La importancia del ejercicio físico en la tercera edad

RESUMEN

Aunque el envejecimiento es un proceso inevitable y la manera en que llegaremos dependerá de multitud de factores como la genética, el trabajo realizado…, somos capaces de retrasarlo y atenuarlo evitando factores ambientales y comportamentales (como el tabaco, la exposición repetida a la luz UV…) y adoptando prácticas saludables (como una alimentación equilibrada rica en fibras y vegetales, realización de ejercicio físico de manera regular…)

Autores: Ana Belén Villalba Crespo, Patricia Algara Gonzalo, María del Rosario Castellanos Fraile, Jaime Cabrera Recuenco

Palabras clave: ejercicio físico, envejecimiento, actividad física, beneficios.

INTRODUCCIÓN

El envejecimiento es un conjunto de modificaciones fisiológicas y morfológicas, dinámico e irreversible, que aparece como consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres humanos el que se produce un deterioro progresivo de la persona, afectando tanto a aspectos biológicos (cambios fisiológicos que afectan a todos los sistemas del cuerpo humano) como psicológicos (sentimientos de inseguridad, cambios de humor, pérdida de autoestima, falta de motivación…) y sociales de la persona (surge la necesidad de aceptar un nuevo rol, se producen modificaciones familiares, pérdida de relaciones sociales, modificaciones económicas…)

La práctica de ejercicio físico es vital tanto en niños como en adultos, pero también lo es al llegar a la tercera edad, siempre y cuando se realice tomando las precauciones oportunas y eligiendo el más adecuado a la condición de cada persona.

OBJETIVOS

La finalidad del presente artículo es describir la importancia de la práctica de deporte en las personas mayores ya que éste es esencial para disminuir los efectos del envejecimiento, puesto que se relaciona con una disminución del riesgo de padecer enfermedades crónicas derivadas del envejecimiento, lo que disminuye la mortalidad y preserva la autonomía de estas personas.

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión bibliográfica de varios artículos seleccionados en las bases de datos Medline, completando la revisión con información complementaria de referencias bibliográficas previas.

RESULTADOS

A medida que vamos avanzando décadas en la vida se va produciendo una reducción progresiva de nuestras capacidades físicas básicas, así como un descenso en la movilidad y en la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria. Todo ello, unido al aumento que se produce de masa grasa en la vejez supone un importante factor de riesgo de mortalidad, y también aumenta los problemas de movilidad en las personas mayores.

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Un entrenamiento aeróbico (caminar, bici, nadar…) que active grandes grupos musculares es importante para minorar el descenso de la capacidad aeróbica que se produce con la edad y el cual, está relacionado con la independencia y la calidad de vida, así como también disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Realizar entrenamientos de fuerza (levantar pesos, subir y bajar escaleras…) supone retrasar la pérdida de masa muscular, éstos se realizarán de manera que produzca respuestas pero de manera que no lleguen a producir agotamiento.

También el realizar ejercicios que mejoren la flexibilidad (como el yoga…) ayudará a mantener la independencia funcional de nuestros mayores.

La realización de ejercicios de equilibrio (como los desplazamientos multidireccionales, caminar en talones o puntas…) ayudará a la coordinación de la persona, lo que ayuda a reducir el riesgo de accidentes como caídas.

Pero la práctica de ejerció físico no sólo mejora el cuerpo, sino que está demostrado que también mejora el estado mental, aumentando la sensación de energía y reduciendo la sensación de cansancio.

La condición física, así como la presencia de enfermedades, serán los factores que tendremos en cuenta a la hora de establecer un programa de ejercicios, valorando siempre los riesgos existentes como lesiones musculares, eventos cardiacos… y siempre teniendo en cuenta situaciones en las que el ejercicio está totalmente contraindicado, tales como infartos, situaciones de hipertensión no controlada…

CONCLUSIONES

La práctica de ejercicio físico, adaptado a cada mayor, de manera regular y controlada minimiza las consecuencias del envejecimiento, y es fundamental para que los mayores mantengan un peso adecuado así como su movilidad. No sólo les ayudará a estar más activos sino que también controla los niveles de azúcar en sangre, además de mejorar la tensión arterial, y por tanto disminuye el riesgo de padecer eventos cardiovasculares.

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