Uso de ácido acetilsalicílico en la prevención de pacientes con preeclampsia

https://doi.org/10.58842/WTCF8701

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 7–Julio 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 7: 256

Autor principal (primer firmante): Nayelly Paulette Macas Tenezaca.

Fecha recepción: 15 de julio, 2023

Fecha aceptación: 28 de julio, 2023      

Ref.: Ocronos. 2023;6(7): 256

Autores:

Nayelly Paulette Macas Tenezaca. Estudiante de la carrera de Medicina de la Facultad de Ciencias Químicas y de la Salud, Universidad Técnica de Machala, El Oro, Ecuador

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

https://orcid.org/0009-0003-5523-7320

Carla Ivanna Zapata Paladines. Estudiante de la carrera de Medicina de la Facultad de Ciencias Químicas y de la Salud, Universidad Técnica de Machala, El Oro, Ecuador

https://orcid.org/0009-0000-1287-6198

Alexander Oswaldo Ojeda Crespa, PhD. Doctor y docente titular de la carrera de Medicina de la Facultad de Ciencias Químicas y de la Salud, Universidad Técnica de Machala, El Oro, Ecuador

Categoría profesional:

Medicina.

Resumen

La preeclampsia (PE) está caracterizada por presentar hipertensión arterial (HTA) asociada a proteinuria que se manifiesta desde las 20 semanas de gestación. El uso de ácido acetilsalicílico a dosis bajas es el método de prevención más recomendado en pacientes con factores de riesgo alto-moderado a desarrollar preeclampsia.

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Objetivo: Analizar el uso de ácido acetilsalicílico en la prevención de pacientes con diagnóstico de preeclampsia mediante una revisión bibliográfica para contrarrestar la morbimortalidad materno-fetal. Métodos: Se efectuó una revisión sistemática en múltiples fuentes de información entre las cuales surgieron The New England Journal of Medicine, PubMed, Elsevier, Scielo, Redalyc, Guías de Práctica Clínica, Medscape, American Journal of Obstetrics and Gynecology, UpToDate, donde encontramos más de 84 artículos científicos, artículos de revisión, ensayos controlados aleatorizados sobre la problemática entre los años 2017 al 2023, de los cuales 38 fueron de relevancia y 12 se seleccionaron mediante criterios de inclusión. Consideramos de importancia aquellos artículos acordes a nuestras variables que referían el uso de ácido acetilsalicílico a dosis bajas (60-150 mg/día) y la semana de gestación en la que se administra el fármaco (entre la semana 11-16).

Resultados: En los 12 artículos científicos seleccionados aconsejan administrar ácido acetilsalicílico a dosis bajas (60-150 mg/día) antes de la semana 20 de gestación en gestantes con factores de riesgo alto-moderado., logrando reducir entre 17-62% la incidencia de preeclampsia.

Conclusiones: Se sugiere emplear ácido acetilsalicílico en dosis bajas de 81 mg diarios en la semana 16 de gestación, reduciendo su incidencia hasta en un 62%.

Palabras clave: Preeclampsia, prevención primaria, aspirina.

Introducción

Definición

Dentro de las patologías caracterizadas por hipertensión arterial durante el embarazo se incluyen la hipertensión crónica, hipertensión gestacional, preeclampsia y eclampsia, las cuales son patologías difíciles de manejar y pueden ocasionar graves consecuencias a la madre y al feto. La preeclampsia se destaca como una de las complicaciones más desafiantes y complejas durante la gestación, considerándose una de las principales patologías del embarazo con elevada morbilidad y mortalidad materna y antenatal (1).

El Colegio Estadounidense de Ginecología y Obstetricia (ACOG) estableció que la preeclampsia se manifiesta con valores de hipertensión arterial (HTA) (140/90 mmHg) en dos mediciones con un intervalo de al menos 4 horas asociado a proteinuria con más de 300 mg en orina de 24 horas, relación proteínas/creatinina igual o superior a 0,3 mg/dL o una lectura de 2+ en una tira reactiva. y con más de 20 semanas de edad gestacional, durante el parto o hasta dos semanas postparto (2–4).

Etiopatogenia

Varias fuentes epidemiológicas sugieren distintas hipótesis causales entre las cuales se incluyen mecanismos inmunológicos, trombóticos, genéticos, alteraciones en la adaptación placentaria y estrés oxidativo (5).

Durante un embarazo normal, ocurre una reestructuración de arterias espirales a cargo de la irrigación placentaria y, por lo tanto, del flujo sanguíneo al feto. Esta reestructuración implica la transformación de las arterias en vasos de resistencia disminuida y elevada capacidad, como resultado de la migración de citotrofoblastos en dirección a la capa media de las arterias uterinas. En el caso de la preeclampsia, hay ausencia de la migración de los citotrofoblastos y falta de invasión en la capa media, lo cual resulta en la limitación de la vasculatura. Esto lleva a la formación de vasos estenóticos, lo que impide el flujo sanguíneo adecuado hacia la placenta, resultando en una disminución del suministro sanguíneo placentario. La insuficiente perfusión placentaria desencadena una serie de eventos que contribuyen a la patogénesis de la preeclampsia (6).

Epidemiología

La incidencia de preeclampsia se establece entre el 2 y 10% de todos los embarazos a nivel mundial y se atribuye como causante del 15% de muertes maternas directas. En Ecuador, esta condición representa la primera causa de morbilidad perinatal, siendo reportada en el 8,3% de las gestaciones y contribuyendo al 14% de las muertes infantiles (2,5,7,8).

En una guía ecuatoriana menciona que, en varios países subdesarrollados la incidencia de preeclampsia es mayor y ocasiona el 40-80% de muertes maternas. Entre el 15% al 25% de las pacientes con diagnóstico de hipertensión arterial (HTA) durante el embarazo evolucionan hacia preeclampsia, especialmente aquellas que han experimentado un aborto previo (4).

Factores de riesgo

Existen diversos factores de riesgo asociados a preeclampsia cuya identificación es crucial al evaluar a la paciente con el fin de predecir y prevenir a tiempo esta patología. Entre los factores de mayor importancia encontramos la edad (>35 años), antecedentes personales y familiares de preeclampsia, obesidad (IMC >30), diabetes mellitus, nuliparidad, abortos espontáneos y/o recurrentes, tratamientos de fertilidad o tecnología de reproducción asistida (fertilización in vitro). Además, también se ha observado una asociación común con el tabaquismo, sedentarismo y bajo nivel socioeconómico (1,9,10).

Instituciones americanas como el ACOG y la SMFM han clasificado cada uno de estos factores en categorías de riesgo clínico alto, moderado y bajo. En la categoría de riesgo alto se incluyen historial de preeclampsia, hipertensión arterial (HTA) crónica, diabetes mellitus, patología renal, enfermedades autoinmunes y gestación múltiple. En cuanto a los factores de riesgo moderado, se encuentran pacientes nuligestas, sobrepeso, antecedentes familiares de preeclampsia, raza afroamericana, bajo nivel socioeconómico, edad >35 años, gran intervalo intergenésico (>10 años) y fertilización in vitro. Por último, en la categoría de riesgo bajo, solo se considera el parto a término no complicado (11–15).

Clasificación

Preeclampsia se presenta con hipertensión arterial (HTA) y proteinuria, asociada de disfunción orgánica (falla hepática, falla renal o alteraciones neurológicas) y/o disfunción uteroplacentaria a partir de la semana 20 de gestación. Según la clasificación de Roberts et al., se distingue entre preeclampsia leve y preeclampsia grave en función a los signos o criterios/signos de gravedad. Los signos de gravedad y/o daño de órgano blanco varían según los hallazgos clínicos que se desarrollen a nivel hepático, renal y neurológico; tensión arterial y nivel de proteinuria (1,4,16,17).

Por otro lado, Poon et al. proponen una subdivisión de acuerdo al inicio del trabajo de parto. Se denomina preeclampsia de inicio temprano cuando se desarrolla antes de la semana 34 de gestación, mientras que se considera preeclampsia de inicio tardío cuando posterior a la semana 34 de embarazo. De igual manera, se la denomina preeclampsia pretérmino o prematura antes de la semana 37 de gestación y preeclampsia a término cuando ocurre después de las 37 semanas gestación (16,18,19).

Diagnóstico

Una exhaustiva anamnesis y obtener una completa historia clínica, en combinación con un seguimiento prenatal apropiado, es esencial en las mujeres gestantes para detectar y diagnosticar trastornos hipertensivos. De esta manera, es posible identificar factores de riesgo, así como detectar signos, síntomas y obtener exámenes de laboratorio que nos dirigen a sospechar en el desarrollo de preeclampsia (6).

De acuerdo a las directrices de la ACOG, los principales criterios para el diagnóstico de preeclampsia son hipertensión arterial (HTA) y proteinuria. Sin embargo, en ocasiones no se evidencia la proteinuria, por lo que se deben tener en cuenta otros criterios de gran importancia. Estos criterios incluyen trombocitopenia (plaquetas<100,000/uL), daño renal grave (creatinina sérica > 1,1 mg/dL), daño hepático (elevación de las transaminasas), edema pulmonar y cefalea de aparición reciente que no responde al tratamiento o no puede ser explicada por otros diagnósticos y alteraciones visuales.

Según la OMS, estos criterios mencionados previamente para el diagnóstico de preeclampsia no han sufrido cambios en la última década (3,4,20).

Prevención con ácido acetilsalicílico

Hoy en día, como se ha señalado anteriormente, el parto se establece como el único procedimiento terapéutico viable para abordar la preeclampsia. Por consiguiente, resulta imprescindible implementar fármacos como medida preventiva. Estudios de investigación han sugerido que el ejercicio físico, suplementación de calcio y, sobre todo, el uso de ácido acetilsalicílico (ASA) representan estrategias preventivas de alta eficacia (21,22).

En el año 2013, la ACOG estableció que la administración de dosis bajas de aspirina proporciona beneficios significativos únicamente en aquellas pacientes que presenten un factor de riesgo elevado o más de dos factores de riesgo moderados. En el año 2014 y posteriormente en el 2021, la entidad estadounidense USPSTF, junto con la SMFM ratificaron dicha información y, además, la actualizaron agregando otros factores de riesgo adicionales (15,23–25).

Una alternativa de prevención adicional implica la suplementación de calcio. En tales casos, se recomienda la ingesta diaria de dosis que oscilen entre 1,5-2 g. No obstante, se hace hincapié en su recomendación especialmente para pacientes con elevado riesgo a desarrollar preeclampsia (19,26,27).

Objetivo General

Analizar el uso de ácido acetil salicílico (AAS) en la prevención de pacientes con diagnóstico de preeclampsia mediante una revisión bibliográfica para contrarrestar la morbimortalidad materno-fetal.

Objetivos Específicos

  • Determinar factores de riesgo que influyen en el desarrollo de preeclampsia.
  • Recomendar el uso de ácido acetilsalicílico en relación a los riesgos clínicos predisponentes al desarrollo de preeclampsia.

Métodos

En la presente investigación realizamos una revisión bibliográfica en varias fuentes de información entre las cuales resultaron The New England Journal of Medicine, PubMed, Elsevier, Scielo, Redalyc, Guías de Práctica Clínica, Cochrane Library, Medscape, American Journal of Obstetrics and Gynecology, UpToDate, donde encontramos más de 84 artículos científicos, artículos de revisión, ensayos controlados aleatorizados sobre la problemática entre los años 2016 al 2023, de los cuales 38 fueron de relevancia y 12 se seleccionaron mediante criterios de inclusión. Consideramos de importancia aquellos artículos de acuerdo a nuestras variables que referían el uso de ácido acetilsalicílico a dosis bajas (60-150 mg/día) y la semana de gestación en la que se administra el fármaco (entre la semana 11-16).

Resultados

La ACOG, la SMFM y el USPSTF proponen parámetros para estimar el riesgo de preeclampsia y se considera aquellos elementos de riesgo que manifiesta la paciente para recomendar el uso de ácido acetilsalicílico (15,23–25,28).

Alto nivel de riesgo

En aquellos casos en los que las pacientes presenten al menos un factor de riesgo, como historial de preeclampsia, multiparidad, hipertensión crónica, diabetes Mellitus tipo 1 y 2, nefropatía, enfermedad autoinmunitaria o una combinación de factores de riesgo moderados, se sugiere la administración de dosis bajas de aspirina (15,28,29).

Moderado nivel de riesgo

En aquellos casos en los que las pacientes presenten múltiples factores de riesgo, tales como nuliparidad, IMC>30, historial de preeclampsia en la familia, grupo étnico afroamericano, estatus socioeconómico desfavorable, tener más de 35 años de edad, concepción in vitro, factores de historia personal e intervalo intergenésico mayor a 10 años, se sugiere la administración de dosis bajas de aspirina (15,28,29).

Bajo nivel de riesgo

En el caso de pacientes que hayan experimentado un parto anterior a término sin complicaciones, no se considera necesario realizar una recomendación de uso de dosis bajas de aspirina (15,28,29).

Las diversas organizaciones que han llevado a cabo numerosos estudios sobre los efectos positivos del ácido acetilsalicílico (AAS) reportan que la administración de dosis bajas (60-150 mg/día) de este fármaco antes de las 20 semanas gestación hasta el momento del alumbramiento en pacientes que manifiesten al menos un factor de riesgo elevado o más de dos factores de riesgo moderados ha evidenciado una disminución considerable de la incidencia de preeclampsia alcanzando una disminución de entre el 17% y el 62% (IC: 95%; p: 0,010).

Discusión

Al analizar los diversos artículos seleccionados el estudio realizado por la ASPRE en el año 2017 sugiere el uso de AAS a dosis mínimas de 150 mg diaria desde la 11 a 14 semanas hasta las 36 semanas de gestación, disminuyendo en un 62% el desarrollo de preeclampsia en aquellas pacientes que demostraron tener alto riesgo de desarrollarla (30).

Otro estudio planteado por la ACOJ en el año 2018 menciona que administrar 81 mg por día de AAS entre las semanas 12 y 28 de gestación (óptimamente previa a las 16 semanas) y mantenerla diariamente hasta el momento del alumbramiento da como resultado efectos beneficiosos consistentes, ya sea que el tratamiento se iniciara antes o después de las 16 semanas de gestación (11).

En una guía ecuatoriana del año 2016 se propone la administración de AAS en dosis mínimas de 75-100 mg diarias a partir de la semana 12 hasta el momento del alumbramiento reduciendo en un 17% el riesgo preeclampsia (4).

En una guía colombiana se sugiere administrar dosis de 100-150 mg desde la semana iniciando entre las 12 a 16 semanas de gestación (31).

En una guía mexicana se sugiere que la administración de AAS en dosis mínimas (80-150 mg diarias) antes de la semana 16 de gestación reduce la incidencia de preeclampsia en un 50% (32).

Conclusión

Se determinó que la administración de AAS como método preventivo en mujeres con embarazo con factores de alto-moderado riesgo reduce la incidencia de preeclampsia en un 17-62% utilizando dosis bajas de aspirina de 60-150 mg diarios (IC: 95%; p: 0,010). No se ha determinado la dosis exacta de AAS que se debe utilizar, sin embargo, la dosis más recomendada de acuerdo a los diversos estudios analizados es de 81 mg diarios antes de las 20 semanas de gestación siendo la más óptima la semana 16.

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