Enfermería perioperatoria: funciones de la enfermera instrumentista y la enfermera circulante como pilares de la seguridad quirúrgica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1309

Autor principal (primer firmante): Martina Pes Martinez

Fecha recepción: 02/08/2026

Fecha aceptación: 29/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1309

Autores:

  • Martina Pes Martinez
  • Irene Valdemoros Fuica
  • Elena Torcal Buil
  • Nerea Valdemoros Fuica
  • Lucía Bolea López
  • Elisa Royo Esteve

Categoría profesional:

Enfermería

Resumen

La atención quirúrgica requiere una coordinación precisa entre todos los profesionales que integran el bloque quirúrgico. Dentro de este equipo, la enfermera instrumentista y la enfermera circulante desempeñan funciones complementarias que garantizan el correcto desarrollo de la intervención, la seguridad del paciente y el mantenimiento de las condiciones de asepsia. Mientras la enfermera instrumentista se responsabiliza del manejo del instrumental estéril y del apoyo directo al cirujano, la enfermera circulante coordina los recursos necesarios, supervisa el cumplimiento de los protocolos y vela por la seguridad del paciente antes, durante y después del procedimiento. La actuación conjunta de ambas profesionales contribuye a reducir la incidencia de eventos adversos y mejora la calidad asistencial. Este artículo analiza las principales funciones de la Enfermería perioperatoria y su importancia dentro del equipo quirúrgico.

Palabras clave: Enfermería perioperatoria; enfermera instrumentista; enfermera circulante; seguridad del paciente; quirófano.

Introducción

El quirófano constituye un entorno altamente especializado en el que la coordinación entre los distintos profesionales resulta imprescindible para garantizar intervenciones seguras y eficaces. Cada procedimiento requiere una planificación detallada, una organización rigurosa del material y una comunicación constante entre todos los miembros del equipo.

La Enfermería perioperatoria participa activamente en todas las fases del proceso quirúrgico: preparación del paciente, desarrollo de la intervención y cuidados posteriores inmediatos. Dentro de este ámbito destacan dos figuras fundamentales: la enfermera instrumentista y la enfermera circulante, cuyas funciones, aunque diferentes, son complementarias e indispensables para el éxito de la cirugía.

La evolución tecnológica y la creciente complejidad de las intervenciones han incrementado la responsabilidad de estos profesionales, que deben combinar conocimientos técnicos, capacidad de organización y habilidades de comunicación para ofrecer unos cuidados de calidad.

Desarrollo

La Enfermería perioperatoria tiene como objetivo principal garantizar la seguridad del paciente durante todo el proceso quirúrgico, minimizando riesgos y favoreciendo un entorno de trabajo seguro tanto para el paciente como para el resto del equipo.

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Antes del inicio de la intervención, la enfermera circulante participa en la preparación del quirófano, comprobando que todo el equipamiento funciona correctamente y que el material necesario se encuentra disponible. Asimismo, verifica la identidad del paciente, el procedimiento programado, la documentación clínica, el consentimiento informado y la correcta preparación preoperatoria, siguiendo los protocolos de seguridad establecidos.

La enfermera instrumentista prepara la mesa quirúrgica organizando cuidadosamente el instrumental, las suturas, los dispositivos médicos y el material estéril que será utilizado durante la intervención. Esta preparación requiere un conocimiento profundo de la técnica quirúrgica y de las necesidades específicas de cada procedimiento.

Durante la cirugía, la enfermera instrumentista trabaja dentro del campo estéril, proporcionando al cirujano el instrumental adecuado en cada momento, anticipándose a las distintas fases de la intervención y manteniendo el orden del campo quirúrgico. Su experiencia permite agilizar el procedimiento y reducir interrupciones innecesarias.

Por su parte, la enfermera circulante permanece fuera del campo estéril y actúa como enlace entre el equipo quirúrgico y el resto del bloque quirúrgico. Se encarga de suministrar material adicional cuando es necesario, gestionar muestras biológicas, registrar los acontecimientos relevantes de la intervención y resolver cualquier incidencia logística que pueda surgir.

Una de las funciones compartidas por ambas profesionales es el control exhaustivo del instrumental, las gasas, las agujas y otros materiales utilizados durante la cirugía. El recuento sistemático antes, durante y al finalizar la intervención constituye una medida esencial para prevenir la retención accidental de cuerpos extraños en el paciente.

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La prevención de infecciones constituye otro de los pilares de la Enfermería perioperatoria. Tanto la instrumentista como la circulante supervisan el cumplimiento de las normas de asepsia, controlan la esterilidad del material y colaboran en el mantenimiento de un ambiente quirúrgico seguro.

La comunicación efectiva entre todos los integrantes del equipo resulta fundamental. La participación activa de la Enfermería en la verificación de seguridad quirúrgica, mediante listas de comprobación estandarizadas, contribuye a reducir errores relacionados con la identificación del paciente, el procedimiento o el lugar de la intervención.

Además de sus funciones técnicas, ambas profesionales desarrollan una importante labor asistencial y humana. Antes de la anestesia, la enfermera circulante proporciona apoyo emocional al paciente, resuelve dudas y transmite tranquilidad, favoreciendo una atención centrada en la persona.

Tras la intervención, la Enfermería verifica el estado del paciente antes de su traslado a la unidad de recuperación, comprueba la correcta identificación de las muestras enviadas al laboratorio y garantiza la continuidad de los cuidados mediante un adecuado registro de la información clínica.

La incorporación de nuevas tecnologías, como la cirugía robótica, la cirugía mínimamente invasiva y los sistemas digitales de trazabilidad del material quirúrgico, ha ampliado las competencias de la Enfermería perioperatoria, haciendo imprescindible la formación continuada y la actualización permanente de conocimientos.

El trabajo coordinado entre la enfermera instrumentista y la enfermera circulante favorece una utilización eficiente de los recursos, mejora la organización del procedimiento y aumenta la seguridad del paciente durante todo el proceso quirúrgico.

Conclusiones

La Enfermería perioperatoria constituye un elemento esencial dentro del bloque quirúrgico. Las funciones de la enfermera instrumentista y de la enfermera circulante, aunque diferentes, son complementarias y permiten garantizar la seguridad del paciente, la correcta organización del procedimiento y el mantenimiento de las condiciones de esterilidad.

Su participación activa en la planificación, el desarrollo y la finalización de la intervención quirúrgica contribuye a prevenir complicaciones, optimizar el trabajo del equipo multidisciplinar y mejorar la calidad asistencial. La formación continuada, la comunicación efectiva y el cumplimiento de protocolos basados en la evidencia consolidan a la Enfermería perioperatoria como uno de los pilares fundamentales de la cirugía moderna.

Bibliografía

  1. Asociación Española de Enfermería Quirúrgica. Recomendaciones para la práctica de la Enfermería perioperatoria. Madrid: AEEQ; 2023.
  2. Association of periOperative Registered Nurses. Guidelines for Perioperative Practice. Denver: AORN; 2024.
  3. Organización Mundial de la Salud. WHO Guidelines for Safe Surgery. Ginebra: OMS; actualización 2023.