Efectos del ejercicio a intervalos de alta intensidad en pacientes hipertensos

https://doi.org/10.58842/MAEE2454

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 5–Mayo 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº5: 186.3

Autor principal (primer firmante): María Florencia Ricciuti

Fecha recepción: 4 de mayo, 2023

Fecha aceptación: 15 de mayo, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(5) 186.3

Autora: María Florencia Ricciuti

Diplomado en Salud Pública 2020

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Resumen

Introducción: La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad que se produce cuando la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de los vasos sanguíneos es demasiado alta. Es un factor de riesgo en las patologías cardiovasculares y está implicada directamente en la alta morbimortalidad cardiovascular (CV). Es un agente etiológico determinante en la insuficiencia cardíaca, cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares (ACV).

En lo referente a su tratamiento, se incluyen medidas generales encaminadas a producir un cambio de estilo de vida y hábitos que resulten eficaces a la hora de disminuir las cifras de presión arterial (PA), entre ellos, se recomienda la práctica de ejercicio físico regular.

Objetivo: Conocer los efectos del ejercicio a intervalos de alta intensidad (High Intensity Interval training, HIIT) en pacientes hipertensos.

Metodología: Revisión bibliográfica en PubMed.

Resultados: Se hallaron 11 artículos que fueron sometidos a evaluación metodológica, todos ellos con resultados positivos sobre esta modalidad de ejercicio físico.

Conclusión: el ejercicio a intervalos de alta intensidad (HIIT) produce disminución de la presión arterial y podría ser recomendado en pacientes hipertensos como alternativa a MICT.

Palabras clave: “hypertension”, “high intensity interval training”.

publica-articulo-revista-ocronos

Introducción

La hipertensión arterial (HTA) se define como una presión arterial sistólica (PAS) ≥ 140 mmHg y/o una presión arterial diastólica (PAD) ≥ 90 mmHg medidas en consulta. Se utiliza la misma clasificación para jóvenes, adultos de mediana edad y ancianos (1). (Clasificación hipertensión arterial (HTA) en el anexo).

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que en el mundo hay 1130 millones de personas con HTA. Apenas una de cada cinco personas hipertensas tiene controlado el problema y es una de las principales causas de muerte prematura en el mundo (2).

De acuerdo con datos del Ministerio de Sanidad, entre los principales problemas crónicos de salud de la población en España, la HTA encabeza esta lista correspondiéndole un 20% (3).

La alta prevalencia de la HTA es comparable en todo el mundo, independientemente del nivel de renta del país, es decir, en países con ingresos bajos, medios o altos (4).

A medida que las poblaciones envejezcan, adopten un estilo de vida más sedentario y aumenten de peso corporal, la prevalencia de la hipertensión arterial (HTA) seguirá aumentando en todo el mundo (5).

Existen dos estrategias ampliamente establecidas para reducir la presión arterial: las intervenciones en el estilo de vida y el tratamiento farmacológico. No hay duda de que las intervenciones en el estilo de vida pueden reducir la presión arterial y, en algunos casos, el riesgo cardiovascular.

Los metaanálisis de ensayos clínicos aleatorios (ECA) que incluyeron a varios cientos de pacientes han demostrado que una reducción de 10 mmHg de la presión arterial sistólica (PAS) o 5 mmHg de la presión arterial diastólica (PAD) se asocia con significativas reducciones de las complicaciones cardiovasculares graves (~20%), mortalidad por todas las causas (10-15%), ictus (~35%), complicaciones coronarias (~20%) e insuficiencia cardíaca (~40%) (6,7).

El control y el tratamiento de la HTA, por tanto, evita comorbilidades y complicaciones. La HTA es el factor de riesgo más importante de accidentes cerebrovasculares (ACV) y también es un factor de riesgo en el desarrollo de enfermedad renal crónica.

Dentro de las intervenciones en el estilo de vida, el ejercicio físico regular constituye uno de los pilares de éstas, evitando así el sedentarismo y contribuyendo a mantener un peso saludable, puesto que debemos recordar que otra de estas intervenciones es precisamente la reducción del peso en pacientes con sobrepeso y/u obesos y evitar un estilo de vida sedentario.

Con base en la evidencia, se debe aconsejar a los pacientes hipertensos que realicen al menos 30 min de ejercicio aeróbico dinámico (caminar, correr, montar en bicicleta o nadar) moderado o intenso 5-7 días a la semana. Además, puede ser aconsejable la práctica de ejercicios de resistencia 2-3 días a la semana (8).

El propósito de este trabajo se centra en determinar si dentro de esa práctica de ejercicio regular, una modalidad de ejercicio en concreto, HIIT (High-Intensity Interval Training), que consiste en alternar intervalos de trabajo de alta intensidad e intervalos de recuperación pasivos o activos a una intensidad menor (ambos intervalos duran pocos minutos e incluso segundos), resulta beneficioso en pacientes hipertensos y en qué aspectos, y también en relación con MICT (Moderate-Intensity Continuous Training) que comúnmente suele prescribirse en este tipo de pacientes.

Objetivos

Objetivo principal

Conocer los efectos del ejercicio a intervalos de alta intensidad (High Intensity Interval training, HIIT) en pacientes hipertensos.

Objetivos específicos

  • Analizar si el ejercicio a intervalos de alta intensidad (HIIT) es una alternativa a los comúnmente prescritos ejercicios aeróbicos de intensidad moderada y continua (Moderate Intensity Continuous Trainig, MICT).
  • Analizar las posibles diferencias del efecto de ejercicio a intervalos de alta intensidad (HIIT) y MICT sobre la aptitud cardiorrespiratoria.
  • Analizar la posible relación de la intensidad de HIIT sobre diferentes parámetros.

Metodología

Se llevó a cabo una revisión de la literatura a través la base de datos PubMed.

Se utilizó la opción de búsqueda avanzada. Como descriptores de búsqueda en inglés, se seleccionaron, con ayuda del Mesh de PubMed, los términos “hypertension” y “high intensity interval training”. Se utilizó el operador booleano AND y en ambos términos se especificó que la búsqueda fuese en Título/Resumen.

Inicialmente se localizaron 44 artículos, a partir de los cuales se aplicaron los siguientes criterios de inclusión:

  • Estudios publicados en los últimos 5 años (2015-2020).
  • Estudios publicados en inglés y español.
  • Estudios realizados en seres humanos.
  • Estudios que involucraran a personas con edades comprendidas entre 19-44 años (adult) y entre 45-64 años (middle aged).

Resultados

Tras realizar la búsqueda y aplicar los filtros más arriba detallados, el resultado fue un total de 32 artículos, de los cuales 4 fueron descartados por ser estudios en ratas.

Tras un análisis de los 28 restantes, se procedió a descartar 17 de ellos por no cumplir con los criterios previamente planteados o no centrarse específicamente en el objetivo de este trabajo.

De los 11 estudios resultantes, se realizó un análisis completo siguiendo el programa de lectura crítica CASPe. Concretamente se utilizaron dos de ellos: el destinado a ensayos clínicos y el destinado a revisiones sistemáticas. En el primer caso, el destinado para ensayos clínicos, se aplicaron las tres preguntas eliminatorias:

  • ¿Se orienta el ensayo a una pregunta claramente definida?
  • ¿Fue aleatoria la asignación de los pacientes a los tratamientos?
  • ¿Fueron adecuadamente considerados hasta el final del estudio todos los pacientes que entraron en él?).

En el segundo caso, el destinado para revisiones, se aplicaron también las preguntas eliminatorias que en este caso eran dos:

  • ¿Se hizo la revisión sobre un tema claramente definido?
  • ¿Buscaron los autores el tipo de artículos adecuados?

Finalmente, los artículos incluidos en el análisis cualitativo fueron un total de 11: 2 ensayos clínicos aleatorios (ECA), 3 revisiones sistemáticas (RS), y 6 artículos (1 estudio unicéntrico, 1 estudio preliminar, 1 actualización y 3 artículos de investigación). En la figura 1 puede observarse el diagrama de flujo que explica la secuencia seguida.

Figura 1. Diagrama de flujo de búsqueda.

Ver: Anexos – Efectos del Ejercicio a Intervalos de Alta Intensidad en Pacientes Hipertensos, al final del artículo

Revisión Sistemática / Metaanálisis

Moraes Leal et al (9) analizaron 13 ensayos clínicos aleatorios (ECA), 1 estudio piloto y un 1 ensayo aleatorizado, con el objetivo de analizar y comparar los efectos de MICT y de ejercicio a intervalos de alta intensidad (HIIT) sobre la presión arterial de individuos hipertensos, proponiendo que HIIT podría mostrar una disminución mayor de la presión arterial. Los principales resultados analizados fueron sobre la presión arterial sistólica (PAS) y la presión arterial diastólica (PAD), como resultado secundario, se consideró la capacidad aeróbica máxima (VO₂max).

Concluyeron que MICT y HIIT promueven importantes reducciones (3,7 vs 5,64 mmHg) en la PAS de adultos hipertensos, pero que fueron similares entre ellos (diferencia media= 1,13 mmHg). La presión arterial diastólica se redujo en mayor magnitud con HIIT (diferencia media MICT vs HIIT= 1,63 mmHg).

Estas reducciones, especialmente en la PAS, se asocian a una reducción de 7 al 14% de riesgo de muerte cardiovascular. También encontraron que las intervenciones con HIIT producen grandes mejoras en VO₂max en comparación con las producidas con MICT (4,9 vs 1,3 ml/kg/min) y una tasa de culminación más alta para MICT (80,4%).

Caldas Costa et al (10) realizaron una búsqueda sistemática de ensayos clínicos aleatorios (ECA) con el objetivo de comparar la eficacia del ejercicio a intervalos de alta intensidad (HIIT) vs MICT para reducir la presión arterial en adultos con pre-HTA e hipertensión arterial (HTA) establecida.

Incluyeron 9 estudios (tamaño total de la muestra =245), los principales resultados hacían referencia a presión arterial en reposo (PAr) y/o presión arterial ambulatoria (PAam) como resultados secundarios se consideraron:

VO₂max, el porcentaje de finalización de las intervenciones, la asistencia a las sesiones de entrenamiento y la seguridad. Siete estudios comparaban los efectos sobre la PAr y dos los efectos sobre la PAam y debido al limitado número de estudios comparando esta última, sus resultados se excluyeron del análisis cuantitativo.

Concluyeron que HIIT y MICT disminuyen de manera similar la presión arterial sistólica de reposo (media 6,3 vs 5,8 mmHg) y la presión arterial diastólica de reposo (3,8 vs 3,5 mmHg) en adultos con pre-HTA y con hipertensión arterial (HTA), al igual que en la revisión anteriormente mencionada, recalcan que estas reducciones en la PAS disminuyen el riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular (ACV).

Encontraron que las intervenciones con HIIT incrementan VO₂max en mayor magnitud que con MICT (media 2,13ml/kg/min [IC 95%, 1.00 a 3,27], p<0,001, I²=41%), que el porcentaje de finalización de las intervenciones era similar entre ambos grupos (82,7 vs 81,8%) y la asistencia a las sesiones también (88,9 vs 85,2%) y que disponían de datos limitados sobre la incidencia de eventos adversos en ambas intervenciones.

Hussain et al (11) se propusieron investigar sobre la efectividad de HIIT en relación con MICT en la prevención y el manejo de numerosas patologías que incluían la enfermedad coronaria, el fallo cardíaco, el accidente cerebrovascular (ACV) y la hipertensión arterial (HTA) con especial relevancia en las adaptaciones fisiológicas, beneficios clínicos y los potenciales mecanismos subyacentes.

Otros objetivos que plantearon fueron, explorar la seguridad del ejercicio a intervalos de alta intensidad (HIIT) y las variables óptimas de HIIT para una prescripción efectiva de tratamiento y aplicación en la clínica.

Su metodología de búsqueda consistió en obtener artículos relevantes entre enero de 2000 y agosto de 2015 en PubMed que tuvieran información relacionada con respuestas fisiológicas inducidas por HIIT y/o MICT y que fueran relevantes para la prevención y/o manejo de enfermedades cardiovasculares.

En lo que respecta a la HTA, basándose en sus hallazgos, concluyeron que el ejercicio a intervalos de alta intensidad (HIIT) parece ser más eficaz que MICT revirtiendo anormalidades cardiovasculares asociadas a la HTA, reduciendo así el riesgo de eventos cardiovasculares y la mortalidad:

VO₂pico se incrementa significativamente más con HIIT (~35%) que con MICT (~16%) en pacientes hipertensos con síndrome metabólico (SM) y en pacientes con alto riesgo familiar (~15% vs ~8%); el ejercicio a intervalos de alta intensidad (HIIT) mejora significativamente la rigidez arterial, de hecho, MICT no ha demostrado efectos significativos en lo que respecta a la rigidez arterial; el ejercicio a intervalos de alta intensidad (HIIT) ha demostrado ser más efectivo que MICT aumentando la disponibilidad de óxido nítrico (NO) (36%) y la función endotelial (~9% vs ~5%); la mayoría de los estudios que revisaron, mostraban un total de tiempo y volumen de trabajo menor con HIIT y con efectos fisiológicos positivos comparables con MICT y que HIIT ha demostrado ser seguro, tolerable y agradable para pacientes con enfermedades cardiovasculares.

Ensayo clínico aleatorio

Aghaei Bahmanbeglou et al (12) se propusieron comparar los efectos de dos diferentes protocolos de ejercicios de HIIT sobre la rigidez arterial, el perfil lipídico y los marcadores inflamatorios en pacientes hipertensos. Treinta pacientes hipertensos fueron aleatoriamente asignados a un grupo de HIIT de corta duración (SDHIIT, n =10), HIIT de larga duración (LDHIIT, n =10) y un grupo de control (GC, n =10). La intervención duró 8 semanas.

Se midió pre y post intervención la presión arterial, la velocidad de onda de pulso (PWV), marcadores inflamatorios y perfil lipídico. En cuanto a los resultados que obtuvieron, observaron significativas reducciones (p<0,05) de la presión arterial sistólica y de la PWV siguiendo los dos protocolos de HIIT, pero solo los cambios en SDHIIT fueron significativos en PWV (p<0,05) y también fueron significativos los cambios en la presión arterial diastólica en este grupo comparado con LDHIIT (p<0,05) y el grupo de control (p<0,01).

La interleucina 6 y los triglicéridos (TG) descendieron, y en ambos casos, la diferencia entre los dos protocolos de HIIT no fue significativa, pero si comparadas con el grupo de control (p<0,01 en los dos casos), la interleucina 10 aumentó significativamente (p<0.01) siguiendo los dos protocolos y las diferencias entre ellos no fueron significativas.

La proteína C reactiva (PCR) y los lípidos no mostraron cambios significativos tras la intervención. Tras estos resultados, llegaron a la conclusión de que la práctica de HIIT, a corto plazo, mejora la presión arterial sistólica (PAS) y los marcadores inflamatorios, independientemente de la intensidad y duración en pacientes con HTA en estadio I.

Estos hallazgos confirmaron la importancia de HIIT en la reducción de los marcadores inflamatorios y la noción de que la relación entre trabajo y descanso en HIIT es tan importante como otros factores, como la duración y la intensidad, ya que no se detectó ninguna diferencia entre SDHIIT y LDHIIT.

Los resultados sugieren además que la práctica de HIIT a corto plazo, mejora la PWV y que estos cambios podrían estar relacionados con la intensidad del ejercicio.

Gorostogi-Anduaga et al (13) se propusieron determinar la efectividad de 16 semanas de programas de ejercicio aeróbico con dieta hipocalórica sobre la presión arterial, la composición corporal, aptitud cardiorrespiratoria (CRF) y el tratamiento farmacológico en sujetos sedentarios con sobrepeso/obesidad e hipertensos. Los participantes (n =175) fueron aleatoriamente asignados a un grupo de control sin intervención de ejercicio supervisado, o a uno de los 3 grupos supervisados: entrenamiento continuo moderado de alto volumen (HV- MICT) (60-80% frecuencia cardíaca (FC) pico, 45 minutos), entrenamiento a intervalos de alta intensidad de alto volumen (HV-HIIT) (85-95% frecuencia cardíaca pico, 45 minutos) y entrenamiento a intervalos de alta intensidad de bajo volumen (LV-HIIT) (85-95% frecuencia cardíaca pico, 20 minutos).

Todas las variables fueron medidas pre y post intervención y todos los participantes recibieron la misma dieta hipocalórica, incluido el grupo de control.

En cuanto a los resultados que obtuvieron: observaron una significativa reducción de la presión arterial (PASr,PAD y media : p<0,05), la frecuencia cardiaca en reposo (FCr) (p<0,05) y la masa corporal en todos los grupos, sin diferencias entre grupos para la presión arterial.

Sin embargo, la masa corporal se redujo significativamente menos en el grupo de control comparada con los grupos de ejercicio (GC:6,6%; HV-MICT:8,3%; HV-HIIT: 9,7%; LV-HIIT: 6,9%). Los grupos de HIIT obtuvieron un incremento significativamente mayor de la CRF comparado con el grupo de MICT, sin embargo, no hubo diferencia entre los grupos de HIIT (GC: 16,4%; HV-MICT: 23,6%; HV-HIIT: 36,7%; LV-HIIT: 30,5%).

La medicación fue retirada en un 7,6% y se redujo en un 37,7% de los participantes. Llegaron a la conclusión de que la combinación de una dieta hipocalórica con ejercicios aeróbicos supervisados 2 días / semana constituye una herramienta no farmacológica óptima en el manejo de factores de riesgo en sujetos sedentarios con sobrepeso/obesos hipertensos.

Los beneficios incluyen una mejora en el control de la presión arterial, la composición corporal, la CRF y el tratamiento farmacológico. HV- HIIT parece ser mejor para reducir la masa corporal comparado con LV-HIIT.

Sin embargo, la clave para mejorar la CRF en esta población parece estar ligada a la intensidad del ejercicio independientemente de su duración y como tal, concluyen que LV-HIIT podría ser un método tiempo-eficiente y eficaz para mejorar la salud.

Estudio único

Jo et al (14) realizaron un estudio unicéntrico con 34 participantes hipertensos con síndrome metabólico para comparar los efectos de HIIT y MICT sobre el espesor de la grasa epicárdica (EFT) y la función endotelial, de ésta última, cuantificando células endoteliales progenitoras (EPCs), NO y la dilatación mediada por flujo (FMD). Aleatoriamente los dividieron en dos grupos: HIIT (n = 17) y MICT (n = 17).

La intervención duró 8 semanas y los resultados fueron los siguientes: los pacientes de ambos grupos mostraron un significativo descenso en EFT (p=0,001 y p<0,01) y mejoraron la dilatación mediada por flujo (p<0,001 y p<0,01). En el grupo de HIIT el NO (p<0,05) y las EPCs mejoraron significativamente, pero no en el grupo de MICT.

Adicionalmente, HIIT tuvo un mayor efecto que MICT en la dilatación mediada por flujo (diferencia de grupo, p<0,05) y en EFT (diferencia de grupo, p<0,05).

Tanto HIIT como MICT son efectivos disminuyendo EFT, FCr y la presión arterial y aumentando FMD, sin embargo, HIIT fue más efectivo que MICT en la disminución de la FCr (diferencia de grupo, p<0,05) y en EFT (p<0,05) y mejorando la dilatación mediada por flujo.

Estos resultados les llevó a concluir que HIIT podría ser superior en la mejora de la función endotelial y en la disminución de EFT en relación con MICT.

Además, la superioridad de HIIT en el descenso de la FCr tiene importantes implicaciones clínicas en la mejora de la resistencia cardiorrespiratoria y en la reducción de riesgos cardiovasculares, por tanto, concluyeron que HIIT podría ser recomendado para pacientes hipertensos con síndrome metabólico.

Artículos

Sharman et al (15) realizaron una actualización sobre la postura del 2009 Exercise and Sport Science Australia (ESSA) ofreciendo una guía sobre las intervenciones con ejercicios más apropiadas para pacientes con presión arterial elevada e hipertensión arterial.

Analizaron el rol del ejercicio, y sus distintas modalidades, para prevenir y tratar la HTA. En lo que respecta al HIIT, indicaron que éste produce mayores adaptaciones fisiológicas que MICT, lo que conlleva mayores beneficios para la aptitud o resistencia cardiorrespiratoria, la función vascular y otros procesos metabólicos que son importantes tanto para la prevención primaria como secundaria en la prevención de enfermedades cardiometabólicas.

HIIT resultó ser más agradable que MICT, lo que podría fomentar la adherencia al ejercicio a largo plazo. Indicaron que HIIT incrementa significativamente la resistencia cardiorrespiratoria (VO₂max), más que MICT (4,3 vs 1,6 ml/kg/min), pero no diferencias significativas entre ellos en lo que respecta a la disminución de la presión arterial.

La pequeña cantidad de datos disponibles indicaban bajas tasas de reacciones o eventos adversos asociados con HIIT y MICT. Consideran que existen suficientes datos para recomendar la inclusión de HIIT en la prescripción de ejercicio en hipertensos.

Martínez Aguirre-Betolaza et al (16) extrajeron los datos de un ensayo clínico aleatorio (ECA): EXERDIET-HTA (www.clinicaltrials.gov, número NCT02283047) y analizaron los efectos de 16 semanas de diferentes entrenamientos aeróbicos, con dieta hipocalórica e hiposódica en la modulación autonómica cardíaca y hemodinámica en sujetos con sobrepeso/obesos, sedentarios ( n= 249, 53,±8,0 años) con HTA primaria y las posibles diferencias entre los programas de entrenamiento y sus efectos en la frecuencia cardiaca, la presión arterial y la variabilidad a largo plazo de la presión arterial (VPA).

Los participantes fueron aleatoriamente distribuidos en 4 grupos: grupo de control, y 3 grupos de entrenamiento (ExT): MICT de alto volumen (HV-MICT), HIIT de alto volumen (HV-HIIT) y HIIT de bajo volumen (LV-HIIT).

Sus resultados fueron los siguientes: tras las 16 semanas de intervención la FCr y submáxima, presión arterial sistólica y presión arterial diastólica disminuyeron (p<0,05) en todos los grupos, excepto en el grupo de control la PAS submáxima. La PAD pico descendió en HV-HIIT solamente (p<0,001). La resistencia cardiorrespiratoria expresada en VO₂pico, se incrementó en todos los grupos ExT (HV-MICT p=0,025; HV- HIIT p<0,001 y LV-HIIT p=0,005).

Adicionalmente HV-MICT y LV-HIIT mostraron un incremento en la frecuencia cardiaca de reserva (p=0,004 y p=0,017 respectivamente).

Solo el grupo de LV-HIIT mostró un descenso de la PAS tras 3 minutos de recuperación (p=0,001) y, por otro lado, la PAD tras 3 minutos de recuperación descendió en todos los grupos ExT (HV- MICT p0,013; HV-HIIT y LV-HIIT p<0,001) tras el período de intervención.

Además, hubo significativas diferencias entre todos los grupos ExT en su conjunto y el grupo de control en la PAS submáxima (p=0,048), PAD (p=0,004), VO₂pico (p=0,014) y FCr (p=0,030). Tras las 16 semanas de intervención, la PAS y la PAD diurna y nocturna descendió significativamente en todos los grupos (p<0,005), sin diferencias entre grupos. Sin embargo, la intervención no tuvo efectos significativos en la VPA.

Tomando en conjunto los ExT, se encontró un significativo descenso de la presión arterial diastólica (PAD) a lo largo del día (p=0,023). Concluyeron que LV-HIIT combinado con una dieta hipocalórica se debería considerar como una intervención eficiente en tiempo y un mecanismo seguro para reducir los riesgos cardiovasculares en sujetos hipertensos.

Olea et al (17) tenían como objetivo de su estudio, determinar los efectos de HIIT sobre la presión arterial sistólica y la presión arterial diastólica (PAD) en sujetos adultos normotensos e hipertensos.

Realizaron un muestreo no probabilístico de casos consecutivos seleccionando 38 personas. Fueron divididos en 2 grupos: normotensos (Grupo N) (n =16) e hipertensos (Grupo HTA) (n =22). Todos realizaron un protocolo de 3/semana (1 2 10: 10 repeticiones, 1 minuto de trabajo intenso, 2 minutos de inactividad) de 24 sesiones en total (2 meses) de HIIT. Se midieron: presión arterial, peso y grasa corporal.

Sus resultados fueron los siguientes: en el grupo de hipertensos hubo una significativa reducción de la PAS de 145,4±9,0 a 118,3±15,6 mmHg (p<0,05).

No hubo cambios significativos en la PAD. En contraste con el Grupo N, el Grupo HTA mostró una significativa mejoría del peso, VO₂max, índice de masa corporal (IMC) y grasa corporal. Al final de la intervención la tasa de normalización de la PAS fue del 73%. Concluyeron que la hipertensión arterial (HTA) logró normalizarse mediante un programa de HIIT en sujetos hipertensos no medicados, en un período de 24 sesiones y que el protocolo que utilizaron no presentaba riesgos debido a la corta duración del estímulo seguido de descanso inactivo.

Ramirez-Jimenez et al (18) estudiaron los efectos a corto plazo (monitorización de la PAam durante 14hs) de HIIT sobre la presión arterial en pacientes con síndrome metabólico.

Conformaron aleatoriamente 2 grupos de participantes: 8 de ellos eran normotensos y 11 eran hipertensos, y completaron 3 ensayos diferentes durante 3 días no consecutivos: en una ocasión realizaron una sesión de HIIT, en otra una sesión de MICT y por último un grupo sin intervención (REST). Los resultados fueron los siguientes: no se encontraron diferencias en los sujetos normotensos.

En los sujetos hipertensos, la PASam se redujo de 6,1±2,2 mmHg después de HIIT comparado con MICT y REST (p<0,05). Sin embargo, la PADam fue similar en los 3 grupos.

En cuanto a la presión arterial media, con HIIT se redujo más que en los otros dos grupos(p<0,05).

Concluyeron que la reducción de la presión arterial como respuesta al efecto del ejercicio estaba influenciada por la intensidad y el tipo de ejercicio y que una sesión de HIIT es superior a una sesión de MICT reduciendo la presión arterial durante las 14 hs siguientes a su finalización, lo que sugiere que HIIT puede ser utilizado como una medida no farmacológica en el tratamiento de sujetos hipertensos con síndrome metabólico.

Estudio preliminar

Skutnik et al (19) se propusieron determinar si HIIT podría ser tan efectivo como el entrenamiento aeróbico de resistencia (ET) sobre la PAr en prehipertensos y adicionalmente, estudiaron el efecto de HIIT sobre la PCR. Participaron 12 pacientes pre- hipertensos, en 2 grupos de entrenamiento:

HIIT y ET durante 8 semanas. Los resultados que obtuvieron fueron los siguientes: ambos grupos mostraron un descenso de la presión arterial media (p<0,001), presión arterial sistólica (PAS) (p<0,001) y presión arterial diastólica (PAD) (p=0,001); la PCR también disminuyó considerablemente (p<0,014); con la FCr ocurrió lo mismo (p<0,001) y VO₂max se incrementó (p<0,001) aproximadamente un 25% para ambos.

La adherencia de los participantes fue del 100% a los entrenamientos, destacando que para HIIT el tiempo empleado fue de un 29,6% menor. Concluyeron que HIIT puede ser eficaz para reducir la presión arterial en pre-hipertensos, siendo una alternativa tiempo-eficiente al tradicional ET.

Ver: Anexos – Efectos del Ejercicio a Intervalos de Alta Intensidad en Pacientes Hipertensos, al final del artículo

Tabla 1. Descripción de los artículos seleccionados

Discusión

El propósito de este trabajo fue dilucidar si HIIT podía resultar eficaz en el manejo y/o tratamiento de la hipertensión arterial (HTA) y si su práctica podía ser beneficiosa en pacientes con esta patología y comparar HIIT con otro tipo de ejercicio físico, como MICT, para averiguar si HIIT podía resultar ser una alternativa en su lugar para esta población clínica.

Todos los artículos revisados se mostraron favorables a HIIT, encontrando diferentes beneficios y en la gran mayoría coincidiendo en que HIIT es eficaz en la reducción de la presión arterial y que es capaz de producir un aumento en VO₂max superior, dos aspectos importantes en lo que respecta a la HTA, por la disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular y de eventos cardiovasculares que esto conlleva, puesto que el descenso de solo 5 mmHg en la PAS reduce el riesgo de mortalidad por accidente cerebrovascular (ACV) en un 14% y de enfermedad coronaria en un 9% (20) y cada 3,5 ml/kg/min de incremento de la aptitud cardiorrespiratoria, el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular y de muerte por todas las causas se reduce un 19% y un 15% respectivamente (21).

A pesar de los diferentes protocolos y/o duración de las intervenciones con HIIT descritas en los artículos, siempre manteniendo la particularidad de esta práctica, que es la alta intensidad, intercalada con períodos de recuperación pasiva/activa de menor intensidad, y que el tiempo empleado y el volumen de trabajo en HIIT es menor y no por ello menos beneficioso, sino más bien similar a MICT y en algunas variables superior, como es el caso de VO₂max, tanto si los sujetos tomaban antihipertensivos o no, fuesen hombres o mujeres, se complementara con dieta o no y en casos de sujetos prehipertensos, hipertensos o con síndrome metabólico, los resultados de HIIT fueron positivos.

Las 3 RS concuerdan en que HIIT disminuye la presión arterial y aumentan VO₂max (incremento superior al producido por MICT) y además Caldas Costa et al (10) relaciona directamente

ese aumento con la intensidad del ejercicio, lo que también resalta Gorostegi-Anduaga et al (13).

Ramirez-Jimenez et al (18) relaciona la hipotensión postejercicio también con la intensidad, concretamente, en este caso, las14hs después de una sola sesión de HIIT, algo que no se logró con una sesión de MICT, cierto es que hablamos en este caso de una sesión y que en el resto de artículos la disminución de la presión arterial en ambas modalidades fue similar, pero Aghaei Bahmanbeglou et al (12) también relaciona la intensidad del ejercicio con el descenso de valores de la presión arterial.

Además de estos parámetros, las 3 RS coinciden en que HIIT es capaz de mejorar la rigidez arterial, recalcando Caldas Costa et al (10) que esto no ocurrió con MICT.

En cuanto a los 2 ensayos clínicos aleatorios (ECA), también observaron disminuciones de la presión arterial y un dato a recalcar es que Gorostegi-Anduaga et al (13) indica que el aumento de VO₂max que produce HIIT se produce independientemente del volumen de HIIT, relacionándolo así, más con la intensidad del ejercicio, que con la cantidad.

Este ensayo clínico aleatorio (ECA), además de la intervención del ejercicio físico, incluía una dieta hipocalórica, y a pesar de ello, en los 2 ensayos clínicos aleatorios (ECA) se registran descensos de la presión arterial, no así en los cambios de la composición corporal, puesto que Aghaei Bahmanbeglou(12) reportó apenas cambios que no fueron significativos, pero si indica un descenso en los valores de TG y una mejora de la PWV, considerada ésta, el patrón de oro para determinar la rigidez arterial, un parámetro relevante en pacientes con presión arterial elevada y que puede medirse a través de ella(22), en concordancia con la mejora en este aspecto mencionada más arriba en las RS, sin embargo los beneficios de HIIT en este aspecto no están claros, como reportan algunos estudios (23).

Por último, menciona también mejora en marcadores inflamatorios: descenso de la interleucina-6 e incremento de la interleucina-10.

El resto de los artículos seleccionados para este trabajo también indican descensos de presión arterial y aumento de VO₂max, a pesar de las diferencias que hay entre ellos.

En cuanto a otros parámetros, Moraes et al (9), Caldas Costa et al (10), Jo et al (14) y Skutnik et al (19) coinciden en la mejora de la función endotelial que produce HIIT. Jo et al (14) y Martínez Aguirre-Betolaza et al (16) reportan una disminución de la FCr.

Si bien a lo largo de la lectura no es posible encontrar un protocolo óptimo, hecho que se recalca en algunos de los artículos, como es el caso de Hussain et al (11), en todos ellos se encontraron resultados beneficiosos con una práctica entre 4 semanas y 16 semanas, 2-3/semana, y en su mayoría a realizar en una cinta de correr o en bicicleta ergométrica, en este sentido es necesario indagar en un protocolo óptimo para una prescripción adecuada para estos pacientes o quizás adaptarse individualmente, manteniendo los principios de HIIT.

Tanto Martínez Aguirre-Betolaza et al (16), Caldas Costa et al (10) o Sharman et al (15), entre otros, hacen referencia a la seguridad de HIIT, si bien estos dos últimos también indican que existen pocos datos al respecto, sin embargo el la actualización justamente de Sharman et al (15) hace mención a la posición conjunta de la Asociación Europea para la Prevención y Rehabilitación Cardiovascular , la Asociación Americana de Rehabilitación Cardiovascular y Pulmonar y la Asociación Canadiense de Rehabilitación Cardíaca que reconocen el HIIT como apropiado y beneficioso(24), coincidiendo en este sentido, dentro de las modificaciones del estilo de vida que propone la Sociedad Internacional de hipertensión arterial (HTA) en las Pautas Prácticas Globales de HTA de 2020 que incluye la práctica de HIIT.

También, en esta misma actualización, se hace referencia a que la práctica de HIIT resultó amena o entretenida y coinciden en ello Hussain et al (11) siendo esto un punto a favor a la hora de la adherencia a la práctica de actividad física y Caldas Costa (10) refiere que el mayor esfuerzo que supone la práctica de HIIT comparada con MICT no impactó negativamente.

Además, Hussain et al (11), Gorostegi-Anduaga et al (13), Martínez Aguirre-Betolaza et al (16) y Skutnik et al (19), hacen hincapié y resaltan que la práctica de HIIT es tiempo- eficiente, esto es, que con menor tiempo empleado en esta actividad se obtienen beneficios en pacientes hipertensos por lo que también facilitaría la adherencia puesto que en muchas ocasiones la falta de tiempo es un obstáculo en la práctica de ejercicio.

Por último, en algunos artículos se menciona la toma de medicación antihipertensiva y en otros no, destacando los resultados obtenidos por Gorostegi-Anduaga et al (13) que reportaron una significativa reducción del uso de fármacos en los participantes de su ensayo clínico aleatorio (ECA) y en oposición, los resultados obtenidos por Caldas Costa et al (10) en los que no encontraron cambios en este sentido.

En cuanto a las limitaciones de los artículos, en algunos de ellos no se hace mención en este aspecto y en los que sí, predominan como tales, el número pequeño de las muestras, diferencias en la forma en que se midió algunas de las variables, que no se hizo una valoración según género de los resultados y que no fue posible controlar la actividad física en los grupos de control.

Conclusión

HIIT puede ser beneficioso en pacientes hipertensos, en cuanto su práctica produce disminución de la presión arterial, aumenta la aptitud cardiorrespiratoria que se asocia a su intensidad, mejora la función endotelial y constituye una alternativa tiempo-eficiente de actividad física en esta población clínica y una opción segura en base a los datos frente al MICT, aunque aún deben investigarse las opciones de un protocolo óptimo de esta práctica y más investigación que confirme sus beneficios en cuanto a la composición corporal , la mejora en la rigidez arterial y su posible efecto en cuanto a la posibilidad de que su práctica permita disminuir los fármacos antihipertensivos

Anexo

Clasificación de la HTA según las guías europeas (ESC/ESH) y americanas (ACC/AHA)(25)

Anexos – Efectos del Ejercicio a Intervalos de Alta Intensidad en Pacientes Hipertensos.pdf

Bibliografía

  1. Williams B, Mancia G, Spiering W, Rosei EA, Azizi M, Burnier M, et al. 2018 ESC/ESH Guidelines for themanagement of arterial hypertension. Vol. 39, European Heart Journal. 2018. 3021–3104 p.
  2. Hipertensión [Internet]. 13 de Septiembre 2019. [cited 2020 Dec 8]. Available from: https://www.who.int/es/news-room/fact-sh eets/detail/hypertension
  3. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social – Portal Estadístico del SNS – Sanidad en datos [Internet]. [cited 2020 Dec 8]. Available from: https://www.mscbs.gob.es/estadEstudios/s anidadDatos/home.htm
  4. Chow CK, Teo KK, Rangarajan S, Islam S, Gupta R, Avezum A, et al.
  5. Prevalence, awareness, treatment, and control of hypertension in rural and urban communities in high-, middle-, and low-income countries. JAMA – J Am Med Assoc. 2013 Sep 4;310(9):959–68.
  6. Kearney PM, Whelton M, Reynolds K, Muntner P, Whelton PK, He J. Global burden of hypertension: analysis of worldwide data. Lancet. 2005 Jan;365(9455):217–23.
  7. Ettehad D, Emdin CA, Kiran A, Anderson SG, Callender T, Emberson J, et al.
  8. Blood pressure lowering for prevention of cardiovascular disease and death: A systematic review and meta-analysis. Lancet. 2016 Mar 5;387(10022):957–67.
  9. Thomopoulos C, Parati G, Zanchetti A. Effects of blood pressure lowering on outcome incidence in hypertension.1. Overview, meta-analyses, and meta- regression analyses of randomized trials. Vol. 32, Journal of Hypertension. Lippincott Williams and Wilkins; 2014. p. 2285–95.
  10. Piepoli MF, Hoes AW, Agewall S, Albus C, Brotons C, Catapano AL, et al. 2016 European Guidelines on cardiovascular disease prevention in clinical practice. Vol. 37, European Heart Journal. Oxford University Press; 2016. p. 2315–81.
  11. Moraes Leal J, Galliano LM, Del Vecchio FB. Effectiveness of High-Intensity Interval Training Versus Moderate-Intensity Continuous Training in Hypertensive Patients: a Systematic Review and Meta-Analysis. Curr Hypertens Rep. 2020;22(3).
  12. Caldas Costa E, Hay JL, Kehler DS, Boreskie KF, Arora RC, Umpierre D, et al.
  13. Effects of High-Intensity Interval Training Versus Moderate-Intensity Continuous Training On Blood Pressure in Adults with Pre- to Established Hypertension: A Systematic Review and Meta-Analysis of Randomized Trials. Sport Med. 2018;48(9):2127–42.
  14. Hussain SR, Macaluso A, Pearson SJ. High-intensity interval training versus moderate-intensity continuous training in the prevention/management of cardiovascular disease. Cardiol Rev. 2016;24(6):273–81.
  15. Aghaei Bahmanbeglou N, Ebrahim K, Maleki M, Nikpajouh A, Ahmadizad S. Short-Duration High-Intensity Interval Exercise Training Is More Effective Than Long Duration for Blood Pressure and Arterial Stiffness but Not for Inflammatory Markers and Lipid Profiles in Patients with Stage 1 Hypertension. J Cardiopulm Rehabil Prev. 2019;39(1):50–5.
  16. Gorostegi-Anduaga I, Corres P, MartinezAguirre-Betolaza A, Pérez-Asenjo J, Aispuru GR, Fryer SM, et al. Effects of different aerobic exercise programmes with nutritional intervention in sedentary adults with overweight/obesity and hypertension: EXERDIET-HTA study. Eur J Prev Cardiol. 2018 Mar
  17. 1;25(4):343–53.
  18. Jo EA, Cho KI, Park JJ, Im DS, Choi JH, Kim BJ. Effects of High-Intensity Interval Training Versus Moderate-Intensity Continuous Training on Epicardial Fat Thickness and Endothelial Function in Hypertensive Metabolic Syndrome. Metab Syndr Relat Disord. 2020;18(2):96–102.
  19. Sharman JE, Smart NA, Coombes JS, Stowasser M. Exercise and sport science australia position stand update on exercise and hypertension. J Hum Hypertens. 2019;33(12):837–43.
  20. MartinezAguirre-Beto laza A, Mujika I, Fryer SM, Corres P, Gorostegi-Anduaga I, Arratibel-Imaz I, et al. Effects of different aerobic exercise programs on cardiac autonomic modulation and hemodynamics in hypertension: data from EXERDIET-HTA randomized trial. J Hum Hypertens. 2020;34(10):709–18.
  21. Olea, M.; Mancilla, R.;Martínez, S.;Díaz E. Effects of intensity interval training on blood pressure in hypertensive subjects. Rev Med Chile. 2017;145:1154–9.
  22. Ramirez-Jimenez M, Morales-Palomo F, Pallares JG, Mora-Rodriguez R, Ortega JF. Ambulatory blood pressure response to a bout of HIIT in metabolic syndrome patients. Eur J Appl Physiol. 2017;117(7):1403–11.
  23. Skutnik BC, Smith JR, Johnson AM, Kurti SP, Harms CA. The Effect of Low Volume Interval Training on Resting Blood Pressure in Pre-hypertensive Subjects: A Preliminary Study. Phys Sportsmed. 2016;44(2):177–83.
  24. Angadi SS, Mookadam F, Lee CD, Tucker WJ, Haykowsky MJ, Gaesser GA. High-intensity interval training vs. moderate-intensity continuous exercise training in heart failure with preserved ejection fraction: A pilot study. J Appl
  25. Physiol. 2015 Sep 15;119(6):753–8.
  26. Lee DC, Sui X, Artero EG, Lee IM, Church TS, McAuley PA, et al. Long-term effects of changes in cardiorespiratory fitness and body mass index on all-cause and cardiovascular disease mortality in men the Aerobics Center Longitudinal Study. Circulation. 2011 Dec 6;124(23):2483–90.
  27. Mitchell GF. Arterial stiffness and hypertension: Chicken or egg? Vol. 64, Hypertension. Lippincott Williams and Wilkins; 2014. p. 210–4.
  28. Guimarães GV, Ciolac EG, Carvalho VO, D’Avila VM, Bortolotto LA, Bocchi EA. Effects of continuous vs. interval exercise training on blood pressure and arterial stiffness in treated hypertension. Hypertens Res. 2010;33(6):627–32.
  29. Mezzani A, Hamm LF, Jones AM, McBride PE, Moholdt T, Stone JA, et al.
  30. Aerobic exercise intensity assessment and prescription in cardiac rehabilitation: A joint position statement of the European Association for Cardiovascular Prevention and Rehabilitation, the American Association of Cardiovascular and Pulmonary Rehabilitation and the Canadian Association of Cardiac Rehabilitation. Eur J Prev Cardiol. 2013;20(3):442–67.
  31. Alcazar José, Oliveras Anna, Orte Luis, Jiménez Sara SJ. Hipertensión arterial esencial | Nefrología al día [Internet]. Sociedad Española de Nefrología. 2016. Available from: https://www.nefrologiaaldia.org/es-artic ulo-hipertension-arterial- esencial-302