Prevención de infecciones postoperatorias: estrategias y mejores prácticas para proveedores de atención médica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 2–Febrero 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 2: 120.2

Autor principal (primer firmante): Ana María Larriva Rodríguez

Fecha recepción: 05/02/2024

Fecha aceptación: 10/02/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(2): 120.2

https://doi.org/10.58842/MSTJ5761

Preventing postoperative infections: strategies and best practices for healthcare providers.

Ana María Larriva Rodríguez

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Magister en Medicina Estética, Adscrita de la Clínica Santa Ana, Investigadora Independiente del Departamento de Investigación y Docencia Matilde Hidalgo de Procel, Egresada de la Universidad de Cuenca, Cuenca-Ecuador. https://orcid.org/0000-0003-2956-6318

Micaela Cecibel Tinitana Cordero

Médico General, Adscrita del Hospital Básico Amaluza, Egresada de la Universidad Nacional de Loja, Loja-Ecuador. https://orcid.org/0009-0007-4317-2338

Daniela Briggitte Maldonado Mogro

Médico General, Adscrita del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social Machala, Egresada de la Universidad Técnica de Machala, Machala-Ecuador. https://orcid.org/0009-0009-5786-2684

Katherine Elizabeth Bastidas Ger

Médico General, Adscrita del Hospital Luis Gabriel Dávila, Egresada de la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, Ibarra-Ecuador. https://orcid.org/0009-0000-1619-1305

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Shirley Vanessa Martínez Illapa

Médico General, Adscrita del IESS Coordinación Provincial Pichincha, Egresada de la Escuela Latino Americana de Medicina Cuba, Colta-Ecuador. https://orcid.org/0009-0009- 1511-8996

Gerald Marco Dutan Rodríguez

Médico General, Adscrito del Hospital Doctor Gustavo Domínguez, Egresado de la Universidad Central del Ecuador, Santo Domingo de Los Tsachilas-Ecuador. https://orcid.org/0009- 0002-2700-6915

Introducción

Las infecciones postoperatorias son una preocupación importante tanto para los proveedores de atención médica como para los pacientes. Estas infecciones pueden provocar estancias hospitalarias prolongadas, mayores costes sanitarios e incluso la muerte.

Es fundamental que los proveedores de atención médica comprendan los tipos comunes de infecciones postoperatorias, su impacto en los resultados de los pacientes y los factores de riesgo asociados con su desarrollo.

En este trabajo de investigación, exploraremos estrategias y mejores prácticas para prevenir infecciones postoperatorias. Este artículo examinará las medidas preoperatorias que se pueden tomar, como la detección de factores de riesgo en los pacientes y garantizar una preparación adecuada de la piel. Además, discutiremos cómo se debe gestionar el entorno quirúrgico para minimizar los riesgos de infección, incluidas las técnicas de esterilización y las prácticas de higiene de manos adecuadas.

Finalmente, revisaremos las prácticas de atención postoperatoria que son esenciales para prevenir infecciones, como el cuidado de las heridas y la administración de antimicrobianos. Al comprender estas estrategias y mejores prácticas, los proveedores de atención médica pueden prevenir eficazmente las infecciones postoperatorias y mejorar los resultados de los pacientes.

Palabras clave: infección, estancia hospitalaria, infección postoperatoria, factores de riesgo.

Introduction

Postoperative infections are a major concern for both healthcare providers and patients. These infections can lead to prolonged hospital stays, increased healthcare costs and even death. It is critical for healthcare providers to understand the common types of postoperative infections, their impact on patient outcomes, and the risk factors associated with their development.

In this research paper, we will explore strategies and best practices to prevent postoperative infections.

This article will examine preoperative measures that can be taken, such as screening patients for risk factors and ensuring adequate skin preparation. In addition, we will discuss how the surgical environment should be managed to minimise infection risks, including sterilisation techniques and proper hand hygiene practices.

Finally, we will review post-operative care practices that are essential to prevent infection, such as wound care and antimicrobial stewardship. By understanding these strategies and best practices, healthcare providers can effectively prevent postoperative infections and improve patient outcomes.

Keywords: infection, hospital stay, postoperative infection, risk factors.

Objetivo

Sintetizar la evidencia más reciente, identificar brechas en el conocimiento y proponer recomendaciones basadas en la investigación para fortalecer la eficacia de las medidas preventivas, con el fin de avanzar en la calidad de la atención quirúrgica y reducir las tasas de infecciones asociadas a procedimientos postoperatorios.

Metodología

  • Realizamos una búsqueda sistemática en bases de datos científicas como PubMed, Scopus y Web of Science.
  • Utilizamos términos de búsqueda específicos como «prevención de infecciones postoperatorias», «estrategias», «mejores prácticas», «proveedores de atención médica».
  • Incluimos estudios publicados en los últimos 10 años para priorizar la relevancia y actualidad de la información.

Criterios de inclusión y exclusión

  • Incluimos estudios que aborden estrategias y mejores prácticas en la prevención de infecciones postoperatorias.
  • Excluir estudios no relacionados, duplicados, o aquellos con métodos poco robustos.

Revisión y extracción de datos

  • Evaluamos la calidad metodológica de los estudios incluidos utilizando herramientas de evaluación de la calidad.
  • Sacamos datos relevantes sobre estrategias efectivas, resultados, y limitaciones de los estudios.

Comprender las infecciones postoperatorias

¿Cuáles son los tipos comunes de infecciones postoperatorias?

Las infecciones postoperatorias, una preocupación importante en la comunidad médica, se presentan de diversas formas y pueden afectar diferentes partes del cuerpo, complicando la recuperación de los pacientes quirúrgicos. Las infecciones del sitio quirúrgico (ISQ) son un tipo frecuente, a menudo caracterizadas por síntomas como fiebre, dolor, hinchazón y, a veces, una secreción similar a pus, lo que indica que la infección puede extenderse más allá de la capa superficial de la piel hasta los músculos y órganos internos.

Estas infecciones del sitio quirúrgico pueden ser superficiales, involucrando solo la piel y el tejido subcutáneo, o profundas, afectando potencialmente los músculos y las estructuras debajo del sitio de la incisión [2].

Staphylococcus aureus y Escherichia coli son culpables comunes, junto con varios anaerobios que prosperan en ausencia de oxígeno, lo que convierte al sitio quirúrgico en un objetivo principal para su proliferación [2].

Además, las infecciones del tracto urinario (ITU) representan otra complicación postoperatoria común, a menudo resultante del uso de catéteres durante la cirugía, y pueden afectar cualquier parte del sistema urinario, incluidos la vejiga, la uretra y los riñones [2].

La presencia de cuerpos extraños, como un catéter, proporciona un entorno propicio para que las bacterias asciendan y causen infección, lo que aumenta significativamente el riesgo de ITU después de la cirugía [2]. Estas infecciones no sólo causan molestias y estancias hospitalarias prolongadas, sino que también suponen un riesgo de progresar a condiciones más graves, como bacteriemia o septicemia, si no se controlan [2].

Es fundamental identificar y controlar estas infecciones con prontitud para evitar complicaciones adicionales que puedan poner en grave peligro la salud del paciente.

¿Cómo afectan las infecciones postoperatorias a los resultados de los pacientes?

Las ramificaciones de las infecciones postoperatorias se extienden más allá de los riesgos inmediatos de morbilidad y mortalidad [3]. En particular, las infecciones del sitio quirúrgico (ISQ) exacerban significativamente los resultados de los pacientes al requerir estadías hospitalarias prolongadas, que a menudo agregan 11 días adicionales de hospitalización [4].

Esta atención prolongada no sólo refleja la gravedad de la infección, sino que también indica el tratamiento y seguimiento intensivos que se requieren para controlar estas complicaciones. Además, la complejidad de las heridas, en particular las asociadas con dispositivos médicos implantados, plantea un desafío aún mayor.

Estos dispositivos, como prótesis o articulaciones artificiales, pueden convertirse en focos de colonización bacteriana, y las infecciones posteriores pueden ser difíciles de erradicar debido a la biopelícula protectora que las bacterias pueden formar en estas superficies [2]. Por lo tanto, el cuidado adecuado de las heridas no es simplemente una medida preventiva; es un componente crítico del manejo postoperatorio de pacientes con dichos implantes [2]. El cumplimiento riguroso de técnicas estériles durante los cambios de apósito es una piedra angular para prevenir la introducción de nuevos patógenos en el sitio quirúrgico [2].

La importancia de esta práctica se ve subrayada por los asombrosos costos directos asociados con las ISQ, que imponen una carga financiera de aproximadamente $3,2 mil millones al sistema de salud cada año, sin mencionar el profundo costo personal para los pacientes afectados en términos de morbilidad y el potencial de mortalidad, que representa el 11% de todas las muertes en unidades de cuidados intensivos [4].

¿Cuáles son los factores de riesgo para desarrollar infecciones postoperatorias?

Comprender los factores de riesgo de las infecciones postoperatorias es fundamental para prevenir estas complicaciones y mejorar los resultados de los pacientes. El tiempo operatorio se ha identificado como un importante factor de riesgo no modificable, y el riesgo de infección postoperatoria casi se duplica con cada hora operatoria adicional [5]. Esta correlación se ve subrayada por las estadísticas que demuestran un marcado aumento en las tasas de infección del 6,3% en cirugías que duran una hora al 27,7% en las que superan las dos horas [5].

Además, el tipo de procedimiento quirúrgico influye significativamente en la probabilidad de infección, siendo las cirugías más complejas y de mayor duración las que presentan mayores riesgos [4]. Esto se agrava aún más en determinadas poblaciones de pacientes; por ejemplo, los pacientes con cirrosis tienen un riesgo elevado debido a diversas disfunciones inmunes, como la disminución de la función de los granulocitos y cambios en la inmunidad mediada por células, que pueden exacerbar el riesgo de infecciones bacterianas postoperatorias [5].

Estos hallazgos resaltan la importancia de un manejo perioperatorio personalizado, incluida la posibilidad de reinyección periódica de agentes antibióticos durante procedimientos más prolongados, para mitigar el riesgo de desarrollar infecciones [5]. Por lo tanto, al reconocer estos factores de riesgo, los proveedores de atención médica pueden diseñar mejores estrategias para medidas profilácticas para reducir la incidencia de infecciones postoperatorias y sus complicaciones asociadas.

Estrategias para prevenir infecciones postoperatorias

¿Qué medidas preoperatorias pueden tomar los proveedores de atención médica para prevenir infecciones?

Garantizar que el sitio quirúrgico esté libre de posibles contaminantes es un paso fundamental en la atención preoperatoria para prevenir infecciones. La depilación en el sitio quirúrgico debe realizarse con cuidado, favoreciendo el uso de maquinillas o crema depilatoria en lugar del afeitado, ya que este último puede causar micro abrasiones donde las bacterias pueden prosperar, aumentando el riesgo de infecciones del sitio quirúrgico (ISQ) [6].

Además de la depilación, los proveedores de atención médica deben cumplir rigurosamente con los protocolos adecuados de higiene de manos y preparación de la piel. La elección de agentes antisépticos, como clorhexidina alcohol o povidona yodada, para la desinfección de la piel juega un papel importante a la hora de minimizar la carga microbiana y reducir la incidencia de ISQ [7].

Es recomendable administrar profilaxis antibiótica de manera oportuna antes de realizar la incisión. También es de suma importancia, ya que garantiza que haya niveles adecuados de fármaco en los tejidos en el momento de una posible exposición bacteriana [6].

Estas medidas, cuando se combinan con estándares y directrices basados en evidencia, contribuyen a la optimización de la antisepsia cutánea preoperatoria, disminuyendo así la probabilidad de infecciones postoperatorias originadas en la propia flora cutánea del paciente [8].

¿Cómo se debe gestionar el entorno quirúrgico para minimizar los riesgos de infección?

Para gestionar eficazmente el entorno quirúrgico y minimizar los riesgos de infección, es esencial implementar estrictos protocolos de higiene y consideraciones de diseño. El quirófano, como epicentro de los procedimientos quirúrgicos, debe recibir un mantenimiento meticuloso. Se debe «despojar» de equipos innecesarios para reducir las superficies que podrían albergar patógenos, y debe ser lo suficientemente grande para facilitar el movimiento y la limpieza [9].

Los materiales utilizados en la construcción del quirófano deben ser lo suficientemente resistentes como para resistir los productos químicos agresivos utilizados en los desinfectantes, garantizando que el entorno siga siendo higiénico y seguro para los pacientes [9].

Para protegerse aún más contra la contaminación, la sala debe contar con un sistema de ventilación que funcione bajo presión negativa con capacidad de desinfección con gas, reduciendo así la probabilidad de que bacterias transmitidas por el aire lleguen al sitio quirúrgico [9]. Este sistema de ventilación especializado debe estar separado de los de otros quirófanos para evitar la contaminación cruzada [9].

Además, mantener un flujo de aire limpio dirigido hacia el área operatoria es crucial, ya que ayuda a desplazar los contaminantes potenciales lejos del sitio de la herida, minimizando así los riesgos de infección [9]. Además, durante la fase postoperatoria, donde el riesgo de infección sigue siendo significativo, se debe contratar personal capacitado para garantizar un cuidado meticuloso y el cumplimiento de las medidas de control de infecciones [9].

Esto incluye el manejo adecuado de los pacientes con infecciones, garantizar que no se los coloque con pacientes no infectados y minimizar su movimiento a áreas no designadas para la atención de pacientes [9]. Las desviaciones de los protocolos establecidos de higiene y control de infecciones deben abordarse e informarse de inmediato para garantizar que todo el equipo quirúrgico sea consciente de la importancia de mantener un ambiente estéril y facilitar una acción correctiva inmediata [9].

Al priorizar la higiene e implementar estrategias integrales que abarquen el diseño arquitectónico, los procedimientos operativos y la atención postoperatoria, el entorno quirúrgico se puede gestionar de manera efectiva para reducir significativamente los riesgos de infección [9][10].

¿Qué prácticas de cuidados postoperatorios son fundamentales para prevenir infecciones?

Abordar el riesgo de infecciones del sitio quirúrgico (ISQ) requiere una atención meticulosa a las prácticas de atención postoperatoria. La elección de las suturas es una de esas consideraciones que puede influir en la incidencia de infección; Se prefieren las suturas que minimizan el trauma tisular y favorecen una curación fuerte y rápida para reducir el riesgo de ISQ [11].

Además, la higiene de manos y el uso de guantes y equipos estériles durante el cuidado de la herida y la retirada de puntos son medidas críticas para mantener la asepsia y prevenir la introducción de patógenos en el sitio quirúrgico [12],[9].

El tratamiento eficaz del cuidado de las heridas postoperatorias va más allá del período posquirúrgico inmediato e implica una estrecha vigilancia de la herida para detectar signos de infección y una intervención adecuada cuando sea necesaria [12]. Si bien los antibióticos desempeñan un papel en la prevención de infecciones, su uso debe ser prudente.

Las directrices recomiendan que se utilicen antibióticos antes y durante la cirugía para prevenir infecciones, pero no de forma rutinaria después de la operación, a menos que esté indicado debido al riesgo de resistencia a los antibióticos y al posible daño por el uso innecesario, [11].

Estas prácticas, cuando se siguen colectivamente, crean una estrategia integral para reducir el riesgo de ISQ y mejorar los resultados de los pacientes después de la cirugía.

Discusión

La prevención de infecciones postoperatorias es un aspecto crucial de la atención al paciente que requiere una atención meticulosa a los detalles y el cumplimiento de las mejores prácticas. Las infecciones del sitio quirúrgico (ISQ) y las infecciones del tracto urinario (ITU) son complicaciones comunes que pueden prolongar significativamente las estancias hospitalarias y aumentar el riesgo de morbilidad y mortalidad.

Los factores de riesgo de infecciones postoperatorias incluyen la presencia de cuerpos extraños, como catéteres, y tiempos operatorios prolongados.

El manejo eficaz del cuidado de las heridas postoperatorias, incluida una estrecha vigilancia de la herida para detectar signos de infección y una intervención adecuada cuando sea necesaria, es crucial para prevenir estas complicaciones y mejorar los resultados de los pacientes.

Mantener la asepsia mediante la higiene de las manos y el uso de guantes y equipos estériles durante el cuidado de la herida y la retirada de los puntos también es fundamental para prevenir la introducción de patógenos en el sitio quirúrgico.

El quirófano debe recibir un mantenimiento meticuloso para evitar la propagación de infecciones. Si bien el estudio proporciona información valiosa sobre estrategias y mejores prácticas para prevenir infecciones postoperatorias, existen algunas limitaciones, como la falta de consideración de las comorbilidades de los pacientes y la variabilidad en los procedimientos quirúrgicos entre diferentes hospitales y proveedores de atención médica.

Las investigaciones futuras pueden ampliar estos hallazgos examinando la efectividad de intervenciones específicas y desarrollando protocolos estandarizados para prevenir infecciones postoperatorias.

En general, el estudio subraya la importancia de la prevención de infecciones postoperatorias y destaca la necesidad de investigación e innovación continuas en esta área crítica.

Conclusión

  1. Se evidencia la importancia de la optimización del estado inmunológico del paciente. La administración adecuada de antimicrobianos, junto con la identificación y manejo de comorbilidades, emergen como elementos clave en esta fase crítica. Además, la implementación de protocolos de higiene rigurosos tanto por parte de los profesionales de la salud como del propio paciente, se presenta como una medida preventiva fundamental.
  2. La adopción de técnicas avanzadas y la atención a los principios de asepsia son esenciales. La revisión evidencia la eficacia de tecnologías innovadoras, como la monitorización en tiempo real de la esterilización, que contribuyen a reducir riesgos. Asimismo, la especialización y entrenamiento continuo del personal quirúrgico se posicionan como factores críticos para garantizar la implementación exitosa de prácticas seguras.
  3. La atención centrada en la vigilancia constante, la detección temprana de signos de infección y la gestión proactiva de complicaciones emergentes son elementos clave. La revisión destaca la necesidad de implementar protocolos de seguimiento estructurados y la comunicación efectiva entre los diversos profesionales de la salud involucrados en el cuidado del paciente postquirúrgico.

La existencia de brechas en el conocimiento que requieren atención adicional. La variabilidad en la aplicación de las mejores prácticas y la necesidad de estudios prospectivos de alta calidad son áreas identificadas donde la investigación futura puede contribuir significativamente.

Bibliografía

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