https://doi.org/10.58842/FLWF3395
Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 3–Marzo 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº3: 322
Autor principal (primer firmante): Virginia María García Sánchez
Fecha recepción: 1 de marzo, 2023
Fecha aceptación: 28 de marzo, 2023
Ref.: Ocronos. 2023;6(3) 322
- Virginia María García Sánchez. Aux. Administrativo
- Yolanda Márquez Navas. Aux. Administrativo
- Sonia Fernández Casanova. Aux. Administrativo
- Francisco Javier Celaya Ruiz. Celador
- Raquel López Rilo. Aux. Administrativo
- Isabel María Campos Sabalette. Aux. Administrativo
La vocación médica significa una disposición constante, permanente del ánimo hacia las disciplinas médicas. Con gran interés científico, con un alto grado ético en el ejercicio de la profesión para el bien de nuestros semejantes y de la comunidad. Vocación es el más profundo sentimiento de saberse y sentirse responsable del dolor y sufrimiento de los enfermos.
La Medicina es una de las profesiones más antiguas cuya función científica, social humanitaria y humanística la hacen respetable, que le imprimen el más alto rango de aproximación a la existencia del ser humano, la vocación del latín “vocatio” que significa llamado.
La vocación es más que un elección, es la decisión que nace más de las entrañas morales del hombre que de los planos intelectuales, decisión de tener fe en algo, forma especial de ser y vivir que nos crea sentimientos para superar los obstáculos que se presenten.
Ya que todos esperan un comportamiento distinto de los demás con virtudes, deberes y facultades para asistir, aliviar y curar enfermos, llamado que alentara, reconfortara el cuerpo y espíritu que sólo proporciona la vocación con excelente capacidad de aprendizaje, de discernimiento, con juicios y razonamientos capaz de comprender y compartir las angustias por la “Amistad médica” (Hipócrates) de la que deriva el respeto a la vida y la solidaridad con el sufrimiento y el dolor alcanzaremos la gratificación y éxito cuando la cumplimos a cabalidad, de lo contrario tendremos sentimientos de culpa.
La vocación médica significa una disposición constante, permanente del ánimo hacia las disciplinas médicas. Con gran interés científico, con un alto grado ético en el ejercicio de la profesión para el bien de nuestros semejantes y de la comunidad. Vocación es el más profundo sentimiento de saberse y sentirse responsable del dolor y sufrimiento de los enfermos.
La vocación médica debe presentar múltiples facetas humanas sólidas y amplias bases de instrucción y educación desde condiciones innatas como cultura general amplia, cultura científica, literaria, filosófica y artística, las que se puede desarrollar y perfeccionar, gran disposición para desarrollar habilidades y destrezas.
El origen de la palabra médico, desde el Sanscrito (antigua lengua sagrada de los brahmanes) “meth” querer transferir nuestro mal a otro; conjugar, maldecid; y del latín “medicus” persona que ejerce la medicina.
Podemos deducir que el médico surgió desde los remotos tiempos cuando alguien mostró disposiciones y ánimo para recibir el mal que sufrían otros a través de las confesiones y catarsis desde la Medicina Mágica de los primeros tiempos hasta la actualidad que es la persona que posee doctrinas metódicamente formadas, ordenadas por el pensamiento inductivo y deductivo de su formación, capacitado con normas, reglas, virtudes, valores calificados, motivados y sobre todo con la disposición y eficiencia indispensable para hacer bien lo que sabe hacer.
Ya que la vocación del médico es un “SERVICIO” que debe prestar con inteligencia y sentimiento para cumplir su Misión, ya que no es un simple oficio o profesión, la Medicina es la ciencia y el arte para aliviar el dolor y sufrimiento humanos y el
médico el instrumento que asume el compromiso de aliviar corporal y espiritualmente al enfermo.
La vocación cultivada y desarrollada permanente y continuamente, es la dedicación a los demás, el compromiso con pacientes y sus familiares y los esfuerzos constantes para mantenernos actualizados en esta área del conocimiento que se multiplica frecuentemente.
Muchos autores definen la vocación médica con una sola palabra: SERVICIO. En los tiempos modernos las Escuelas de Medicina tienen muchos desafíos, tales como mantener y mejorar el alto NIVEL ÉTICO que regula la profesión, incorporando la ciencia tecnología e investigación en la formación pero la más importante tarea es la de humanizar al máximo el ejercicio de la Medicina.
Ya tenemos evidencias de que la tecnología deshumaniza la práctica médica, por lo que las Escuelas de Medicina deberán hacer los esfuerzos para formar médicos capaces de ejercer la práctica de la medicina general con los conocimientos científicos, la calidad técnica, la Ética y el humanismo que requieren el preservar, restituir y cuidado de la salud individual y promoción de la salud colectiva.
Un famoso paradigma ético “Sólo un hombre humano puede ser un buen médico. La Medicina si es ejercida con amor, como cosa sagrada, sólo debe ser enseñada a personas dignas de respeto y veneración”.
El humanismo médico, es un comportamiento lleno de virtudes, valores humanos y Éticos que se brindan como un compromiso personal que genera confianza y gratitud del paciente, sus familiares y la comunidad.
En el espíritu médico dentro de sus fundamentos, señalaremos, la técnica científica, la sensibilidad profesional y la amplitud filosófica y para cumplir con los principios éticos, científicos, debe poseer vocación humanística, conocimientos científicos, habilidades y destrezas profesionales actualizadas, que le permitan ofrecer cuidados necesarios de manera segura, digna, honorable y altruista. Ya que los valores más importantes del ser humano son la vida y la salud y los actos médicos orientados a cuidar la salud para preservar la vida con calidad y dignidad.
Practicar el acto médico con calidez y sapiencia con el más elevado respeto por sí mismo y por sus semejantes siendo un paradigma de trato humano y conductas éticas, para avanzar en formación de algunas estrategias: como aprender a escuchar activamente a los pacientes y sus familiares.
El médico ante el paciente no es sólo un científico en busca de una realidad, porque su realidad se enmarca en la relación personal. Tan científico es un físico cuántico, como un mecánico o un veterinario, en todos esos ejercicios se requiere del conocimiento, más su aplicación cambia de objeto, y por ello el médico sale de ese entorno para situarse en uno muy especial, porque tiene como objeto un sujeto.
De esta reflexión parte la importancia de considerar en el campo de la salud el estudio de la Antropología Filosófica, porque del concepto de persona parte la actuación del médico ante el sujeto.
No solo las Ciencias de la Salud estudian al hombre, el Derecho, la Sociología, entre otras, lo abordan, pero desde otro punto de vista, cada disciplina es distinta, específica en sus campos, pero con el mismo sustento, el sustrato, que es el hombre mismo.
El médico se relaciona con el hombre en el ámbito de la salud, una salud que pretende ser acorde a la naturaleza humana, por lo que ante un sujeto el médico no solo puede ver un cuerpo, una biología, y cómo funciona ésta, como haría buen mecánico, el médico ve al hombre, en su forma de persona, en su profunda unidad bio-psico-social y trascendente, en su especial y única especie, está ante un ser autorreflexivo y autónomo, un ser con un sentido en su vida, capaz de crear la ciencia, el arte, la moral y la religión. Un ser especial, que merece respeto en virtud de ser.
La vocación médica y en general las de las ciencias humanas, incluidas todas las ramas de las ciencias de la salud, son vocación de servicio, vocación de amor. Como seres humanos, necesitamos el amor en nuestra vida cotidiana, necesitamos la vivencia de trascendencia.
Conocer para ayudar, verdaderamente presenta un cambio en la acción personal, porque si nos damos cuenta que tratamos con personas, el acto médico se vuelve un medio para beneficiar al paciente.
La relación médico-paciente es también una relación enseñanza- aprendizaje entre participantes, no sólo por el actuar propio de la medicina, que pretende en el paciente participación activa para cuidar, mantener y promover su salud, así como en fomentar hábitos saludables de vida tanto en la población sana como enferma, sino en un aspecto más humano, en un intercambio de actitudes ante la vida.
Mediante el aprendizaje, una persona recibe experiencia y conocimiento acumulado por otras personas, a fin de que los utilice en su circunstancia vital. El aprendizaje comprende todas las actividades humanas que permiten, la comunicación fundamental de experiencia y sabiduría.
En otro estadio, dicha transmisión de la experiencia se torna un bien social: cultura y civilización, y es la sociedad como ente organizado quien asume la tarea de preservar y transmitir ese conocimiento. La relación médico paciente, dentro de un proceso enseñanza-aprendizaje comprende una compleja integración de factores emocionales, intelectuales y culturales.
La relación médico-paciente constituye un proceso, porque no puede ser dada por un hecho aislado y estático, sino por una continua actividad paralela a la vida misma. Para realizar sus premisas primero se identifica el problema, se adquiere la información para solucionarlo y la comprensión del medio que lo rodea, así como la evaluación del resultado.
Bibliografía
- Dr. Jorge Cárdenas Arévalo
- Dra. María de la Luz Casas Master en Bioética. Escuela de Ciencias de la Salud. Universidad Panamericana. México



