Drogas emergentes. Reducción de daños y riesgos

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 8– Diciembre 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº8:243

Autor principal (primer firmante): Elena Álvarez Fernández

Fecha recepción: 2 de diciembre, 2020

Fecha aceptación: 23 de diciembre, 2020

Ref.: Ocronos. 2020;3(8):243

Autoras: Elena Álvarez Fernández (Graduada en Enfermería) y Ángeles Fernández García (Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería)

Resumen

Las drogas emergentes comprenden un grupo amplio, cambiante y muy diverso de sustancias, naturales, semisintéticas o sintéticas, conocidas o desconocidas, y utilizadas con distintos fines, que han aparecido o reaparecido en el mercado de sustancias psicoactivas como alternativa y/o complemento a las drogas tradicionalmente consumidas y cuyos efectos imitan o superponen, pero sin estar sometidas, muchas de ellas, a restricciones legales en los ámbitos nacionales e internacionales (1).

En torno a este problema, y como alternativa a los programas de prevención, surgieron los proyectos de Reducción de Daño, basados en un consumo más seguro y responsable. Esta estrategia de salud pública tiene como objetivo reducir las consecuencias adversas para la salud, sociales y económicas que acarrea el consumo de drogas sin reducir necesariamente las tasas de consumo (2).

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Palabras clave: Abuso de sustancias, Drogas emergentes, Reducción de daños

Objetivos

  • Obtener una visión global de las drogas emergentes más relevantes
  • Conocer la política de reducción de daños y riesgos

Método

Se realiza una búsqueda bibliográfica exhaustiva, en distintas fuentes primarias y secundarias. Como fuentes primarias la estrategia de búsqueda se ha dirigido a la identificación de artículos publicados en revistas científicas de Enfermería. Como fuentes secundarias se ha recurrido a las bases de datos.

Desarrollo

El concepto de droga emergente hace referencia a un grupo heterogéneo de sustancias con efectos psicotropos y tóxicos no bien esclarecidos, de relativamente reciente aparición, utilizadas fundamentalmente por individuos jóvenes con fines lúdicos y en cuya expansión Internet ha desempeñado un papel esencial (1).

En general, se trata de alternativas «legales» a las drogas clásicas, de las que a menudo no existen estudios farmacológicos en humanos, y los usuarios obtienen la información necesaria para su utilización por medio de foros en internet, usando opiniones de consumidores como única fuente de información. Este hecho deriva en un gran riesgo tanto para el consumidor como para el profesional sanitario en la detección y tratamiento de sus efectos ya que dichas sustancias no son detectadas en los test utilizados en la mayoría de hospitales (2).

Por otra parte, la regulación y persecución de su venta y consumo está sujeta a varios impedimentos, tales como la rapidez en que se fabrican nuevos productos y se distribuyen, el escaso conocimiento químico y farmacológico de sus componentes y su fácil compra a través de la red. De este entramado surge el “Efecto Hydra”, es decir, cuando una nueva droga es fiscalizada aparecen en el mercado varios compuestos muy similares con otro nombre, resultando una nueva sustancia, retocada ligeramente, pero alegal (3).

Las sustancias que pueden ser incluidas en el grupo de las denominadas “drogas emergentes” son muchas y muy variadas y pueden además ser:

  • Legal highs: agrupan a aquellas que imitan los efectos de las drogas ilegales pero que no utilizan los ingredientes psicoactivos prohibidas por la ley (4).
  • Research chemicals: sustancias sintéticas de las que se desconocen los efectos de su consumo en el ser humano. En su presentación suelen aparecer frases tipo “no uso humano”.
  • Drogas recreativas: aquellas drogas psicoactivas legales y/o ilegales consumidas frecuentemente en fiestas, clubes y bares.
  • Drogas de diseño: incluye sustancias de abuso sintetizadas para producir los mismos efectos que las ilegales, llegando incluso a ser más potentes que éstas (5).

En esta revisión nos centraremos en aquellas que están tomando cada vez más protagonismo en nuestra sociedad, siendo a su vez muy desconocidas.

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Krokodil: o desomorfina

Se trata de un opioide sintético, análogo de la morfina y con similares efectos sedantes y analgésicos; aunque entre 8 y 10 veces más potente que ésta. A su auge también contribuye la facilidad de fabricación, pudiendo realizarse en casa, mezclando codeína con pintura, gasolina, ácido ascórbico,

… Su efecto dura entre 90 y 120 minutos.

Recibe su nombre del hecho de que su consumo hace que la piel se torne verde y escamosa como la de un cocodrilo. Se administra vía intravenosa habitualmente, derivando en afectaciones severas de las venas y tejidos blandos, originando gangrenas y necrosis ya que no consigue disolverse completamente en la sangre (6).

Nexus: o 2C-B

Se trata de una feniletilamina, presentada en forma de polvo o pastilla de color rosado. Su efecto dura entre 4 y 8 horas.

Produce unos efectos a caballo entre la LSD (dietilamida de ácido lisérgico) y la MDMA (éxtasis), aunque sus efectos psicodélicos no son tan intensos como los de la LSD y es algo menos estimulante que la MDMA. A dosis bajas, predominan los efectos estimulantes; los efectos psicodélicos se acrecientan a dosis más altas.

Su uso se expande entre la alta sociedad ya que su precio es muy elevado en comparación con otras (5).

Bomba- N: o 25I- NBOME

Potente alucinógeno sintético, perteneciente a las feniletilaminas. Se comercializa como alternativa al LSD ya que sus efectos pueden duras hasta 12 horas o más. El hecho de que tarde 2 horas en hacer efecto hace que los consumidores novatos ingieran nuevas dosis para lograr el efecto deseado, lo que incrementa el riesgo de toxicidad y sobredosis.

Se comercializa en forma líquida, en polvo o en papel secante empapado y tiene un fuerte sabor metálico amargo. Se administra vía sublingual, inhalada, intravenosa o vía rectal.

Estramonio

Es una planta de la familia de las solanáceas con un tradicional uso chamánico en culturas milenarias. Todas las partes de la planta son tóxicas, pero las hojas y las semillas son la principal fuente de intoxicación.

Se trata de una sustancia psicoactiva y su consumo suele hacerse mediante infusiones; provocando delirio alucinatorio incontrolable durante horas (7).

Intervenciones

Tras muchos años de políticas centradas en la represión y prohibición de las drogas surgió un nuevo movimiento social, donde la idea principal era proteger la salud de los usuarios y mejorar la realidad psicosocial. Se trataría de los primeros programas de Reducción de Daños y Riesgos, convirtiéndose actualmente en la alternativa a los enfoques basados en la abstinencia (2).

Los objetivos a los que deben dirigirse las intervenciones en este ámbito son: evitar que el consumo experimental y el uso esporádico se conviertan en uso continuado y, sobre todo, reducir o limitar los daños ocasionados a la salud de las personas que consumen drogas y, en general, los efectos socio sanitarios indeseables relacionados con su uso (1).

En los últimos años, este modelo de intervención ha experimentado un elevado nivel de desarrollo en España y en otros países, surgiendo programas basados en ellos (8). Uno de ellos es Energy Control, proyecto pionero en España que da respuesta, informando, analizando y mostrando la mejor forma en la que se pueden consumir las drogas. Energy Control ha recorrido festivales de la geografía nacional como el FIB, Sonar, Aquasella, Creamfields o Rototom y se ha hecho famoso por hablar del consumo de drogas.

Otra de las actividades más conocidas del proyecto son las intervenciones en el medio educativo, el asesoramiento a municipios, la investigación o el asesoramiento personal en sus sedes de Madrid, Barcelona, Mallorca y Andalucía, pero también sobre problemas legales, efectos secundarios y demás. Incluso disponen de laboratorios donde analizan las drogas que las personas les envíen voluntariamente, con el objetivo de mostrarles realmente el compuesto de dicha sustancia. Por otro lado, estos análisis permiten conocer la aparición de nuevas drogas y los cambios en el consumo y las tendencias.

Una de las técnicas de análisis con las que cuentan es el Test de Marquis, comúnmente llamado testing. Se trata de una identificación que, aun no siendo un medio válido de investigación científica, permite que, ante un resultado negativo a la coloración de la sustancia activa deseada por el consumidor, éste tenga la oportunidad de desprenderse de ella sin necesidad de correr riesgos (2).

Por tanto, las diferentes intervenciones de reducción de daños deberían implantarse de manera conjunta para minimizar los daños asociados al consumo de drogas. Es importante acompañar estas intervenciones con medidas de prevención de la transmisión de infecciones por otras vías, así como con programas de vacunación (9).

Conclusiones

  1. Una parte del riesgo asociado al consumo de drogas emerge en el desconocimiento, por parte de los propios consumidores, de su composición exacta y efectos.
  2. Es necesario continuar profundizando en el conocimiento de los efectos del consumo de dichas drogas para ofrecer una mejor asistencia sanitaria.
  3. Destacar la importancia de los programas de Reducción de daños y su futura implicación de todos los servicios sanitarios y sociales ya existentes.

Bibliografía

  1. Comisión Clínica de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. Drogas emergentes: informes de la comisión clínica. Madrid: Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad; 2011
  2. Vidal- Giné, C. Los servicios de análisis de sustancias: un instrumento imprescindible para la reducción de riesgos y daños. Revista Española de Drogodependencias. 2019; (44): 67-77.
  3. Dolengevich Segal H, Gómez Arnau J, Rodríguez Salgado B, Rabito Alcón MF. Panorama actual en el uso de drogas emergentes. Health and Addictions. 2014;(14):47–58.
  4. Schmidt MM, Sharmma A, Scifano F, Feinmann C. “Legal highs” on net. Evaluation of UK based websites, products and product information. Forensic Sci Int. 2011.
  5. Burillo-Putze G., Climent B., Echarte J. L., Munné P., Miró Ó., Puiguriguer J. et al. Drogas emergentes (I): las «smart drugs». Anales Sis San Navarra [Internet]. 2011 Ago [citado 2020 Dic 02] ;         34( 2 ): 263-274. Disponible en: http://scielo. isciii.es/scielo. php?script=sci_arttext &pid=S1137-662 7201100020 0012&lng=es
  6. http://dx.doi.org/ 10.4321/S1137-662 72011000200012.
  7. Baquero Escribano A, Calvo Orenga G, Carratalá Monfort S, Arnau Peiró F. Consumo de krokodil por vía oral en España: a propósito de un caso. Adicciones. 2016;(28):242–245.
  8. Haroz R, Greenberg ML. Emerging drugs of abuse. Med Clin North Am. 2005; 89: 1259-76.
  9. Burillo Putze G, Aldea Perona A, Rodríguez Jiménez C, García Sáiz M. Drogas emergentes (II): el pharming. Anales del Sistema Sanitario de Navarra. 2013;(36).
  10. Ferrero Álvarez T, Pérez Ramírez L, Menéndez Sánchez B. Drogas emergentes: el papel de Internet. Revista de la Asociación Gallega de Psiquiatría. 2013;(12):111–119.