Inercia colónica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 4–Abril 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 4: 416

Autor principal (primer firmante): Astrid Ortiz Vargas

Fecha recepción: 31 de marzo, 2024

Fecha aceptación: 12 de abril, 2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(4): 416

https://doi.org/10.58842/SHQW4966

Astrid Ortiz Vargas

Médica especialista en Cirugía. Adscrita al departamento de Cirugía del Hospital General

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

“Dr. Rubén Leñero” de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México. Egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ciudad de México. País México.

Morelos Adolfo García Sánchez

*Médico especialista en Cirugía y con subespecialidad en Cirugía de Colon y Recto adscrito al departamento de Cirugía del Hospital General de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México “Dr. Rubén Leñero”. Egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México. País México.

Mariana González Valiente

Médica especialista en Cirugía. Adscrita al departamento de Cirugía del Hospital General

“Dr. Rubén Leñero” de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México. Egresada de la Universidad Autónoma Metropolitana. Ciudad de México. País México.

Idalia Azucena Osnaya García

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Médica especialista en Cirugía. Adscrita al departamento de Cirugía del Hospital General

“Dr. Rubén Leñero” de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México. Egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ciudad de México. País México.

Baruj Ricardo Lupio García.

Médico especialista en Cirugía. Adscrito al departamento de Cirugía del Hospital General

“Dr. Rubén Leñero” de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México. Egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ciudad de México. País México.

Jessica Montserrat Herrera Medina

Médica especialista en Cirugía. Adscrita al departamento de Cirugía del Hospital General

“Dr. Rubén Leñero” de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México. Egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ciudad de México. País México.

Resumen

Introducción: los trastornos gastrointestinales que presentan los pacientes son una patología muy común en México y son una de las primeras causas de solicitud de la atención médica. Lo interesante es si es real o no, o si existe un sobrediagnóstico, por un exceso de criterios subjetivos que enmarcan un escenario devastador en cuanto a su incidencia.

Objetivo: reportar la experiencia de diagnóstico/tratamiento de la inercia colónica.

Método: estudio retrospectivo, longitudinal, observacional y descriptivo, del Servicio de Cirugía de Colon y Recto, de tres hospitales de segundo y tercer nivel de atención en salud.

Resultados: se revisaron 552 expedientes con estreñimiento funcional, secundario y/o refractario, se identificaron un total de 71 pacientes con inercia colónica, de los cuales 39 fueron hombres y 32 mujeres; se exponen las técnicas quirúrgicas de tratamiento con una evaluación previa y posterior de la cirugía de cada paciente con la escala de estreñimiento de Wexner (Cleveland Clinic) y la calidad de vida con la escala del CVE-20.

Discusión: el tránsito de colon lento que causa estreñimiento es imperante descartar diagnósticos diferentes a la inercia de colon, tal como síndrome de Ogilvie o enfermedades del sistema nervioso central y/o endocrinológicas como el hipotiroidismo, esclerosis múltiple, trauma medular, enfermedad de Parkinson, entre otras.

Conclusiones: el estreñimiento crónico se debe de estudiar metodológicamente de manera puntual por ello se propone la logística del “método diagnóstico de estudio del estreñimiento”, para un descarte obligatorio/detección oportuna de otras enfermedades. En la inercia colónica el tratamiento quirúrgico bien planeado es la única opción de curación del estreñimiento y logra una satisfacción al máximo del paciente.

Palabras clave. Trastornos gastrointestinales. Estreñimiento. Inercia colónica. Estreñimiento crónico.

Introducción

Los trastornos gastrointestinales que presentan los pacientes son una patología muy común en México y es una de las primeras causas de solicitud de la atención médica. Lo interesante es si es real o no, o si existe un sobrediagnóstico, por un exceso de criterios subjetivos que enmarcan un escenario devastador en cuanto a su incidencia. El estreñimiento crónico (EC) se define por criterios de síntomas que reflejan una fisiología heterogénea. Sin embargo, muchos pacientes con estreñimiento crónico tienen comorbilidades psicológicas importantes (ansiedad), por lo que podría justificarse una definición alternativa que utilice un modelo de clasificación biopsicosocial. [1] Se estima que la incidencia de estreñimiento crónico es del 12% de la población en general, empero existe evidencia de otra definición con el llamado estreñimiento ocasional (EO): «individuos que experimentan la presencia de al menos 1 síntoma funcional de estreñimiento, en ausencia de signos o síntomas de alarma, que ocurre en intervalos irregulares e infrecuentes, lo cual es lo suficientemente molesto como para inducir a un paciente a buscar tratamiento médico». [2]

El estreñimiento (E) se define como las deposiciones difíciles o poco frecuentes, heces duras o una sensación de que el recto no está completamente vacío después de evacuar (evacuación incompleta). Además, si hay estreñimiento crónico, debe existir analógicamente el estreñimiento agudo (EA), donde el factor tiempo determina de manera tajante su presentación, si esto ocurre menor a 3 meses y es ocasional.

Se debe especificar lo normal de las deposiciones, que es tener en frecuencia desde 1 a 3 evacuaciones por día hasta 2 a 3 evacuaciones por semana. [3]

La Asociación Americana de Gastroenterología define al estreñimiento crónico como “«defecaciones insatisfactorias caracterizadas por deposiciones infrecuentes, heces difíciles de evacuar, o ambos, durante al menos 3 meses. La dificultad en evacuar las heces incluye el esfuerzo, la sensación de evacuación incompleta, las heces duras, el tiempo prolongado para defecar y la necesidad de maniobras manuales»”. [4]

La inercia colónica (IC) es entonces un subtipo de estreñimiento crónico: caracterizado por un tiempo de tránsito colónico anormalmente retrasado y representa aproximadamente el 15% al 30% de los pacientes estreñidos que generalmente, incluye aquellos con el llamado estreñimiento intratable. [5] Ver figura 1 y 2.

Objetivo

Describir la experiencia que se presenta en los hospitales públicos de la Secretaría de Salud y del Instituto Mexicano del Seguro Social de la Ciudad de México; en todos los pacientes con el diagnóstico confirmado de Inercia colónica.

Método

Es un estudio con un diseño retrospectivo, longitudinal, observacional y descriptivo, del Servicio de Cirugía de Colon y Recto, en una modalidad multicéntrica de tres hospitales de segundo y tercer nivel de atención en salud, en la Ciudad de México:

  • Hospital General “Dr. Rubén Leñero” de la Secretaría de Salud. Ciudad de México. País: México. Segundo Nivel.
  • Hospital de Especialidades de la Ciudad de México “Dr. Belisario Domínguez” de la Secretaría de Salud. Ciudad de México. País: México. Tercer nivel
  • Unidad Médica de Alta Especialidad “Dr. Gaudencio González Garza” Del Centro Médico Nacional “La Raza”, Instituto Mexicano del Seguro Social. Ciudad de México. País México. Tercer nivel

En un periodo de estudio que abarca de diciembre de 2013 a diciembre de 2023, con el diagnóstico confirmado de inercia colónica. Se expresó la edad, sexo, antecedentes patológicos, factores asociados o comorbilidades, tiempo de evolución de la inercia colónica desde el inicio, el tratamiento quirúrgico, riesgo quirúrgico según la clasificación ASA, tiempo quirúrgico, conductas terapéuticas con la intervención quirúrgica, hemorragia, días de estancia hospitalaria, complicaciones, secuelas, morbilidad y mortalidad. Con un seguimiento de cada paciente al egreso del hospital a la semana, al mes, a los dos meses, a los seis meses y hasta un año en un alta definitiva.

El estudio y la presentación de los resultados de efectúo mediante procedimientos de bioestadística descriptiva. Las conductas de manejo se han aplicado dependiendo de la institución u hospital, de las condiciones clínicas de los recursos con los que se cuentan (materiales y humanos). Figura 3.

Resultados

Se revisaron 552 expedientes con E funcional, secundario y/o refractario, de donde se identificaron un total de 71 pacientes con IC de los cuales 39 (54.9%) fueron hombres y 32 mujeres (45.1%), con promedio de edad de 41 años con un valor bimodal de 19 y 56 años. Se detectaron las siguientes comorbilidades: en primero el sobrepeso en 14 pacientes que representan el 19%, en segundo lugar, hipertensión arterial en 4 casos y que son el 5.63% y en tercer sitio, diabetes mellitus tipo 2 en 3 individuos y que representan el 4.22%, y otras más o diversas, fueron el 5% de la población en estudio.

De todos los pacientes que se incluyeron en este manuscrito, cumplieron el protocolo de estudio en lo posible, de los pasos I al VII del “método diagnóstico de estudio del estreñimiento” (MDEE) que se describirá posteriormente en la discusión de este manuscrito, en donde se descarta patología adicional u el origen del E. Los diagnósticos diferenciales fueron excluidos en el proceso diagnóstico y se especifican en la tabla 1.

En este estudio, los diagnósticos diferenciales del E que predominan, en primer lugar, la incidencia es del cáncer de colon y recto, la patología benigna del piso pélvico es el segundo sitio y en tercer lugar, no menos importante la inercia colónica. Lo anterior es muy alarmante ya que si no se realiza el protocolo completo de exclusión se pasaría de lado el diagnosticar el cáncer de colon y recto, con una evolución categórica e ignominiosa de la muerte misma del paciente.

A todos los casos se les realizó el protocolo completo de estudio, el cual no se lleva a cabo de manera metódica ni está documentada de esta forma en la literatura, por lo que con el expertiz se ha logrado conjugar este “método diagnóstico de estudio del estreñimiento” (MDEE), que, en la mayoría de las ocasiones no se llega a completar o por la enfermedad de base (donde ya se llegó al diagnóstico) o por falta de recursos materiales y/o logísticos propios de las instituciones de salud pública en México.

Después de la colonoscopia, uno de los estudios cruciales que orienta a un nuevo diagnóstico diferencial y que marca la pauta de continuar o no, el protocolo a seguir son los marcadores colónicos, numerales del MDEE: I-V, este estudio que se llevó a cabo en 122 pacientes que representan el 21.55%, donde se involucró el anismo, la contracción paradójica del músculo del haz puborrectal, la inercia colónica, un dolicocolon inespecífico o malformación congénita y agangliosis colónica no Hirschsprung. Se detalla en la tabla 2, determinado por el segmento anatómico afectado evidenciado por los mismos marcadores colónicos.

Una vez descartando patología diferente a la inercia colónica se continúa el protocolo de estudio del MDEE, en los siguientes numerales VII, VIII y IX, según lo amerite el caso. Por su parte en la inercia colónica, se ofrece el tratamiento quirúrgico de los cuáles sólo dos casos no aceptaron el procedimiento. Se expone el tipo de cirugía realizada según a la conveniencia de respetar la mejor función fisiológica del colon y eliminando el E, con la premisa de evitar una diarrea crónica o dependencia a la loperamida en cuestión de adaptabilidad del intestino delgado (6 meses a 1 año) por la ausencia del colon.

Por razones de escasez de recursos no se realiza manometría de colon, sólo en algunos pacientes la manometría anal exclusivamente, dos defecografías y cuatro biopsias de espesor total de recto. En la Tabla 3 se expone las técnicas quirúrgicas realizadas para el tratamiento de inercia colónica y enfermedad de Hirschsprung de segmento ultracorto, con una evaluación preoperatoria y postoperatoria de cada paciente con la escala de estreñimiento de Wexner (Cleveland Clinic) y la calidad de vida con la CVE-20. [6, 7, 8]

En esta tabla se evidencia que la severidad del E es contundente y de alto impacto en la calidad de vida de los pacientes, y que al momento de ser tratados quirúrgicamente su sintomatología es mínima y por consiguiente su calidad de vida se transforma, logrando así un éxito completo en eliminar el estreñimiento.

Aunque los enfermos con inercia colónica, es la enfermedad más frecuente que se beneficia con la cirugía, el segmento anatómico resecado en específico sólo se realiza con el cuidado de evitar isquemia en el colon derecho y/o conservando la arteria cólica media o tomando en cuenta la marginal de Drummond, garantizando el éxito en la anastomosis, evitando complicaciones y no provocando secuelas como diarrea crónica o colitis isquémica. Figuras 4 y 5.

El tiempo de inicio de los síntomas del E, en el 78% de los pacientes fue mayor a 10 años, en el 20% de ellos se describen menor a 5 años y el 2% desde su nacimiento.

El tratamiento quirúrgico más frecuente fue la hemicolectomía izquierda con anastomosis de colon transverso con recto en un 60.56% en la inercia colónica, entre tanto la segunda técnica quirúrgica más frecuente fue la hemicolectomía derecha ver figura 6, con íleo-colon transverso anastomosis, latero terminal en un 35.21%. 3 procedimientos fueron realizados por vía laparoscópica no asistida y por falta de recursos el resto de hizo de manera convencional con engrapadoras quirúrgicas lineal y circular, 4 eventos quirúrgicos de forma habitual. El riesgo quirúrgico predominante fue ASA II en 56 pacientes con un 83% de los pacientes y el resto ASA I. El tiempo quirúrgico promedio fue de 126 minutos, con rangos de 110 a 285 minutos.

La hemorragia reportada fue en promedio de 225 ml con rangos de 60 a 350 ml. Los días de estancia intrahospitalaria llego a un promedio de 9 días, con dos días previos de preparación de colon y antibioterapia profiláctica, aunque oscilaron en algunos casos de 7 a 10 días. No se presenta complicación quirúrgica alguna, no se reporta morbilidad ni mortalidad. El seguimiento se lleva a cabo hasta un año posterior a la cirugía aplicando la escala de E de Wexner y la escala de calidad de vida CVE-20, desde los 2, 6 y 12 meses del postoperatorio y previo al tratamiento quirúrgico.

Discusión

El E ¿Que es concretamente? Por una parte, se define como un síntoma, pero, por otro lado, se diagnóstica con los llamados “Criterios de Roma IV” y son “la presencia durante los últimos 3 meses de dos o más de los siguientes preceptos: 1) esfuerzo defecatorio (≥ 25% deposiciones); 2) deposiciones duras o caprinas (≥25% deposiciones); 3) sensación de evacuación incompleta (≥25% deposiciones); 4) obstrucción defecatoria (≥ 25% deposiciones); 5) maniobras manuales para la defecación (≥ 25% deposiciones); y 6) menos de 3 deposiciones espontáneas completas/semana. Los síntomas deben haber comenzado un mínimo de 6 meses antes del diagnóstico,” (No es un síntoma por consecuencia es un síndrome: conjunto de signos y síntomas), es por ello un escenario antagónico. [4, 9]

Por otro lado, se puntualiza que el diagnóstico de inercia colónica se produce debido a la dismotilidad del colon y se cree que es un trastorno neuromuscular del órgano. Se han observado varias características fisiopatológicas, incluida la reducción de las contracciones en la manometría, el retraso en el vaciamiento en los estudios de tránsito, la reducción del número de células intersticiales de Cajal en la histología y la reducción de las cantidades de neurotransmisores excitadores dentro de los plexos mientéricos; su etiología subyacente es incierta, pero se han planteado hipótesis sobre mecanismos autoinmunes y hormonales. [10]

Todo lo anterior, los autores de este trabajo hacen suponer que existe un enorme vacío de conocimiento tácito y puntual de los trastornos digestivos funcionales, dejando una estela desorbitante e incalculable de pericia o expertiz del tema, o tan solo son una consecuencia de otra enfermedad no conocida y mucho menos tratada de manera correcta. [11]

La prueba de ello, es que este vacío sólo es llenado por clasificaciones absurdas, subjetivas y con una evidencia mínima, llamada de consenso por “expertos” (empirismo); desechando ya la metodología científica, pilar de la esencia de una ciencia como materia en sí, abaratando su veracidad, contundencia y efectividad. [4] Los trastornos digestivos pueden ser tan variados, sinérgicos o consecuentes, tanto en intestino delgado, en colon o en el recto; que, con la carencia de infraestructura hospitalaria, conocimiento y pericia del personal médico, hacen que sea tajante esta aseveración.

La manometría intestinal no se utiliza, al igual que la manometría de colon y la rectal de manera rutinaria, para el diagnóstico y manejo del paciente con dolor abdominal y/o estreñimiento, donde se podrían evidenciar patologías que para muchos médicos especialistas son completamente desconocidas. [12]

Se desmenuza por partes, en lo que respecta a la etiología EC como órgano o segmento anatómico, tanto del intestino delgado, del colon y del recto; cabe señalar que, las contracciones del intestino delgado están reguladas por el sistema nervioso entérico, del plexo mientérico y el plexo submucoso, por lo que se puede detectar la neuropatía visceral cuando hay compromiso del complejo motor migratorio y de la motilidad postprandial, con un patrón descoordinado de contracciones, identificando enfermedades con un origen: vascular, neuropático, miopático y/o mixto. [10, 13]

En lo respectivo al colon, el tránsito de colon lento que causa estreñimiento es imperante descartar los diagnósticos de inercia colónica, síndrome de Ogilvie o enfermedades del sistema nervioso central y/o endocrinológicas: como hipotiroidismo, esclerosis múltiple, trauma medular, enfermedad de Parkinson, entre otras. [14, 15] Y, por último, el estreñimiento crónico por una disfunción del piso pélvico: abarca la disinergia del piso pélvico, el síndrome del periné descendente, síndrome de defecación obstruida, contracción puborrectal paradójica, la enfermedad de Hirschsprung en sus cinco subtipos anatómicos, el prolapso rectal y la intususcepción. [16, 117]

Otra causa, muy común del estreñimiento crónico ficticio, viene a ser el resultado de una aculturación occidental-comercial-consumista, donde la ingesta calórica con un alto contenido en grasas saturadas, atizan de manera fortuita su alta incidencia y que el equipo de salud desdeña con frecuencia no considerándolas, (falta de una historia clínica completa del paciente) equiparando así, a emitir un juicio erróneo; [18, 19] los factores que inciden son:

  • Edad.
  • Actividad física.
  • Ingesta adecuada de agua o líquidos diuréticos.
  • Ingesta adecuada de fibra.
  • Estilo de vida.
  • Otras enfermedades o comorbilidades.
  • Medicamentos.
  • Ocupación.
  • Estrés.

Como es evidente, el estreñimiento crónico ficticio es multifactorial y por ende de deberá de fortalecer el modificar en lo posible, por lo menos tres elementos básicos; ingesta de líquidos 2.5 a 3 litros de agua al día, ingesta de fibra natural (hidrosoluble) al menos de 25 gramos en 24 horas (fruta y verdura) y el incrementar la actividad física de nula o leve a moderada. [20, 21]

El diagnóstico de la inercia colónica debe de realizarse con el siguiente método o protocolo denominado MDEE:

  1. Historia clínica y exploración física completa, es complejo y por descarte, ya que por lo referido previamente debe ser objetivo y contundente, por lo consecuente su tratamiento. Cuando un paciente presenta estreñimiento crónico, siempre se debe protocolizar con una evidencia científica objetiva y no subjetiva en bases raquíticas o empíricas, [4] evitando errores y previniendo la paradoja de un sobrediagnóstico o de no reconocer la causa real, ya que puede desde un cáncer hasta tener un origen psicológico y/o psiquiátrico. [22]
  2. Laboratorios generales, con pruebas de función tiroideas, coproparasitoscópico seriado de tres, coprológico y coprocultivo, prueba de sangre oculta en heces. [23]
  3. El colon por enema, que es parte vital del protocolo, ya que arroja información muy valiosa en cuanto a la forma, tamaño, defectos de llenados, deformaciones congénitas o adquiridas, variantes anatómicas o sospecha de otras patologías, entre otros. [24]
  4. La colonoscopia es un estudio imperdible, esencial o básico; gracias a su alta sensibilidad y especificidad en el descarte, de los diagnósticos diferenciales o sinérgicos del E. Con la oportunidad de tomar biopsias o resecar culminando expresamente el proceso, hasta con la opción de ser no sólo diagnóstico, sino terapéutico y/o preventivo. [25]
  5. Los marcadores radiopacos colónicos, es un estudio que mide el tiempo de tránsito colónico para el diagnóstico del estreñimiento primario. El paciente ingiera múltiples marcadores radiopacos diminutos, con un conteo en las radiografías abdominales de seguimiento. Localizando el segmento del colon afectado, de manera específica se diagnostica inercia colónica o no, o los trastornos de la misma defecación del recto. [26, 27, 28]
  6. El tránsito o fluoroscopia intestinal es opcional, sólo es por descartar otra patología y es una oportunidad para completar el proceso diagnóstico, y cobra especial relevancia en el seguimiento de enfermedades crónicas, en cáncer, pólipos, divertículos, estenosis, enfermedad de Crohn, etc. [29]
  7. El estudio de la defecografía con bario puede evaluar anomalías estructurales y funcionales en pacientes con estreñimiento crónico. En un estudio de 827 pacientes con estreñimiento crónico, sólo 16.7% tuvieron un resultado normal posterior a la defecografía, donde 74% tenían anomalías estructurales 61.4% o funcionales 12.6% de forma aislada, y otros 9,6% presentaban combinaciones de las dos. [30]
  8. La manometría de colon y anal permite conocer el tiempo de tránsito del colon y la motilidad, sensación y expulsión anorrectal, actualmente existen las modalidades de cápsula de motilidad inalámbrica, manometría de intestino delgado, manometría de colon, manometría anorrectal de alta resolución, prueba de expulsión de balón y prueba sensorial rectal. [31, 32, 33]
  9. La biopsia de recto de espesor total, incluye tanto el plexo nervioso submucoso como el mientérico para la evaluación histológica de la presencia de células ganglionares y fibras nerviosas hipertróficas; en un diagnóstico de certeza de la enfermedad de Hirschsprung. [34]

Una vez ya con un diagnóstico certero, específicamente por exclusión, se procede a un tratamiento, que va desde una simple orientación al paciente, que debe ser sumado a una capacitación masiva al personal galeno general/especialista, o hasta procedimientos quirúrgicos complejos de alta especialidad. [35, 36] Como el EC es tan frecuente, que se palia en la mayoría de las ocasiones con un llamado tratamiento o es en realidad, un abuso brutal de laxantes a un muy apremiado costo económico, así, como se convierte en un impacto negativo significativo en la calidad de vida del individuo. [37]

Entre los tratamientos del EC, se han documentado la eficacia de la terapia auricular, como parte de la acupuntura y la moxibustión tradicional. [38] Otra opción, es la eficacia y seguridad de la cápsula vibratoria en el tratamiento de pacientes con EC, ya que es una tecnología efectiva y prometedora, se continuará su estudio para evidenciar lograr evacuaciones espontáneas y completas. [39]

Hay una vasta información en la literatura médica internacional y nacional publicada en la materia, sin embargo, el enfoque principal es la inercia colónica, donde se ha evidenciado un tránsito colónico lento y se ha tratado con colectomía parcial, subtotal o total con un alto índice de eficacia en la curación de la enfermedad, como la colectomía subtotal con anastomosis ileosigmoidea, como el tratamiento más frecuente con un éxito del 95%. [40]

Se ha realizado como opción quirúrgica terapéutica para la inercia colónica la colectomía con anastomosis cecorrectal, con buenos resultados muy semejantes a la descrita previamente y sin diferencias en la morbilidad y efectividad; no obstante, los autores de este manuscrito no recomiendan dicha técnica por la obviedad de una isquemia natural o anatómica propia de este segmento (ciego), que causaría colitis isquémica, hemorragia digestiva baja, dehiscencia de anastomosis, perforaciones, fistulas etc. [41]

Por otra parte, se reporta, que se puede realizar de manera segura la colectomía subtotal laparoscópica con anastomosis cecorrectal. [42] El abuso de un manejo quirúrgico, sin un protocolo completo y correcto, puede llevar a una cirugía en etapas y excederse en su aplicabilidad y al final terminar tratando una diarrea crónica con loperamida. [43]

El diagnóstico de inercia colónica puede ser un desafío y existe una superposición sustancial con otros fenotipos clínicos de estreñimiento. Por lo que, es necesario descartar otras entidades de estreñimiento crónico primario y causas secundarias, los pacientes pueden responder bien a la intervención quirúrgica. [44]

Es un hecho que, en la actualidad, no existe un enfoque quirúrgico consensuado (donde las compañías o emporios farmacológicos no obtienen beneficios en la venta estrepitosa de medicamentos laxantes, catárticos o similares), comprobado o verificado específicamente para tratar el estreñimiento crónico por inercia colónica o tránsito lento. Donde la decisión quirúrgica preoperatoria con un protocolo completo y preciso, [45] hacen entonces un beneficio definitivo al paciente, es por ello, que no hay un fortalecimiento en investigación de la opción quirúrgica de su aplicabilidad de la enfermedad. [46, 47] La literatura médica es escasa y/o virtualmente anecdótica, comparativamente con el impacto que se dice del estreñimiento crónico a nivel mundial.

En México, la situación no es muy diferente y la poca evidencia de un manejo quirúrgico en el estreñimiento crónico por inercia colónica, la que hay es vaga, repetitiva o redundante. [48]

Conclusiones

El EC son de las muchas patologías con un gran modismo en cuanto a su tratamiento y esto se basa esencialmente y con una evidencia mínima, en los consensos por “expertos” (empirismo); haciendo a un lado la metodología científica, pilar de la esencia de una ciencia como materia en sí; erogando un resultado en el diagnóstico y/o tratamiento erróneo, tardío o hasta imputable, con una afección en la calidad de vida del paciente o hasta en su oportunidad de vivir.

La EC se debe de estudiar metodológicamente de manera puntual por ello se propone la logística de MDEE, para el diagnóstico de descarte obligatorio y detección oportuna de otras enfermedades.

La inercia colónica con un protocolo de estudio completo y un tratamiento quirúrgico bien planeado, hace la única opción de curación a la cirugía y evoca una satisfacción del paciente, objetivo de la praxis médica.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Anexos – Inercia colónica.pdf

Referencias

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