El duelo ante la muerte de un recién nacido

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 6 – Octubre 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº6:116

Autor principal (primer firmante): Patricia Algara Gonzalo

Fecha recepción: 30 de septiembre, 2020

Fecha aceptación: 19 de octubre, 2020

Ref.: Ocronos. 2020;3(6):116

Autoras: Patricia Algara Gonzalo, Ana Belén Villalba Crespo, María del Rosario Castellanos Fraile

Resumen

El duelo se define como una reacción adaptativa normal, natural y esperada ante la pérdida de un ser querido. Este es un proceso irrepetible y único. Es necesario el acompañamiento de los profesionales de salud ante la muerte de un recién nacido. Cuando se trata de una muerte perinatal y/o neonatal, normalmente se infravalora e incluso se niega el proceso del duelo ligado a dicha muerte.

En muchas ocasiones esto se debe a la falta de conocimiento, de formación y de recursos, que en ocasiones hace que el personal sanitario se muestre distante y frio, lo que conlleva una mayor dificultad para los padres. Las palabras y los gestos por parte de los profesionales que intervienen en este proceso tan doloroso tienen un impacto muy grande en los padres y su entorno, por lo que se debe saber que decir o hacer para favorecer un duelo no patológico. Es esencial destacar que todos los profesionales en la atención del parto (enfermeros, ginecólogos, auxiliares, neonatólogos…) y en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) están implicados en este proceso.

Introducción

El duelo es un acontecimiento estresante, por el que tarde o temprano pasamos y debemos afrontar todos los seres humanos. No se trata de una enfermedad.

Independientemente de la edad de un hijo, la muerte de este se considera una de las situaciones más estresantes por las que pueda pasar una persona. Los padres no contemplan dentro de su vida el que un hijo pueda morir antes que ellos y siempre será para ellos una muerte prematura e injusta.

Cuando la muerte de un hijo se produce durante el embarazo, en el momento del parto o en la etapa neonatal, produce una gran afección emocional, sumándose a ellos los cambios hormonales y malestares comunes del embarazo, parto o puerperio que experimenta la madre. Todo esto complica la experiencia del duelo.

Es fundamental entender que el vínculo afectivo entre madre e hijo comienza desde el embarazo. Cuando un hijo muere antes de nacer o poco después de su nacimiento, también mueren las expectativas de ambos padres y sus familiares.

Normalmente los padres suelen reaccionar mediante las reacciones típicas del proceso del duelo (negación, negociación, enojo, depresión y aceptación). Por otro lado, las mujeres con pérdidas perinatales manifiestan otro tipo de reacciones (culpabilidad, alimentación, cuidado insuficiente…) que hacen más difícil el proceso.

Las mujeres que sufren la muerte de un hijo pueden tener repercusiones en su vida sexual y reproductiva, que puede verse afectada por el miedo a un nuevo embarazo y sufrir una nueva pérdida.

Cada mujer tiene un tiempo diferente de resolución del duelo. Los hombres pueden llegar a sentirse más solos con su duelo tras una muerte neonatal, pues se espera de ellos que sean fuertes y den apoyo a la madre, cuando ellos necesitan también atención y apoyo.

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Se ha demostrado también que después de una muerte perinatal, aparece un impulso emocional intenso que hace que la pareja comience una nueva gestación para suplir así el vacío que les ha dejado la muerte de su anterior hijo.

Fases del duelo

Las fases o etapas del duelo es la forma en que cada persona lo atraviesa, pero de forma general, el duelo contempla las siguientes etapas:

Negación

El individuo se niega a aceptar la situación de pérdida por la que atraviesa, ya sea real o potencial. La duración va aproximadamente desde horas hasta una semana.

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La persona afectada culpa a los demás por la pérdida. Se descarga emocionalmente la responsabilidad en otros. La duración esperada va desde horas hasta días.

Pacto o negociación

La persona afectada hace un acuerdo consigo mismo para iniciar el entendimiento de la experiencia que atraviesa. Se realiza como mecanismo para retrasar la depresión que genera la pérdida.

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Depresión

Se vive con sentimientos de desamparo, desesperanza, impotencia, dolor y tristeza. No hay una duración determinada.

Aceptación

Es la fase final del proceso de duelo donde el individuo recuerda a su ser querido, habla de su experiencia de pérdida pero no se revive el dolor ni se hacen planes hacia el futuro frente a la recuperación de lo perdido. No hay una duración determinada.

Abordaje del duelo

La mayoría de las personas que atraviesan una situación de duelo no suelen precisar ayuda profesional formal. Una parte de ellos requerirán servicios de salud necesitando actuaciones puntuales e incluso atención de seguimiento.

El duelo es afrontado de forma diferente de unas personas a otras dependiendo de su situación personal, creencias religiosas, costumbres sociales, relaciones socio- familiares, etc. Debido a las múltiples formas de afrontamiento existen diferentes fases, que son:

Duelo agudo

Existe un bloqueo emocional, sensación de aturdimiento e incredulidad ante lo que se está viviendo.

Duelo temprano

Va desde semanas hasta unos tres meses de la muerte. Es un tiempo de negación, dolor, rabia, llanto y sufrimiento. La persona no es consciente de la realidad de la muerte.

Duelo intermedio

Va desde meses hasta años después de la muerte. Se comienza a percibirla realidad de la pérdida. Aparecen duelos a lo largo del primer año (vacaciones, aniversarios, fiestas). El recuerdo cada vez es menos doloroso y se asume el seguir viviendo.

Duelo tardío

Tras 1 y 4 años comienza a establecerse un nuevo modo de vida, nuevos pensamientos, sentimientos y conductas que ya no son tan invalidantes como al principio.

Duelo latente

Pasado tiempo parece que llega un duelo más suave y menos doloroso, que se puede reactivar en cualquier momento ante estímulos que recuerden.

Intervenciones y cuidados de Enfermería frente a la muerte del recién nacido

Frente a la muerte de un recién nacido, el profesional de Enfermería debe estar en la capacidad de brindar cuidado a los padres y a la familia, con el fin de lograr una adecuada elaboración del duelo, propendiendo por disminuir las complicaciones para la salud que éste conlleva. El personal de salud necesita preparación emocional para mitigar el duelo materno en una mujer que ha perdido un hijo justo al nacer, contribuyendo a que los padres afronten el duelo con respeto y acompañándolos para tratar de salvaguardar la salud física y psíquica de la pareja.

Las intervenciones de Enfermería en relación al duelo son:

. Identificación de la paciente, de su pareja y su hijo por nacer como una familia que requería cuidado de Enfermería.

. Apoyo emocional y espiritual.

. Escucha activa a partir del interrogatorio habitual y de procesos de comunicación asertivos.

. Comunicación terapéutica, con el fin de brindar apoyo emocional y espiritual.

. Integración con el sujeto de cuidado, a partir de compartir creencias y valores trascendentales para su desarrollo integral.

El profesional de Enfermería es actor principal a comienzos del duelo. Las habilidades de intervención terapéutica inherentes al ejercicio del cuidado pueden hacer que el duelo inicie (hablando del contexto hospitalario) de manera más adecuada y evolucione mejor, partiendo del concepto de la relación terapéutica, fundamentada en principios como la empatía, el respeto, la confianza y el autoaprendizaje. El trabajo interdisciplinario, sumado a medidas de cuidado para la salud mental de familiares y pacientes, puede hacer de la experiencia de muerte un evento humanizado que reduzca en los individuos que viven la situación de duelo las emociones negativas relacionadas y como consecuencia, lograr que el proceso de duelo transcurra de manera más saludable para el paciente y su familia, consiguiendo una posición ante la muerte positiva y una mejor aceptación del duelo.

Es importante entender que como profesional de Enfermería se es partícipe en la formulación de políticas institucionales frente a la atención de pacientes, por lo que es importante mantener una permanente actualización académica, que acompañada del interés actual de las instituciones por lograr una atención integral y humanizada, puedan lograr que tanto la experiencia de muerte como la hospitalización misma, se vivan de manera más sensible, humanizada, empática, natural y cercana a la cultura o a la forma en que el paciente y su familia entienden la muerte.

Es importante entender que la presencia materna durante la hospitalización y muerte de un recién nacido facilita que ella de una u otra manera viva más saludablemente el proceso de duelo y pueda regresar a la institución hospitalaria posteriormente sin recordar con amargura su experiencia pasada. Partiendo de los principios adecuados, se puede proporcionar una atención holística al paciente que se ve enfrentado a la pérdida del hijo recién nacido, teniendo en cuenta la importancia de la integración de la teoría con la investigación y la práctica como pilares del cuidado de Enfermería.

Sin lugar a dudas, la intervención y el apoyo del profesional de Enfermería son fundamentales para el afrontamiento precoz del duelo, lo cual implica la permanente capacitación del personal frente a este tema, con el fin de garantizar cuidados de calidad que permitan abordar a la mujer, a la pareja y a la familia desde una perspectiva de integralidad. Acompañar y cuidar a los padres que han sufrido una pérdida perinatal no es algo que deba improvisarse, por lo que es necesaria una formación específica sobre el duelo perinatal, las habilidades de comunicación y las técnicas de relación de ayuda. Esta formación permitirá a los profesionales de la salud gestionar de un modo constructivo la pérdida perinatal.

Palabras clave

Duelo; Muerte; Recién nacido; Cuidados de Enfermería.

Material y método

Para llevar a cabo este trabajo, se ha realizado búsqueda bibliográfica en diferentes medios como internet, artículos de revistas, libros y bases de datos de salud (SciELO, Cuiden, Dialnet…).

Objetivos

El objetivo principal de este artículo es facilitar a los profesionales la atención de los padres que sufren una muerte perinatal y/o neonatal, sugiriendo intervenciones sencillas para favorecer este proceso doloroso, personal, particular y único.

Resultados. Conclusión

La muerte de un recién nacido es una situación muy difícil de comprender y aceptar. La falta de habilidad emocional para hacer frente de forma adecuada la situación, hace que el equipo de salud neonatal lleve a cabo medidas extraordinarias, que prolongan innecesariamente la vida del paciente.

Los padres manifiestan actitudes de aceptación, negación, tristeza o agresividad, que dificultan la relación con el personal. Es esencial que los profesionales de salud neonatal tengan conocimientos y sean conscientes de las etapas del duelo por las que pasan los padres. Nuestro papel principal es saber informar, orientar y consolar, para ayudar a elaborar u proceso del duelo adecuado.

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