Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 3–Marzo 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 3: 632
Autor principal (primer firmante): Susana Lozano Genzor
Fecha recepción: 02/03/2026
Fecha aceptación: 29/03/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(3): 632
Autores:
- Susana Lozano Genzor. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Pablo Bazán Giménez. Enfermero. Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza.
- María Pérez Dueñas. Enfermera. Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza.
- José María Núñez Vargas. Enfermero. Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza.
- Miriam Escudero Canela. Enfermera. Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza
- Nieves Álvarez Noguero. Enfermera. Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza
Resumen
El dolor se ha convertido en un importante problema de salud pública debido a que es la principal causa de asistencia sanitaria y de consumo de medicamentos a nivel mundial. Supone una gran disminución en la calidad de vida de la persona que lo padece ya que afecta a todos los aspectos de su día a día. El dolor es una sensación subjetiva que cada individuo siente de manera diferente, por lo que es difícil de valorar y su medición se ha convertido en un propósito preferente de la Medicina. En él influyen factores sociales, culturales, emocionales o laborales entre otros. La farmacología es la gran aliada contra el dolor, aunque actualmente existe una tendencia de valorar al individuo de una manera biopsicosocial, por lo que se recomienda incorporar al tratamiento terapias no farmacológicas, como terapias psicológicas, de relajación, aumento de autoestima y adaptación al cambio, entre otras, para poder afrontar el dolor de manera que implique menos sufrimiento y se logre mejorar la calidad de vida del individuo que sufre dolor crónico.
Palabras clave:
Dolor, tratamiento, subjetivo, calidad de vida.
Abstract
Pain has become a major public health problem because it is the leading cause of healthcare and medication use worldwide. It greatly reduces the quality of life of those who suffer from it, as it affects all aspects of their daily lives. Pain is a subjective sensation that each individual experiences differently, making it difficult to assess and measure, which has become a priority in medicine. It is influenced by social, cultural, emotional and occupational factors, among others. Pharmacology is a powerful ally in the fight against pain, although there is currently a trend towards assessing individuals from a biopsychosocial perspective. It is therefore recommended that non-pharmacological therapies be incorporated into treatment, such as psychological therapies, relaxation therapies, self-esteem enhancement and change adaptation therapies, among others, in order to manage pain in a way that involves less suffering and improves the quality of life of individuals suffering from chronic pain.
Keywords:
Pain, treatment, subjective, quality of life.
Introducción
El dolor es un problema de salud muy relevante en la actualidad debido a que es uno de los principales motivos de asistencia a los servicios de salud y del consumo de medicamentos en toda la población. Supone un gran impacto sobre la calidad de vida de quien lo padece, tanto a nivel social como económico y laboral. La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) define el dolor crónico como: “una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a un daño tisular real o potencial, o descrita en función de tal daño, que dura o se repite por espacio de más de 3 meses (1,2,3).
El dolor es un mecanismo de defensa para el cuerpo humano. Gracias a su aparición, se reconocen los estímulos nocivos que podrían perjudicar estructuras corporales. Cada individuo lo siente de una manera diferente, ya que influyen factores personales, como los sociales, psicológicos, biológicos o culturales. Es una vivencia subjetiva que está unido al individuo en su vida diaria y ayuda a su supervivencia. Sólo quien lo padece sabe lo que siente. No hay ninguna prueba objetiva para valorarlo y su medición es un objetivo científico preferente (2,3,5).
Clasificación del dolor
Según la duración
- Agudo, con inicio repentino y corta duración, de pocos minutos a varias semanas. Desaparece cuando se soluciona la causa que lo produce. Este tipo de dolor se localiza fácilmente y tiene la misión de proteger al organismo. Es uno de los principales síntomas de alarma (2,10).
- Crónico, que tiene una duración de más de tres meses y se mantiene, aunque desaparezca la causa que lo origina. Se considera una enfermedad en sí mismo (2,10).
Según la fisiopatología
- Nociceptivo, se produce por lesión en las vías neuronales. Puede ser somático, cuyos receptores provienen de cualquier estructura corporal y está bien localizado. El dolor visceral es otro tipo de dolor nociceptivo que se produce por lesión de órganos internos. Éste suele ser sordo y mal localizado y puede ir junto con sudoración, náuseas y vómitos e irradiarse a otras zonas. El dolor visceral es menos habitual que el músculo esquelético, siendo éste el más tratado en las unidades del dolor. El más común es el de cabeza y cuello y columna y rodillas (2,10).
- Neuropático, que se origina por un problema en el sistema somatosensorial y suele producir hormigueo, con sensación punzante o quemante y lo describen como una descarga eléctrica. Se producen unos cambios en el sistema de conducción que amplifican la sensación dolorosa (2,10).
Según la intensidad
- Leve, que no impide la realización de las actividades diarias.
- Moderado, que influye en el día a día de la persona que lo padece.
- Severo, que influye en el descanso y requiere opioides mayores (4).
Otro tipo de dolor es el nociplástico, que se produce por un funcionamiento anormal de las señales del dolor que implican una regulación sensorial aumentada y un descenso de las vías inhibitorias. La fibromialgia y el síndrome de intestino irritable son ejemplos de este tipo de dolor (10).
La escala que más se emplea para la medición del dolor es la Escala Visual Analógica (EVA), que consiste en una línea de 10 cm con unos anclajes en los dos extremos que indican desde carencia de dolor a un dolor insoportable. También existen escalas de expresiones faciales y escala numérica verbal, entre otras (2,10).
La Organización Mundial de la Salud publicó en 1986 la popular escalera analgésica, que, aunque inicialmente estaba destinada a tratar el dolor oncológico, muy pronto se aplicó al dolor crónico en general (7).
La farmacología es la gran aliada en la lucha contra el dolor. Si no se consigue un control con los medicamentos disponibles se pueden aplicar técnicas como la analgesia continua espinal o epidural, el bloqueo de nervios periféricos o el bloqueo simpático (3,4).
Se estima una prevalencia del dolor crónico del 32% en los países desarrollados y se ha llegado a la conclusión de que la respuesta es diferente dependiendo del género y de la edad. Varios estudios en la población española indican que el número de mujeres diagnosticadas de dolor crónico es superior al de hombres y, aunque está presente en todas las edades, es más abundante entre los 50 y 60 años (1,2,3).
Los individuos que sufren dolor crónico suelen presentar otros problemas psicológicos asociados, como trastornos del apetito, depresión, ansiedad o trastornos del sueño e irritabilidad. Además, genera otros problemas socioeconómicos, afectando a la calidad de vida de quien lo padece en todos los sentidos y generando un aumento de gasto en consultas médicas y tratamientos para su control (5).
El tratamiento del dolor crónico no oncológico es un gran reto para la Medicina actual. Los datos del 2022 en España indican que un 28,6% de los pacientes requirieron la baja laboral y un 32% necesitaron un cambio de trabajo debido a su dolor. Los costes asociados al dolor crónico son de 16 millones de euros, lo que supone el 2,5% del PIB (6,10).
En la actualidad existen numerosas estrategias terapéuticas para el manejo del dolor, tanto farmacológicas como no farmacológicas. Teniendo en cuenta que la causa más frecuente de dolor es la osteoarticular, es imprescindible realizar actividad física y mantener una dieta sana y equilibrada con el objetivo de evitar la obesidad y el sobrepeso (2).
La educación sanitaria para un adecuado manejo del dolor desde los centros de atención primaria es imprescindible para poder proporcionar una asistencia de calidad al paciente (6).
En los últimos años está ganando relevancia el modelo biopsicosocial del dolor, ya que no influye sólo la nocicepción de éste, sino que hay que tener en cuenta elementos sociales y emocionales para comprender su impacto en la persona que lo sufre, así como las experiencias vividas y el afrontamiento del dolor. Esto hace cada vez más necesario la utilización de técnicas no farmacológicas y no invasivas que se basen en procedimientos psicológicos y de fisioterapia que, combinada con la farmacología, obtiene muy buenos resultados (2,8,9).
La Sociedad Española del Dolor promulga la existencia de múltiples tratamientos no farmacológicos disponibles en nuestro país para el alivio del dolor como la relajación, quiropráctica, acupuntura, programas de espalda sana, musicoterapia, yoga, terapia cognitivo- conductual, terapias psicológicas para ayudar a la aceptación y compromiso, entre otras. También es importante mantener las relaciones con familia y amigos. El objetivo es aumentar la autoestima y la disposición para el cambio de actitud para conseguir un comportamiento que ayude a sobrellevar la carga de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por dolor crónico (9).
Conclusiones
El dolor es la principal causa de asistencia sanitaria y de consumo de medicamentos a nivel mundial, y supone un gran gasto para la sociedad. El dolor crónico tiene un impacto muy negativo en la calidad de vida de la persona que lo padece. La percepción del dolor es algo totalmente subjetivo que cada individuo siente de manera diferente, influyendo factores sociales, culturales, familiares y laborales entre otros. Por este motivo es muy difícil de valorar y su medición se ha convertido en un reto para la Medicina. En la actualidad se están recomendando terapias no farmacológicas que buscan el equilibrio entre cuerpo y mente de la persona afectada para que ésta aprenda a modificar aspectos de su vida que le ayuden a afrontar el manejo del dolor de una manera más efectiva. Estas técnicas, combinadas con el tratamiento farmacológico si es necesario, pretenden aumentar la calidad de vida de estas personas y que puedan tener una vida satisfactoria en todos los sentidos.
Bibliografía
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