Educación de Enfermería a pacientes con hipertensión arterial

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 10–Octubre 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº10: 202

Autor principal (primer firmante): Almudena Lara García

Fecha recepción: 29 de Septiembre, 2021

Fecha aceptación: 25 de Octubre, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(10) 202

Autora: Almudena Lara García (Enfermera)

Resumen

En los últimos años, la hipertensión arterial ha ido adquiriendo mayor protagonismo como patología crónica, puesto que su incidencia ha aumentado tanto a nivel mundial como a nivel nacional y provincial. En España, la prevalencia de esta patología se ha visto incrementada en todos los grupos de población.

La Enfermería es un pilar fundamental en la detección y control de la hipertensión arterial, su labor preventiva en los grupos con más riesgo de desarrollar la hipertensión arterial (HTA) es de vital importancia.

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Es importante que los profesionales de Enfermería actúen sobre las causas primarias de esta afección, con el fin de evitar su desarrollo y sus posibles repercusiones.

Las intervenciones deben ir encaminadas al tema de la alimentación, el sedentarismo y la actividad física, así como los cambios de conducta de forma simultánea. Todo esto permitirá actuar sobre los hábitos de vida y modificarlos, reduciendo así la incidencia de la enfermedad hipertensiva.

Palabras clave: hipertensión arterial, educación, paciente, Enfermería.

Introducción

Según los datos aportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 26% de la población adulta mundial sufre hipertensión arterial, suponiendo que 1000 millones de personas padecen esta patología, siendo el factor de riesgo más prevalente. La hipertensión arterial es la causante del 45% de fallecimientos por cardiopatía y del 51% por accidente cerebrovascular. Cada año se producen más de nueve millones de muertes relacionadas con esta patología.

Se reconoce a la hipertensión arterial como uno de los factores de riesgo más importantes de morbilidad y mortalidad por Enfermedad Cardiovascular (ECV), siendo el factor de riesgo más importante para sufrir accidente cerebrovascular y uno de los que mayor número de consultas genera.

Según establece la Fundación Española del Corazón, la Hipertensión arterial (HTA) es la elevación de los niveles de presión arterial de forma continua o sostenida. La presión arterial (PA) o tensión arterial, es la fuerza que ejerce la sangre sobre los vasos sanguíneos, lo que está determinado por el volumen sanguíneo y el grosor del vaso por donde circula. La presión máxima es el resultado de cada contracción del corazón, y la mínima se obtiene en el momento en el que el corazón se relaja.

Se habla de hipertensión arterial cuando la presión arterial sistólica es mayor o igual a 140 mmHg, o la presión arterial diastólica es mayor o igual a 90 mmHg. En pacientes que padecen diabetes, se empieza a considerar hipertensión arterial cuando las cifras son mayores a 130/80 mmHg. La clasificación de las diferentes categorías de HTA se emplea tanto en jóvenes, adultos y en personas de tercera edad.

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Objetivo

  • Formar al paciente con hipertensión arterial para conseguir estilos de vida saludables que favorezcan el curso clínico de su enfermedad.
  • Favorecer la continuidad asistencial en los servicios de Atención Primaria.
  • Reducir la inercia terapéutica.

Metodología

Se realizó una revisión bibliográfica utilizando bases de datos actuales como MEDES (Medicina en español), Scielo (Scientific Electronic Library Online), PEDro, Cochrane y Google Scholar.

Los criterios de búsqueda fueron estudios realizados entre los años 2015 y 2021 en español. Las palabras clave que se utilizaron fueron: hipertensión arterial, educación, paciente, Enfermería.

De los resultados obtenidos que tenían relación con la educación de Enfermería a pacientes con hipertensión arterial, se han seleccionado 12 para el desarrollo de este trabajo.

Resultados

El aumento de la presión arterial supone mayor resistencia para el corazón, provocando hipertrofia ventricular sin un incremento del riego sanguíneo, que, a su vez, produce insuficiencia cardiaca o infarto agudo de miocardio.

El daño que se va generando en las paredes puede producir la aparición de arterioesclerosis y fenómenos trombóticos, llegando a presentarse aneurismas que causen la muerte del paciente.

También, la hipertensión arterial (HTA) afecta a nivel cerebral y renal, causando accidentes vasculares cerebrales isquémicos y hemorrágicos. También puede derivar en una enfermedad renal crónica que requiera hemodiálisis. Las investigaciones revelan que, con el tiempo, la presión arterial alta puede ocasionar cambios cognitivos como pérdida de memoria y falta de concentración. Estas lesiones se agravan en personas con antecedentes cardiológicos.

En los pacientes hipertensos confluyen determinados factores biológicos, psicológicos y formas de vida, los cuales actúan de forma negativa sobre la presión arterial. Hay factores individuales referentes a aspectos de herencia genética, factores gestacionales y perinatales, edad y sexo.

Estudios epidemiológicos han demostrado que la prevalencia de esta enfermedad aumenta con la edad, suele ser más frecuente en mujeres y en personas de raza negra.

Los factores en relación con los estilos de vida, se refieren a aquellos hábitos modificables que no son saludables, exponiendo a la persona a mayor riesgo que el resto de la población. Estos factores son:

  • Obesidad: relación lineal y directa entre el índice de masa corporal y el aumento en las cifras de presión arterial.
  • Sedentarismo: no practicar ejercicio aumenta el riesgo de padecer hipertensión arterial (HTA). Por el contrario, una vida activa reduce la presión arterial.
  • Factores ambientales: una deficiencia en potasio y magnesio se asocia a cifras de presión arterial elevadas. Los condicionantes externos o internos de naturaleza estresante favorecen la aparición de esta enfermedad.
  • Consumo de alcohol y sustancias estimulantes: el café aumenta la actividad simpática y puede condicionar a la aparición de hipertensión arterial (HTA).
  • Consumo excesivo de sal: relación directa entre la ingesta de Sodio y las cifras de presión arterial. Las poblaciones con ingestas de sal inferiores a 3 gramos / día tienen prevalencias de HTA próximas al 0%.
  • Consumo de Calcio: controversia con este ion; no está claramente establecido que una determinada ingesta de calcio contribuya a modificar significativamente los niveles de presión arterial.
  • Síndrome de Apnea del sueño: trastorno asociado a hipertensión arterial (HTA) diurna y nocturna, por la hiperactividad simpática de la hipoxia o la acidosis respiratoria.
  • Insomnio: En 2006 quedó demostrado que las personas que duermen menos de 5 horas diarias tienen un mayor riesgo de desarrollar hipertensión arterial (HTA).
  • Factores inflamatorios: posible relación entre marcadores de inflamación (proteína C reactiva) y desarrollo de HTA y complicaciones cardiovasculares.
  • Sistema renina-angiotensina-aldosterona: elemento clave en la fisiopatología de la hipertensión arterial (HTA) en personas menores de 55 años cuando existe activación excesiva de este sistema.

Para que los profesionales de Enfermería puedan diagnosticar y establecer afectación sistémica, hay que basarse en la detección de valores altos de presión arterial de forma constante. La presión arterial no es estática a lo largo del día, puesto que las ondas oscilan debido a una variabilidad intrínseca y extrínseca, como las reacciones de alerta. Por ello, las sociedades científicas aconsejan que el diagnóstico de HTA se establezca como mínimo en dos visitas diferentes. Si no se lleva a cabo un cribado oportuno, esta patología puede pasar desapercibida durante años, puesto que es asintomática hasta convertirse en crónica, causando daño en los distintos órganos.

Respecto a la estrategia terapéutica que debe seguir Enfermería, los cambios en el estilo de vida son la base para prevenir y tratar la hipertensión arterial; algunos autores demuestran que los cambios en el estilo de vida son equivalentes a la terapia farmacológica, a pesar de que nunca se debe retrasar el inicio del tratamiento en personas con alto riesgo cardiovascular.

Los cambios que se deben llevar a cabo y sobre los que Enfermería debe hacer hincapié son los siguientes:

  • Cambios dietéticos: reducción de ingesta de sal (consumo diario entre 5-6 g), moderación en el consumo de alcohol, aumentar el consumo hortalizas, lácteos desnatados, fibra dietética y soluble, cereales integrales y proteínas de origen vegetal con menos contenido en grasas saturadas y colesterol. Queda demostrado que la dieta mediterránea tiene un efecto cardioprotector.
  • Reducción de peso: existe vinculación entre la presencia de cifras altas de presión arterial y el exceso de peso corporal. Enfermería debe recomendar tener un índice de masa corporal (IMC) en torno a 25 y una circunferencia de cintura menor de 102 cm en varones y menor de 88 cm en mujeres.
  • Realizar ejercicio físico aeróbico regularmente, al menos 30 minutos de intensidad moderada como caminar, correr, andar en bicicleta o nadar, de 5 a 7 días a la semana.
  • Abandonar el hábito tabáquico, puesto que es el factor de riesgo más importante para la enfermedad cardiovascular.

Cuando las medidas no farmacológicas no son suficiente, es necesario usar la terapia farmacológica.

El tratamiento farmacológico para la hipertensión arterial (HTA) debe instaurarse con el objetivo de reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares graves como el ictus, el infarto agudo de miocardio o la insuficiencia cardiaca. Multitud de ensayos clínicos realizados en los años 90, mayormente controlados por placebo, revelan los beneficios del tratamiento.

Quedan descritas tres causas principales para las bajas tasas de control de la presión arterial: la inercia terapéutica, la falta de adherencia al tratamiento y las deficiencias de los sistemas de salud en su estrategia para manejar las enfermedades crónicas.

Se define inercia terapéutica como los fallos por parte de los profesionales, tanto de medicina como de Enfermería, en el inicio o mantenimiento del tratamiento de una enfermedad o factor de riesgo.

Es fundamental que los profesionales de Enfermería cuenten con una adecuada formación respecto a la HTA para que esta patología pueda ser diagnostica lo más pronto posible e instaurar de inmediato en el paciente los cambios oportunos en el estilo de vida o las medidas farmacológicas pertinentes. Es importante que, una vez detectada la patología, se trabaje conjuntamente con el paciente para mantener el tratamiento y no se caiga en el abandono. Utilizar las diferentes estrategias existentes ayudarán al profesional de Enfermería a no contribuir en la inercia terapéutica.

La adherencia terapéutica se refiere a un fenómeno múltiple donde intervienen gran variedad de conductas como tomar la medicación, acudir a las citas, evitar conductas de riesgos, etc. Según la OMS, aquí influyen diferentes factores como: socioeconómicos, relacionados con la asistencia sanitaria, la enfermedad, el tratamiento y con el propio paciente. Por ello, recomienda como medida para evaluar la adherencia, un enfoque multimétodo donde se combinen medidas objetivas razonables y de autonotificación factibles. La adherencia deficiente es un problema a nivel mundial. En los países desarrollados, existe entorno al 50% de incumplimiento en enfermedades crónicas. Las consecuencias negativas de este incumplimiento son: incremento de riesgos y morbi-mortalidad, inseguridad clínica del paciente, crecimiento del coste sanitario por utilizar de manera ineficiente los recursos, sentimientos de insatisfacción y problemas de relación entre profesional-paciente.

Un estudio llevado a cabo en 2008, estableció que un tercio de los pacientes abandonan el tratamiento antihipertensivo inicial después de 6 meses, y el 50% al cumplirse el año. También se observó que el 10% de los pacientes olvidan tomar su medicación a diario.

Es importante que Enfermería, en sus controles rutinarios de consultas de crónicos, en este caso la HTA, recalque al paciente la importancia que tiene la continuidad del tratamiento para evitar complicaciones mayores.

En el año 2006, el Sistema Nacional de Salud comenzó a introducir iniciativas que ponían de manifiesto el concepto “paciente activo”, donde el paciente se preocupa

por su salud y se hace responsable de obtener la mejor asistencia sanitaria posible, controlando la evolución de su enfermedad.

Conclusión

Los profesionales de Enfermería son la piedra angular para los pacientes que padecen hipertensión arterial, puesto que son ellos, los que, desde sus consultas de crónicos, se encargan del seguimiento de este tipo de pacientes, dando consejos para la adhesión al tratamiento, los cuidados del día a día y los cambios de hábitos de vida para mejorar su patología.

Por ello, es fundamental contar con unos profesionales que estén perfectamente formados y cualificados en esta materia.

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