Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 85
Autor principal (primer firmante): Andrea Asiain De La Cruz
Fecha recepción: 04/08/2026
Fecha aceptación: 31/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 85
Autor principal:
Andrea Asiain De La Cruz
Coautores
Amaia Muela Aguado
Andrea Cilveti Sesma
Inés Alonso Osés
Daniel López Sola
Ángela Mártinez Bezares
Resumen
- Introducción: El síndrome del túnel carpiano (STC) es la neuropatía por atrapamiento periférico más frecuente en la práctica clínica. Se origina por la compresión mecánica del nervio mediano a su paso por el canal osteofibroso del carpo [1]. En estadios leves y moderados, el tratamiento conservador es la primera línea de intervención [1,2]. La punción seca (PS) ha emergido como una modalidad invasiva no farmacológica destinada a desactivar puntos gatillo miofasciales y disminuir la hiperpresión tisular sobre el tronco nervioso [3,4].
- Objetivo: Evaluar la efectividad de la punción seca en comparación con otros abordajes conservadores en la disminución del dolor, la mejora funcional y la recuperación de la conducción electrofisiológica del nervio mediano en pacientes con STC leve a moderado.
- Métodos: Se efectuó una revisión sistemática de la literatura en las bases de datos MEDLINE/PubMed, Web of Science, Scopus y Dialnet. Se seleccionaron ensayos clínicos aleatorizados (ECA) de los últimos diez años que evaluaron el uso de la punción seca en el STC.
- Resultados: Se incluyeron 8 ECA con una muestra total de 412 pacientes [2,4-8]. La aplicación de punción seca en la musculatura tenar, flexora del antebrazo y sobre la fascia del ligamento transverso del carpo demostró una reducción estadísticamente significativa en la intensidad del dolor medida por la Escala Visual Analógica (EVA) [2,4]. Asimismo, se observaron mejoras sustanciales en la funcionalidad evaluada mediante el cuestionario Boston Carpal Tunnel Questionnaire (BCTQ) [4,5], en la fuerza de prensión [6] y en la disminución de la latencia distal motora del nervio mediano [7].
- Conclusiones: La punción seca representa una herramienta terapéutica segura y eficaz a corto y mediano plazo para el manejo del STC leve a moderado [2,8]. Ofrece alivio del dolor y mejoras funcionales comparables o superiores a las ortesis nocturnas y a la terapia física convencional [5,8].
Síndrome del túnel carpiano; nervio mediano; punción seca; neuropatía por atrapamiento; neurodinamia; electrodiagnóstico.
Introducción
El síndrome del túnel carpiano (STC) es la neuropatía compresiva periférica de mayor incidencia en la población general, afectando aproximadamente a entre el 3,8% y el 5% de los adultos [1]. Esta afección neuro-músculo-esquelética presenta una prevalencia significativamente superior en el sexo femenino y en colectivos con altas demandas laborales manuales o movimientos repetitivos de flexoextensión de muñeca [1,5]. La fisiopatología se fundamenta en el incremento de la presión intracanalar en el túnel carpiano, lo que deriva en una isquemia microvascular del nervio mediano y en la subsiguiente alteración en la conducción del impulso axoplásmico [1,7].
Clínicamente, la patología cursa con parestesias, entumecimiento, disestesias y dolor neuropático en la zona de inervación sensitiva del nervio mediano, abarcando los dedos pulgar, índice, medio y la cara radial del anular [1,2]. Dichos síntomas suelen exacerbarse durante el descanso nocturno [1]. En fases evolutivas más avanzadas, la denervación progresiva desencadena atrofia de la musculatura tenar, disminución del control motor fino y pérdida de la fuerza de prensión y pinza digital [1,6].
Aunque la cirugía de liberación abierta o endoscópica del retináculo flexor es efectiva en estadios graves, los estadios leves y moderados se benefician prioritariamente de esquemas terapéuticos conservadores [1,8]. Entre estos métodos figuran las inmovilizaciones mediante ortesis nocturnas, la administración de antiinflamatorios, las infiltraciones locales, la terapia manual y la neurodinamia [5,8]. En la última década, la punción seca (PS) ha ganado relevancia científica como una técnica invasiva mínimamente molesta [3,4]. Mediante el uso de agujas filiformes sin sustancia farmacológica, la PS busca desactivar los puntos gatillo miofasciales (PGM) en los músculos flexores y tenares, a la vez que reduce la tensión mecánica fascial en el retináculo flexor [3,4]. Esta reducción de la tensión perineural favorece el restablecimiento del flujo sanguíneo intracanal y la restauración sintomática [4,7].
Objetivos
Objetivo general
Evaluar la evidencia científica disponible sobre la eficacia clínica, funcional y electrofisiológica de la punción seca en el tratamiento del síndrome del túnel carpiano leve a moderado.
Objetivos específicos
- Determinar el impacto de la punción seca sobre la reducción del dolor neuropático y la sintomatología sensitiva a través de escalas estandarizadas [2,4].
- Analizar el grado de recuperación de la función manual y la fuerza de prensión y pinza digital tras la intervención con punción seca [5,6].
- Constatar las modificaciones neurofisiológicas en los parámetros de latencia motora y velocidad de conducción del nervio mediano tras la aplicación del tratamiento [7].
Métodos
Estrategia de búsqueda
La recopilación de información científica se llevó a cabo en las bases de datos biomédicas MEDLINE/PubMed, Web of Science (WOS), Scopus, Physiotherapy Evidence Database (PEDro) y Dialnet. La búsqueda combinó descriptores en ciencias de la salud (MeSH y DeCS) mediante operadores booleanos: ("Carpal Tunnel Syndrome" OR "Median Nerve Entrapment") AND ("Dry Needling" OR "Needling Therapy") AND ("Randomized Controlled Trial" OR "Clinical Trial").
Criterios de inclusión y exclusión
Fueron incluidos únicamente ensayos clínicos aleatorizados (ECA) publicados en español o inglés entre los años 2016 y 2026. La población de estudio debió constar de pacientes mayores de 18 años con diagnóstico de STC leve a moderado confirmado mediante clínica y estudios de conducción nerviosa [1,7]. Las intervenciones evaluadas debían incluir la punción seca como técnica aislada o combinada con fisioterapia conservadora [2,4,6]. Se excluyeron aquellos trabajos con pacientes intervenidos quirúrgicamente con anterioridad, personas con STC severo con atrofia irreversible, o quienes hubieran recibido infiltraciones sintomáticas en los tres meses previos a las mediciones [1,8].
Resultados
Modulación del dolor y alivio de los síntomas sensitivos
En relación con la intensidad del dolor evaluada mediante la Escala Visual Analógica (EVA), la totalidad de los estudios incluidos evidenció una reducción clínicamente relevante en los grupos tratados con punción seca [2,4,6-8].
El ensayo clínico aleatorizado de Azadeh et al,[2] evaluó a 40 pacientes diagnosticados con STC leve o moderado, divididos de manera aleatoria para recibir cuatro sesiones de punción seca en los PGM activos de los músculos oponente del pulgar y abductor corto del pulgar o bien para utilizar una ortesis rígida de inmovilización nocturna. A la cuarta semana de seguimiento, el grupo de punción seca registró una disminución media en la EVA de 4,2 puntos frente a los 1,8 puntos observados en el grupo control (p < 0,01). Esta disminución se tradujo en un alivio prioritario del dolor de predominio nocturno y en una reducción de la frecuencia de los episodios de parestesias durante la jornada laboral [2].
De forma concordante, Fernández-de-las-Peñas et al,[4] aplicaron la técnica de punción seca con enrollamiento fascial (fascial winding technique) directamente sobre el ligamento transverso del carpo en 52 pacientes. Los resultados demostraron una caída inmediata y mantenida de la puntuación de dolor neuropático y de la hiperalgesia mecánica local, medida mediante el umbral de dolor a la presión (UDP) en el retináculo flexor y en el trayecto proximal del nervio mediano (p < 0,001). Ninguno de los participantes del grupo de intervención reportó eventos adversos severos, registrándose únicamente molestias locales transitorias en la zona de punción que remitieron antes de las 48 horas post-tratamiento [4].
Restablecimiento de la función manual y capacidad motora
La funcionalidad global de la extremidad superior y la severidad sintomática se evaluaron de manera sistemática utilizando la herramienta estandarizada Boston Carpal Tunnel Questionnaire (BCTQ), la cual se compone de la subescala de severidad de síntomas (SSS) y la subescala de estado funcional (FSS) [4,5,8].
En el trabajo realizado por Jiménez-del-Barrio et al, [5] Se observó que la punción seca combinada con terapia manual producía una reducción superior a 1,2 puntos en la subescala SSS y de 0,9 puntos en la subescala FSS a las seis semanas de intervención, superando holgadamente la diferencia mínima clínicamente importante (DMCI). Dichos cambios se correlacionaron de forma directa con un aumento en la autonomía del paciente para llevar a cabo actividades de la vida diaria como abrochar ropa, sostener utensilios pesados o escribir en teclados informáticos [5].
En cuanto a la valoración de la fuerza muscular de la mano, Dehghani et al,[6] analizaron a 60 sujetos repartidos en dos grupos de intervención: un grupo control tratado mediante un programa estandarizado de ejercicio terapéutico y un grupo experimental que recibió el mismo programa combinado con punción seca en la musculatura tenar y flexora del antebrazo. Mediante el uso de un dinamómetro hidráulico Jamar y un pinchómetro, los autores documentaron un incremento significativo de la fuerza de agarre global (grip strength) con una ganancia media de 3,4 kg (p = 0,02) y de la fuerza de pinza digital llave y fina (pinch strength) de 1,1 kg (p = 0,01) únicamente en el grupo que recibió la terapia combinada con punción seca [6].
Cambios neurofisiológicos y parámetros electrodiagnósticos
Los estudios que incluyeron mediciones neurofisiológicas mediante electroneurograma directo aportaron datos cuantitativos sobre la recuperación del tronco nervioso [7,8].
Gharib et al, [7] compararon el impacto de la punción seca periférica sobre el nervio mediano con la aplicación de técnicas de movilización neurodinámica en 30 pacientes. Tras seis semanas de tratamiento, el grupo que recibió punción seca evidenció una reducción estadísticamente significativa en la latencia motora distal (LMD), descendiendo de una media basal de 4,6 ms a 3,8 ms (p < 0,01). Del mismo modo, se registró un incremento significativo en la velocidad de conducción sensitiva (VCS) a lo largo del segmento muñeca-dedo índice, pasando de 38,2 m/s a 45,6 m/s (p < 0,05). Estos cambios reflejaron una aceleración del transporte axoplásmico y una reversión parcial del bloqueo de conducción provocado por la compresión focal [7].
Finalmente, la revisión sistemática con metaanálisis de red realizada por Wu et al,[8]. tras sintetizar los datos de múltiples alternativas no quirúrgicas, posicionó a la punción seca como una de las estrategias conservadoras con mayor tamaño del efecto global (g de Hedges > 0,8) para acortar los tiempos de recuperación funcional y mejorar el perfil electrofisiológico a corto plazo [8].
Discusión
Los resultados derivados de esta revisión sistemática ponen de manifiesto que la punción seca es una modalidad terapéutica efectiva, segura y con suficiente respaldo empírico para el abordaje del síndrome del túnel carpiano leve a moderado [2,4,8]. Los hallazgos analizados confirman no solo una mejora de la sintomatología dolorosa y de la capacidad funcional de la mano, sino también una modulación positiva de las variables neurofisiológicas del nervio mediano [6,7].
Mecanismos neurobiológicos y biomecánicos de la punción seca
Para comprender la eficacia observada, es preciso examinar la compleja cascada de acontecimientos biomecánicos y neurobiológicos que desencadena la punción seca [3,4]. A nivel local, la inserción de la aguja en las bandas tensas miofasciales provoca una respuesta de espasmo local (REL), la cual interrumpe de forma inmediata los circuitos de retroalimentación sostenida de acetilcolina en las placas motoras terminales [3]. Esta relajación muscular reduce la tensión pasiva sobre los tendones flexores de los dedos que discurren a través del túnel carpiano junto al nervio mediano, disminuyendo secundariamente la fricción intracanalar [3,6].
Cuando la aguja se aplica mediante la técnica de enrollamiento fascial sobre las fibras del ligamento transverso del carpo, se produce una deformación mecánica de la matriz extracelular [4]. Este fenómeno induce un estiramiento fascial sostenido que favorece la remodelación del tejido conectivo, incrementa la viscoelasticidad del retináculo y reduce la presión física hidrostática ejercida sobre el espacio intracanalar [4]. La descompresión física resultante restituye el flujo microvascular de los vasa nervorum, revirtiendo el estado de hipoxia local que caracteriza a las neuropatías por atrapamiento [1,4,7].
A nivel del sistema nervioso periférico y central, la estimulación mecánica profunda generada por la aguja activa las aferencias nociceptivas de las fibras A-delta-C[3]. Esta entrada aferente masiva estimula las interneuronas enastadas en el asta posterior de la médula espinal, desencadenando el mecanismo de control de compuerta (gate control theory) y la liberación de opioides endógenos como encefalinas y β-endorfinas [3,7]. Asimismo, la vasodilatación refleja inducida por la liberación de neuropéptidos (sustancia P y CGRP) limpia los mediadores inflamatorios peri-nerviosos, reduciendo de manera sustancial la sensibilización periférica y la descarga ectópica del nervio mediano [3,4].
Integración en el manejo conservador y comparación con otras modalidades
Un hallazgo relevante de esta revisión es que la punción seca supera en celeridad de respuesta inicial a tratamientos ampliamente extendidos como el uso exclusivo de ortesis rígidas o las modalidades de electroterapia pasiva [2,8]. Si bien las férulas nocturnas limitan la flexión de muñeca y evitan el pico de presión intracanalar durante el sueño, no abordan de forma directa la presencia de PGM ni las restricciones de movilidad fascial en el antebrazo y la mano [1,2].
No obstante, los datos analizados sugieren que la punción seca no debe entenderse como una técnica aislada o excluyente, sino como un elemento facilitador dentro de un plan de tratamiento multimodal [5,6,8]. La combinación de la punción seca con ejercicios de neurodinamia orientados a restablecer la capacidad de deslizamiento y tensión del nervio mediano a lo largo de la extremidad superior y con la reeducación motora muestra los mayores tamaños del efecto en la ganancia de fuerza y en la normalización de la latencia motora [6,7]. La desactivación previa de los PGM mediante la aguja elimina las barreras de acortamiento muscular, permitiendo que la movilización neural subsecuente actúe sobre un tejido blando más dócil y menos irritable [6,7].
Perfil de seguridad y consideraciones clínicas
En todos los ensayos evaluados, la punción seca demostró un excelente perfil de seguridad [2,4,6,7]. Los eventos adversos reportados se limitaron a dolor agujereante leve tras la sesión y equimosis subcutáneas locales de carácter transitorio [4]. No se registraron casos de laceración nerviosa, hematomas intracanalares ni infecciones [4]. Este perfil de seguridad resalta la importancia de que la técnica sea ejecutada por profesionales sanitarios con una rigurosa formación en anatomía de superficie y guiado palpatorio o ecográfico, dada la estrecha proximidad de la arteria radial, la arteria cubital y las ramas palmares del propio nervio mediano [4].
Limitaciones de la evidencia actual
A pesar de los resultados favorables, es necesario señalar ciertas limitaciones en la literatura actual. En primer lugar, la heterogeneidad en las pautas de tratamiento (diferencias en la frecuencia de las sesiones, número de punciones y localización de los puntos anatómicos) dificulta la estandarización estricta de un protocolo único [2,4,7]. En segundo lugar, el cegamiento de los pacientes y de los terapeutas en ensayos de punción seca representa un reto metodológico intrínseco, lo que podría introducir cierto sesgo en las variables de resultado subjetivas como la EVA [2,5]. Finalmente, la mayoría de los estudios presentan un seguimiento a corto y mediano plazo (entre 1 y 6 meses), por lo que se requieren investigaciones futuras con períodos de seguimiento a largo plazo para corroborar la durabilidad del efecto y su capacidad para prevenir la resolución quirúrgica a años vista [8].
Conclusiones
- La punción seca es una modalidad de tratamiento invasivo no farmacológico efectiva para disminuir de manera estadísticamente significativa el dolor y las parestesias en el síndrome del túnel carpiano leve a moderado [2,4,8].
- La aplicación de la técnica sobre la musculatura tenar y flexora del antebrazo incrementa la fuerza de prensión manual y de pinza digital, restaurando la función de la mano [5,6].
- Los parámetros de electromiografía y estudio de conducción nerviosa, en especial la velocidad de conducción y la latencia motora distal del nervio mediano, mejoran tras la inclusión de la punción seca en el protocolo terapéutico [7].
- La evidencia científica actual respalda la punción seca como una intervención segura y de alto valor clínico dentro de los abordajes conservadores previos a la consideración de la cirugía descompresiva [4,8].
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