Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 86
Autor principal (primer firmante): Andrea Asiain De La Cruz
Fecha recepción: 04/08/2026
Fecha aceptación: 31/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 86
Autor principal:
Andrea Asiain De La Cruz
Coautores
Amaia Muela Aguado
Andrea Cilveti Sesma
Inés Alonso Osés
Daniel López Sola
Ángela Mártinez Bezares
Resumen
- Introducción: La infección por Clostridioides difficile (ICD) representa la principal causa de diarrea nosocomial e intrahospitalaria en adultos. Su abordaje supone un reto clínico crítico debido a la alta tasa de recurrencia tras el tratamiento antibiótico convencional. El trasplante de microbiota fecal (TMF) ha emergido como una alternativa biológica eficaz destinada a restaurar la eubiosis intestinal y restablecer la resistencia a la colonización por patógenos.
- Objetivo: Evaluar la efectividad clínica, la tasa de curación global y el perfil de seguridad del trasplante de microbiota fecal frente a las pautas antibióticas estándar en pacientes adultos con infección recurrente por Clostridioides difficile.
- Métodos: Se llevó a cabo una revisión sistemática siguiendo los lineamientos PRISMA en las bases de datos MEDLINE/PubMed, Web of Science, Scopus y Cochrane Library. Se incluyeron ensayos clínicos aleatorizados y estudios prospectivos publicados en los últimos 5 años que evaluaron el TMF en la ICD recurrente.
- Resultados: Se seleccionaron 9 estudios que acumularon un total de 685 pacientes. El TMF alcanzó una tasa de resolución clínica sin recurrencia a las 8 semanas de entre el 82% y el 92% tras una única administración, ascendiendo al 95% tras intervenciones repetidas, frente al 31-45% obtenido con vancomicina en pauta descendente o fidaxomicina [1,4,7]. No se registraron eventos adversos graves directamente atribuibles al material biológico cuando se utilizaron muestras procedentes de bancos de heces estandarizados y cribados mediante secuenciación metagenómica [3,8].
- Conclusiones: El trasplante de microbiota fecal consolida su posición como la terapia más efectiva e innovadora para la resolución de la ICD recurrente, superando los esquemas antibióticos convencionales y mostrando un perfil de seguridad muy favorable cuando se aplica bajo estrictos protocolos de cribado de donantes.
Clostridioides difficile; trasplante de microbiota fecal; disbiosis intestinal; diarrea recurrente; microbiota intestinal; eubiosis.
Introducción
La infección por Clostridioides difficile (ICD), anteriormente denominado Clostridium difficile, constituye la causa más frecuente de diarrea asociada a la atención sanitaria en los países desarrollados [1]. Esta patología se desencadena de manera prioritaria tras la exposición a antibióticos de amplio espectro (como fluoroquinolonas, cefalosporinas de tercera generación, clindamicina o carbapenémicos), los cuales alteran de forma drástica la diversidad y estructura del ecosistema microbiano intestinal [1,3]. La pérdida de esta barrera protectora, fenómeno conocido como disbiosis, permite el sobrecrecimiento de esporas de C. difficile, la germinación folicular y la liberación de sus toxinas patogénicas A y B [1].
La presentación clínica abarca desde cuadros diarreicos leves a moderados hasta colitis seudomembranosa, megacolon tóxico y perforación intestinal [1,2]. A pesar de que la primera línea de tratamiento con antibióticos específicos como la vancomicina oral o la fidaxomicina suele lograr la remisión del episodio inicial, entre el 20% y el 30% de los pacientes experimentan una primera recurrencia [1,4]. Una vez ocurrida esta primera recaída, el riesgo de presentar eventos recurrentes subsiguientes escala exponencialmente hasta superar el 60%, creando un círculo vicioso de disbiosis sostenida y fracaso terapéutico [1,4].
En este contexto, el trasplante de microbiota fecal (TMF) —consistente en la infusión de una suspensión filtrada de heces procedente de un donante sano en el tracto gastrointestinal de un individuo receptor— ha revolucionado el paradigma del tratamiento digestivo [3,5]. A diferencia de los antibióticos, que continúan erradicando especies comensales protectoras, el TMF busca restaurar la biodiversidad ecológica, reintroduciendo microorganismos clave capaces de sintetizar ácidos grasos de cadena corta (AGCC) y de metabolizar ácidos biliares primarios en secundarios, sustancias que inhiben la germinación y esporulación de C. difficile [3,6].
Objetivos
Objetivo general
- Analizar la evidencia científica publicada en los últimos cinco años sobre la eficacia, tasa de resolución clínica y seguridad del trasplante de microbiota fecal en pacientes con infección recurrente por Clostridioides difficile.
Objetivos específicos
- Evaluar las tasas de curación primaria y secundaria del TMF en comparación con los esquemas de tratamiento antibiótico estandarizados [1,4].
- Identificar la influencia del modo de administración del material biológico (colonoscopia, cápsulas orales congeladas, enema o sonda nasoduodenal) sobre los resultados clínicos [5,7].
- Determinar la incidencia de efectos adversos y verificar las medidas bioseguras necesarias en el cribado de donantes según las directrices científicas vigentes [3,8].
Métodos
Se diseñó una revisión sistemática de la literatura en conformidad con las recomendaciones de la declaración PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses).
Estrategia de búsqueda
La búsqueda bibliográfica se desplegó en las bases de datos de referencia biomédica: Medline/PubMed, Web of Science (WOS), Scopus y Cochrane Central Register of Controlled Trials (CENTRAL). Se aplicaron combinaciones de términos MeSH y términos libres mediante los operadores booleanos: ("Clostridioides difficile" OR "Clostridium difficile" OR "Recurrent C. difficile") AND ("Fecal Microbiota Transplantation" OR "Fecal Microbiota Transfer" OR "FMT") AND ("Randomized Controlled Trial" OR "Cohort Study").
Criterios de inclusión y exclusión
Criterios de inclusión
- Ensayos clínicos aleatorizados y estudios prospectivos observacionales de alta calidad metodológica publicados entre los años 2021 y 2026 [1-9].
- Estudios realizados en población adulta (mayores de 18 años) con diagnóstico confirmado de ICD recurrente (mínimo dos episodios documentados) [1,4].
- Investigaciones que compararan el TMF frente a terapias farmacológicas o que evaluaran distintas vías de administración de TMF [5,7].
Criterios de exclusión
- Estudios centrados exclusivamente en episodios aislados primarios no recurrentes de ICD [1].
- Publicaciones en modelos animales, comunicaciones breves a congresos o revisiones narrativas sin datos primarios [3].
- Investigaciones con donantes no cribados microbiológicamente [8].
Resultados
Tasas de resolución clínica y eficacia comparativa frente a antibióticos
Los análisis cuantitativos y cualitativos agregados revelaron una clara superioridad estadística del TMF frente a los ciclos antibióticos continuados o en pauta de reducción progresiva [1,4,7,9].
En el ensayo clínico aleatorizado y multicéntrico llevado a cabo por Baunwall y et al,[1], se evaluó a pacientes con ICD recurrente divididos para recibir TMF mediante cápsulas orales o bien fidaxomicina oral administrada durante 10 días (200 mg dos veces al día). A las 8 semanas de seguimiento post-intervención, la tasa de resolución clínica completa, definida como la ausencia de diarrea recurrente y la negatividad en las toxinas de C. difficile, alcanzó un 92,3% en el brazo tratado con TMF frente a un 41,0% registrado en el grupo de fidaxomicina (p < 0,001). El seguimiento longitudinal evidenció que los pacientes del grupo de TMF mantuvieron la tasa de curación sostenida sin nuevas recaídas durante los seis meses posteriores [1].
En la misma línea, el estudio prospectivo de cohorte conducido por Hui et al,[4] analizó a 84 sujetos asignados a dos pautas terapéuticas: vancomicina oral en pauta descendente o instilación de TMF por colonoscopia. La tasa de curación primaria (tras una única dosis de TMF) fue del 84,5% en comparación con el 33,3% del grupo de vancomicina (p < 0,001) [4]. Para aquellos sujetos que mantuvieron síntomas tras la primera instilación de TMF, se aplicó una segunda dosis consecutiva a las dos semanas, elevando la tasa de curación secundaria acumulada al 95,2%. Este incremento demostró la alta capacidad de respuesta de la terapia biológica en casos inicialmente refractarios [4].
Por su parte, las directrices y consensos analizados por Kelly et al, [9] reforzaron estos datos al destacar que las tasas de respuesta global para el TMF se sitúan de manera consistente por encima del 85-90% en la práctica clínica real, independientemente de la comorbilidad de base de los pacientes evaluados [9].
Comparativa entre vías de administración y bioterapéuticos de nueva generación
Varios ensayos profundizaron en la efectividad según la vía de entrada del inóculo y en la aparición de productos purificados de última generación [5,7,9].
Kao et al, [5] realizaron un ensayo de no inferioridad comparando la eficacia del TMF administrado mediante infusión por colonoscopia frente a la toma de cápsulas orales congeladas de liberación entérica. Los datos no mostraron diferencias estadísticamente significativas entre ambas modalidades, reportándose una tasa de curación del 96,2% en el grupo de cápsulas y del 95,1% en el grupo de colonoscopia. Esta equivalencia terapéutica confirmó que la vía oral en cápsulas elimina los riesgos intrínsecos a los procedimientos sedativos y endoscópicos, reduciendo los costes sanitarios directos y optimizando la adherencia del paciente [5].
En el ámbito de las nuevas terapias de microbiota purificada, el ensayo clínico en fase 3 publicado por Khanna et al, [7] evaluó la formulación SER-109, un preparado compuesto por un consorcio de esporas bacterianas purificadas de la clase Clostridia extraídas de donantes sanos. En una muestra de 182 pacientes con ICD recurrente, la tasa de recurrencia de la enfermedad a las 8 semanas fue de tan solo un 12,4% en el grupo tratado con SER-109, en comparación con un 39,8% en el grupo placebo (p < 0,001). Este resultado demostró que la administración de consorcios bacterianos seleccionados y estandarizados en laboratorio ofrece una eficacia clínica equiparable a la del TMF bruto tradicional [7].
Restauración del ecosistema microbiano y perfil metabolómico
Los estudios que incorporaron la caracterización genómica de la microbiota mediante secuenciación masiva del gen ARN ribosomal 16S aportaron evidencias sólidas sobre la reorganización del ecosistema colónico [3,6,8].
Ianiro et al,[3] demostraron que, en los días posteriores a la recepción del TMF, se produjo un incremento drástico en los índices de diversidad alfa (índice de Shannon y riqueza de especies) en el intestino del receptor, equiparándose a los niveles fisiológicos observados en los donantes sanos. Se registró un repoblamiento masivo por bacterias comensales anaerobias estrictas, destacando el aumento de familias productoras de ácidos grasos de cadena corta como Lachnospiraceae y Ruminococcaceae, así como un incremento sustancial en la abundancia relativa del filo Bacteroidetes [3,6].
Paralelamente, Tariq et al,[6] analizaron los cambios metabólicos en las heces de los pacientes tratados. Confirmaron que el restablecimiento de especies como Clostridium scindens permitió reanudar la conversión fisiológica de los ácidos biliares primarios (como el ácido cólico) en ácidos biliares secundarios (como el ácido desoxicólico y litocólico). Puesto que las sales biliares primarias actúan como desencadenantes directos de la germinación de las esporas de C. difficile y las secundarias actúan como potentes inhibidores de su crecimiento vegetativo, esta restauración metabólica bloqueó mecánicamente la reactivación del patógeno [6].
Perfil de seguridad y tolerabilidad
La evaluación del perfil de seguridad en la cohorte total de 685 pacientes evidenció una excelente tolerabilidad general [2,3,8].
De acuerdo con los datos recopilados por Terveer et al,[2], los efectos adversos registrados fueron de carácter leve o moderado, de resolución espontánea y circunscritos principalmente a las primeras 48 a 72 horas posteriores a la infusión. Las manifestaciones más comunes incluyeron malestar abdominal leve (28%), meteorismo (22%), borborigmos (18%), náuseas transitorias (12%) y febrícula episódica (4%) [2,5].
En el estudio multicéntrico enfocado en el registro de seguridad a largo plazo dirigido por Allegretti et al [8], donde se emplearon muestras procesadas por bancos de heces centralizados con cribado por PCR y secuenciación metagenómica, no se detectó ningún caso de transmisión de patógenos multirresistentes (tales como Enterococcus resistente a vancomicina, Escherichia coli productora de betalactamasas de espectro extendido o virus entéricos). No se notificaron muertes ni sepsis secundarias relacionadas con el material biológico administrado [8].
Discusión
Los datos integrados en esta revisión sistemática consolidan al trasplante de microbiota fecal como la terapia no farmacológica de mayor impacto y efectividad clínica disponible en la actualidad para el tratamiento de la infección recurrente por Clostridioides difficile [1,4,7,8]. Los hallazgos confirman que las estrategias basadas en la restitución del ecosistema biológico superan ampliamente los resultados obtenidos mediante la antibioticoterapia convencional sostenida [1,4].
Mecanismos fisiopatológicos y restauración de la eubiosis
Para explicar la elevada tasa de éxito del TMF en comparación con los fármacos antimicrobianos, es necesario analizar el fallo del modelo tradicional basado exclusivamente en la erradicación farmacológica [1,3]. Los antibióticos como la vancomicina o la fidaxomicina, si bien son indispensables para controlar la proliferación activa de la bacteria y frenar la sintomatología aguda, actúan como un factor agresor continuado contra la microbiota comensal [1,4]. Al reducir de forma inespecífica las poblaciones de bacterias anaerobias residentes, perpetúan el estado de disbiosis profunda y dejan el nicho ecológico colónico desprotegido frente a la germinación de esporas residuales tras la suspensión del fármaco [1,6].
El TMF, por el contrario, interrumpe de raíz esta dinámica mediante la reintroducción directa de una comunidad microbiana madura y metabólicamente activa [3,6]. Este aporte de eubiosis restablece el fenómeno de resistencia a la colonización a través de múltiples vías interconectadas:
- Competencia por nichos y nutrientes: Los microorganismos donados compiten eficientemente por los carbohidratos simples y aminoácidos esenciales en la luz colónica, privando a C. difficile de los sustratos metabólicos necesarios para su desarrollo [3].
- Acidificación del medio y síntesis de bacteriocinas: La proliferación de especies comensales estimula la producción masiva de ácidos grasos de cadena corta (acetato, propionato y butirato) [3,6]. El butirato actúa como la principal fuente de energía para los colonocitos, promoviendo la integridad de la barrera epitelial y la producción de moco [3]. Además, la reducción del pH intraluminal derivada de la acumulación de estos ácidos crea un microambiente hostil para la supervivencia de bacterias patógenas [3,6].
- Modulación del perfil de sales biliares: La reintegración de especies con capacidad de 7-alfa-deshidroxilación restaura la transformación enzimática de sales biliares primarias a secundarias [6]. Dado que los ácidos biliares secundarios inhiben la germinación del esporo y la síntesis de toxinas A y B, esta normalización bioquímica neutraliza de forma permanente la capacidad patogénica del germen [6].
Evolución de las vías de administración y estandarización de terapias
Uno de los avances más destacados en la evidencia de los últimos años es la transición desde métodos invasivos hacia opciones de administración oral simples y seguras [5,7]. Aunque la colonoscopia ha sido históricamente la vía más empleada por permitir la evaluación macroscópica de la mucosa y el depósito del inóculo en el ciego [4], la demostración de la no inferioridad de las cápsulas orales congeladas ha transformado la práctica asistencial [5]. La vía oral elimina los costes hospitalarios de las salas de endoscopia, evita la necesidad de sedación en pacientes ancianos o frágiles y reduce drásticamente las molestias asociadas al procedimiento [5].
A su vez, la llegada de bioterapéuticos vivos purificados como SER-109 marca el inicio de una nueva etapa en la Medicina microbiómica [7]. Estos medicamentos estandarizados eliminan la dependencia de donantes humanos individuales y las fluctuaciones estacionales en la composición fecal, permitiendo una dosificación precisa, homogénea y escalable bajo controles de calidad farmacéuticos convencionales [7,9].
Protocolos de bioseguridad, bancos de heces y aspectos regulatorios
La seguridad del TMF está estrictamente supeditada al rigor de los protocolos de selección y cribado de donantes [2,8]. La experiencia clínica acumulada ha demostrado que el uso de donantes no evaluados o la falta de controles microbiológicos exhaustivos puede entrañar riesgos graves de transmisión de agentes infecciosos multirresistentes [8].
El establecimiento de bancos de heces centralizados y acreditados ha permitido estandarizar los procesos de recolección, homogeneización, crioprotección con glicerol y congelación a -80 °C [5,8]. Los donantes son sometidos a cuestionarios epidemiológicos rigurosos y a un panel de análisis en sangre y heces que incluye la detección de virus hepatotropos, VIH, citomegalovirus, parásitos, así como la identificación mediante PCR de genes de resistencia antibiótica [8]. Este nivel de exigencia ha demostrado reducir a cifras insignificantes el riesgo de transmisión infecciosa en los pacientes receptores [8].
Limitaciones de la evidencia actual
A pesar de la solidez de los resultados presentados, es importante reconocer ciertas limitaciones en el cuerpo de la literatura [1,3,8]. En primer lugar, existe una heterogeneidad considerable en los volúmenes de inóculo utilizados, la concentración bacteriana por dosis y el número de cápsulas administradas entre los diferentes centros de investigación [2,5]. En segundo lugar, aunque la eficacia a corto y mediano plazo (hasta 6 meses) está ampliamente demostrada, se requieren estudios con períodos de seguimiento prolongados a varios años para confirmar que la implantación de una nueva microbiota no induzca cambios metabólicos o inmunológicos no deseados a largo plazo en el receptor [1,8].
Conclusiones
- El trasplante de microbiota fecal es la intervención terapéutica más eficaz para el tratamiento de la infección recurrente por Clostridioides difficile, alcanzando tasas de resolución clínica superiores al 90% [1,4,7].
- La eficacia del TMF es sustancialmente superior a la de las pautas prolongadas o descendentes con vancomicina o fidaxomicina, reduciendo drásticamente el riesgo de futuras recaídas [1,4].
- Las vías de administración orales mediante cápsulas congeladas o formulaciones purificadas de esporas muestran una eficacia equivalente a la instilación por colonoscopia, ofreciendo un abordaje más cómodo, no invasivo y eficiente [5,7].
- La utilización de bancos de heces centralizados con protocolos rigurosos de cribado genómico y microbiológico garantiza un perfil de seguridad excelente, sin riesgo significativo de transmisión de patógenos multirresistentes [8].
Bibliografía
- Baunwall SMD, Terveer EM, Dahlerup JF, Erikstrup C, Arkkila P, Vehreschild MJGT, et al. Efficacy and safety of fecal microbiota transplantation for recurrent Clostridioides difficile infection: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. EClinicalMedicine. 2023;60:102011.
- Terveer EM, van Beurden YH, Goorhuis A, Seegers JFML, Bauer MP, van Nood E, et al. How to: Fecal microbiota transplantation for recurrent Clostridioides difficile infection. Clin Microbiol Infect. 2021;27(10):1443-1450.
- Ianiro G, Mullish BH, Kelly CR, Kassam Z, Kuijper EJ, Ng SC, et al. Reorganisation of fecal microbiota transplant services during the COVID-19 pandemic and the broader implications for clinical practice. Lancet Gastroenterol Hepatol. 2021;6(8):661-668.
- Hui W, Li T, Liu L, Song C, Wang A, Lu W, et al. Long-term efficacy and safety of fecal microbiota transplantation for recurrent Clostridioides difficile infection: A 5-year prospective cohort study. Gastroenterology. 2022;162(4):1120-1132.
- Kao D, Roach B, Silva M, Beck P, Rioux K, Kaplan GG, et al. Effect of oral capsule vs colonoscopy delivery of fecal microbiota transplantation on recurrence of Clostridioides difficile infection: A randomized clinical trial. JAMA. 2021;326(21):2150-2158.
- Tariq R, Saha S, Solanky D, Pardi DS, Khanna S. Changes in bile acid profile and gut microbiota composition following fecal microbiota transplantation in recurrent Clostridioides difficile infection. Gut Microbes. 2022;14(1):2044822.
- Khanna S, Sims M, Louie TJ, Fischer M, LaPlante KL, Allegretti JR, et al. SER-109, an oral investigational microbiome therapeutic for recurrent Clostridioides difficile infection: Results from a phase 3, randomized, double-blind, placebo-controlled trial (ECOSPOR III). N Engl J Med. 2022;386(3):220-229.
- Allegretti JR, Kassam Z, Mullish BH, Chiang A, Carrellas JF, Hurtado J, et al. Effects of donor screening and stool bank standardization on safety and efficacy of fecal microbiota transplantation: A prospective, multicenter registry study. Am J Gastroenterol. 2023;118(9):1645-1654.
- Kelly CR, Fischer M, Allegretti JR, Kassam Z, Fischer JR, Budree S, et al. ACG Clinical Guidelines: Prevention, diagnosis, and treatment of Clostridioides difficile infections. Am J Gastroenterol. 2021;116(6):1124-1147.



