Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 793
Autor principal (primer firmante): Ana Julian Martinez
Fecha recepción: 24/07/2026
Fecha aceptación: 20/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 793
Autores:
Ana Julian Martinez- Enfermera especialista familiar y comunitaria
Ana Mañas Bernad- Enfermera especialista familiar y comunitaria
María del Mar Bueso Alberdi- TCAE
M.Carmen Sanchez Sanchez- Enfermera especialista familiar y comunitaria
Beatriz Villar Brun- Enfermera
Alba María Maldonado Calvo- Fisioterapeuta
Sostenibilidad; Enfermería; sistemas sanitarios; salud ambiental; gestión de recursos; cuidados sostenibles.
Resumen
La sostenibilidad se ha convertido en un objetivo prioritario para los sistemas sanitarios debido al incremento del consumo de recursos, la generación de residuos y el impacto ambiental derivado de la actividad asistencial. En este contexto, la Enfermería desempeña un papel fundamental, ya que constituye uno de los colectivos profesionales más numerosos y con mayor capacidad de influencia sobre la práctica clínica y la organización de los cuidados. El objetivo de este trabajo es analizar el papel de la enfermera como agente de sostenibilidad y revisar las principales estrategias orientadas a promover sistemas sanitarios más eficientes y respetuosos con el medio ambiente. La evidencia disponible muestra que la incorporación de prácticas sostenibles puede contribuir a mejorar la calidad asistencial, optimizar los recursos y reducir el impacto ecológico de la atención sanitaria.
Introducción
Los sistemas sanitarios tienen como finalidad proteger y mejorar la salud de la población. Sin embargo, la actividad asistencial genera un importante consumo de energía, agua y materiales, además de producir grandes cantidades de residuos y emisiones contaminantes. Esta realidad ha impulsado la necesidad de incorporar criterios de sostenibilidad en la planificación y gestión de los servicios de salud.
La sostenibilidad sanitaria implica satisfacer las necesidades actuales de atención sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para disponer de recursos suficientes y de un entorno saludable. Para alcanzar este objetivo resulta imprescindible la participación de todos los profesionales implicados en la asistencia, entre ellos las enfermeras.
La Enfermería mantiene un contacto directo y continuado con los pacientes, participa en la gestión de materiales y desarrolla actividades de promoción y educación para la salud. Esta posición privilegiada le permite identificar oportunidades de mejora e impulsar cambios orientados a una utilización más racional de los recursos disponibles.
En los últimos años, el interés por la sostenibilidad en Enfermería ha aumentado considerablemente. Diversos organismos internacionales han destacado la necesidad de incorporar la perspectiva ambiental en la formación y en la práctica clínica, fomentando un modelo de cuidados capaz de integrar la calidad asistencial, la eficiencia y la responsabilidad social.
Desarrollo
La sostenibilidad en el ámbito sanitario abarca múltiples dimensiones que incluyen la protección del medio ambiente, la eficiencia económica y el compromiso con la equidad social. Dentro de este escenario, la Enfermería puede desempeñar un papel activo mediante la adopción de prácticas que reduzcan el impacto ambiental sin comprometer la seguridad ni la calidad de los cuidados.
Una de las áreas de actuación más relevantes es la gestión responsable de los recursos. El uso adecuado del material sanitario, la reducción del desperdicio y la correcta segregación de residuos permiten disminuir costes y minimizar la huella ecológica de las instituciones sanitarias. Pequeñas acciones realizadas de forma cotidiana, como evitar el uso innecesario de materiales desechables o promover el reciclaje cuando es posible, pueden tener un efecto acumulativo importante.
Asimismo, la educación sanitaria constituye una herramienta clave para fomentar hábitos sostenibles tanto entre los profesionales como entre los pacientes. Las enfermeras pueden promover conductas relacionadas con el consumo responsable, la movilidad activa, la alimentación saludable y la prevención de enfermedades, contribuyendo de esta manera a mejorar la salud individual y colectiva.
La literatura científica también destaca la importancia del liderazgo enfermero en la implementación de políticas sostenibles. La participación en comités de calidad, grupos de trabajo y proyectos de innovación permite incorporar criterios ambientales en la toma de decisiones y promover cambios organizativos orientados a una asistencia más eficiente.
Por otra parte, el cambio climático y la degradación ambiental representan amenazas emergentes para la salud pública. El aumento de las temperaturas, los fenómenos meteorológicos extremos y la contaminación atmosférica tienen consecuencias directas sobre la aparición y agravamiento de diversas enfermedades. En este contexto, las enfermeras no solo deben adaptarse a los nuevos desafíos asistenciales, sino también participar activamente en estrategias de prevención y sensibilización dirigidas a la población.
La formación en sostenibilidad se presenta como otro elemento esencial. Diversos estudios señalan que muchos profesionales reconocen la importancia de este tema, pero consideran insuficientes sus conocimientos para aplicarlo en la práctica diaria. Incluir contenidos relacionados con la salud ambiental y la gestión sostenible en los programas de formación puede favorecer el desarrollo de competencias específicas y estimular la implicación de los profesionales.
Además, la innovación tecnológica ofrece nuevas oportunidades para avanzar hacia sistemas sanitarios más sostenibles. La digitalización de procesos, el uso de la teleasistencia o la optimización de circuitos asistenciales pueden contribuir a reducir desplazamientos, disminuir el consumo de papel y mejorar la eficiencia de los servicios.
En consecuencia, la sostenibilidad debe entenderse como una responsabilidad compartida en la que la Enfermería, gracias a su capacidad de liderazgo y a su visión integral de los cuidados, puede desempeñar un papel protagonista en la transformación de los sistemas sanitarios.
Conclusiones
La sostenibilidad constituye uno de los grandes retos de los sistemas sanitarios actuales y requiere la implicación activa de todos los profesionales. La evidencia revisada pone de manifiesto que la Enfermería posee un enorme potencial para impulsar prácticas más responsables y eficientes, contribuyendo a reducir el impacto ambiental de la asistencia sin renunciar a la calidad de los cuidados.
La gestión adecuada de los recursos, la educación sanitaria, la participación en proyectos de mejora y la formación en salud ambiental son algunas de las estrategias que permiten consolidar el papel de la enfermera como agente de cambio y sostenibilidad.
Promover una cultura organizativa comprometida con el desarrollo sostenible favorecerá la creación de sistemas sanitarios más resilientes, eficientes y preparados para afrontar los desafíos futuros, garantizando al mismo tiempo una atención centrada en las personas y respetuosa con el entorno.
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