Clara Torán Gonzalvo. Enfermera. Hospital Obispo Polanco. Teruel.
  2. Elena Martínez González. Enfermera. Hospital Obispo Polanco. Teruel
  3. Beatriz Montón Gascón. Enfermera. Hospital Obispo Polanco. Teruel.
  4. Susana Rodríguez Uceda. Enfermera. Hospital Obispo Polanco. Teruel.
  5. José Manuel Palacios Parrilla. Enfermero. Hospital Obispo Polanco. Teruel.

Resumen

El triaje es un proceso fundamental que permite clasificar a los pacientes de los servicios de urgencias según la gravedad de su estado clínico, garantizando una atención priorizada y eficiente. Históricamente, el triaje se empleaba en el campo de batalla y la figura encargada de llevar a cabo esta clasificación era el personal médico. Pero con el paso de los años, la Enfermería pasó a ser la encargada de esta función.

Actualmente, el personal de Enfermería cumple un papel central en este procedimiento, al encargarse de la valoración inicial, la aplicación de sistemas estandarizados y la toma de decisiones clínicas en contextos de alta presión. Por ello, la formación específica, la experiencia clínica y la capacidad de juicio crítico influyen directamente en la calidad del triaje realizado por Enfermería.

Sin embargo, existen barreras y desafíos como la sobrecarga asistencial, la variabilidad en la capacitación, y la falta de reconocimiento formal del triaje como competencia avanzada, entre otros, a los que se tiene que enfrentar el enfermero de triaje.

Palabras clave:

Triaje, Enfermería, urgencias hospitalarias, clasificación de pacientes, sistemas de triaje, atención sanitaria.

Introducción

El aumento constante de la demanda asistencial en los servicios de urgencias hospitalarios, la complejidad de los casos clínicos y la limitación de los recursos disponibles, hacen imprescindible la existencia de herramientas que permitan organizar la atención de forma eficiente y segura. Una de estas herramientas es el triaje.

El triaje es un procedimiento estructurado dirigido a optimizar la seguridad del paciente desde su llegada a urgencias. Tiene como objetivo realizar una valoración rápida e inicial del estado clínico de cada paciente, con la finalidad de clasificarlos, estableciendo prioridades de atención médica según el nivel de gravedad y el riesgo vital. Esta clasificación permite garantizar que los pacientes con mayor necesidad reciban atención médica en el menor tiempo posible, evitando el deterioro de su salud por motivo de la espera. Su aplicación adecuada puede reducir la mortalidad, disminuir los tiempos de espera y mejorar la satisfacción tanto del paciente como del personal sanitario 1.

Además, el triaje no es simplemente una herramienta para una gestión asistencial equitativa de los servicios de urgencias, sino que también es una necesidad ineludible para un uso eficiente y una distribución racional de los recursos sanitarios disponibles (humanos, materiales y estructurales) en la prestación de atención, con el fin de buscar mejorar la fluidez del servicio 2,3.

Históricamente, el término “trier” (palabra francesa cuyo significado es clasificar, repartir los elementos de un conjunto de grupos) aparece por primera vez como término médico a comienzos del siglo XVIII en uno de los diarios de Pierre-François Percy (1754-1825), médico militar y profesor universitario parisino.

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Sin embargo, es a Dominique-Jean Larrey (1766-1842), cirujano de la Revolución Francesa, al que se considera el verdadero artífice del sistema de triaje, basado en la necesidad de evaluar y clasificar a los soldados heridos, independientemente de su graduación, con la máxima celeridad.

En 1806, en la batalla de Jena, se llevó a cabo la primera clasificación de pacientes (en este caso soldados heridos) o triaje. El sistema empleado categorizaba a los heridos en 3 grados: herida peligrosa, herida menos peligrosa y herida leve. Con esta clasificación, aquellos que no tenían capacidad de recuperación, debían abandonarse a su suerte en el campo de batalla y solo debían llevar al hospital a los que pudiesen sobreponerse a las heridas. Con este novedoso sistema disminuyó de forma sustancial la mortalidad en el campo de batalla.

En 1854, durante el Sitio de Sebastopol, los enfermeros realizaron por primera vez labores de triaje, hasta ese momento tarea exclusiva de los médicos, en especial de los cirujanos 3.

Actualmente, el profesional de Enfermería cumple un rol esencial en el triaje hospitalario. Es, en la mayoría de los casos, el primer contacto que tiene el paciente al ingresar en urgencias y es quien realiza la evaluación clínica inicial a través de escalas, algoritmos y protocolos. También es quien garantiza la equidad en la asistencia sanitaria y el cumplimiento de los derechos fundamentales de los pacientes siguiendo los cuatro principios bioéticos de autonomía, no maleficencia, beneficencia y justicia, que reúne el triaje 4.

Objetivo

Objetivo general

Analizar y aportar una visión integral sobre el papel que desempeña la Enfermería en los sistemas de triaje, su contribución a la atención en urgencias y su impacto en la seguridad del paciente, a partir de la evidencia científica disponible.

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Objetivos específicos

  • Identificar las funciones del personal de Enfermería en el proceso de triaje.
  • Describir los principales sistemas de triaje utilizados en el ámbito hospitalario.
  • Explorar las competencias requeridas para el desempeño adecuado de esta función.
  • Examinar los retos y oportunidades para mejorar la práctica del triaje desde la perspectiva de la Enfermería.

Métodos

Este trabajo se llevó a cabo mediante una revisión bibliográfica narrativa, con el objetivo de recopilar, analizar y sintetizar la información disponible sobre el papel de la Enfermería en el sistema de triaje de los servicios de urgencias hospitalarios. La búsqueda de información se realizó utilizando bases de datos científicas reconocidas en el ámbito de la salud: PubMed, SCIELO, CINAHL, y Google Scholar como fuente complementaria.

Se utilizaron las siguientes palabras clave en español e inglés, combinadas mediante operadores booleanos (AND, OR): “triaje” OR “triage”, “Enfermería” OR “nursing”, “urgencias hospitalarias” OR “emergency services”, “clasificación de pacientes” OR “patient prioritization”, “sistemas de triaje” OR “triage systems”.

Los criterios de inclusión fueron:

  • Artículos científicos publicados entre 2015 y 2025.
  • Idiomas: español o inglés.
  • Acceso al texto completo.

La información extraída fue organizada y analizada en función de los objetivos específicos del trabajo, permitiendo una visión integral del papel de la Enfermería en el proceso de triaje hospitalario.

Resultados

El papel de la Enfermería en el triaje

La Enfermería asume un rol protagonista en el proceso de triaje, actuando como primer filtro clínico. Sus funciones incluyen: 4,5

  • Recepción y valoración inicial del paciente.
  • Aplicación del sistema de triaje correspondiente.
  • Evaluación de signos y síntomas mediante escalas validadas.
  • Registro de datos en sistemas informáticos.
  • Comunicación efectiva con el equipo multidisciplinario y con el paciente.
  • Reevaluación periódica de los casos en espera.
  • Velar por la seguridad tanto de los profesionales como del resto de los pacientes del servicio.

Sistemas de triaje

Para que un sistema de triaje pueda definirse como estructurado, y siguiendo las recomendaciones de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) entre otras, es imprescindible que dicho sistema cuente con estudios de fiabilidad, reproductibilidad, utilidad, aplicabilidad y validez.

Diversas fuentes bibliográficas coinciden en que en cada país no se emplea un único sistema de triaje, sino que se utiliza una amplia variedad de ellos. A continuación, se resumen los cinco sistemas de triaje estructurados más empleados y que tienen un mayor reconocimiento internacional:

  • Australasian Triage Scale (ATS)
  • Canadian Triage and Acuity Scale (CTAS)
  • Manchester Triage System (MT): utiliza algoritmos estructurados basados en síntomas principales.
  • Emergency Severity Index (ESI): clasifica a los pacientes de acuerdo a la gravedad clínica y necesidad de recursos.
  • Sistema estructurado de triaje (SET): lo conforman el Sistema Español de Triaje (SET) y el Model Andorrà de Triatge (MAT). Es ampliamente implementado en hospitales públicos de España además de Andorra e Hispanoamérica. Requiere una correcta interpretación de protocolos y algoritmos.

Siguiendo las recomendaciones de la evidencia científica, la mayoría de los sistemas de triaje, clasifican a los pacientes según escalas de cinco niveles 2.

Competencias y formación necesarias en Enfermería para el triaje

La práctica del triaje ha evolucionado notablemente en los últimos años, no solo en lo referente a la estandarización de protocolos, sino también en la creciente profesionalización del rol enfermero en este ámbito.

Para el correcto y eficaz desempeño de esta función, se requiere que el personal de Enfermería posea conocimientos sólidos y actualizados en valoración clínica, habilidades de comunicación y empatía hacia los demás, capacidad de toma de decisiones en condiciones de presión, dominio de herramientas digitales, y formación en gestión del riesgo y bioética 6.

El desarrollo de estas competencias se puede lograr mediante programas de formación continuada en el uso de herramientas de clasificación y priorización, simulaciones clínicas y supervisión activa, que permitan incorporar a nuevos profesionales y reciclar a los ya experimentados, con las innovaciones que la ciencia del triaje exige 4.

Estudios recientes han demostrado que el triaje realizado por profesionales de Enfermería capacitados, con formación específica y experiencia, presenta una alta fiabilidad, mejora la exactitud del triaje y reduce errores de clasificación. Esto constituye un componente clave en la mejora de la calidad asistencial en los servicios de urgencias. El juicio clínico del profesional de Enfermería es determinante 7.

Desafíos y oportunidades

Entre los principales desafíos se encuentran 4,8:

  • Sobrecarga laboral y falta de personal. Es necesario invertir en capital humano altamente cualificado, formado y con la experiencia que se requiere en el triaje.
  • Presión asistencial. Al ser el sistema de entrada a urgencias, muchas veces recibe un estrés extra por parte de los pacientes y familiares.
  • Dificultades en la estandarización de criterios entre profesionales por falta de protocolos claros
  • Estrés laboral y fatiga decisional. El triaje puede ser monótono y repetitivo, se debe realizar con rapidez y requiere concentración continua, debido a la toma de decisiones en contextos de alta incertidumbre. Este aspecto es algo importante para tener en cuenta ya que el cansancio mental puede crear una rutina que acabe sobrevalorando los triajes.
  • El reconocimiento del triaje como una competencia avanzada de Enfermería aún varía entre instituciones, lo que impacta en la autonomía y responsabilidad asumida por los profesionales. Se hace patente la necesidad de reconocimiento de profesionales con la especialidad propia de Enfermería de urgencias y emergencias 4.

Sin embargo, también existen oportunidades:

  • Incorporación de tecnologías de apoyo al triaje (inteligencia artificial, software clínico).
  • Protocolización y estandarización de procesos.
  • Mejora en las condiciones laborales del personal de Enfermería.
  • Mayor reconocimiento del rol enfermero en la toma de decisiones clínicas.

Conclusiones

El triaje constituye una herramienta fundamental para una correcta clasificación de los pacientes y una atención segura y eficiente en los servicios de urgencias hospitalarios. En este proceso, el personal de Enfermería cumple un papel central. Es más, hay que considerar que los servicios de urgencias hospitalarios son un punto vulnerable sin un triaje eficiente y de alta calidad y, en ellos, la Enfermería es el pilar sobre el que se sustenta la asistencia segura y equitativa para todo paciente.

El personal enfermero es el responsable de la valoración inicial y clasificación de los pacientes según su gravedad clínica aplicando protocolos estandarizados. Además, es el encargado de ejercer un juicio clínico que requiere formación continua, experiencia y habilidades comunicativas. La implementación adecuada de sistemas de triaje como el SET, MTS o ESI depende en gran medida del nivel de competencia del profesional de Enfermería.

A pesar de los múltiples retos a los que se tiene que enfrentar en su día a día, existen oportunidades para fortalecer el rol enfermero en el triaje como el reconocimiento institucional de su función estratégica en los servicios de urgencias.

Una mejora integral del sistema de triaje debe necesariamente contar con la implicación activa de la Enfermería, tanto en el plano asistencial como en el diseño e implementación de protocolos, con el fin de garantizar una atención equitativa, oportuna y centrada en el paciente.

Bibliografía

  1. Montero-Pérez J. Triaje en urgencias: “Separando el grano de la paja”. Emergencias [Internet]. 2022;34:161-162. DOI: 10.55633/s3me/E062.2022.
  2. Sánchez-Bermejo R, Herrero-Valea A, Garvi-García M. Los sistemas de triaje de urgencias en el siglo XXI: una visión internacional. Rev Esp Salud Pública [Internet]. 2021;95:6. Disponible en: https://ojs.sanidad.gob.es/index.php/resp/article/ view/665.
  3. Gargantilla Madera P, Martín Cabrejas BM. Los orígenes militares del triaje. Emergencias [Internet].2019;31:205-206. Disponible en: https://revistaemergencias.org/wp- content/uploads/2023/08/Emergencias-2019_31_3_205- 206-206.pdf.
  4. Sánchez-Bermejo R, Garvi-García M. Triaje: más allá del rojo y el azul. Emergencias [Internet]. 2021;33:468-469. Disponible en: https://revistaemergencias.org/wp- content/uploads/2023/08/Emergencias-2021_33_6_468- 469-469.pdf.
  5. Oredsson S, Jonsson H, Rognes J, et al. A systematic review of triage-related interventions to improve patient flow in emergency departments. Scand J Trauma Resusc Emerg Med [Internet]. 2015;19:43. DOI: 10.1186/1757-7241-19-43.
  6. Bullard MJ, Bernad U, Spence J, Grasfstein E. Revisions to the Canadian Emergency Department Triage and Acuity Scale (CTAS) adult guidelines. CJEM [Internet]. 2015;10(2):136–142. DOI: 10.1017/s1481803500009854.
  7. Lattuada G, Robaina R, Carrau J, Liñares N, Gorrasi J, Machado F. Nivel de concordancia entre personal entrenado y no entrenado en triaje y un sistema informático automatizado. Rev. Méd. Urug. [Internet]. 2018;34(3):4-18. Disponible en: https://doi.org/10.29193/rmu.34.3.3.
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