Emergencias en cuidados a pacientes inconscientes de la región de Murcia

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 3–Marzo 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº3: 14-2

Autor principal (primer firmante): Fuensanta Ramírez Marco

Fecha recepción: 19 de Febrero, 2022

Fecha aceptación: 2 de Marzo, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(3) 14-2

Autores:

  1. D.ª M.ª Fuensanta Ramírez Marco (Graduada en Enfermería)
  2. Dra. D. ª Ana Belén Sánchez García (Enfermera y profesora del Grado Enfermería en la Universidad de Murcia)
  3. Dr. D. Juan José Rodríguez Mondéjar (Enfermero y profesor del Grado Enfermería en la Universidad de Murcia)

Murcia, 19 febrero de 2022

Resumen

Introducción: la inconsciencia es un síntoma clínico que se define por la incapacidad del paciente para tener consciencia de sí mismo y su entorno. Su origen puede asociarse a diferentes causas, distinguiéndose en dos categorías: causas traumáticas y no traumáticas, determinadas éstas por un conjunto de factores que pueden clasificarse a su vez en factores neurológicos, toxicológicos, traumatológicos, psiquiátricos, infecciosos y metabólicos. Además, está asociada a diferentes procesos patológicos y puede comportar un grave riesgo para el paciente, incluso la muerte.

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Mediante la observación de los signos clínicos que presenta el paciente y valorándose mediante diversas escalas, se puede clasificar su gravedad. La escala de Glasgow es la más aceptada, evaluando cuantitativamente la disfunción neurológica del paciente mayor de cinco años mediante la observación de tres parámetros que son, apertura de ojos, respuesta verbal y respuesta motora, de modo que la suma de las puntuaciones alcanzadas en las tres dimensiones anteriores da como resultado una valoración global de entre 3 y 15 puntos, correspondiendo el 3 a la mínima respuesta observable en el paciente y 15 a ninguna afectación cerebral.

La alteración de la consciencia presenta una alta prevalencia en la atención de emergencias, situándose entre el 3% y el 5% del total de las urgencias que se atienden relacionadas con esta causa.

Objetivos

Objetivo general:

  • Analizar las características sociodemográficas y clínicas de los pacientes atendidos por inconsciencia en una unidad de emergencias extrahospitalaria de la Región de Murcia.

Objetivos específicos:

  • Identificar factores de riesgo relacionados con la pérdida de inconsciencia en situaciones de emergencia.
  • Evaluar antecedentes clínicos asociados con la pérdida de consciencia en los pacientes atendidos en emergencias extrahospitalarias.

Metodología: estudio descriptivo, prospectivo y transversal, donde se procesa el registro en papel de pacientes atendidos en 2020 con motivo de aviso “inconsciencia”, tomando variables sociodemográficas y clínicas. La muestra son los pacientes atendidos por una unidad móvil de emergencias. Se realizó estadística descriptiva con el programa SPSS v23.

Se determinaron como criterios de inclusión los artículos publicados en inglés o español, con menos de cinco años de antigüedad y que fueran accesibles a texto completo a través de la base de datos de PubMed.

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Resultados: la edad media de los pacientes fue de 68,4 años DE 19,1. De los 94 pacientes atendidos, el 50% eran hombres y el 50% mujeres. La frecuencia respiratoria media fue de 13,2 DE 6,1. En cuanto a la frecuencia cardíaca, la media fue de 69,7 DE 36,6. La saturación de oxígeno distal alcanzó valores medios de 89,5 DE 23,8. La concentración de oxígeno fue de 22,9 DE 9,9. La presión arterial sistólica fue de 115,8 DE 35,3 y la presión arterial diastólica de 71,6 DE 22,2. En lo relativo al nivel de inconsciencia, medido mediante la escala de Glasgow, el valor medio fue de 12,7 DE 4,6. Respecto a los antecedentes del paciente, en el 20,2% de los atendidos presentaban la triada: hipertensión arterial, diabetes mellitus y dislipemia.

Conclusiones: la inconsciencia es una causa de la demanda de atención sanitaria extrahospitalaria más frecuente en adultos mayores. El sexo no constituye un factor de riesgo para la inconsciencia. La triada hipertensión arterial, diabetes mellitus y dislipemia es un antecedente clínico que podría estar asociado con la pérdida de consciencia. Es preciso un control individualizado del paciente para tomar decisiones sobre el abordaje de la inconsciencia, considerando sus variables clínicas y sus antecedentes.

Palabras clave: inconsciencia, síncope, coma, urgencias médicas, equipo de protección personal.

Introducción

La inconsciencia es una de las causas que se asocian a la demanda de atención sanitaria de emergencias y se define por la falta de capacidad del paciente para tener conciencia de sí mismo y de su entorno, siendo variable en función de los niveles de excitación y los estímulos ante los que se expone el individuo. Por sí misma, la inconsciencia no es una enfermedad sino un síntoma clínico que puede asociarse a diversos procesos patológicos, como traumatismos, accidentes cerebrovasculares, parada cardiorrespiratoria y otros.

La inconsciencia, en función de su gravedad, se clasifica en varias categorías a partir de la observación de los signos clínicos que el paciente presenta, estos se pueden valorar mediante diversas escalas, siendo la Escala de Glasgow la más aceptada. Es utilizada para evaluar la disfunción neurológica del paciente mayor de cinco años mediante la observación de tres parámetros clave (apertura de los ojos, respuesta verbal y respuesta motora), que se puntúan cuantitativamente en función de la evaluación al paciente.

La Escala de Glasgow se utiliza para describir objetivamente el grado de alteración de la consciencia en todo tipo de pacientes, evalúa las tres dimensiones anteriores con una puntuación que cuantifica la respuesta del paciente del siguiente modo: la apertura de ojos se sitúa en valores comprendidos entre 1 a 4, la respuesta verbal entre 1 y 5 y por último, la respuesta motora entre 1 y 6. La suma de las puntuaciones alcanzadas en relación a cada dimensión da lugar a una valoración global entre 3 y 15 puntos. El 3 equivale a la mínima respuesta observable en el paciente, pacientes con una puntuación más baja presentan un estado de inconsciencia más grave.

La prevalencia de la inconsciencia en las llamadas a emergencias, está situada entre el 3% y el 5% del total de las urgencias que se atienden. En las llamadas a emergencias por esta causa, la alteración de la consciencia que presenta el paciente puede asociarse a diferentes causas, distinguiéndose en dos categorías amplias: causas traumáticas y no traumáticas, determinadas por un conjunto de factores que pueden clasificarse en factores neurológicos, toxicológicos, traumatológicos, psiquiátricos, infecciosos y metabólicos.

En los pacientes que precisan atención de emergencias por inconsciencia, la tasa de mortalidad y las secuelas a largo plazo que se presentan están determinadas tanto por las características de la inconsciencia y los factores que la desencadenaron como por el tipo de atención recibida y el tiempo de respuesta. Los estudios han identificado que, aunque el pronóstico depende de diversos factores, la tasa de mortalidad de los pacientes inconscientes está situada entre el 25% y el 87%, lo que convierte a la inconsciencia en un importante desafío para la atención de emergencias que requiere efectuar un diagnóstico preciso, establecer el correcto abordaje y plantear aquellas intervenciones que puedan asociarse a un mejor pronóstico.

En este contexto, resulta imprescindible conocer qué factores modificables pueden constituir un indicador de riesgo asociado a la inconsciencia con la finalidad de establecer un diagnóstico temprano y un abordaje preventivo eficiente.

Objetivos del estudio

Objetivo general

  • Analizar las características sociodemográficas y clínicas de los pacientes atendidos por inconsciencia en una unidad de emergencias extrahospitalarias de la Región de Murcia.

Objetivos específicos

  • Identificar factores de riesgo relacionados con la pérdida de consciencia en situaciones de emergencia.
  • Evaluar antecedentes clínicos asociados con la pérdida de consciencia en los pacientes atendidos en emergencias extrahospitalarias.

Metodología

Estrategia de búsqueda

Se efectuó una búsqueda de artículos e investigaciones sobre la inconsciencia, mediante el establecimiento de un conjunto de términos clave que se combinaron entre sí empleando los operadores booleanos AND y OR y se determinaron como criterios de inclusión los estudios publicados en los últimos cinco años, en inglés y español que fueran accesibles a texto completo en la base de datos PubMed.

Población y muestra

Se incluyó en el estudio a todos los pacientes atendidos por una única unidad de emergencias extrahospitalarias de la Región de Murcia, siendo la inconsciencia el motivo principal de la demanda de atención y que fueron incorporados al registro en papel de la misma. Se registraron 94 pacientes durante 2020 en la base de datos.

Consideraciones éticas

La base de datos no disponía de información de carácter personal que permitiera la identificación de los pacientes, por lo que el tratamiento de la información respetaba la confidencialidad de todos los atendidos por la unidad de emergencias, asegurando la anonimización de los datos analizados en esta investigación.

Resultados

La edad media de los pacientes atendidos por inconsciencia durante el año 2020 fue de 68,4 años DE 19,1. Por sexos, el 50% eran hombres y el 50% mujeres. Éstos residían en diferentes localidades de la Región de Murcia, así mismo, Alcantarilla fue la localidad que registró un porcentaje muy superior de las demandas de atención por esta causa (36 avisos, 38,3% de los pacientes atendidos) al encontrado en otras zonas, como Murcia (9 avisos, el 9,6%), El Palmar (8 avisos, el 8,5%) o Sangonera la Verde (5 avisos, el 5,3%). En lo referente al lugar de atención, se presenta en la figura 2, evidenciándose que el mayor número de pacientes que dieron este aviso, fueron atendidos en el domicilio.

Figura 1. Lugar en el que se recibe la atención sanitaria. Fuente: elaboración propia

Ver: Anexos – Emergencias en cuidados a pacientes inconscientes de la región de Murcia, al final del artículo

Las llamadas para solicitar la atención de emergencias procedieron principalmente de los casos de un particular, como, por ejemplo, familiares o cuidadores del paciente (en el 83%), o por testigos (7,4%). El tiempo de llegada se situó entre 2 minutos y 35 minutos y el lugar de la atención fue en el 74,5% de los casos el domicilio, seguido de la vía pública por un 12,8%.

A continuación, se presentan algunos datos clínicos tomados del paciente durante la atención. La frecuencia respiratoria fue de 13,2 de media, DE 6,1 y N

79. En cuanto a la frecuencia cardíaca, la media fue de 69,7, DE 36,6 y N 87. En lo relativo al nivel de inconsciencia, medido mediante la escala de Glasgow, el valor medio fue de 12,7, DE 4,6 y N 83.

La Tabla 1 resume los valores anteriores.

Tabla 1. Constantes vitales y otros datos de la muestra. Fuente: elaboración propia

En lo relativo a los antecedentes del paciente, el 20,2% de los atendidos presentaban la triada: hipertensión arterial, diabetes mellitus y dislipemia.

Tabla 2. Antecedentes de interés en la muestra. Fuente: elaboración propia

Ver: Anexos – Emergencias en cuidados a pacientes inconscientes de la región de Murcia, al final del artículo

Discusión

La inconsciencia genera una importante alarma social cuando se produce, en especial cuando se acompaña de otros síntomas (convulsiones, rigidez muscular, sudoración, incontinencia, etc.), lo que da lugar a que constituya una causa frecuente de las llamadas a emergencias en el ámbito extrahospitalario.

La comprensión de las variables clínicas de los pacientes que han sufrido inconsciencia permitiría un mejor abordaje de la causa principal que lo ha motivado, mejorando su pronóstico. En este sentido, se ha establecido que la inconsciencia se asocia a una alta probabilidad de muerte en las 48 horas sucesivas a su presentación, lo que hace imprescindible identificar adecuadamente por qué se ha presentado, así como reconocer qué pacientes presentan un mayor riesgo de sufrirla.

Al respecto, se ha explicado que, tras presentarse la inconsciencia, los servicios de emergencias tratan de establecer la causa subyacente para poder identificar otras afecciones que requieran de intervención, las cuales, de no detectarse, podrían originar un rápido deterioro del paciente.

En lo relativo a los factores de riesgo relacionados con la pérdida de consciencia en situaciones de emergencia, en esta muestra la edad media se situó en 68,4 años, lo que pone de manifiesto, que la inconsciencia como causa de la demanda de atención sanitaria extrahospitalaria fue más frecuente en adultos mayores que en población joven, de modo que la edad puede constituir un factor de riesgo. Se confirma que la edad es un factor de riesgo para la inconsciencia y en los pacientes de edad avanzada se trata de un síntoma multifactorial. Los adultos mayores presentan un mayor riesgo de presentar problemas de salud que pueden provocar inconsciencia, como enfermedades cardiovasculares.

La paridad entre llamadas de emergencia de hombres y mujeres por esta causa sugieren que el sexo no constituyó un factor de riesgo para la inconsciencia. En cuanto a las variables clínicas, se procedió a analizar las más relevantes.

En la muestra, la frecuencia respiratoria se situó en 13 respiraciones por minuto de media (rpm). Algunos estudios establecen una asociación entre la frecuencia respiratoria y la mortalidad, documentando que en los pacientes no sobrevivientes, la media se situó en 20 rpm y que una frecuencia respiratoria superior a 16, constituye un factor que empeora el pronóstico del paciente.

La frecuencia cardíaca media de la muestra fue de 70 latidos por minuto (lpm), identificándose en los estudios consultados, que en los individuos fallecidos, ésta se situó de media en 82 lpm.

En la muestra, la saturación del oxígeno distal media se situó en 89% y la concentración de oxígeno o FiO2 en 23%. Investigaciones identifican que la saturación del oxígeno distal en pacientes que sí sobrevivieron a la inconsciencia fue superior a la hallada en nuestro estudio, situándose en 96%, y en los pacientes fallecidos en los estudios, se alcanzó un valor similar al encontrado en esta investigación.

En relación a la presión arterial sistólica media, fue de 116 milímetros de mercurio (mmHg) y la presión arterial diastólica de 72 mmHg. Estudios relacionados muestran una presión arterial sistólica situada en 128 en los pacientes que sobrevivieron y ha descendido a 105 en los pacientes fallecidos tras la inconsciencia, lo que sugiere que esta variable clínica puede influir en el pronóstico del paciente.

El valor medio alcanzado en la escala de Glasgow fue de 13 puntos, inferior a la encontrada en otras publicaciones, que han identificado que en pacientes sobrevivientes se ha situado en 15 y en no sobrevivientes en 14. Destacamos que en los pacientes que presenten una puntuación inferior a 8 en la escala de Glasgow sería recomendable la intubación endotraqueal, aunque considerando el resto de características del paciente y en especial, teniendo en cuenta si se ha identificado la causa de la inconsciencia. Al respecto, existen estudios que refieren que en los pacientes cuya inconsciencia se deriva de intoxicación etílica o consumo de drogas, la intubación podría no aportar beneficios significativos, por lo que la decisión debe valorarse de manera exhaustiva.

Se encontró en la muestra que el principal antecedente es la triada formada por hipertensión arterial, diabetes mellitus y dislipemia, que se identificó en el 20,2% de pacientes. Esta evidencia concuerda con los resultados encontrados en otros estudios, en los que se ha identificado que la principal causa de la inconsciencia son las enfermedades cardiovasculares.

Se ha demostrado que los niveles más leves de inconsciencia podrían asociarse a un mejor pronóstico en aquellos pacientes en los que ésta no está generada por causas neurológicas. Además, en dicha población se ha identificado que podría ser beneficioso, cuando no se puedan esclarecer las causas de la inconsciencia, decidir el ingreso hospitalario para la observación de los pacientes, ya que se asocia a una menor tasa de complicaciones y de muerte en adultos mayores que han sufrido inconsciencia y se destaca que la hospitalización podría aportar beneficios cuando no se identifica el origen, ya que permite monitorizar al paciente e identificar potenciales causas.

En este sentido, es prioritario establecer para el traslado hospitalario unas condiciones de seguridad y protección, así como en el abordaje del paciente inconsciente, con la finalidad de reducir el riesgo de transmisión de SARS-CoV-2. Se deben incluir medidas estándar, medidas frente a transmisión por contacto y transmisión por gotas respiratorias. Además, se debe limitar al máximo el número de personas implicadas en la atención del paciente y que éstas estén formadas y entrenadas de forma adecuada en el manejo de este tipo de enfermos.

Conclusiones

La inconsciencia es una de las causas más frecuentes de la demanda de atención sanitaria extrahospitalaria en la Región de Murcia. Conocer qué factores modificables pueden constituir un indicador de riesgo asociado a la inconsciencia, permitirá establecer abordajes preventivos eficientes si se conocen las características de los pacientes atendidos.

La edad es un factor de riesgo para la inconsciencia, sin embargo, el sexo no constituye un factor de riesgo para ésta.

Como antecedentes, se encontró que los pacientes presentaban la triada hipertensión arterial, diabetes mellitus y dislipemia.

Es preciso un control individualizado del paciente para tomar decisiones sobre el abordaje de la inconsciencia, considerando sus variables clínicas y sus antecedentes. 

Anexos – Emergencias en cuidados a pacientes inconscientes de la región de Murcia.pdf

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