Obesidad en el paciente pediátrico oncológico

https://doi.org/10.58842/XUZF9753

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 9–Septiembre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº9: 272.1

Autor principal (primer firmante): Fernando Francisco Martínez Calvo

Fecha recepción: 21 de agosto, 2023

Fecha aceptación: 18 de septiembre, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(9) 272.1

Autores

Fernando Francisco Martínez Calvo 1, Fernando Francisco Martínez Relaño 2, Noelia Cortés García 3, Francisco Javier Martínez Calvo 4.

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Categoría profesional

  1. F.E.A. Pediatría y Áreas Específicas. Hospital Universitario Miguel Servet.
  2. Médico de Familia y Comunitaria. Centro de Salud Teruel Centro.
  3. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario de Jaén.
  4. Graduado en Medicina. Universidad de Zaragoza.

Resumen

Introducción: La obesidad en niños y adolescentes ha aumentado exponencialmente en las últimas décadas, especialmente en pacientes pediátricos oncológicos.

El exceso de peso se asocia a una mayor tasa de recaídas en algunas neoplasias en adultos. Sin embargo, existe controversia sobre la relación entre sobrepeso/obesidad y la evolución de los procesos oncológicos durante la infancia y adolescencia.

Objetivos: Realizar una revisión de la posible influencia que puede ocasionar el exceso de peso sobre el pronóstico de procesos oncológicos en edad pediátrica.

Metodología: Revisión bibliográfica sobre obesidad y cáncer pediátrico.

Resultados: Los pacientes pediátricos oncológicos presentan menor supervivencia, mayor tasa de recaídas y son más resistentes a los tratamientos antineoplásicos si han desarrollado sobrepeso u obesidad.

La leucemia linfocítica aguda es el cáncer infantil en el que más investigación se ha realizado sobre la influencia que ejerce el exceso de peso en el pronóstico de la enfermedad, ya que algunos estudios demuestran que el sobrepeso y la obesidad son predictores independientes de mortalidad precoz.

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Las recomendaciones dietéticas se deben individualizar en función de las características del paciente y la naturaleza de la neoplasia.

El ejercicio físico adaptado ha demostrado ser beneficioso, pero todavía existen cuestiones sin resolver que pueden dificultar su prescripción adecuada por parte de los profesionales sanitarios.

Conclusiones: Existe escasa evidencia científica al respecto, aunque los estudios que se han realizado hasta la fecha apuntan a un peor pronóstico en niños con cáncer que presentan exceso de peso.

Del mismo modo, la naturaleza del proceso oncológico y los efectos secundarios a los tratamientos antineoplásicos recibidos pueden repercutir en la alimentación y estilo de vida de los pacientes pediátricos. Se recomienda realizar más estudios para poder elaborar pautas nutricionales y de ejercicio físico apropiadas.

Palabras clave: Obesidad, sobrepeso, cáncer infantil, leucemia, niños.

Introducción

La obesidad consiste en un exceso de tejido adiposo acumulado como consecuencia de un desequilibrio energético del metabolismo. Se asocia a una mayor incidencia de recaídas en determinadas neoplasias en el adulto como el cáncer de próstata 1 y el cáncer de mama. 2

Sin embargo, existe menos evidencia sobre la correlación entre obesidad infantil y progresión del cáncer en edades pediátricas.

Objetivos

Objetivo general

Describir los resultados obtenidos tras realizar una revisión bibliográfica sobre la posible repercusión que puede ejercer la obesidad en el niño con cáncer.

Objetivos específicos

  1. Revisar las definiciones operativas de sobrepeso y obesidad en edad pediátrica.
  2. Investigar la posible repercusión que puede ejercer la obesidad en el niño con cáncer.
  3. Describir la epidemiología del cáncer y de la obesidad infantil.
  4. Conocer los resultados de estudios sobre obesidad en niños con leucemia.
  5. Establecer pautas generales de prevención y tratamiento del exceso de peso en pacientes oncológicos durante edad pediátrica.

Metodología

Se realiza una revisión bibliográfica de la literatura científica publicada sobre obesidad en el paciente pediátrico con cáncer.

Resultados

Estado nutricional en el niño oncológico

La obesidad en pacientes pediátricos oncológicos se ha triplicado en las últimas dos décadas. 3

Estudios recientes sugieren que la obesidad y el estado nutricional de los niños con cáncer pueden influir en la respuesta al tratamiento y el pronóstico del paciente. Es indicador de peor pronóstico en leucemia aguda y tumores óseos. 4-6

Debido al elevado coste económico y la escasa disponibilidad de técnicas específicas que cuantifiquen la grasa corporal, se emplean definiciones clínicas operativas de sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes mayores de 2 años hasta cumplir 20 años de vida.

Para ello, se considera que presentan sobrepeso aquellos niños y adolescentes con un índice de masa corporal (IMC) igual o superior al percentil 85 y menor al percentil 95 ajustado por edad y sexo.

El término obesidad infantil hace referencia a la presencia de un índice de masa corporal (IMC) igual o superior al percentil 95 ajustado por edad y sexo. 7 El índice de masa corporal se calcula dividiendo el peso corporal en kilogramos entre la talla del sujeto medida en metros al cuadrado.

El cáncer infantil constituye una entidad poco frecuente en población pediátrica en términos globales, con una incidencia anual aproximada de 12,1/100.000 habitantes y un riesgo acumulativo de 1/600 antes de los 15 años. Representa la segunda causa de mortalidad entre 1-15 años tras los accidentes.

Los pacientes pediátricos oncológicos obesos o con sobrepeso tienen menores tasas de supervivencia, mayor frecuencia de recaídas y son más resistentes al tratamiento.

Las hipótesis moleculares sugieren que esto es debido a alteraciones farmacocinéticas de la quimioterapia en el paciente obeso y a las interacciones proinflamatorias entre adipocitos y células cancerosas demostradas en estudios de laboratorio que todavía no se han podido confirmar en estudios en seres humanos 8

Obesidad en niños con leucemia

La leucemia es la neoplasia maligna pediátrica más prevalente y la principal causa de mortalidad por cáncer en jóvenes. 9

Dentro de este grupo, la leucemia linfocítica aguda es la patología más prevalente. Supone en términos absolutos más de una cuarta parte de todas las neoplasias diagnosticadas entre 0-14 años. 10,11

Su supervivencia a los 5 años ha mejorado mucho en las últimas décadas hasta alcanzar cifras superiores al 80% gracias a avances en el tratamiento mediante la utilización de asociaciones de medicamentos más agresivos, el empleo concomitante de quimioterapia, radioterapia y cirugía de manera multidisciplinar y combinada.

La individualización del tratamiento para cada paciente según el riesgo a través de pautas ajustadas a marcadores de agresividad o respuesta del tumor así́ como la mejoría del tratamiento de soporte.

Dentro del conjunto de neoplasias infantiles, la leucemia linfocítica aguda es el cáncer pediátrico en el que más estudios se han realizado en relación a la presencia de obesidad antes, durante y después del tratamiento.

Un estudio de cohortes multicéntrico realizado por Núñez-Enríquez et al. en 2019 en 1070 niños con leucemia linfocítica aguda en ocho hospitales públicos de Ciudad de México demostró que el sobrepeso y la obesidad son predictores independientes de mortalidad precoz. 12

Por otro lado, se está́ realizando actualmente una revisión sistemática iniciada en 2018 que pretende aclarar la utilidad de las diferentes estrategias para hacer frente a la obesidad en supervivientes de leucemia linfocítica aguda pediátrica, entre las que se incluyen medidas higiénico – dietéticas, farmacológicas y quirúrgicas mediante cirugía bariátrica. 13

Prevención y tratamiento

La prevalencia de la obesidad infantil ha aumentado exponencialmente en pacientes pediátricos sanos y afectos de procesos oncológicos en las últimas décadas.

Este hecho nos obliga a revisar las pautas de alimentación y actividad física en niños con cáncer con el objetivo de obtener un mejor control de su estado nutricional.

La naturaleza del proceso oncológico y de los tratamientos recibidos van a condicionar la aparición de determinadas limitaciones en su alimentación y estilo de vida: problemas en ingesta de alimentos concretos por mucositis que condicionan su dieta, fatiga secundaria a anemia que ocasiona una baja tolerancia al ejercicio físico, aumento de apetito y ganancia de peso secundaria a la administración de corticoides asociados a quimioterapia, etc. 14

Respecto a esta última cuestión existen datos contradictorios. Un estudio reciente elaborado por Belle FN et al. en 2018 que incluyó a 1936 personas entre 15-45 años que habían sobrevivido más de 5 años a un cáncer infantil demostró́ que no existían diferencias estadísticamente significativas en cuanto a sobrepeso a largo plazo tras haber recibido glucocorticoides en su pauta de tratamiento oncológico al compararlos con un grupo control compuesto por 546 hermanos de los sujetos tratados y 9591 voluntarios sanos procedentes de la población general. 15

Sería recomendable realizar más ensayos clínicos para esclarecer si la utilización de corticoides en niños con neoplasias predispone a la aparición de obesidad a corto, medio y largo plazo.

Por lo tanto, el tratamiento de soporte en el paciente pediátrico oncológico – en el que se incluye la hemoterapia, la profilaxis y el tratamiento de infecciones, la rehabilitación física, la terapia psicológica y especialmente el manejo nutricional – es muy importante para lograr una correcta progresión de la enfermedad.

Los programas dietéticos se deben adaptar a las características del individuo y del tumor, ya que se ha confirmado que las ganancias o pérdidas ponderales del paciente se correlacionan con la naturaleza de la neoplasia.

De este modo, una cohorte de 133 pacientes recién diagnosticados de tumores cerebrales y tumores sólidos mostró un incremento del índice de masa corporal (IMC) y de la proporción de masa grasa en la composición corporal en los tres primeros meses tras el diagnóstico y se duplicó durante el primer año. 16

Por el contrario, se objetivó una tendencia a la perdida ponderal en el 37% de 468 pacientes diagnosticados de rabdomiosarcoma, que además se asoció́ a una menor supervivencia. 17

Por otro lado, es importante establecer unas rutinas de ejercicio físico para combatir la obesidad en el paciente oncológico.

Se ha demostrado que la realización de ejercicio físico no solo es factible y segura en el paciente oncológico en tratamiento con quimioterapia 18 también aumenta la efectividad del mismo. 8

La actividad física mejora la calidad de vida del paciente oncológico, reduce las complicaciones cardiovasculares en los supervivientes, previene el deterioro físico y evita complicaciones médicas como la atrofia y la obesidad. 19

Sin embargo, aún existen reticencias a su recomendación en este tipo de pacientes, en gran medida debido a las dificultades por parte de los clínicos para realizar una prescripción adecuada.

Todavía existen muchas incertidumbres respecto al momento idóneo para iniciar el ejercicio en relación con el tratamiento activo oncológico, a la cantidad y a la calidad adecuadas.

Estas cuestiones deberán ser resueltas en los próximos años mediante la realización de nuevos estudios.

Conclusiones

La obesidad en el paciente pediátrico oncológico está en continuo aumento debido a las características propias de la enfermedad neoplásica y su manejo, en un contexto donde predominan las dietas hipercalóricas y un estilo de vida sedentario.

Se postula que la obesidad implica una peor respuesta al tratamiento antineoplásico y un pronóstico menos esperanzador para el paciente. Esta obesidad se adquiere en los primeros meses del tratamiento y suele persistir en la etapa adulta de los supervivientes, asociando síndrome metabólico y problemas cardiovasculares en determinados casos.

La evidencia científica disponible sobre el manejo de la obesidad en el niño con cáncer es escasa, siendo necesarios más estudios científicos al respecto.

Sin embargo, hoy en día parece lógico individualizar los programas nutricionales y de actividad física a las características del sujeto y del proceso oncológico, puesto que se han demostrado diferencias en la composición corporal y la evolución ponderal del paciente en función de la naturaleza de la neoplasia y de los tratamientos recibidos.

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