Enfermería y salud climática: el papel de los cuidados frente a los desafíos del cambio climático

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1311

Autor principal (primer firmante): Irene Valdemoros Fuica

Fecha recepción: 02/08/2026

Fecha aceptación: 29/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1311

Autores:

  • Irene Valdemoros Fuica
  • Elisa Royo Esteve
  • Lucía Bolea López
  • Martina Pes Martinez
  • Elena Torcal Buil
  • Nerea Valdemoros Fuica

Categoría profesional:

Enfermería

Resumen

El cambio climático constituye uno de los mayores retos para la salud pública del siglo XXI. El aumento de las temperaturas, la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, el deterioro de la calidad del aire y la modificación de los patrones de transmisión de enfermedades afectan de forma directa al bienestar de la población. Los profesionales de Enfermería, especialmente en Atención Primaria, salud comunitaria y hospitales, desempeñan un papel fundamental en la prevención, la educación sanitaria y la adaptación de los sistemas de salud a estos nuevos desafíos. Además de atender las consecuencias clínicas derivadas del cambio climático, la Enfermería puede promover prácticas asistenciales más sostenibles y contribuir a la sensibilización de la población. Este artículo analiza la relación entre la Enfermería y la salud climática, así como las principales estrategias para proteger la salud de las personas frente a los efectos del cambio climático.

Palabras clave: Enfermería; salud climática; cambio climático; salud pública; prevención.

Introducción

El cambio climático ha dejado de ser únicamente un problema ambiental para convertirse en un importante desafío sanitario. El incremento de las temperaturas medias, las olas de calor, las inundaciones, las sequías y la contaminación atmosférica tienen repercusiones directas sobre la salud y afectan especialmente a las personas mayores, los pacientes con enfermedades crónicas, la población infantil y los colectivos socialmente vulnerables.

Los sistemas sanitarios deben adaptarse a esta nueva realidad desarrollando estrategias preventivas y fortaleciendo la capacidad de respuesta frente a los riesgos relacionados con el clima. En este contexto, la Enfermería ocupa una posición estratégica debido a su proximidad con la población y a su participación en actividades de promoción de la salud, prevención de enfermedades y atención continuada.

La incorporación del enfoque de salud climática en la práctica enfermera permite ofrecer cuidados más integrales y responder de forma eficaz a las necesidades emergentes de la población.

Desarrollo

La salud climática estudia la relación entre los cambios ambientales y sus efectos sobre la salud humana. Las alteraciones del clima influyen en la aparición y agravamiento de múltiples enfermedades, incrementando la demanda asistencial y generando nuevos retos para los profesionales sanitarios.

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Las olas de calor representan uno de los riesgos más importantes. Las altas temperaturas aumentan la probabilidad de sufrir deshidratación, golpe de calor y descompensaciones de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y renales. La Enfermería participa activamente en la identificación de pacientes vulnerables y en la educación sobre medidas preventivas, como mantener una adecuada hidratación, evitar la exposición al sol durante las horas centrales del día y reconocer los signos de alarma.

La contaminación atmosférica constituye otro factor de riesgo relevante. La exposición prolongada a contaminantes ambientales puede agravar enfermedades respiratorias como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, además de aumentar el riesgo cardiovascular. La educación sanitaria orientada a reducir la exposición en episodios de mala calidad del aire forma parte de las intervenciones preventivas desarrolladas por Enfermería.

Los fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones o incendios forestales, también generan importantes consecuencias para la salud. Además de las lesiones físicas, pueden provocar problemas de salud mental, desplazamientos de población y dificultades para acceder a los servicios sanitarios. La Enfermería interviene en la atención inmediata, la organización de cuidados y el apoyo a las personas afectadas durante la recuperación.

La vigilancia de las personas especialmente vulnerables constituye una prioridad. Pacientes con enfermedades crónicas, personas mayores que viven solas, embarazadas, niños pequeños y personas con discapacidad requieren un seguimiento más estrecho durante situaciones de riesgo climático.

La promoción de hábitos saludables también contribuye a la salud climática. Fomentar el desplazamiento activo mediante caminatas o bicicleta cuando las condiciones lo permiten, promover una alimentación equilibrada basada en productos frescos y reducir el consumo de recursos innecesarios beneficia tanto la salud individual como el medio ambiente.

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La Enfermería participa igualmente en la sostenibilidad de los centros sanitarios. La correcta gestión de residuos, el uso responsable del material sanitario, la reducción del desperdicio de recursos y la utilización eficiente de la energía contribuyen a disminuir el impacto ambiental de la actividad asistencial sin comprometer la calidad de los cuidados.

La educación comunitaria constituye otra línea de actuación fundamental. Mediante talleres, campañas informativas y actividades de promoción de la salud, la Enfermería puede aumentar el conocimiento de la población sobre los efectos del cambio climático y promover comportamientos preventivos adaptados a las características de cada comunidad.

Las herramientas digitales favorecen la difusión de recomendaciones preventivas durante episodios de temperaturas extremas o contaminación ambiental. La comunicación mediante aplicaciones móviles, mensajes electrónicos o consultas telemáticas permite llegar rápidamente a personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones.

La formación continuada de los profesionales sanitarios en salud climática resulta imprescindible para afrontar los nuevos desafíos asistenciales. Conocer los efectos del cambio climático sobre la salud facilita la planificación de intervenciones preventivas y mejora la capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia.

La colaboración entre instituciones sanitarias, administraciones públicas y organizaciones comunitarias fortalece las estrategias de adaptación y permite desarrollar políticas orientadas a proteger la salud de la población frente a los efectos del cambio climático.

Conclusiones

El cambio climático representa un desafío creciente para la salud pública y exige una respuesta coordinada de los sistemas sanitarios. La Enfermería desempeña un papel esencial en la prevención de enfermedades relacionadas con el clima, la educación sanitaria, la protección de los grupos más vulnerables y la promoción de prácticas asistenciales sostenibles.

La incorporación de la salud climática a la práctica enfermera contribuye a ofrecer cuidados más integrales, fortalecer la resiliencia de las comunidades y mejorar la capacidad de adaptación frente a los efectos del cambio climático. El compromiso de la profesión con la sostenibilidad y la promoción de la salud será determinante para afrontar los retos sanitarios de las próximas décadas.

Bibliografía

  1. Organización Mundial de la Salud. Climate change and health. Ginebra: OMS; 2023.
  2. International Council of Nurses. Nurses, Climate Change and Health Position Statement. Ginebra: ICN; 2024.
  3. Ministerio de Sanidad. Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2024.