Prevalencia del síndrome de burnout durante y posterior a la pandemia por COVID-19 en estudiantes de Medicina

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 11–Noviembre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 11: 15

Autor principal (primer firmante): Gabriela Ruiz Orizaga

Fecha recepción: 05/10/2023

Fecha aceptación: 02/11/2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(11): 15

https://doi.org/10.58842/OHBO9677

Autores

Ruiz Orizaga, Gabriela 1, Romero Pérez Dulce Yaneth 1, Romero Pérez Fabiola Denisse 1, Conchas Solís Jonathan Gerardo 2.

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Categoría profesional

1 Docente de la Unidad Académica de Medicina, Universidad Autónoma de Nayarit

2 Estudiante de la Unidad Académica de Medicina, Universidad Autónoma de Nayarit

Resumen

El síndrome de burnout va más allá del simple agotamiento, trae consigo una actitud depresiva y/o deficiente en el desempeño laboral y hacia la vida.

Objetivo: Determinar la prevalencia de Burnout en los estudiantes de la Unidad Académica de Medicina de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAM/UAN) durante y posterior a la pandemia por COVID-19 y determinar si ésta representó un riesgo para desarrollar el síndrome.

Método: Investigación en dos fases con aplicación de la encuesta de Maslach Burnout Inventory que mide las tres dimensiones del síndrome de Burnout: agotamiento o cansancio emocional, despersonalización y realización personal; en la primera fase, realizada durante la pandemia por COVID-19 para determinar la presencia del síndrome y las dimensiones más afectadas con diseño descriptivo y transversal. En la segunda fase, se seleccionó una cohorte de estudiantes a quienes se encuestó en periodo post pandemia y se realizó un diseño analítico.

Resultados: En la primera fase, se estudiaron 632 (77.7% de la matrícula total) encuestas, se encontró una prevalencia 24.6% de burnout, una mayor afectación en los estudiantes de segundo grado y la dimensión más afectada fue el cansancio emocional.

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En la segunda fase se seleccionó a dos generaciones, se registraron 392 (97.7% del total) registros. Se observó que el entorno virtual generó una presencia menor del trastorno en los estudiantes, se observa un cambio en la prevalencia del síndrome de burnout entre ambos momentos, con un aumento del padecimiento en el retorno a las actividades presenciales con prevalencia de 52.55% y un OR de 0.466 (p=0.0001, IC al 95%, 3.362-0.597).

Conclusiones: Se determina que la educación a distancia durante el aislamiento social por la pandemia por COVID-19 no actuó como un factor de riesgo para elevar la frecuencia del síndrome de burnout; sin embargo, continúa siendo necesario un monitoreo sobre el trastorno pues a la fecha, no se han realizado modificaciones y los estudiantes de la UAM/UAN tienen una alta exigencia escolar.

Palabras clave

Síndrome de burnout, estudiantes, Medicina.

Introducción

El síndrome de burnout conocido también como desgaste profesional, síndrome del quemado, entre otros, va más allá del simple agotamiento, trae consigo una actitud depresiva y/o deficiente en el desempeño laboral y hacia la vida. “El término burnout fue conceptualizado por primera vez en 1974 por Herbert Freudenberger, en su libro Burnout: The High Cost of High Achievement” (1).

Los aspectos emocionales del individuo tienen una fuerte repercusión en su salud, y como menciona Zavala Zavala, J. (2) al síndrome de Burnout como el de “quemarse por el trabajo” el cual es entendido como una respuesta al estrés laboral crónico, […] y se ha identificado que su afectación se presenta entre los profesionales que trabajan hacia personas, o cuyo objeto de trabajo son, personas y menciona a los trabajadores de la sanidad, educación, justicia entre otros como los que sufren esta pandemia. 

Se trata de un problema que gana mayor visibilidad médica, desde el año 2000 la Organización Mundial de la Salud lo declaró como un factor de riesgo laboral debido a sus efectos en la calidad de vida, en la salud mental, e incluso poner en riesgo la vida de la persona afectada como afirma Vilchez-Cornejo J. et al. (3). Es a partir de los trabajos de Maslach que tomó relevancia científica, definiendo las tres dimensiones que lo conforman: el desgaste emocional, la despersonalización y por último baja realización personal o poca eficacia académica (4).

El Burnout fue inicialmente observado en trabajadores del ámbito social y sanitario, aunque actualmente se generaliza en ocupaciones que implican una mayor exposición a interacciones interpersonales y situaciones de sufrimiento. Para el caso de los estudiantes del área de la salud, los grupos que han generado un mayor interés son los médicos internos, residentes y practicantes de Enfermería.

“A pesar de ser un proceso multicausal, donde varios factores de riesgo se ven relacionados para hacer susceptible al individuo, como componentes personales, factores laborales o profesionales, factores sociales, factores ambientales entre otros” (5); Caballero, C. C., Breso, E., y Gonzalez Gutierrez (6) han señalado como posibles desencadenantes, la alta carga académica, tasas elevadas de inscripción y competencia laboral, género, entorno de estudio, la exposición al sufrimiento humano e ineficientes recursos psicológicos, por contribuir al aumento del estrés en los estudiantes y aumentar el riesgo de padecer trastornos mentales y agotamiento.

El síndrome de Burnout es un problema de salud pública actual con una historia de más de cuarenta años, pero es en la última década que ha cobrado mayor interés para los investigadores especialmente en la etapa de formación médica. Una encuesta realizada por la Asociación Médica Británica en 2019, “se encontró que el 80% de los médicos tenían un riesgo alto o muy alto de agotamiento, siendo los médicos jóvenes los que corren mayor riesgo, seguidos de los médicos generales” (7).

Un estudio de prevalencia realizado en 13 escuelas de Medicina en diversos países realizado por Nakandakari M.D., et al. (8) reportó una frecuencia del 50% de los estudiantes en etapa escolar, destacando el caso de Australia donde se encontró una prevalencia del 75% en médicos internos afectados. Sin embargo, estudios recientes muestran la aparición del síndrome de burnout en etapas cada vez más tempranas, y que al menos la mitad de los estudiantes sufrirán burnout en algún momento de sus estudios de Medicina.

Además, se ha manifestado que, a pesar de no completar los criterios diagnósticos de afectación en dos de las tres dimensiones descritas por Maslach, padecer en tan solo una de ellas es suficiente para la aparición de los efectos negativos que conlleva (4,8,9).

Las condiciones de salud, sociales y educativas a las que nos enfrentamos en la pandemia por la COVID-19 durante 2020 y 2021, aumentó la complejidad de los retos para la formación académica y el estado de la sociedad en ese momento histórico, para posteriormente retornar a las actividades presenciales caracterizadas por limitaciones que no tenían precedente.

Los estudiantes de la Unidad Académica de Medicina de la Universidad Autónoma de Nayarit (UAM/UAN) no son la excepción a esta experiencia de vida, por lo que ante la falta de antecedentes locales se plantea el siguiente problema: realizar un estudio diagnóstico en la población de estudiantes de la UAM/UAN para conocer la prevalencia del síndrome de burnout durante la pandemia de COVID-19 y compararlo al retorno de actividades para determinar si la educación a distancia representó un riesgo especial para el desarrollo del trastorno.

Objetivos

General

Determinar la prevalencia de síndrome de Burnout en los estudiantes de la UAM/UAN durante el periodo de aislamiento social y educación a distancia por la pandemia por COVID-19 y posterior al retorno de actividades presenciales.

Específicos

●                     Evaluar la prevalencia del síndrome de burnout durante el periodo de aislamiento social y educación a distancia en los estudiantes de la UAM/UAN

●                     Evaluar cuál de las 3 subescalas, de acuerdo a la encuesta de Maslach Burnout Inventory es la más afectada en los estudiantes como son aumento de estrés, agotamiento físico y mental progresivo en los estudiantes de la UAM/UAN

●                     Comparar la prevalencia del síndrome de burnout en dos generaciones seleccionadas en el momento de educación a distancia y posterior al retorno a actividades presenciales.

Métodos

Se realizó el estudio en dos fases la primera de tipo descriptivo cualitativo, para explicar el comportamiento de la población estudiantil a través de un enfoque observacional y transversal, la segunda fase continua longitudinalmente de forma descriptiva y analítica, ya que se observó a los participantes en dos diferentes intervalos de tiempo.

En la fase 1, llevada a cabo en el periodo agosto a diciembre de 2021 mientras las actividades escolares se realizaron de manera virtual, se encuestó a la totalidad de la matrícula en ese momento. Se realizó un análisis estadístico descriptivo de los hallazgos, se calculó la prevalencia de síndrome de burnout por grado y la frecuencia de la afectación en las dimensiones: desgaste emocional, despersonalización y baja realización personal.

Posteriormente en la fase 2 después del retorno a las actividades presenciales, en el periodo de enero a junio 2023, se seleccionó a los estudiantes que en la primera aplicación se encontraban cursando segundo y tercer grado y en esta última fase cursando tercer y cuarto grado de la licenciatura y así realizar un análisis comparativo de ambos momentos.

Se aplicó la encuesta Maslach Burnout Inventory a través de internet en formulario de Google Forms, la participación fue voluntaria, se excluyeron todos aquellos que se negaron a participar y se eliminaron los registros incompletos. No se realizó ninguna intervención o modificación intencionada en las variables fisiológicas, psicológicas y sociales de los individuos que participaron en el estudio, la encuesta fue anónima y no es posible rescatar datos individuales de los registros, por lo que no existe riesgo de señalamiento, los resultados se manejaron de manera confidencial sólo por los investigadores a cargo. 

En el análisis estadístico, la primera fase fue descriptiva en su totalidad se presentan número totales con proporciones. Para la fase analítica, se utilizó el test de Kolmogorov-Smirnov con la corrección Lilliefors para evaluar la normalidad de datos, para el caso de una distribución normal se consideró la correlación de Pearson, y en caso de una distribución no normal la prueba de McNemar, se consideró como significativo un valor de p < 0.05, posteriormente se calculó el odds ratio (OR) para evaluar la magnitud del efecto.

Utilizamos Microsoft Excel 2020 para generar las bases de datos y la fase descriptiva de la información, se utilizó el complemento Real Statistics para Excel para el análisis comparativo.

Resultados

Fase 1

Los resultados del periodo de agosto a diciembre de 2021, de una población total de 817 estudiantes se obtuvieron 632 (77.7%) registros voluntarios y completos. Los registros incluidos en el estudio se distribuyeron por grado de la siguiente forma: 135 (21.4%) de primer grado, 187 (29.6%) de segundo grado, 182 (28.8%) de tercer grado y 128 (23.3%) de cuarto.

De acuerdo a las generaciones, la mayor participación fue de los estudiantes de 2º grado con 93.5% del total de la generación, y la menor participación fue del primer grado con 83.3% de la generación.

Gráfico 1. Prevalencia de Síndrome de burnout por grado escolar. Fuente: Elaboración propia

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Encontramos una prevalencia del síndrome de burnout de 24.6% (n=156), en la población estudiantil de la Unidad Académica de Medicina. Estos casos se distribuyen por grado escolar como se observa en el gráfico 1, se observan como el segundo y tercero presentan prevalencias altas de 42% y 32% respectivamente, en primero y cuarto grado una presencia baja con 12% y 14%; sin embargo, se debe considerar que los años intermedios también fueron los grados más participativos.

Gráfico 2. Resultados subescala “Cansancio emocional” por grado. Fuente: Elaboración propia

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En el análisis de las tres subescalas medidas por el instrumento, encontramos en la subescala Cansancio emocional valorado en nueve de los 22 ítems, se observa en el gráfico 2 que los estudiantes último año son los que refieren un mayor cansancio emocional, este rasgo parece comenzar a desequilibrarse en el segundo grado y agudizarse en el último grado de la carrera. 

Gráfico 3. Resultados subescala “Despersonalización” por grado. Fuente: Elaboración propia

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En la subescala de despersonalización, que se evalúa en cinco de los 22 ítems y valora el grado en que cada uno reconoce actitudes frialdad y distanciamiento, solo observamos una frecuencia alta en los de cuarto grado, y similar al criterio previo, donde los últimos grados son los que muestran alguna afección en este sentido, contrastando con el primer grado donde no se identifican como afectados por este sentimiento.

Gráfico 4. Resultados subescala “Realización personal” por grado. Fuente: Elaboración propia

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En la subescala de realización personal, que evalúa los sentimientos de autoeficiencia y realización personal en el trabajo en ocho ítems de la encuesta, observamos que a pesar de que los últimos grados refieren un mayor cansancio emocional y una mayor despersonalización, tienden a un un nivel alto del sentimiento de realización, nuevamente los estudiantes de segundo y tercer grado muestran una participación mayor a sus compañeros y en ellos existe un número importante de casos con sensación de baja realización personal.

Gráfico 5. Criterios para el diagnóstico de burnout por grado. Fuente: Elaboración propia

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De acuerdo a las respuestas obtenidas, se observa que la queja de malestar principal de acuerdo a las dimensiones de la encuesta de Maslach es el cansancio emocional en 261 (41.3%) estudiantes, seguido por la baja sensación de realización personal con 205 (32.4%) y finalmente un alto sentido de despersonalización en 197 (31.2%). 

En el gráfico 5 se observa la presencia de los criterios con la mayor puntuación por gravedad y por grado, los estudiantes con menor afectación en general fueron los de 1º grado con 15% cada uno; los de 2º grado son los que se vieron mayormente afectados con una prevalencia de SB de 36.4%; los de 3º grado 29% y los de 4º grado con 19.1%; destaca en este último grupo que el 66.4% (85) de la generación, refirió un cansancio emocional alto.

Fase 2

Se seleccionaron a las generaciones que en el periodo enero a junio 2023 se encontraban en tercer y cuarto grado para su seguimiento a un año posterior al retorno a actividades presenciales. Se denominó a los participantes de tercer grado como Generación 1, y a los estudiantes participantes de cuarto grado como Generación 2.

En esta fase, de un total de 401 estudiantes considerando ambas generaciones, se utilizó la información de 392 (97.7%) participantes, dados los criterios de inclusión y exclusión. Se distribuyeron como se muestra en la tabla 1:

Tabla 1. Distribución de los participantes en segunda fase de estudio

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Para el análisis estadístico, inicialmente se realizó el test de Kolmogorov-Smirnov con la corrección Lilliefors para evaluar la normalidad de datos, una vez resuelto que se trata de datos que no se ajustan a una distribución normal; se utilizó la prueba de McNemar por sus consideraciones de prueba no paramétrica para muestras relacionadas para estimar las diferencias entre ambas muestras, en las siguientes tablas se observa la distribución del síndrome en ambas generaciones y por separado, así como cada una de las subescalas.

En la tabla 2 que reúne la información de ambas generaciones, dado que sólo se consideran significativas las diferencias con p <0.05, se observa un cambio en la prevalencia del síndrome de burnout entre ambos momentos, donde hay un aumento del padecimiento en el retorno a las actividades presenciales y con un OR de 0.466 (IC al 95%, 3.362-0.597); esto se refuerza con el análisis individual en las generaciones 1 y 2 desglosado en las tablas 3 y 4, con p= 0.0001 y un OR 0.466 (IC a 95%, 0.362-0.597) y de 0.564 (IC a 95%, 0.395-0.798) respectivamente.

Tabla 2. Prevalencia de síndrome de burnout y valoración por subescalas en ambas generaciones

Fuente: Elaboración propia

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Se observa que el entorno virtual genera un menor estrés sobre el alumnado, sustentado por un menor cansancio emocional que es la subescala en la que los niveles leves (p 0.0029, OR 1.706, IC a 95% 1.194-2.460) y moderados (p 0.0001, OR 0.658, IC a 95% 0.533-0.810) demuestran cambios significativos.

Tabla 3. Prevalencia de síndrome de burnout y valoración por subescalas en generación 1

Fuente: Elaboración propia

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En la denominada Generación 1, descrita en la tabla 3 y compuesta por los estudiantes que pasaron de segundo a tercer grado durante el estudio, se demuestra un cambio entre ambos momentos con prevalencia de burnout del 20.3% en la primera medición durante el entorno virtual y 53.8% en la segunda con el retorno a las actividades presenciales, con una diferencia estadísticamente significativa y un OR menor a uno, validado por su intervalo de confianza. En esta generación, destaca el aumento del cansancio emocional en frecuencia y la disminución de la despersonalización, casi sin afectar la realización personal.

Tabla 4. Prevalencia de síndrome de burnout y valoración por subescalas en generación 2

Fuente: Elaboración propia

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Para la Generación 2, de los estudiantes que cambian de tercer a cuarto grado, de forma similar a la primera generación, demostraron un aumento en la prevalencia del síndrome de burnout pasando de un 31.9% al 51.1% con una p<0.05 y un OR < 1; sin embargo, no existen diferencias en las subescalas en las mediciones, sólo un comportamiento al alza en frecuencia y gravedad en todas ellas, como se muestra en la tabla 4.

Discusión

El síndrome de burnout constituye un problema de salud pública, siendo el personal del área de la salud proclive a desarrollar dada la naturaleza de su actividad laboral, esto incluye a la población en formación. La UAM/UAN no cuenta con antecedentes previos sobre el tema por lo que al inicio de estudio propusimos trabajar con el diagnóstico basal durante la pandemia por COVID-19 donde el trabajo escolar se realizó a distancia, ya que consideramos que nuestros estudiantes pueden presentar un comportamiento similar a los hallazgos de otros autores.

En la primera fase de este estudio se encontró una prevalencia global del 24.6% de la población general, y un rango de 12 a 42% en estratificación por grado, presencia similar a lo reportado por Nakandakari M.D., et al. (8) de hasta 50% en estudiantes universitarios de otras escuelas de Medicina. Sin embargo, durante el seguimiento de las generaciones seleccionadas en el momento de retorno a actividades presenciales, encontramos un aumento estadísticamente significativo del trastorno, elevándose hasta 52.55%. En la evaluación del riesgo no se comprobó que la educación virtual representara un riesgo mayor para desarrollar síndrome de burnout.

El estudio cuenta con las limitaciones de un diseño observacional sin control de variables, pese a esto, existe riqueza en los resultados ya que sienta la justificación para el desarrollo de un programa de monitoreo de riesgos e intervención temprana por personal capacitado para la prevención de este síndrome.

Conclusiones

●                     Es necesario que la unidad académica diserte sobre los aspectos encontrados y se busquen soluciones pues es significativo el aumento en la prevalencia del síndrome de burnout mostrado en los participantes de la fase 2, que pasaron de un 24.6% al 52.55% con un claro comportamiento al alza que debe ser tomado en cuenta.

●                     El síndrome de burnout es un trastorno adaptativo, que requiere de observación y seguimiento constante más aún en sujetos que por sus características conocidas de alta exigencia escolar y ambientes laborales estresantes, son más proclives a que se dificulte el equilibro personal y genere algún padecimiento relacionado con ello, además de disminuir la calidad de trabajo de las personas. 

●                     Con los resultados obtenidos se puede concluir, cautelosamente, que la educación a distancia no elevó la presencia del síndrome de burnout en los estudiantes de la UAM/UAN, como el retorno a las actividades presenciales; sin embargo, ya que los entornos son variables, y esto es una realidad durante la pandemia por COVID-19 como posterior a ella, será necesario considerar que puede haber factores externos que modifiquen este resultado y por tanto la aseveración.

●                     Al tratarse de un estudio observacional sin control de variables y ser un síndrome multifactorial, las incursiones intervencionistas que proponemos se enfocan en la prevención como el manejo del tiempo, del estrés, el desarrollo de la inteligencia emocional, etc. Sin embargo, una prevalencia tan alta de cansancio emocional, definitivamente debe hacer conscientes a los directivos y profesores que este es un problema real y requiere de monitoreo constante e intervención oportuna, ya que lo que no se mide, no existe.

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