Donación de órganos por muerte encefálica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 8–Agosto 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº8: 70

Autor principal (primer firmante): Gema Fernández Fernández

Fecha recepción: 8 de Agosto, 2021

Fecha aceptación: 18 de Agosto, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(8): 70

Autoras

  • Gema Fernández Fernández (Diplomada Universitaria en Enfermería)
  • Lorena Fernández Villaverde (Diplomada Universitaria en Fisioterapia)
  • María del Mar González Basante (Diplomada Universitaria en Enfermería)
  • Aida Calleja Muñiz (Enfermera Especialista en Enfermería Obstétrico-Ginecológica)
  • Cristina González García (Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería)

Introducción

La donación de órganos es un acto libre por la cual una persona autoriza (en vida o una vez fallecido, mediante la familia) la extracción de sus órganos y tejidos para realizar el trasplante a otra persona, sin recibir por ello ninguna remuneración económica. Es un acto voluntario, solidario y altruista con el único fin de ayudar a otras personas.

Existen dos tipos de donantes según la procedencia del órgano o tejido, donante vivo o el donante fallecido, cuya donación se realiza tras el diagnostico de muerte encefálica o asistolia.

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Hoy en día existe diferencia entre la demanda de órganos y la oferta disponible, de ahí que la lista de espera para recibir un órgano o tejido seguirá incrementando si no se consigue un aumento de número de donaciones. Esto se debe a un cambio en el perfil de donante, con una disminución de los accidentes de tráfico, un aumento en la esperanza de vida y un aumento de las enfermedades oncológicas.

Según los datos de la organización nacional de trasplante (ONT), España, a día de hoy, ha sido líder a nivel mundial en donación y trasplante de órganos durante los últimos 27 años, gracias a la organización y el modelo vigente de trasplante.

Palabras clave

Donación de órganos, muerte encefálica, mantenimiento, cuidados, Enfermería, trasplante.

Objetivos

  • Definir el término de muerte encefálica
  • Determinar las pautas de exploración para su correcto diagnóstico.

Metodología

Para la realización del presente trabajo se ha llevado a cabo una búsqueda bibliográfica sistemática de artículos científicos en diferentes bases de datos. Dicha búsqueda se realiza a través de la Biblioteca Virtual de Salud (BVS), se obtienen artículos de las bases de datos IBECS, MEDLINE y SCIELO, ampliando el registro a otras bases como CUIDEN, PUBMED, COCHRANE y por último en Google Académico. También se ha efectuado búsqueda en el sitio web de Organización Nacional de Trasplante (ONT).

Discusión

Concepto y diagnóstico de Muerte encefálica

La muerte encefálica la definimos con el cese irreversible de las funciones del sistema nervioso central, es decir, tanto los dos hemisferios cerebrales, el cerebelo, como el tronco encéfalo, manteniendo el sistema cardiovascular y respiratorio mediante procedimientos artificiales. Teniendo en cuenta esta definición, quedan excluidos de esta terminología, los recién nacidos anencéfalos, estados vegetativos persistentes y el cese aislado de funciones del tronco encéfalo.

Dentro de la etiología más común que provoca la muerte encefálica se encuentra, el traumatismo craneoencefálico (TCE), ictus hemorrágico o isquémico, hemorragias subaracnoideas, encefalopatía anóxica y tumores en el sistema nervioso central (SNC), siendo la más frecuente la hemorragia cerebral intraparenquimatosa de origen hipertensivo. La mayoría de las patologías tienen localización supratentorial.

publica-articulo-revista-ocronos

En España entre el 15 y el 30% de los fallecidos en las unidades de cuidados intensivos (UCI) lo hacen en situación de muerte encefálica.

Para el diagnostico de muerte encefálica, se precisa realizar una exploración neurológica metódica, integra y rigurosa. Los datos obtenidos y la hora de la exploración han de registrarse correctamente en la historia clínica del paciente.

Previo a realizar la exploración clínica neurológica, se ha de comprobar que el paciente cumple unas condiciones clínicas aptas, que no interfieran en los hallazgos; estos requisitos básicos son aceptados en todos los protocolos internacionales, y son:

a) Estabilidad hemodinámica

b) Una oxigenación y ventilación adecuada.

c) Descartar una hipotermia grave, aceptándose una temperatura corporal superior a 32ºC, aunque la ideal para evitar efectos indeseables y poder realizar el test de apnea lo más correctamente, sería superior a 35ºC.

d) Ausencia de alteraciones metabólicas, acido básicas, hidroelectrolíticas, toxicas o endocrinas que pudiesen ser causante del coma.

e) Descartar tóxicos o fármacos depresores o bloqueante del SNC en muestra de orina y sangre.

Las bases fundamentales en las que se fija el diagnóstico clínico de muerte encefálica son

          a) Exploración neurológica cerebral: coma arreactivo

Debe presentar hipotonía muscular generalizada, coma profundo y arreactivo y un valor de 3 en la Escala de Coma de Glasgow. Es la ausencia de respuesta motora o vegetativa ante el estímulo doloroso provocado en territorio de los nervios craneales, por ejemplo en el trigémino. (A nivel supraorbitario, labio superior o articulación temporomandibular)

          b) Exploración neurológica tronco encefálica: Ausencia de reflejos tronco encefálicos

  • Reflejo fotomotor: Exploración del mesencéfalo, proyección directa de luz potente, observándose pupilas fijas, arreactivas tamaño de 4-9 mm y sin respuesta consensuada.
  • Reflejo corneal: Exploración de la protuberancia, estimulación de la córnea con una gasa objetivándose ausencia de contracción palpebral, enrojecimiento y lagrimeo.
  • Reflejo oculocefálico: Nivel de exploración la unión bulboprotuberancial. Manteniendo los ojos del paciente abiertos, se realizan giros rápidos de cabeza horizontal, sin apreciarse ningún tipo de movimiento.
  • Reflejo oculovestibular: Se explora la unión bulboprotuberancial. Se inyecta en el conducto auditivo externo 50 ml. de suero frío, manteniendo la cabeza en 30º y los ojos abiertos para contemplar la ausencia de movimiento ocular.
  • Reflejo nauseoso: Nivel anatómico de examen, el bulbo. Se estimula el velo del paladar blanco, orofaringe y úvula, habiendo ausencia de respuesta nauseosa.
  • Reflejo tusígeno: Se examina el bulbo. Introduciendo una sonda a través del tubo endotraqueal, se estimula la tráquea, en muerte encefálica no hay respuesta tusígena.

          c) Ausencia de respuesta en test de Atropina

Se realiza con el fin de un registro farmacológico de la actividad del nervio vago y sus núcleos troncoencefálicos. Consiste en la administración de 0,04 mg/kg de sulfato de atropina intravenosa, observando la frecuencia cardiaca antes y después de la inyección. No debe superar el 10% de la frecuencia cardiaca inicial. Esta técnica ha de realizarse posteriormente a la valoración del tamaño pupilar, ya que puede producir midriasis.

          d) Test de Apnea

Esta prueba se emplea para la demostración de ausencia de movimientos respiratorios de tórax y abdomen durante la desconexión del ventilador, cuando la PCO2 en sangre arterial alcanza cifras superiores a 60 mmHg.

Para ello primeramente se hiperoxigena al paciente y modifican los parámetros del respirador consiguiendo una normo ventilación. Se extrae una gasometría basal para certificar la PaCO2, se desconecta al paciente y se inserta una cánula con oxígeno a 6 l/min. y así evitar la hipoxia. Se observa en cada minuto de desconexión como la PaCO2 se eleva 2-3 mmHg. Se realiza una nueva gasometría para documentar que la PaCO2 tiene cifras mayores a 60 mmHg. En caso de posibles donantes de pulmón, dicha prueba se realizaría mediante ventilación en modo CPAP (presión positiva continua en vía área) o con válvulas específicas de salida espiratoria.

          e) Actividad motriz medular y periodo de observación

Puede existir actividad motriz de origen medular, espinal, ya sea espontánea o refleja y no por ello invalidar el diagnostico de muerte encefálica. Dentro de los reflejos más comunes que se pueden observar son los reflejos cutáneo-abdominales, cremastérico, plantar flexor y extensor, de retirada y cervicoflexora de brazo y cadera. En cuanto a actividad motriz espontánea cabe destacar las mioclonias espinales y actividades tónicas en extremidades originando así posturas estereotipadas. Es importante también nombrar el signo de Lázaro, que puede presentarse en ocasiones, consiste en la elevación y aproximación de ambos brazos y flexión del tronco hasta alcanzar la postura de sedestación.

Una vez finalizado el proceso de diagnóstico, se inicia un periodo de observación, que ha de realizarse individualmente a tenor del tipo y gravedad de la lesión causante. La normativa en España el periodo va desde las 6 horas en caso de lesión destructiva conocida, hasta las 24 horas si la causa del coma es una encefalopatía anóxica. En caso de sospecha de uso de fármacos depresores del sistema nervioso central (SNC), dicho periodo ha de prolongarse a juicio médico, según la vida media de esos fármacos. Si se realizan pruebas instrumentales que soporten en diagnóstico, el periodo podría acortarse o incluso omitirse a criterio médico.

          En cuanto a las pruebas diagnósticas disponibles que sirven de soporte para el diagnóstico de muerte encefálica, se pueden dividir en dos subgrupos, uno seria las que evalúan la función neuronal y otro las que evalúan el flujo sanguíneo cerebral.

  • El electroencefalograma es el método más empleado, se trata de una técnica sencilla, no invasiva y rápida, con posibilidad de realizar a los pies de la cama. La limitación que presenta es su interferencia con fármacos depresores del sistema nervioso central (SNC). Recoge la actividad eléctrica producida en la corteza cerebral, en caso de muerte encefálica no hay actividad bioeléctrica por lo que se denomina un electroencefalograma plano o isoeléctrico.
  • La BIS (Índice Biespectral), es un parámetro extraído de la medición multivariable del electroencefalograma. Su escala va de 0 a 100. Un BIS con valor 0 indica ausencia de actividad eléctrica cerebral.
  • Los potenciales evocados son la respuesta del sistema nervioso craneal a un estímulo externo sensorial, ya sea visual, auditivo o somatosensorial. En caso de muerte encefálica desaparece toda respuesta evocada de origen encefálico.
  • La arteriografía cerebral de 4 vasos, es la prueba clásica, consiste en cateterización mediante técnica Seldinger de una arteria periférica, y la administración de un contraste, es necesario durante la prueba que garantice la perfusión cerebral, manteniendo una adecuada tensión arterial. Dicha técnica está en desuso. – El doppler transcraneal se trata de una técnica no invasiva, comprueba como con un aumento de la PIC (presión intracraneal), se produce una disminución de la presión de perfusión cerebral, hasta llegar a un cese de flujo sanguíneo cerebral y con ello la muerte encefálica.
  • En cuanto al angio-TAC helicoidal es considerada la prueba con mayor seguridad diagnostica, ya que se estima una sensibilidad del 80%. Consiste en una angiografía de los troncos supraaórticos y arterias cerebrales tras la administración de contraste yodado.
  • Por último la angiogammagrafía cerebral con radiofármacos (Tc99-HMPAO), se basa en la inyección a través de un catéter venoso central del fármaco, Tc99-HMPAO (hexametilpropilenamina-oxima), es una técnica poco invasiva, que posee una sensibilidad y especificidad en el diagnóstico del 100%, pero su mayor inconveniente es que no en todos los hospitales poseen del servicio de Medicina Nuclear.

Conclusión

El trasplante de órganos es uno de los tratamientos que más vidas salva y/o mejora la calidad de vida, para que esto ocurra tiene que haber una persona que deje constancia que es donante de órganos, o porque sus familiares acepten y consientan la donación. Dicho proceso funciona gracias a la coordinación de trasplantes.

En España año tras año, conseguimos superar la marca del anterior y así ser líderes en donación y trasplante.

Es importante destacar el papel que los profesionales llevan a cabo, comenzando por la primera fase del proceso de donación que es detectar el posible donante y saber identificar los signos de muerte encefálica.

Referencias bibliográficas

  1. Matesanz R. El modelo español de coordinación y trasplantes. 2nd ed. Madrid: Aula médica; 2008. Disponible en: http://www.ont.es/publicaciones/ Documents/modeloespanol.pdf
  2. ONT: Organización Nacional de Trasplantes. [Internet]. Madrid: ONT. Datos Globales de Donación y Trasplante Disponible en: http://www.ont.es/infesp/ Paginas/DatosdeDonacion yTrasplante.aspx
  3.  Escudero, D., Matesanz, R., Soratti, C. A., & Flores, J. I. (2009). Consideraciones generales sobre la muerte encefálica y recomendaciones sobre las decisiones clínicas tras su diagnóstico. Medicina intensiva, 33(9), 450-454. Disponible en: http://scielo.isciii.es/ scielo.php?script=sci_arttext& pid=S0210-56912009 000900007
  4.  Escudero, D. (2009). Diagnóstico de muerte encefálica. Medicina intensiva, 33(4), 185-195. Disponible en: scielo.isciii.es/ scielo.php?script=sci_arttext &pid=S0210-5691200 9000400006
  5. Valero R. Muerte Encefálica y mantenimiento del donante de órganos. Disponible en: http://www.scartd.org/ arxius/donants05.pdf
  6. Correia, W. L. B., de Alencar, S. R. M., Coutinho, D. T. R., Gondim, M. M., de Almeida, P. C., & de Freitas, M. C. (2018). Potencial doador cadáver: causas da não doação de órgãos. Enfermagem em Foco, 9(3). Disponible en: http://revista.cofen. gov.br/index.php/enfermagem/ article/view/1150