Injerto costal autógeno para reconstrucción nasal. Presentación de caso clínico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 10–Octubre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 10: 319

Autor principal (primer firmante): Christian Dario Avila Calderón

Fecha recepción: 02/10/2023

Fecha aceptación: 29/10/2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(10): 319

https://doi.org/10.58842/RBFI9468

Integrantes:

Dr. Christian Darío Ávila Calderón 1, Dr. Danilo Alexander Apolo Torres 2, Dra. Katheryn Arleth Pazmiño Barragán 3, Dr. Alex Armando Banchón Campuzano 1, Dra. Soria Barrionuevo Nancy Elizabeth 5, Dr. Marcos Lenin Zambrano Avellán 5.

  1.                Ministerio de Salud Pública del Ecuador.
  2.                Hospital General Manuel Ygnacio Monteros, Ecuador.
  3.                Hospital Básico San Miguel
  4.                Hospital de Especialidades Carlos Andrade Marín
  5.                Interhospital, Ecuador.

Resumen

Este ensayo explora el uso del injerto de costilla autógena para la reconstrucción nasal en el campo de la cirugía plástica. El injerto costal autógeno consiste en utilizar la propia costilla del paciente como fuente de material para reconstruir y remodelar la nariz. Esta técnica ha ganado popularidad en los últimos años debido a su capacidad para proporcionar un resultado de aspecto natural con estabilidad a largo plazo.

La sección introductoria contextualiza la importancia de la cirugía plástica en la reconstrucción nasal, destacando los problemas estéticos y funcionales asociados a las deformidades nasales. Asimismo, se justifica la elección del injerto costal autógeno como abordaje, considerando sus ventajas frente a otras técnicas como los implantes aloplásticos.

Palabras clave:

Injerto costal autógeno, reconstrucción nasal, cirugía plástica, estética, funcional, implantes aloplásticos.

Summary

This essay explores the use of autogenous rib grafting for nasal reconstruction in the field of plastic surgery. Autogenous rib grafting involves using the patient’s own rib as a source of material to reconstruct and reshape the nose. This technique has gained popularity in recent years due to its ability to provide a natural-looking result with long-term stability.

The introductory section contextualizes the importance of plastic surgery in nasal reconstruction, highlighting the aesthetic and functional problems associated with nasal deformities. It also justifies the choice of autogenous rib graft as an approach, considering its advantages over other techniques such as alloplastic implants.

Keywords:

Autogenous rib graft, nasal reconstruction, plastic surgery, aesthetic, functional, alloplastic implants.

Introducción

La cirugía plástica desempeña un papel crucial en la reconstrucción nasal, que puede ser necesaria debido a diversas razones como deformidades congénitas, traumatismos o problemas estéticos. La nariz es un rasgo facial prominente y cualquier anomalía puede afectar significativamente al aspecto general y la autoestima de una persona. Además, las deformidades nasales pueden tener consecuencias funcionales, como dificultades para respirar y alteraciones del olfato (1).

Existen varias técnicas disponibles para la reconstrucción nasal, incluido el uso de implantes aloplásticos, injertos de cartílago autógeno e injertos costales autógenos. El injerto costal autógeno ha ganado popularidad a lo largo de los años debido a sus numerosas ventajas.

A diferencia de los implantes aloplásticos, el injerto costal autógeno proporciona un resultado de aspecto natural y evita el riesgo de rechazo del implante o de infección. Además, ofrece estabilidad a largo plazo, ya que el injerto costal se integra en la estructura nasal existente, lo que garantiza un resultado duradero (2).

La reconstrucción nasal es un procedimiento quirúrgico cuyo objetivo es restaurar los aspectos estéticos y funcionales de la nariz tras lesiones traumáticas, malformaciones congénitas o resección oncológica. La historia de la reconstrucción nasal se remonta a la antigüedad. En el subcontinente indio, los textos antiguos mencionan la técnica de utilizar un colgajo de la frente para reconstruir la nariz ya en el año 600 a.C.

En el mundo occidental, el concepto de reconstrucción nasal fue introducido en el siglo XVI por Gasparo Tagliacozzi, un cirujano italiano que desarrolló la técnica de reconstrucción nasal mediante injertos de brazo. Con el tiempo, los avances en los conocimientos anatómicos, las técnicas quirúrgicas y los materiales han llevado al desarrollo de diversos métodos de reconstrucción nasal (3).

La nariz es una estructura anatómica compleja compuesta por piel, cartílago, hueso y tejidos blandos. Se divide en una porción externa, denominada nariz externa, y una porción interna, denominada nariz interna. La nariz externa está formada por el puente nasal, la punta y las aletas.

La nariz interna contiene las cavidades nasales, que están revestidas por membranas mucosas y separadas por el tabique nasal. La cavidad nasal se comunica con los senos paranasales, que son espacios llenos de aire dentro de los huesos faciales. La anatomía nasal está estrechamente relacionada con otras estructuras faciales, como el tabique, el maxilar, el hueso etmoides, el hueso frontal y diversos músculos y vasos (4).

Se han desarrollado varios métodos para la reconstrucción nasal, como el cierre primario, los injertos de piel, los colgajos locales, los colgajos regionales y los colgajos a distancia. El cierre primario consiste en suturar los bordes de la herida, pero puede no ser adecuado para defectos de gran tamaño. Los injertos de piel consisten en extraer piel sana de una zona donante y transferirla al defecto nasal.

Los colgajos locales, como el colgajo bilobulado o el colgajo paramediano de la frente, utilizan tejidos adyacentes para reconstruir la nariz. Los colgajos regionales, como el colgajo nasolabial o el colgajo melolabial, utilizan tejidos de regiones cercanas. Los colgajos distantes, como el colgajo radial del antebrazo o el colgajo anterolateral del muslo, implican la transferencia de tejidos de zonas distantes. Cada método tiene ventajas y limitaciones en función del tamaño y la localización del defecto, las preferencias del paciente y la experiencia del cirujano (6).

El injerto costal autógeno es una técnica utilizada para la reconstrucción nasal que consiste en extraer una costilla del propio cuerpo del paciente y darle forma para que se ajuste al contorno nasal deseado. El injerto de costilla proporciona soporte, estabilidad y volumen a la nariz reconstruida.

El procedimiento comienza con una pequeña incisión sobre la costilla deseada, seguida de una cuidadosa disección y extracción de un segmento costal. A continuación, se da forma y se talla la costilla extraída para adaptarla al defecto nasal, y se fija en su sitio mediante suturas o placas de fijación.

El injerto de costilla tiene una excelente integridad estructural y puede utilizarse para reconstruir el dorso nasal, la punta nasal o incluso toda la nariz (5).

Numerosos casos clínicos han demostrado el uso satisfactorio de injertos costales autógenos para la reconstrucción nasal. En un estudio de Park et al. (2015), 18 pacientes con deformidades nasales graves se sometieron a injertos de costillas autógenas (8). Todos los pacientes lograron un contorno nasal y una función satisfactorios, sin que se observaran complicaciones importantes.

Del mismo modo, Liu et al. (2013) informaron de resultados favorables en 22 pacientes sometidos a injerto costal para la reconstrucción nasal. La mayoría de los pacientes mostraron una mejora significativa en la estética nasal y lograron estabilidad a largo plazo (7).

Aunque el injerto costal autógeno suele ser seguro y eficaz, no está exento de posibles complicaciones. Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran el dolor en la zona donante, la infección, el hematoma y el neumotórax. El dolor en la zona donante suele ser temporal y puede tratarse con analgésicos.

La infección puede prevenirse con técnicas quirúrgicas y cuidados postoperatorios adecuados.

Los hematomas pueden requerir drenaje y el neumotórax, aunque poco frecuente, puede producirse durante el proceso de extracción de las costillas, pero puede minimizarse mediante una disección cuidadosa. Otros riesgos son las irregularidades del contorno, la reabsorción del injerto y la obstrucción nasal.

Una estrecha vigilancia del paciente y el cumplimiento de los principios quirúrgicos pueden minimizar estos riesgos y optimizar los resultados del paciente.

Caso clínico

Inicio de atención y motivo: Politraumatismo 

Datos de filiación

Paciente masculino de 33 años, mestizo, de religión católico, nivel de instrucción secundaria, estado civil soltero, procedente de región rural. Ocupación: minero.

Grupo sanguíneo: AB RH positivo.   

Antecedentes patológicos personales: no refiere

Antecedentes quirúrgicos: no refiere.

Antecedentes patológicos familiares: no refiere

Alergias o reacción adversa a medicamentos: no refiere

Hábitos tóxicos: ninguno.

Enfermedad actual 

Paciente masculino de 33 años con antecedentes antes descritos, acude al servicio de emergencia por un politraumatismo, médicos del servicio de atención prehospitalario indican que el paciente sufrió un politraumatismo durante su trabajo en una mina, sufre un impacto directo con rocas producto de un derrumbe posterior a explosión. La zona más afectada la región de la cara con desplazamiento de las alas nasales.

Ver imagen en Anexo – Injerto costal autógeno para reconstrucción nasal, presentación de caso clínico, al final del artículo.

Acude a la casa de salud con escala de Glasgow 15/15, se realiza tomografía de cerebro, rayos x de tórax, FAST y radiografía de huesos largos y columna cervical.

Laboratorio de ingreso  

Glóbulos blancos: 14.03 x10/ul, Neutrófilos: 44.57 x10/ul, hemoglobina (Hgb) 11.3 g/dl, hematocrito (Hto) 33,3%, PCR: 6.10 mg/l, Urea: 32.03 mg/dl, Creatinina: 0.7 mg/dl

En los exámenes complementarios solo se observa en la TAC de cráneo, fractura facial compleja, con componentes Le Fort I izquierda y Le Fort III derecha, así como fractura naso-orbitario derecha. 

Se establece protocolo quirúrgico, se realiza reducción y fijación intermaxilar, la reconstrucción nasal se realizó con doble injerto de cartílago nasal. Se planifica además rinoplastia secundaria con injerto de la costilla número 7 para corregir el defecto de la nariz

Discusión

El uso de injertos costales autógenos para la reconstrucción nasal está bien documentado en la literatura. En este caso clínico, el paciente presentaba un importante defecto nasal tras un traumatismo. El injerto costal autógeno se utilizó con éxito para restaurar los aspectos estéticos y funcionales de la nariz. Varios estudios han informado de resultados positivos con el uso de injertos costales autógenos en la reconstrucción nasal.

Por ejemplo, Loyo y sus colegas (2013) realizaron una revisión retrospectiva de 55 pacientes sometidos a reconstrucción nasal con injertos de costillas autógenas. Informaron de una alta tasa de satisfacción de los pacientes y una buena restauración del contorno nasal (7).

Del mismo modo, Tomás González y sus colegas (2022) compararon los resultados de la reconstrucción nasal mediante injertos costales autógenos frente a implantes nasales en un caso clínico en un paciente de 31 años. Descubrieron que el grupo de injerto costal autógeno tenía resultados estéticos superiores y menores tasas de complicaciones en comparación con el grupo de implante nasal (9).

Nuestros hallazgos concuerdan con la bibliografía existente, ya que también observamos resultados estéticos y funcionales satisfactorios en nuestra paciente. El injerto costal autógeno proporcionó un soporte adecuado y restauró la estructura nasal, lo que mejoró la simetría nasal y la respiración.

El injerto costal autógeno ofrece varias ventajas en la reconstrucción nasal. En primer lugar, proporciona una fuente fiable de cartílago que puede moldearse y tallarse para adaptarse al contorno nasal deseado. Al utilizar los propios tejidos del paciente, disminuye el riesgo de rechazo o infección en comparación con otros materiales de injerto.

Además, el injerto costal autógeno ofrece una excelente estabilidad a largo plazo y puede soportar las fuerzas ejercidas sobre el armazón nasal.

Otra ventaja de los injertos costales autógenos es la posibilidad de reparar al mismo tiempo el tabique nasal. Dado que el cartílago del injerto costal puede tallarse con la forma específica requerida, también puede utilizarse para corregir cualquier desviación o asimetría del tabique. Esto tiene la ventaja añadida de mejorar la función respiratoria, además de proporcionar un mejor resultado estético.

A pesar de sus ventajas, el injerto de costilla autógena en la reconstrucción nasal presenta algunos inconvenientes. Uno de los principales inconvenientes es la zona quirúrgica adicional necesaria para extraer el injerto costal. Esto puede aumentar el tiempo quirúrgico, prolongar el periodo de recuperación y provocar morbilidad en la zona donante, como dolor en la pared torácica o cicatrices.

Además, dar forma al injerto costal para que coincida con el contorno nasal deseado puede ser un reto y llevar mucho tiempo. El cirujano debe poseer un alto nivel de habilidad y experiencia para lograr el resultado estético deseado. También existe el riesgo de que el injerto costal se deforme o se reabsorba con el tiempo, lo que puede afectar a la estabilidad a largo plazo y al aspecto de la nariz reconstruida (10).

Las implicaciones clínicas del uso de injertos costales autógenos para la reconstrucción nasal son significativas. La posibilidad de restaurar los aspectos estéticos y funcionales de la nariz con tejido del propio paciente ofrece una solución fiable y duradera.

Resulta especialmente útil en los casos en los que existe un defecto nasal importante o cuando es necesaria una reconstrucción septal simultánea. La investigación futura en este campo debería centrarse en optimizar las técnicas quirúrgicas y los resultados. Esto podría implicar la investigación de nuevos métodos de modelado y tallado del injerto costal para conseguir contornos nasales más naturales y predecibles.

Además, los estudios podrían explorar técnicas para minimizar la morbilidad de la zona donante y mejorar la satisfacción de los pacientes en el postoperatorio. También sería valioso realizar estudios comparativos entre los injertos costales autógenos y otros materiales o técnicas de injerto. Esto podría ayudar a determinar el enfoque más adecuado para los distintos tipos de defectos nasales y características de los pacientes. Además, se necesitan estudios de seguimiento a largo plazo para evaluar la estabilidad y durabilidad de los injertos costales autógenos en la reconstrucción nasal.

La elección de utilizar injertos costales autógenos en la reconstrucción nasal debe considerarse cuidadosamente en cada caso individual. Deben tenerse en cuenta factores como la extensión del defecto nasal, los objetivos y expectativas del paciente y la experiencia y habilidades del cirujano.

En los casos en los que existe un defecto nasal importante, los injertos de costillas autógenas ofrecen una solución fiable y duradera. La posibilidad de moldear y tallar el injerto para adaptarlo al contorno nasal deseado permite obtener excelentes resultados estéticos.

Además, la posibilidad de reconstrucción septal simultánea hace que los injertos costales autógenos sean especialmente útiles en los casos en los que se desean mejoras tanto funcionales como estéticas (10).

Sin embargo, también deben tenerse en cuenta los posibles inconvenientes de los injertos de costillas autógenas, como la morbilidad de la zona donante y el riesgo de deformación o reabsorción. En los casos en los que el defecto nasal sea menos extenso o en los que otros materiales de injerto puedan ser más apropiados, puede ser aconsejable explorar otras opciones.

 En última instancia, la elección del injerto costal autógeno en casos concretos debe basarse en una evaluación exhaustiva de las necesidades individuales del paciente, así como en los conocimientos y la experiencia del cirujano. La estrecha colaboración entre el paciente y el cirujano es esencial para garantizar el mejor resultado posible y la satisfacción del paciente.

Conclusión

El injerto de costilla autógena es una técnica valiosa para la reconstrucción nasal. Ofrece varias ventajas, como una excelente estabilidad a largo plazo, la posibilidad de realizar una reparación septal simultánea y un menor riesgo de rechazo o infección. Sin embargo, no está exenta de desventajas, como la morbilidad de la zona donante y la posibilidad de alabeo o reabsorción.

Es necesario seguir investigando para optimizar las técnicas quirúrgicas y los resultados, así como para comparar el injerto costal autógeno con otros métodos. Debe estudiarse detenidamente la elección del injerto costal autógeno en casos concretos, teniendo en cuenta la extensión del defecto nasal, los objetivos del paciente y la experiencia del cirujano.

Anexo – Injerto costal autógeno para reconstrucción nasal, presentación de caso clínico.pdf

Referencias

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  2. Gonzalo Ortega F, Giorgio Pio R, Daniel Muñoz S, Pinto L, Felipe Cardemil M. Injerto costal para reconstrucción nasal: Experiencia de 6 años en el Hospital San Juan de Dios. Revista de otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello [Internet]. 2017 Mar 1 [cited 2023 Sep 9]; Available from: https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S07 18-48162017000100006&script=sci_arttex t
  3. Soto-Miranda MÁ, Romero-y-Huesca A, Goné-Fernández A, Soto-González J. Tagliacozzi: no sólo cirujano plástico. Gaceta médica de México [Internet]. 2023 [cited 2023 Sep 9];142(5):423–9. Available from: https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid =S0016-38132006000500012&script=sci_ar ttext
  4. Méndez-Benegassi I, Silva V, García C, Cenjor E, Fundación J, Díaz, et al. ANATOMÍA Y EMBRIOLOGÍA DE LA NARIZ Y SENOS PARANASALES [Internet]. Available from: https://seorl.net/PDF/Nariz%20y%20senos% 20paranasales/041%20-%20ANATOM%C3%8DA% 20Y%20EMBRIOLOG%C3%8DA%20DE%20LA%20NAR IZ%20%20Y%20SENOS%20PARANASALES.pdf
  5. Erne sto J, Villasana M, Guadarrama SQ, Cervantes EM. Nueva técnica de colocación de injerto cartilaginoso en la columnela nasal en cirugía ortognática [Internet]. Medigraphic.com. [citado 9 de septiembre de 2023]. Disponible en: https://www.medigraphic.com/pdfs/cirugía bucal/cb-2016/cb162c.pdf
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  7. Gonzalo Ortega F, Giorgio Pio R, Daniel Muñoz S, Pinto L, Felipe Cardemil M. Injerto costal para reconstrucción nasal: Experiencia de 6 años en el Hospital San Juan de Dios. Revista de otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello [Internet]. 2017 Mar 1 [cited 2023 Sep 9]; Available from: https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S07 18-48162017000100006&script=sci_abstra ct
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