Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 625
Autor principal (primer firmante): Erika Cristina Naspud Uruchima
Fecha recepción: 20/07/2026
Fecha aceptación: 16/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 625
https://doi.org/10.58842/FDTT4003
Autores:
Erika Cristina Naspud Uruchima
https://orcid.org/0009-0005-0528-2435
Ramón Patricio Dominguez Cambizaca
https://orcid.org/0009-0003-3508-0610
Categoría profesional:
Medico posgradista de Imagenología.
Especialista en Imagenología.
Resumen
El carcinoma papilar de tiroides presenta tendencia a la diseminación linfática cervical, por lo que la detección preoperatoria de metástasis ganglionares influye en la estadificación, la extensión quirúrgica y el riesgo de persistencia locorregional. La ecografía cervical es la técnica inicial por su disponibilidad, resolución y ausencia de radiación; sin embargo, su rendimiento disminuye en el compartimento central debido a limitaciones anatómicas y acústicas. El objetivo de esta revisión sistemática fue analizar la precisión diagnóstica de la ecografía cervical preoperatoria para identificar metástasis ganglionares en pacientes con carcinoma papilar de tiroides y valorar el aporte de la elastografía, los sistemas de estratificación y los modelos radiomics.
Se realizó una búsqueda de estudios publicados entre enero de 2021 y julio de 2026 en PubMed/MEDLINE, SciELO y revistas indexadas, y revisión de referencias. Se incluyeron estudios con confirmación citológica, tiroglobulina en lavado o histopatología, y el riesgo de sesgo se evaluó mediante QUADAS-2. De 96 registros, 18 estudios fueron incluidos. La ecografía convencional mostró alta especificidad para cambios quísticos, microcalcificaciones, hiperecogenicidad cortical y vascularización periférica, pero sensibilidad limitada para enfermedad central oculta. La sensibilidad central osciló entre 23,2% y 37,6%, con estimaciones agrupadas cercanas a 28% y especificidad de 95%; en el compartimento lateral, alcanzó 73% y 89%, respectivamente. Se concluye que la ecografía es útil para confirmar ganglios sospechosos y planificar el cuello lateral, pero no excluye metástasis centrales microscópicas.
Palabras clave:
Carcinoma papilar de tiroides; metástasis linfática; ganglios cervicales; ultrasonografía; ecografía con contraste; sensibilidad y especificidad; diagnóstico preoperatorio.
Introducción
El carcinoma papilar de tiroides es la neoplasia maligna tiroidea más frecuente y representa la mayoría de los carcinomas diferenciados. Su evolución suele ser indolente y la supervivencia específica es elevada; no obstante, su comportamiento linfotrópico determina una incidencia relevante de metástasis en los compartimentos central y lateral del cuello. Aunque la afectación ganglionar tiene un impacto limitado sobre la mortalidad en muchos pacientes jóvenes, se asocia con mayor riesgo de persistencia, recurrencia locorregional, procedimientos preoperatorios y morbilidad acumulativa. Por ello, la cartografía ganglionar cervical, entendida como la exploración ecográfica sistemática y documentada de los compartimentos central y lateral para localizar, caracterizar y asignar un nivel anatómico a cada ganglio sospechoso, constituye un componente decisivo de la evaluación por imagen y de la planificación terapéutica previa a la primera cirugía (1).
Las guías contemporáneas recomiendan una ecografía cervical preoperatoria sistemática que abarque la glándula tiroides, los tejidos peritiroideos y los niveles ganglionares centrales y laterales. La edición 2025 de las recomendaciones de la American Thyroid Association enfatiza que la disección terapéutica debe basarse en enfermedad ganglionar clínicamente o patológicamente demostrada, con confirmación mediante punción cuando el resultado pueda modificar la conducta. En paralelo, los sistemas de estratificación ecográfica han intentado uniformar el lenguaje y la probabilidad de malignidad, aunque persisten diferencias entre categorías, criterios morfológicos y umbrales para indicar citología o tiroglobulina en el lavado de aguja fina (2,3).
La ecografía cervical ofrece ventajas evidentes: alta resolución para estructuras superficiales, evaluación multiplanar dinámica, caracterización de la arquitectura ganglionar, valoración Doppler y posibilidad de guiar procedimientos. Los hallazgos clásicos de sospecha incluyen forma redondeada, pérdida del hilio ecogénico, hiperecogenicidad cortical, focos ecogénicos puntiformes compatibles con cuerpos de psamoma, degeneración quística, márgenes irregulares y vascularización periférica o caótica. Sin embargo, cada signo presenta una relación distinta entre sensibilidad y especificidad. La ausencia del hilio es sensible pero poco específica; la transformación quística y los focos puntiformes son muy específicos, aunque poco sensibles; y los ganglios pequeños con reemplazo tumoral focal pueden conservar una apariencia ovalada y un hilio reconocible.
La principal problemática diagnóstica se concentra en el compartimento central. Los ganglios prelaríngeos, pretraqueales y paratraqueales pueden quedar ocultos por la glándula tiroidea, el aire traqueal, el esófago, la clavícula y el esternón. Además, la enfermedad metastásica microscópica no necesariamente produce cambios morfológicos detectables. Como consecuencia, un cuello ecográficamente negativo no equivale a ausencia histopatológica de metástasis centrales. En el compartimento lateral, la accesibilidad anatómica es mayor, pero la coexistencia de ganglios reactivos, tiroiditis autoinmune, tuberculosis, linfoma u otras neoplasias reduce la especificidad de algunos signos.
En los últimos cinco años se ha ampliado la investigación sobre elastografía, sistemas de puntuación, radiomics y modelos de inteligencia artificial. Estas herramientas buscan identificar cambios de rigidez, arquitectura y textura que complementen los hallazgos morfológicos convencionales. No obstante, su incorporación a la práctica clínica exige establecer si el incremento de rendimiento es reproducible, si supera la evaluación convencional y si puede modificar decisiones como la indicación de punción, la extensión de la linfadenectomía o la necesidad de imagen seccional.
El objetivo principal de esta revisión sistemática fue determinar la precisión diagnóstica de la ecografía cervical preoperatoria para detectar metástasis ganglionares cervicales en pacientes con carcinoma papilar de tiroides. Como objetivos secundarios se analizaron las diferencias entre los compartimentos central y lateral, el rendimiento de los principales signos ecográficos, el valor incremental de la ecografía con contraste y otras técnicas avanzadas, y las fuentes de heterogeneidad que condicionan la aplicabilidad de los resultados.
Objetivos
Objetivo general
Determinar la precisión diagnóstica de la ecografía cervical preoperatoria para la detección de metástasis ganglionares cervicales en pacientes con carcinoma papilar de tiroides mediante una revisión sistemática de la literatura científica.
Objetivos específicos
- Evaluar el rendimiento diagnóstico de la ecografía cervical preoperatoria mediante el análisis de parámetros de precisión diagnóstica, incluyendo sensibilidad, especificidad, valores predictivos, razones de verosimilitud y área bajo la curva, para la detección de metástasis ganglionares cervicales en pacientes con carcinoma papilar de tiroides.
- Analizar el valor diagnóstico de los principales hallazgos ecográficos ganglionares preoperatorios, como la pérdida del hilio ecogénico, la forma redondeada, las microcalcificaciones, la hiperecogenicidad, los cambios quísticos, el patrón de vascularización y la rigidez evaluada mediante elastografía, en la identificación de metástasis cervicales.
- Identificar las principales limitaciones, fuentes de heterogeneidad y aplicaciones clínicas de la ecografía cervical preoperatoria, proponiendo recomendaciones para la estandarización del informe ecográfico y su implementación en la práctica radiológica, especialmente en contextos hospitalarios con recursos similares a los de Latinoamérica.
Métodos
La investigación se diseñó como una revisión sistemática de estudios de precisión diagnóstica y se redactó conforme a la declaración PRISMA 2020. La pregunta se estructuró mediante el marco PIRD: la población estuvo constituida por pacientes adultos con carcinoma papilar de tiroides confirmado o altamente sospechoso y sometidos a evaluación preoperatoria; la prueba índice fue la ecografía cervical convencional o una modalidad ecográfica complementaria; el estándar de referencia fue la citología por punción aspirativa, la tiroglobulina en lavado de aguja fina o la histopatología quirúrgica; y el diagnóstico diana fue la presencia de metástasis ganglionares cervicales.
La búsqueda se efectuó hasta el 10 de julio de 2026 y cubrió publicaciones desde el 1 de enero de 2021. La recuperación verificable se realizó en PubMed/MEDLINE y SciELO, y se complementó mediante portales editoriales de revistas indexadas, PubMed Central y rastreo hacia atrás y hacia adelante de las referencias de los estudios elegibles y revisiones sistemáticas recientes. Para favorecer la reproducibilidad se utilizó una combinación de términos controlados y libres equivalente a: “papillary thyroid carcinoma” OR “papillary thyroid cancer” AND “cervical lymph node” OR “central lymph node” OR “lateral lymph node” AND “ultrasound” OR “ultrasonography” OR “contrast-enhanced ultrasound” OR “superb microvascular imaging” OR “elastography” OR “radiomics” AND “diagnostic accuracy” OR “sensitivity” OR “specificity”. Se aplicaron adaptaciones en español para SciELO. No se restringió por país; se admitieron artículos en inglés y español.
Fueron elegibles los estudios prospectivos o retrospectivos de precisión diagnóstica que evaluaran ecografía cervical preoperatoria en pacientes con carcinoma papilar de tiroides, informaran datos por paciente o por ganglio y utilizaran un estándar de referencia verificable. Se aceptaron estudios de ecografía convencional, Doppler, ecografía con contraste, ecografía linfática con contraste, imagen microvascular, elastografía, sistemas de puntuación y modelos radiomics cuando el desenlace fuera el estado ganglionar cervical. Se excluyeron series de menos de diez participantes, reportes de casos, editoriales, resúmenes sin texto completo, estudios exclusivamente posoperatorios o de recurrencia, trabajos sin confirmación patológica o citológica, poblaciones mixtas en las que no fuera posible separar el carcinoma papilar, y modelos que predijeran metástasis únicamente a partir del tumor primario sin verificación ganglionar suficientemente descrita.
La selección se realizó en dos fases. En la primera se revisaron títulos y resúmenes para descartar registros claramente no pertinentes. En la segunda se evaluó el texto completo y se documentó el motivo principal de exclusión. La extracción incluyó autor, año, país, diseño, tamaño de muestra, unidad de análisis, compartimento cervical, técnica ecográfica, estándar de referencia, sensibilidad, especificidad, valores predictivos, exactitud, área bajo la curva y hallazgos independientes. Cuando los artículos presentaron varios lectores o umbrales, se priorizó la evaluación consensuada o el modelo final validado. Los datos no informados de manera explícita se consignaron como no reportados y no se reconstruyeron a partir de gráficas.
El riesgo de sesgo se valoró según los dominios de QUADAS-2: selección de pacientes, prueba índice, estándar de referencia, y flujo y tiempos. La preocupación por aplicabilidad se examinó para población, prueba índice y estándar. Se consideró riesgo elevado cuando existió selección de ganglios altamente sospechosos, exclusión de lesiones no visibles, conocimiento no cegado del resultado patológico, uso inconsistente de punción e histología o verificación parcial. La evaluación reconoce como limitación que esta versión académica fue elaborada por un único revisor y que la concordancia interevaluador no pudo calcularse.
Debido a la heterogeneidad sustancial de la unidad de análisis, los compartimentos cervicales, el tipo de contraste, los criterios de positividad, los diseños y los estándares de referencia, se decidió realizar una síntesis cualitativa estructurada y no un metaanálisis de novo. Los resultados se agruparon en ecografía convencional, ecografía con contraste y perfusión, técnicas microvasculares, sistemas de puntuación y modelos radiomics. Las cifras agrupadas procedentes de metaanálisis contemporáneos se utilizaron únicamente como contexto comparativo en la discusión.
El diagrama representa el recorrido documental de esta revisión: se identificaron 96 registros, se eliminaron 23 duplicados, se cribaron 73 títulos y resúmenes, se evaluaron 27 textos completos y se incluyeron 18 estudios en la síntesis cualitativa. Las causas de exclusión a texto completo fueron ausencia de estándar válido, evaluación posoperatoria, población no separable, predicción indirecta no verificable, duplicación de cohorte y datos insuficientes.
Figura 1. Diagrama de flujo PRISMA 2020 del proceso de selección de estudios.
Ver imagen al final del artículo.
Resultados
Los 18 estudios primarios incluidos fueron publicados entre 2021 y 2026 y procedieron predominantemente de centros asiáticos, especialmente China y Corea del Sur. Los tamaños oscilaron entre 24 y 1.874 pacientes o entre 102 y 836 ganglios, según la unidad de análisis. La mayoría de los trabajos fueron retrospectivos y unicéntricos; cinco presentaron diseño prospectivo. El estándar de referencia fue histopatología quirúrgica en la mayoría, aunque algunos estudios combinaron histología, citología por punción y tiroglobulina en lavado. Esta variabilidad, junto con la selección de ganglios visibles o sospechosos, generó riesgo de sesgo de espectro y de verificación parcial (4-21).
En la ecografía convencional, el rendimiento dependió de la localización anatómica y del criterio utilizado. Yao y colaboradores observaron que la sensibilidad para metástasis centrales fue apenas 23,18% en una cohorte quirúrgica de práctica real y 37,58% tras estandarización y entrenamiento, lo que demuestra que la optimización técnica no elimina la limitación anatómica del compartimento VI (4). Lee y colaboradores validaron sistemas de estratificación y encontraron riesgos de malignidad de 2,5% para ganglios probablemente benignos, 29,0% para indeterminados y 85,8% para sospechosos según el sistema coreano (5). Chung y colaboradores mostraron que la hiperecogenicidad cortical ofreció un equilibrio clínicamente útil, con sensibilidad de 83,8%, especificidad de 86,8% y exactitud de 84,7%, mientras que la transformación quística alcanzó especificidad de 99,6% con sensibilidad de 25,8% (6).
La ecografía con contraste incrementó la discriminación al caracterizar la microperfusión. Los patrones más relacionados con metástasis fueron realce centrípeto, hiperrealce, heterogeneidad, defectos de perfusión y realce anular. Fang y colaboradores identificaron el patrón centrípeto en 86,6% de los ganglios metastásicos frente a 11,4% de los benignos, con una asociación independiente marcada (10). En ganglios centrales, Ye y colaboradores obtuvieron un área bajo la curva de 0,890 y exactitud de 87,0% mediante un modelo combinado de variables de contraste; el realce centrípeto presentó sensibilidad de 81,9% y especificidad de 95,1% (11). No obstante, Yang y colaboradores, en una cohorte de 965 pacientes, informaron sensibilidad de 71%, especificidad de 56% y exactitud de 62,59%, lo cual evidencia que la efectividad disminuye en escenarios menos seleccionados y con mayor heterogeneidad clínica (13).
Las técnicas emergentes mostraron un rendimiento superior en cohortes seleccionadas. La ecografía con perfluorobutano en fase postvascular alcanzó un área bajo la curva de 0,94 al combinarse con la ecografía convencional para ganglios laterales pequeños, frente a 0,73 con ecografía sola; la ausencia de iso-realce postvascular tuvo exactitud de 93% y valor predictivo negativo de 100% (14). La imagen microvascular superb combinada con ecografía convencional alcanzó sensibilidad de 94,4%, especificidad de 79,3%, exactitud de 87,6% y área bajo la curva de 0,926 (16). En 2026, el modelo que integró ecografía, contraste y ultrasonido de superresolución alcanzó un área bajo la curva de 0,961 para ganglios laterales sospechosos y superó a ecografía-Doppler y ecografía con contraste sin superresolución (21).
Los sistemas estructurados y los modelos computacionales también mejoraron la consistencia. Un puntaje ecográfico con umbral de tres o más obtuvo sensibilidad de 81,1% y especificidad de 85,2% (18). El modelo clínico-radiomics multimodal de Liu y colaboradores alcanzó en validación sensibilidad de 95,2%, especificidad de 89,3%, exactitud de 91,8% y área bajo la curva de 0,932 (19).
Tabla 1. Estudios incluidos sobre precisión diagnóstica de la ecografía cervical preoperatoria en carcinoma papilar de tiroides.
Ver tabla al final del artículo.
Abreviaturas: AUC, área bajo la curva; CEUS, ecografía con contraste; FNAC, citología por aspiración con aguja fina; FNA-Tg, tiroglobulina en lavado de aguja fina; OR, odds ratio; Se, sensibilidad; SMI, superb microvascular imaging; Sp, especificidad; SRUS, ultrasonido de superresolución; US, ultrasonografía; VPN, valor predictivo negativo; VPP, valor predictivo positivo. NR: no reportado de forma armonizable
Discusión
La presente revisión demuestra que la precisión de la ecografía cervical preoperatoria en el carcinoma papilar de tiroides no puede expresarse mediante una única cifra. El rendimiento varía de forma sustancial según el compartimento anatómico, la visibilidad del ganglio, el espectro de pacientes, el umbral de sospecha y la modalidad utilizada. El hallazgo más consistente es la discordancia entre una especificidad elevada y una sensibilidad insuficiente para el compartimento central. El metaanálisis de Alabousi y colaboradores, que reunió 47 estudios y 31.942 observaciones, estimó para la ecografía una sensibilidad de 28% y especificidad de 95% en el compartimento central, frente a 73% y 89% en el lateral. Estas cifras concuerdan con la experiencia de Yao y colaboradores y explican por qué la ausencia de ganglios sospechosos en el nivel VI no permite descartar micrometástasis (22).
La baja sensibilidad central es principalmente anatómica y biológica, no solo dependiente del operador. La tráquea genera sombra y reverberación, el esófago y los vasos crean interfaces complejas, y los ganglios paratraqueales pueden estar cubiertos por el lóbulo tiroideo. Además, el carcinoma papilar puede infiltrar focos microscópicos sin alterar tamaño, forma o vascularidad. Por ello, incluso protocolos estandarizados y radiólogos entrenados producen falsos negativos. Yang y colaboradores, en un metaanálisis comparativo, encontraron que la combinación de ecografía y tomografía computarizada aumentó la sensibilidad a aproximadamente 64%, frente a 41%-49% de las técnicas individuales en varios análisis. El beneficio fue mayor cuando la imagen seccional permitió valorar regiones retrotraqueales, mediastínicas superiores o profundas, aunque a costa de radiación, contraste y posibles hallazgos incidentales (23).
Albuck y colaboradores confirmaron que la integración de ecografía y tomografía computarizada ofrece el mejor rendimiento preoperatorio global, especialmente en pacientes con enfermedad localmente avanzada, adenopatías voluminosas, extensión retroesternal o hallazgos discordantes. Desde una perspectiva radiológica, la ecografía debe conservar su papel inicial y de guía intervencionista, mientras que la tomografía debe emplearse como complemento selectivo y no como sustituto universal. La interpretación conjunta evita que una ecografía negativa sea entendida como prueba de exclusión y permite adaptar la extensión de la cirugía a enfermedad macroscópica demostrable (24).
Los signos morfológicos presentan compensaciones diagnósticas relevantes. La degeneración quística, las microcalcificaciones y la hiperecogenicidad focal reproducen componentes del carcinoma papilar y poseen una especificidad muy alta; sin embargo, aparecen cuando el reemplazo tumoral es suficiente y, por tanto, su sensibilidad es baja. La pérdida del hilio es frecuente en metástasis, pero también ocurre en ganglios reactivos y pequeños. La vascularización periférica o mixta refleja angiogénesis capsular y sustitución del flujo hiliar, mientras que la hiperecogenicidad cortical parece representar inclusiones tumorales y coloide. Los resultados de Chung y colaboradores respaldan que la decisión no debe basarse en un solo signo, sino en la combinación de arquitectura, ecogenicidad y vascularidad (6).
La tiroiditis de Hashimoto introduce una fuente importante de error. Tan y colaboradores observaron menor especificidad central en pacientes con tiroiditis, probablemente por hiperplasia reactiva, aumento del número de ganglios y alteraciones vasculares. En esta población, la pérdida del hilio o la forma redondeada aisladas tienen menor valor positivo. El radiólogo debe valorar la distribución bilateral, la homogeneidad cortical, la presencia de vascularidad hiliar conservada y la congruencia con los hallazgos tiroideos. Los ganglios indeterminados deben someterse a punción cuando el resultado cambie la extensión quirúrgica, en lugar de clasificarse como metastásicos exclusivamente por su morfología (12).
La ecografía con contraste mostró un beneficio diagnóstico global, aunque no uniforme. El metaanálisis de Gao y colaboradores estimó sensibilidad de 85%, especificidad de 86% y área bajo la curva de 0,922 para CEUS, superiores a 77%, 72% y 0,793 de la ecografía convencional. Sin embargo, todos los estudios procedían de China y existía heterogeneidad alta, por lo que la generalización a otros entornos debe ser prudente. La principal utilidad de CEUS reside en demostrar perfusión centrípeta, heterogeneidad, defectos avasculares y realce periférico, hallazgos compatibles con neovascularización irregular, necrosis y reemplazo tumoral (25).
Yu y colaboradores informaron que el patrón de perfusión fue el parámetro de CEUS con mayor rendimiento, con sensibilidad agrupada de 95% y especificidad de 87%. Esta magnitud supera la observada en cohortes de práctica real y probablemente refleja selección de ganglios visibles y sospechosos, experiencia especializada y umbrales optimizados. En consecuencia, CEUS debe entenderse como técnica de caracterización de un ganglio identificado, no como solución completa para ganglios centrales no visualizados. Su mejor escenario clínico parece ser el ganglio lateral pequeño o indeterminado, donde puede priorizar la punción, seleccionar el área viable y reducir muestras no diagnósticas (26).
El estudio de Wang y colaboradores mediante análisis discriminante multimodal alcanzó área bajo la curva de 0,833, sensibilidad de 83,33% y especificidad de 83,33% al integrar patrón vascular, rigidez, hiperecogenicidad cortical e hilio. En forma concordante, Guo y colaboradores desarrollaron un nomograma basado en CEUS para ganglios indeterminados o sospechosos, mostrando que la combinación de variables supera a cualquier característica aislada. Estos modelos son atractivos porque traducen hallazgos complejos a probabilidades pretest y postest; no obstante, requieren calibración externa, evaluación de impacto clínico y umbrales definidos para decidir punción o cirugía (27,28).
La relación entre los patrones de contraste y la histología cuenta con una base fisiopatológica. Liu y colaboradores correlacionaron las características de CEUS con densidad y área microvascular, mientras que Luo y colaboradores demostraron utilidad de parámetros cuantitativos de intensidad y tiempo. El realce centrípeto puede relacionarse con vasos periféricos neoplásicos que invaden hacia el centro, y los defectos de perfusión con necrosis, fibrosis o reemplazo tumoral. Aun así, la cuantificación depende del equipo, el contraste, la dosis, la ganancia, la profundidad, la selección de región de interés y el software; sin estandarización, los puntos de corte no son directamente transferibles (30,31).
Los ganglios centrales pequeños, definidos en la práctica como aquellos con un diámetro menor en el eje corto inferior a 8-10 mm, e indeterminados representan un dilema particular. El tamaño no debe interpretarse de forma aislada, ya que ganglios metastásicos subcentimétricos pueden mostrar microcalcificaciones, transformación quística, hiperecogenicidad cortical o vascularización periférica. Rhim y colaboradores analizaron el riesgo de malignidad de los ganglios indeterminados del compartimento central y la influencia de la tiroiditis ecográfica, mientras que Hu y colaboradores destacaron que la evaluación preoperatoria debe integrarse con el tamaño, la relación con estructuras críticas y la probabilidad de que el resultado modifique la cirugía. La punción de ganglios centrales menores de 8 mm puede ser técnicamente difícil y conllevar riesgo para la tráquea, el esófago, los vasos o el nervio recurrente; por tanto, debe individualizarse y reservarse para lesiones cuyo diagnóstico pueda modificar la conducta terapéutica (32,33).
La imagen microvascular y la superresolución son avances relevantes. Huang y colaboradores demostraron que SMI incrementó la sensibilidad al visualizar vasos de bajo flujo sin contraste. Fan y colaboradores, en una cohorte prospectiva de 2026, integraron SRUS y CEUS y obtuvieron un área bajo la curva de 0,961, comparable a la tiroglobulina en lavado y superior a ecografía-Doppler. La complejidad y densidad microvascular fueron predictores independientes. Aunque estos resultados son notables, SRUS requiere adquisición prolongada, corrección de movimiento, procesamiento especializado y experiencia técnica; su papel actual es investigativo y debe validarse en estudios multicéntricos (21).
Los modelos radiomics e inteligencia artificial ofrecen otra vía para disminuir la subjetividad. El metaanálisis de Wang y colaboradores concluyó que los algoritmos ecográficos para predecir metástasis cervicales alcanzan un rendimiento alto, pero con heterogeneidad, sesgo de publicación y predominio de cohortes chinas. HajiEsmailPoor y colaboradores señalaron problemas similares: segmentación manual, validación interna, escasa transparencia y falta de evaluación prospectiva. El excelente rendimiento del modelo de Liu y colaboradores en esta revisión debe interpretarse a la luz de estas limitaciones y no asumirse equivalente a eficacia clínica externa (34,35).
Los estudios de Tong, Shi y Jiang muestran que la combinación de modo B, elastografía y variables clínicas mejora la predicción de metástasis centrales respecto de modelos unimodales. Sin embargo, muchos algoritmos extraen características del tumor primario y predicen el estado ganglionar sin evaluar directamente cada ganglio. Esa aproximación puede ser útil para estratificar riesgo de enfermedad oculta, pero responde a una pregunta distinta de la precisión diagnóstica de la cartografía cervical. En una revisión sistemática es fundamental distinguir entre detección directa de un ganglio metastásico y predicción probabilística de metástasis basada en el tumor primario (35-37).
Tong y colaboradores desarrollaron un nomograma clínico-ecográfico para estimar preoperatoriamente el riesgo de metástasis ganglionares centrales en pacientes con carcinoma papilar de tiroides. El modelo se construyó mediante regresión logística multivariable e integró variables clínicas con características ecográficas del tumor primario obtenidas mediante ecografía convencional, entre ellas edad, sexo, diámetro máximo, localización tumoral, multifocalidad, relación con la cápsula tiroidea, márgenes, forma, ecogenicidad y focos ecogénicos. Cada predictor recibió una puntuación dentro del nomograma y la suma permitió calcular la probabilidad individual de metástasis central. Su aplicación en el Hospital Vicente Corral Moscoso sería potencialmente factible porque se basa en datos clínicos y hallazgos obtenibles con ecografía modo B y Doppler color, sin requerir ecografía con contraste ni técnicas de microvascularización. No obstante, antes de incorporarlo a la práctica local se requiere estandarizar la adquisición y el informe ecográfico, capacitar a los operadores y validar externamente el modelo en una cohorte ecuatoriana. Además, debe considerarse una herramienta complementaria de estratificación, ya que predice el riesgo ganglionar a partir del tumor primario y no sustituye la evaluación directa de los ganglios cervicales, la punción aspirativa ni la confirmación histopatológica. La comparación de Iqbal y colaboradores entre ecografía y resonancia magnética también recuerda que la imagen seccional puede aportar información en regiones profundas; no obstante, la evidencia contemporánea favorece principalmente la tomografía como complemento por disponibilidad, resolución y rapidez (35,38).
En el contexto iberoamericano, la literatura original reciente es limitada y se concentra más en la correlación de nódulos tiroideos que en precisión ganglionar. Mijares Briñez y colaboradores describieron la importancia de integrar hallazgos clínicos, anatomopatológicos e imagenológicos, mientras que la guía colombiana de 2025 recomienda ecografía cervical preoperatoria en todos los pacientes con cáncer diferenciado para evaluar extensión local y ganglionar. La ausencia de cohortes latinoamericanas robustas limita la extrapolación, porque la experiencia del operador, la disponibilidad de CEUS, la prevalencia de tiroiditis y tuberculosis y el acceso a FNA-Tg pueden modificar los valores predictivos (39,40).
El estudio piloto de Pan y colaboradores, publicado en mayo de 2026, evaluó CEUS para seleccionar ganglios laterales candidatos a punción y representa una transición desde la simple clasificación diagnóstica hacia el triaje intervencionista. Esta aplicación es clínicamente razonable: CEUS podría identificar ganglios con perfusión benigna que no requieren biopsia inmediata o dirigir la aguja hacia componentes viables. Sin embargo, la reducción de punciones debe demostrar seguridad mediante seguimiento y no basarse solo en exactitud aparente en cohortes pequeñas (41).
La elastografía constituye una herramienta complementaria de la ecografía convencional para valorar la rigidez de los ganglios cervicales mediante elastografía por deformación o elastografía por onda de corte. En la primera modalidad se aplican compresiones suaves, uniformes y repetidas con el transductor, evitando presión excesiva, y se compara la deformación del ganglio con la de los tejidos blandos adyacentes mediante una escala cualitativa o una relación de deformación. En la elastografía por onda de corte, el paciente debe permanecer inmóvil, el transductor se mantiene sin compresión y la región de interés se coloca en la porción sólida del ganglio, evitando áreas quísticas, calcificaciones, necrosis y vasos; se recomienda obtener varias mediciones y expresar la rigidez en kilopascales o la velocidad en metros por segundo. Los hallazgos sugestivos de metástasis incluyen rigidez aumentada, distribución heterogénea de áreas duras, predominio periférico o difuso de tejido rígido y valores cuantitativos superiores a los del parénquima o músculo de referencia. No obstante, los puntos de corte varían entre equipos y estudios, por lo que la elastografía debe interpretarse junto con la morfología en modo B y el patrón Doppler, y no como criterio aislado.
Para favorecer su aplicación el informe ecográfico preoperatorio debe estructurarse por niveles cervicales y consignar, para cada ganglio diana, la lateralidad, el nivel anatómico, la localización central o lateral, los tres diámetros con énfasis en el eje corto, la forma y la relación entre los ejes largo y corto, la presencia o ausencia del hilio ecogénico, la ecogenicidad cortical, las calcificaciones, los cambios quísticos o necróticos, los márgenes y el patrón vascular Doppler. Cuando se emplee elastografía, deben registrarse la modalidad utilizada, el equipo, la profundidad, el tamaño y la posición de la región de interés, el número de mediciones, el valor medio o mediano, la unidad de medida y la calidad de la adquisición. La conclusión del informe debe clasificar los ganglios como benignos, indeterminados o sospechosos, señalar el nivel cervical exacto y recomendar punción aspirativa con aguja fina y tiroglobulina en lavado únicamente cuando el resultado pueda modificar la conducta quirúrgica. Aunque la evidencia latinoamericana es limitada, la adopción de un protocolo uniforme permitiría mejorar la reproducibilidad interobservador, comparar resultados entre instituciones y generar datos locales para validar umbrales elastográficos aplicables a la población atendida.
Conclusiones
La ecografía cervical preoperatoria es indispensable para la evaluación ganglionar del carcinoma papilar de tiroides, pero su precisión depende del compartimento y del espectro de enfermedad. Su principal fortaleza es la alta especificidad de signos como degeneración quística, microcalcificaciones, hiperecogenicidad cortical y vascularización periférica, que permiten identificar ganglios con alta probabilidad de metástasis y guiar punción. Su principal limitación es la baja sensibilidad para metástasis centrales pequeñas u ocultas; por consiguiente, una ecografía negativa no excluye enfermedad microscópica en el nivel VI.
La evaluación del cuello lateral es más sensible y tiene mayor impacto directo en la planificación de la disección terapéutica. La ecografía con contraste, la imagen microvascular, la elastografía, los sistemas estructurados y la radiomics pueden incrementar el rendimiento en ganglios visibles e indeterminados, con áreas bajo la curva superiores a 0,90 en cohortes seleccionadas, pero todavía requieren protocolos estandarizados y validación externa. En la práctica, la estrategia óptima es multimodal y escalonada: ecografía sistemática como primera línea, punción con citología y tiroglobulina en lavado para ganglios cuyo diagnóstico cambie la cirugía, y tomografía computarizada cuando exista sospecha de enfermedad profunda, central no accesible o localmente avanzada. La investigación futura debe priorizar estudios prospectivos multicéntricos, análisis por compartimento, umbrales reproducibles, validación externa y desenlaces clínicos que demuestren reducción de reintervenciones y morbilidad, más allá de la sola mejora estadística de la exactitud.
ABREVIATURAS
ABC: área bajo la curva.
ACR: American College of Radiology.
CPT: carcinoma papilar de tiroides.
CEUS: ecografía con contraste (contrast-enhanced ultrasound).
DTA: precisión diagnóstica (diagnostic test accuracy).
EE: elastografía por deformación (strain elastography).
FNA-Tg: tiroglobulina en el lavado de la punción aspirativa con aguja fina.
IA: inteligencia artificial.
IC 95%: intervalo de confianza del 95%.
LR+: razón de verosimilitud positiva.
ML: aprendizaje automático (machine learning).
Node-RADS: sistema de evaluación y reporte radiológico de ganglios linfáticos.
PAAF: punción aspirativa con aguja fina.
PIRD: población, prueba índice, estándar de referencia y diagnóstico diana.
PRISMA: Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses.
QUADAS-2: Quality Assessment of Diagnostic Accuracy Studies-2.
ROC: curva de característica operativa del receptor (receiver operating characteristic).
RM: resonancia magnética.
Se: sensibilidad.
SMI: imagen microvascular de flujo lento (superb microvascular imaging).
Sp: especificidad.
SWE: elastografía por onda de corte (shear-wave elastography).
TC: tomografía computarizada.
US: ultrasonografía o ecografía.
US-SR: ultrasonografía de superresolución.
VPN: valor predictivo negativo.
VPP: valor predictivo positivo.
DECLARACIONES FINALES
Financiamiento: El presente trabajo no recibió financiamiento específico de agencias públicas, comerciales ni de organizaciones sin fines de lucro.
Conflicto de intereses: La autoría declara no tener conflictos de intereses relacionados con el contenido de esta revisión.
Consideraciones éticas: Al tratarse de una revisión de literatura publicada, no se requirió aprobación de un comité de ética ni consentimiento informado. Se respetaron los principios de integridad científica y atribución de fuentes.
Disponibilidad de datos: Los datos utilizados proceden de los artículos citados. La matriz de extracción y las ecuaciones de búsqueda pueden conservarse como material suplementario para la versión sometida a revista.
Contribución de autoría: Conceptualización, búsqueda, selección, extracción, síntesis, redacción y revisión crítica del manuscrito.
Bibliografía
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