Influencia de profesionales de Enfermería en la instauración de cuidados proactivos en pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales: revisión bibliográfica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 3 – Julio 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº3:304

Autor principal (primer firmante): Paula Villar Moreno

Fecha recepción: 2 de julio, 2020

Fecha aceptación: 22 de julio, 2020

Ref.: Ocronos. 2020;3(3):304

Comentario bibliográfico

Autora: Paula Villar Moreno 1

Coautoras: Iris Aparicio Miñana 2, Raquel Soria Lara 3, Ana Sánchez Molina 4, Marta Borque Almajano 5

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  1. Diplomada en Enfermería, EUE La Paz, Universidad Autónoma de Madrid.
  2. Diplomada en Enfermería, Dr. Sala de Pablo, Universidad de Valladolid.
  3. Diplomada en Enfermería, Dr. Sala de Pablo, Universidad de Valladolid.
  4. Graduada en Enfermería, Universidad de Jaén.
  5. Graduada en Enfermería, Dr. Sala de Pablo, Universidad de Valladolid.

RESUMEN

Sabemos que la enfermedad inflamatoria intestinal es una enfermedad crónica. Por este motivo la enfermera debe brindar un cuidado de integral e integrado desde el momento del diagnóstico con el fin de ayudar al paciente a controlar la sintomatología, evitar recidivas de la enfermedad y fomentar en él un papel proactivo en su autocuidado, conociendo la enfermedad, tratamiento y cuidados. Consiste en concienciar al paciente de la cronicidad de dicha enfermedad, realizar un plan de cuidados individualizado y adaptado a sus necesidades con el objetivo de maximizar la adherencia y autonomía del paciente.

SUMMARY

We know that inflammatory bowel disease is a chronic disease. For this reason the nurse must provide comprehensive and integrated care from the moment of diagnosis in order to help the patient control the symptoms, avoid relapses of the disease and promote a proactive role in self- care, knowing the disease, treatment and care. It consists of making the patient aware of the chronicity of said disease, carrying out an individualized care plan adapted to their needs with the aim of maximizing patient adherence and autonomy.

INTRODUCCIÓN

La enfermedad inflamatoria intestinal engloba un conjunto de manifestaciones clínicas que convergen en la inflamación de diferentes localizaciones del tracto gastrointestinal, cursando con brotes de actividad inflamatoria de forma crónica. Destacamos principalmente dos: la Enfermedad de Crohn 1,2,3 (descubierta en 1932 por Burril Bernard Crohn 4 ) y la Colitis Ulcerosa.

La enfermedad de Crohn se caracteriza por comprometer cualquier segmento del tracto digestivo, afectando desde la boca hasta el ano; siendo la localización más perjudicada el íleon terminal. La inflamación puede manifestarse de forma continua, sin embargo, a diferencia de otras enfermedades inflamatorias intestinales, puede tener un carácter discontinuo, alternando porciones sanas y lesionadas. Otra característica definitoria es la afectación transmural, dañando así toda la capa de la pared gastrointestinal 1,3,4,5.

En la mayor parte de los casos, esta enfermedad, debuta en la juventud aunque cabe la posibilidad de que la enfermedad se presente a cualquier edad. Se destacan dos picos de incidencia; 15 y 30 años y pacientes con edad de entre 55 y 65 1, 3, 4, 5, 6. En cuanto a la afectación por género no hay diferencias significativas entre ambos sexos 1, 4, 5, 6. Por otro lado, hay mayor predisposición en áreas urbanas ante zonas rurales 4, 5.

Se desconoce la causa que provoca la enfermedad de Crohn pero se intuye que está desencadenada por la interacción de fenómenos ambientales, factores genéticos y una alteración del sistema inmunológico. La flora intestinal cobra un papel importante, ya que se defiende la idea de que los microorganismos de la flora no reconocen las bacterias como propias, desencadenando así, la respuesta inflamatoria. Se destaca que el consumo de tabaco supone un doble factor de riesgo ya que aumenta las posibilidades de padecer la enfermedad y también agrava el curso clínico. El tipo de dieta del individuo también se considera un posible factor desencadenante, así como la anticoncepción oral 3, 4, 5.

La enfermedad de Crohn está caracterizada, entre otras cosas, por ser de curso crónico en la que los síntomas se manifiestan en forma de brotes, es decir, el individuo pasa por periodos con síntomas generalmente inexistentes alternándose con temporadas con exacerbación de los mismos2,4. La sintomatología puede manifestarse de forma leve incluso puede alcanzar síntomas severos variando en función de la localización de la afectación 3.

Los síntomas más característicos completan la siguiente triada, dolor abdominal, diarrea y pérdida de peso. Sin embargo sólo está presente en el 25% de los casos siendo más frecuente una sintomatología más insidiosa. La localización del dolor más usual es la fosa iliaca derecha y la dolencia no cede con la deposición. Suele acompañarse de fiebre y desarrollo de fistulas así como masas inflamatorias y abscesos. También es habitual la ulceración en las paredes afectadas provocando sangrados y posteriormente anemias. La inflamación disminuye la absorción del tracto gastrointestinal provocando así malabsorción de nutrientes y por consiguiente esa pérdida de peso. Además puede darse casos de estreñimiento secundario a la estenosis de la luz gástrica 1, 2, 3, 5.

Así mismo, es muy común presentar complicaciones manifestadas por síntomas extraintestinales coincidiendo o no con los brotes de los síntomas intestinales. Los órganos más afectados, en este caso, incluyen las afecciones oculares, daños en la cavidad oral, alteraciones cutáneas, condiciones músculo esqueléticas y afectación en el riñón e hígado1,2,3,4.

Puesto a que la enfermedad de Crohn tiene un curso crónico el tratamiento va dirigido a la mejora de la sintomatología, además de aumentar el periodo de remisión clínica reduciendo así el número de brotes y también trata de prevenir las complicaciones. En varias ocasiones en los periodos de remisión de la enfermedad el usuario debe de mantener un tratamiento, lo que se conoce como periodo de mantenimiento, donde es especialmente complicada una buena adherencia al mismo. El plan terapéutico se fundamenta desde la perspectiva individualizada y haciendo partícipe de forma activa al usuario, e incluso a su entorno, en la toma de decisiones2, 3, 4, 5.

En función de la severidad del brote se utiliza diferente tratamiento farmacológico en el que se incluyen antiinflamatorios, corticoides, inmunosupresores y terapias biológicas. En el caso de presentarse abscesos o fístulas los antibióticos son imprescindibles1, 2, 4. La nutrición juega un papel importante en el manejo de la enfermedad de manera que se ha de tener en cuenta recomendaciones sobre todo durante los brotes. Por un lado la dieta será pobre en residuos limitando el consumo de fibra y grasas. Por otro lado se desaconseja la dieta libre en lactosa. A consecuencia de la mala absorción es importante reponer el déficit de micronutrientes como vitamina b-12, ácido fólico, hierro o calcio entre otras 1, 4. Una gran parte de los pacientes, concretamente entre el 70- 75%, son sometidos a intervenciones quirúrgicas como alternativa al fracaso del tratamiento médico y ante posibles complicaciones pero simple cumpliendo el pretexto de unas indicaciones precisas 1, 2, 3, 4, 5.

El tratamiento medicamentoso está dirigido a paliar la sintomatología, tratar las complicaciones y prolongar el periodo de remisión. No obstante, no sólo los daños físicos requieren atención, sino que es imprescindible el apoyo continuado en el que se incluye una óptima educación sanitaria junto con unos adecuados cuidados de enfermería y así mejorar la calidad de vida de los usuarios. 4

Por otro lado, tenemos la colitis ulcerosa (CU) es una enfermedad que afecta al intestino y que cursa de forma crónica y mayoritariamente en brotes, aunque por regla general se mantiene en remisión por largos periodos de tiempo. Generalmente se inicia en el colon, y avanza progresivamente de forma continua hacia el resto de mucosa intestinal. Los síntomas más frecuentes son la diarrea acompañada con sangre, molestias abdominales, urgencia fecal, tenesmo, así como síntomas psicológicos (estrés, ansiedad o depresión) 7, 8.

De origen desconocido, aunque varios estudios coinciden que podría tener cierto carácter autoinmune. Se ha observado que el pico de edad se encuentra entre los 30 y 40 años, aunque esta tendencia está cambiando, ya que estudios recientes revelan un repunte en la población pediátrica, más concretamente en los adolescentes 9.

Generalmente se trata con diferentes fármacos que actúan de forma paliativa, pero cierto porcentaje de casos precisan tratamiento quirúrgico 1. Lo que nos lleva a una alta tasa de morbilidad y de costes sanitarios, ya que requieren de un seguimiento a largo plazo y un tratamiento individualizado, incluso cuando no existe sintomatología activa 8,10.

A pesar de los avances en el área de la investigación tanto la incidencia como la prevalencia de las enfermedades inflamatorias intestinales han sufrido un importante aumento de casos a nivel mundial, tanto en países desarrollados como en países en vías de desarrollo, siendo la mayor incidencia en Europa y Norte América. Es conveniente destacar que la migración de lugares poco afectados por este tipo de patología hacia sitios con una mayor prevalencia, incrementa el riesgo de presentar esta enfermedad 2, 3,11. La confederación de asociaciones de enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa indican que anualmente hay un aumento de 2.5% de casos en España, multiplicándose por 10 en los últimos 25 años 6.

Además, se le añade que en la actualidad, se carece de una prueba específica ante las enfermedades inflamatorias intestinales1. De manera que a la hora de concretar el diagnóstico se basa fundamentalmente en descartar otro tipo de patologías, por lo que se lleva a cabo un diagnóstico de exclusión empleando cuatro criterios: clínicos, radiológicos, endoscópicos y anatomopatológicos 2, 3, 4, 5.

Existen en la actualidad dos clasificaciones/índices útiles para este tipo de pacientes:

  • La clasificación de Montreal permite agrupar a los pacientes en grupos con características comunes para seleccionar diferentes niveles de tratamientos, establecer un pronóstico y asociar la frecuencia de complicaciones. Por un lado se tiene en cuanta la edad de presentación (A), la localización del tramo afectado (L) y por último el comportamiento o progresión de la enfermedad a lo largo del tiempo (B)12.
  • El índice de Harvey-Bradshaw es una herramienta sencilla para cuantificar el grado de lesión inflamatoria, de manera que evalúa la severidad del brote y clasifica la actividad del mismo desde leve a moderada y grave. Para ello tiene en cuanta diferentes parámetros incluyéndose el estado general del paciente, presencia de dolor abdominal, número de deposiciones diarias, presencia de masas abdominales y complicaciones.

Así mismo cobra relevancia a la hora de valorar el tratamiento más indicado para el paciente 3.

Resulta imprescindible que los pacientes se involucren en su propio autocuidado, ya que así presentarán una mejor evolución y una pronta aceptación de la enfermedad. De esta manera informaremos al paciente, entre otros destacaremos:

  • El curso esperable de la enfermedad, enfrentándose a posibles brotes.
  • Conocimiento de la medicación prescrita y sus posibles efectos secundarios, proporcionando así una buena adherencia terapéutica.
  • Elegir la dieta más adecuada a sus posibilidades y gustos.
  • Alcanzar un adecuado descanso y evitar situaciones estresantes.

La enfermera debe convertirse en experta para poder trasladar esos conocimientos a los pacientes y para establecer con ellos un plan de cuidados individualizado con el objetivo de empoderarlo frente a la enfermedad garantizando una buena adherencia terapéutica y máxima autonomía del paciente.

OBJETIVOS

General: Demostrar que los pacientes con colitis ulcerosa que reciben cuidados de Enfermería enfocados en la proactividad en lugar de adoptar una actitud pasiva, obtienen mejores resultados en la recuperación de la salud y reducen el impacto de la enfermedad en su calidad de vida.

Específicos:

  • Estudiar en qué consisten la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn: sintomatología más frecuente, posibles complicaciones y tratamiento farmacológico y dietético.
  • Conocer la prevalencia de la enfermedad inflamatoria intestinal en el mundo.
  • Demostrar el papel fundamental de la Enfermería como experta y punto de apoyo para el paciente y su entorno, para fomentar la autogestión de la enfermedad.

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una búsqueda bibliográfica en bases de datos tanto nacionales como internacionales, llevándose a cabo en el mes de mayo de 2020. Las bases de datos utilizadas han sido: Cuiden, PubMed, Medline y Google Académico.

Palabras Clave: Cuidados proactivos, enfermedades inflamatorias intestinales, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa.

Keywords: Proactive care, inflammatory bowel diseases, Crohn disease, colitis ulcerative.

RESULTADOS

Tras la revisión bibliográfica, destacamos que el hecho de comunicar información al paciente acerca de su enfermedad crónica es de vital importancia para asegurar concienciación en cuanto a autocuidados. El personal de enfermería es considerado como una pieza clave durante este proceso ya que dentro de sus competencias se encuentra presente la de instruir al paciente para generar en él unos cuidados proactivos de calidad.

Un paciente debidamente informado es capaz de adherirse al plan terapéutico establecido de mutuo acuerdo y de forma individualizada con la enfermera, de tal forma que el impacto de dicha enfermedad en el día a día del paciente repercutirá de manera menos drástica que si ese paciente no ha recibido una información detallada de la misma.

CONCLUSIONES

Comunicar información detallada al paciente en cuanto a su estado de salud supone un antes y un después a la hora de afrontar un determinado proceso por parte del paciente. Por tanto, es necesario que los profesionales sanitarios se encuentren debidamente formados para tal fin dentro del equipo multidisciplinar que constituyen. De esta manera el paciente se convierte en el gestor de su propio autocuidado, de manera autónoma y adherido al plan terapéutico establecido de forma consensuada e individualizada junto a la enfermera.

BIBLIOGRAFÍA

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