Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 37
Autor principal (primer firmante): Alicia Magallon Artigas
Fecha recepción: 03/08/2026
Fecha aceptación: 30/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 37
Autores:
- Alicia Magallon Artigas
- Samuel Roa Mejía
- María Asunción Pascual Anadón
- María del Mar Martínez Millán
- Ángel Sánchez Caro
- Ana Mulero Carrero
Categoría profesional:
Total staff
Palabras clave:
Hidratación, factores físicos, funcionales, sociales, movilidad.
Introducción
El aumento progresivo de las temperaturas asociado al cambio climático representa uno de los principales desafíos para la salud pública. Las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y prolongadas, afectando especialmente a los grupos más vulnerables. Entre ellos destacan las personas con movilidad reducida o sin movilidad, cuya capacidad para adaptarse a las altas temperaturas se encuentra limitada por factores físicos, funcionales y, en muchas ocasiones, sociales.
La incapacidad para desplazarse de forma autónoma dificulta acciones tan básicas como buscar un lugar fresco, hidratarse adecuadamente, modificar la ropa o solicitar ayuda cuando aparecen los primeros síntomas de un golpe de calor. Además, muchas de estas personas presentan enfermedades crónicas, alteraciones neurológicas o tratamientos farmacológicos que disminuyen aún más la capacidad del organismo para regular la temperatura corporal.
En Aragón, las elevadas temperaturas estivales, especialmente en el valle del Ebro y en la provincia de Zaragoza, convierten las olas de calor en un problema sanitario prioritario. Comparativamente, otras comunidades como Andalucía o Extremadura también registran temperaturas extremas, mientras que regiones como Asturias, Cantabria o Galicia presentan un menor riesgo climático, aunque la población vulnerable continúa necesitando medidas preventivas específicas.
La inteligencia artificial (IA) está adquiriendo un papel cada vez más importante en la prevención de riesgos relacionados con el calor. Mediante sistemas predictivos, sensores inteligentes y monitorización domiciliaria es posible detectar situaciones de riesgo antes de que aparezcan complicaciones graves.
Objetivos
Objetivo general
Analizar los efectos del calor sobre las personas con movilidad reducida o sin movilidad, identificando sus principales causas, consecuencias, medidas preventivas y el papel de la inteligencia artificial en la protección de esta población vulnerable, comparando la situación de Aragón con otras comunidades autónomas españolas.
Objetivos específicos
- Describir los mecanismos fisiológicos mediante los cuales el calor afecta al organismo.
- Identificar los factores que incrementan el riesgo en personas con movilidad reducida.
- Comparar el impacto del calor entre personas con movilidad conservada y aquellas dependientes.
- Analizar la situación climática de Aragón respecto a otras comunidades autónomas.
- Evaluar la utilidad de la inteligencia artificial para prevenir complicaciones derivadas del calor.
- Proponer recomendaciones dirigidas a profesionales sanitarios, cuidadores y familiares.
Métodos
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa utilizando publicaciones científicas indexadas en PubMed, Scopus, Google Scholar y documentos técnicos del Ministerio de Sanidad, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el Instituto de Salud Carlos III y la Organización Mundial de la Salud.
Se seleccionaron artículos publicados preferentemente durante los últimos diez años relacionados con olas de calor, discapacidad, dependencia funcional, personas mayores, prevención y tecnologías basadas en inteligencia artificial. También se revisaron informes epidemiológicos sobre mortalidad asociada a temperaturas extremas en España.
Resultados
Las personas con movilidad reducida presentan una mayor incidencia de complicaciones durante las olas de calor debido a múltiples factores.
En primer lugar, la inmovilidad limita la capacidad para cambiar de ambiente cuando aumenta la temperatura. Mientras una persona autónoma puede desplazarse hacia zonas climatizadas o aumentar su ingesta de líquidos, una persona dependiente necesita ayuda para realizar estas acciones.
Entre las principales causas que favorecen el daño por calor destacan:
- Disminución de la sudoración.
- Enfermedades cardiovasculares.
- Enfermedades neurológicas.
- Lesiones medulares.
- Esclerosis múltiple.
- Enfermedad de Parkinson.
- Demencia.
- Obesidad.
- Deshidratación.
- Uso de diuréticos y determinados psicofármacos.
Los efectos más frecuentes incluyen:
- Deshidratación.
- Hipotensión.
- Mareos.
- Calambres musculares.
- Agotamiento por calor.
- Golpe de calor.
- Insuficiencia renal aguda.
- Descompensación cardíaca.
- Alteraciones neurológicas.
- Incremento de ingresos hospitalarios.
- Aumento de la mortalidad.
En Aragón, las temperaturas estivales superan frecuentemente los 40 °C en amplias zonas de Zaragoza, mientras que Huesca y Teruel presentan una variabilidad mayor según la altitud. Estas características convierten a Aragón en una comunidad especialmente sensible durante las olas de calor.
Comparativamente, Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura presentan condiciones climáticas similares, mientras que Galicia, Asturias y Cantabria registran menos episodios de calor extremo, aunque el riesgo sigue existiendo en personas muy dependientes.
Las personas con movilidad conservada mantienen mecanismos de protección más eficaces:
- Mayor capacidad para hidratarse.
- Posibilidad de cambiar de ambiente.
- Mayor autonomía para modificar la ropa.
- Capacidad para solicitar ayuda rápidamente.
- Mejor respuesta ante los primeros síntomas.
Por el contrario, las personas inmovilizadas dependen completamente del entorno y de los cuidadores.
La inteligencia artificial comienza a incorporarse mediante:
- Sensores de temperatura corporal.
- Pulseras inteligentes.
- Sistemas domóticos.
- Alertas automáticas cuando aumenta la temperatura ambiental.
- Algoritmos predictivos que identifican pacientes con mayor riesgo.
- Plataformas de teleasistencia con monitorización continua.
- Estas herramientas permiten actuar precozmente antes de la aparición del golpe de calor.
Discusión
Diversos estudios coinciden en que la vulnerabilidad frente al calor depende no solo de la temperatura ambiental sino también del grado de dependencia funcional.
Las personas inmovilizadas presentan una menor capacidad de adaptación fisiológica y conductual, lo que incrementa significativamente la probabilidad de sufrir complicaciones graves. La existencia de enfermedades crónicas y la polimedicación agravan aún más esta situación.
Aragón dispone de planes específicos frente a las altas temperaturas impulsados por Salud Pública, aunque el envejecimiento poblacional y la dispersión geográfica obligan a reforzar la vigilancia domiciliaria.
La incorporación de tecnologías basadas en inteligencia artificial puede mejorar notablemente la prevención. Los algoritmos son capaces de combinar variables meteorológicas, edad, patologías, tratamientos y grado de dependencia para identificar individuos con mayor probabilidad de sufrir eventos adversos.
Asimismo, los sistemas inteligentes pueden enviar avisos automáticos a familiares, cuidadores o servicios sanitarios cuando detectan alteraciones fisiológicas compatibles con estrés térmico.
Aunque estas tecnologías presentan un enorme potencial, todavía existen limitaciones relacionadas con el acceso digital, el coste económico y la necesidad de validar clínicamente muchos de estos sistemas.
Recomendaciones:
Las principales medidas preventivas incluyen:
- Mantener una hidratación adecuada.
- Evitar la exposición al calor en las horas centrales del día.
- Utilizar ropa ligera y transpirable.
- Mantener las viviendas correctamente ventiladas.
- Emplear sistemas de climatización cuando sea posible.
- Vigilar diariamente la temperatura corporal.
- Revisar la medicación durante episodios de calor extremo bajo supervisión médica.
- Formar a cuidadores y familiares para reconocer precozmente los síntomas del golpe de calor.
- Incorporar dispositivos inteligentes de monitorización en personas con alta dependencia.
Conclusiones
Las personas con movilidad reducida o sin movilidad constituyen uno de los grupos más vulnerables frente a las altas temperaturas. Su limitada capacidad para responder de forma autónoma incrementa el riesgo de deshidratación, golpe de calor, hospitalización y mortalidad.
Aragón presenta condiciones climáticas que favorecen la aparición de episodios de calor extremo, especialmente durante el verano, siendo comparable a otras comunidades del interior peninsular.
La prevención debe centrarse en la vigilancia activa, la educación sanitaria, la actuación precoz de los cuidadores y el desarrollo de planes específicos para personas dependientes.
La inteligencia artificial representa una herramienta prometedora para mejorar la predicción del riesgo, optimizar la monitorización domiciliaria y reducir la morbimortalidad asociada a las olas de calor, complementando el trabajo de los profesionales sanitarios sin sustituir la atención humana.
Bibliografía
- World Health Organization. Heat and health. Geneva: WHO; 2024.
- Ministerio de Sanidad. Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2024.
- Agencia Estatal de Meteorología. Informe sobre olas de calor en España. Madrid: AEMET; 2024.
- Instituto de Salud Carlos III. Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo). Madrid: ISCIII; 2024.
- Bouchama A, Knochel JP. Heat stroke. N Engl J Med. 2002;346(25):1978-88.
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- Organización Mundial de la Salud. Climate change and health. Geneva: WHO; 2023.
- Intergovernmental Panel on Climate Change. Climate Change 2023: Synthesis Report. Geneva: IPCC; 2023.
- Agencia Estatal de Meteorología. Atlas climático de España. Madrid: AEMET.
- Ministerio de Derechos Sociales. Estrategia Estatal sobre Discapacidad 2022-2030. Madrid: Gobierno de España.



