Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. N.º 6–Junio 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; N.º 6: 1183
Autor principal (primer firmante): Marta Moliné Arilla
Fecha recepción: 31/05/2024
Fecha aceptación: 28/06/2024
Ref.: Ocronos. 2024;7(6): 1183
Autores:
● Gasca Díez, Juan. Enfermero en el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón.
● López Ovando, Jennifer Paola. Enfermera en el hospital Isabel Zendal.
● Laborería Romances, Alba Nerea. Enfermera en el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón.
● Moneva Pardo, Gorka. Enfermero en el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón.
● Moliné Arilla, Marta. Enfermera en el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón.
● Recarte Álvarez, Carlos. Enfermero en el Banco de Sangre y Tejidos de Aragón.
Resumen
La enfermedad de Alzheimer (EA) supone una prioridad mundial en salud pública debido a su elevada incidencia. Existe un tratamiento farmacológico que no es del todo efectivo y se requieren terapias alternativas como la musicoterapia que ayudan a los enfermos a disminuir las alteraciones de la memoria, de la concentración y aliviar los síntomas de la depresión y ansiedad que esta enfermedad causa en estos pacientes.
Palabras clave: Enfermedad de Alzheimer, Demencia, Musicoterapia, Ansiedad, Depresión.
Abstract
Alzheimer’s disease (AD) is a global priority in public health due to it is high incidence. There is a pharmacological treatment that is not entirely effective and alternative therapies such as music therapy are required to help patients reduce memory and concentration disorders and alleviate the symptoms of depression and anxiety that this disease causes in these patients.
Keys words: Alzheimer’s disease, Dementia, Musicotherapy, Anxiety, Depression.
Introducción
La demencia es un síndrome crónico y progresivo que cursa con deterioro de la función cognitiva y que afecta a la memoria, la comprensión, la capacidad, el aprendizaje, el pensamiento, el lenguaje, las emociones y la capacidad para la realización de las actividades de la vida diaria.
La causa más común de demencia es la Enfermedad de Alzheimer (EA), que es un trastorno neurodegenerativo de etiología desconocida, aunque se sabe que en la fisiopatología de esta enfermedad hay mutaciones en 3 genes, y que, además, hay factores genéticos y ambientales que favorecen su manifestación. También, su incidencia aumenta con la edad que es el principal factor de riesgo. Todos estos factores influyen en la acumulación de la proteína B-amiloide y de la tau que provoca un deterioro cognitivo-progresivo. Existen también factores de riesgo que pueden predisponer a padecer la EA como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, la inactividad mental y el aislamiento social.
Se estima que la demencia afecta a unos 50 millones de personas en el mundo y de todos estos casos, la enfermedad de Alzheimer supone un 60-70%. Se prevé que en el año 2030 haya 82 millones de personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer.
Según datos de la Asociación Española de Neurología (SEN) se estima que en España hay unas 800 mil personas que padecen la enfermedad de Alzheimer. Se calcula que entre el 5 y el 8% de la población mayor de 60 años padecerá algún tipo de demencia. Es la enfermedad más discapacitante en los ancianos aparte de ser una de las que más gasto sanitario y social produce. Las enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como es el caso de esta patología, cada vez tienen más importancia conforme la esperanza de vida de la población es más alta. Por esta razón, la enfermedad de Alzheimer es uno de los mayores problemas de salud pública en el mundo.
Esta enfermedad no solo afecta al propio paciente sino también a las personas que cuidan al enfermo, que aproximadamente en un 85% de los casos recae en la familia. Numerosos estudios reseñan que la persona que cuida al anciano sufre una sobrecarga de trabajo y estrés emocional.
En términos generales, se puede decir que la enfermedad de Alzheimer consta de 3 fases:
● Fase leve, en la que la persona tiene olvidos esporádicos, la capacidad de concentración y de memoria es menor y a veces puede desorientarse, aunque es capaz de mantener una conversación. En esta fase, se producen crisis de ansiedad, depresión y angustia debido a los múltiples conflictos con los familiares y con el entorno que la enfermedad produce en estos pacientes.
Debido a que en esta fase el paciente todavía es capaz de reconocerse a sí mismo y ser consciente de los problemas que esta enfermedad le va a causar, nuestro estudio se realizará en esta etapa.
● Fase moderada, en la que la pérdida de memoria y la falta de concentración es evidente y al enfermo le cuesta hablar y expresarse. Empieza a precisar ayuda externa.
● Fase grave, en la que el paciente no reconoce a sus familiares e incluso ya no se reconoce a sí mismo en un espejo. Le cuesta realizar las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) y puede haber delirios, trastornos obsesivo-compulsivos, angustia e incluso pueden llegar a ser agresivos. En la fase más avanzada puede haber incontinencia fecal y urinaria y precisa de ayuda para todas las ABVD.
En la actualidad no existe un tratamiento que cure o paralice la enfermedad. La mayoría de los medicamentos que se usan son más efectivos en las etapas leves de la enfermedad y entre estos se encuentran los inhibidores de la colinesterasa, que previenen la descomposición de la acetilcolina. La acetilcolina influye en la memoria y el pensamiento. Como hemos dicho, estos medicamentos son más efectivos en la fase temprana ya que la acetilcolina está en menor cantidad en el cerebro conforme la enfermedad de Alzheimer A avanza. Entre estos fármacos se encuentran la galantamina, la rivastigmina y el donazepilo. En los estadios más moderados o severos de la enfermedad se usa un antagonista del N-metil D-aspartato (NMDA), la memantina, que disminuye los síntomas y mantiene el mayor tiempo posible la autonomía de estos enfermos.
Además del tratamiento farmacológico, existen tratamientos que pueden mejorar la función cognitiva y las alteraciones de la conducta en los enfermeros de Alzheimer. Son las terapias alternativas. El objetivo de estas terapias es que la enfermedad avance con más lentitud y que el deterioro cognitivo y los cambios conductuales del paciente se retrasen. Entre estas terapias, la más usada es la musicoterapia. Según la Federación Mundial de la Musicoterapia, la musicoterapia “es el uso de la música y/o de los elementos musicales (sonido, ritmo, melodía, armonía) por un musicoterapeuta calificado con un paciente o grupo de pacientes, para facilitar y promover la comunicación, la interrelación, el aprendizaje, la movilización, la expresión la organización y otros objetivos terapéuticos relevantes, con el objetivo de atender necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas”.
En términos generales, las técnicas de musicoterapia se dividen en dos: musicoterapia pasiva, en la que la participación del paciente es menor y solo tiene que escuchar los sonidos que aplica el terapeuta, sin utilizar instrumentos ni movimientos, y la musicoterapia activa en la que el paciente debe participar realizando ejercicios, visualizaciones y actividades pautadas por el terapeuta. Esta técnica se puede realizar tanto de manera individual como grupal.
En relación a los pacientes con enfermedad de Alzheimer A, la musicoterapia se utiliza sobre todo en las primeras fases de la enfermedad, en la fase leve o leve-moderada, donde hay una disminución de la concentración y una pérdida de la memoria, pero el enfermo todavía es capaz de entender lo que se le dice y donde empieza a tener síntomas de ansiedad, depresión y angustia y necesita recibir ese apoyo psicológico que la música es capaz de proporcionarle.
Este tipo de terapia alternativa está empezando a ser importante en al ámbito de la demencia, ya que se ha estudiado que existen resultados positivos a nivel físico, cognitivo y psicológico en este tipo de enfermedades, además de mitigar los signos que causan la enfermedad de Alzheimer.
Objetivo
Valorar la efectividad de la musicoterapia en los síntomas de ansiedad y/o depresión en pacientes diagnosticados de enfermedad de Alzheimer en fase leve.
Métodos
Se realiza una revisión bibliográfica científica en la que se evalúan varios estudios, encontrados en Scielo, PubMed, revistas científicas, etc. para valorar si la musicoterapia tiene efectos positivos en personas con Alzheimer con síntomas ansioso-depresivos.
Resultados
Las personas con Alzheimer que experimentan síntomas ansioso-depresivos enfrentan desafíos adicionales en su calidad de vida y bienestar emocional. Estos síntomas pueden agravar la confusión y la desorientación que ya están presentes debido a la enfermedad. La musicoterapia ha demostrado ser beneficiosa para estas personas al ofrecer una forma no farmacológica de intervención. La música puede evocar recuerdos, emociones positivas y estimular áreas del cerebro asociadas con el placer y la memoria. A través de sesiones estructuradas de musicoterapia, se pueden mejorar el estado de ánimo, reducir la ansiedad y promover la interacción social, mejorando así la calidad de vida de los pacientes con Alzheimer.
Conclusión
La enfermedad de Alzheimer supone un gran problema de salud pública debido a la gran incidencia que tiene esta enfermedad en las personas ancianas. Como el tratamiento farmacológico no es del todo efectivo se están implantando terapias para mejorar los síntomas de esta enfermedad, y entre ellas, se encuentra la musicoterapia. Todos los estudios concluyen que la musicoterapia es eficaz a la hora de mejorar las alteraciones cognitivas, psicológicas y conductuales de los pacientes con EA. Además, esta terapia es fácil de implantar en cualquier institución y el coste económico no es demasiado alto. No supone ningún riesgo para el paciente y lo único que aporta son beneficios.
La música forma parte de nuestra vida y juega un papel importante en nuestros sentimientos, emociones y en la forma de ser de las personas. Durante la enfermedad de Alzheimer se pierde toda nuestra esencia como seres humanos, los pacientes se olvidan de quienes fueron, a quienes amaron y qué tipo de vivencias tuvieron. La música es una forma de recordar lo que pudieron sentir en algún momento de su vida al escuchar una canción o un sonido y esta sensación, en los pacientes con EA, donde a veces la capacidad de sentir queda anulada, supone un gran logro.
En definitiva, el efecto de la música se traduce en un mayor bienestar para los enfermos de Alzheimer por el efecto tranquilizador y evocador de recuerdos que tiene.
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- EAMT (Federación Española de Asociaciones de Musicoterapia). ¿Qué es la musicoterapia? http://feamt.es/que-es-la-musicoterapia/. Último acceso 10 de mayo de 2024.



