Método de implantación de válvula aórtica transcatéter vs. Cirugía convencional asociado a estenosis aórtica severa: Revisión sistemática

https://doi.org/10.58842/LRLF6467

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 6–Junio 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 6: 255.3

Autor principal (primer firmante): Edwin Anderson Ocampos Gómez

Fecha recepción: 16 de junio, 2023

Fecha aceptación: 20 de junio, 2023    

Ref.: Ocronos. 2023;6(6): 255.3

Autores

Edwin Anderson Ocampos Gómez 1

Benjamín Otoniel Holguín Acuña 1

María Daniela Carpio Toro 1

Fabricio Byron Guerrero Ortiz 1

Categoría profesional

1. Universidad Católica de Cuenca (Matriz)

Resumen

Introducción: La estenosis aórtica es una de las patologías estructurales cardíacas más frecuentes relacionadas con el envejecimiento y la calcificación, se presenta con frecuencia en personas de la tercera edad, con una prevalencia del 3-6% en pacientes > 65 años. Se observa un predominio en hombres, representando el 70.2%, mientras que en mujeres es del 29.8%.

Esta valvulopatía produce sintomatología de forma inicial como angina, síncope, lipotimias, soplo sistólico evidente en foco aórtico, y eventualmente conducir a insuficiencia cardíaca., lo cual condiciona su tratamiento y clasificación en grupos de riesgo quirúrgico.

Esto ha impulsado la investigación y desarrollo de nuevas técnicas mínimamente invasivas, como la implantación de válvula aórtica transcatéter (TAVR), que reemplazan a métodos más invasivos desactualizados comparándose con menores complicaciones y porcentaje de mortalidad a corto y largo plazo.

Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica de tipo sistemática dondese seleccionaron artículos publicados en inglés en diferentes bases de datos de interés científico como PubMed, Scopus y Web of Science, realizados en humanos durante los últimos 5 años, se tomaron publicaciones de tipo meta análisis, reportes de caso, ensayos clínicos aleatorizado, estudios comparativos y observacionales, los datos se expresarán en tablas simples para su análisis y revisión.

Objetivo: Evaluar los beneficios del método implantación de válvula aórtica transcatéter frente a cirugía convencional asociado a estenosis aórtica severa.

Resultados: Se encontró que la selección de pacientes por criterios como un «Logarithm of the European System for Cardiac Operative Risk Evaluation» (logEuroSCORE) < 20 %, un «Society of Thoracic Surgeons Risk Score» (STS SCORE) > 4% y la evaluación previa de la presencia de diabetes mellitus tipo 2, el índice de masa corporal (IMC) y la insuficiencia renal crónica dialítica son factores importantes para determinar el éxito de la TAVR o SAVR.

Conclusión: Se establece que no hay una clara superioridad entre ambas técnicas, sin embargo, la TAVR podría ser más beneficiosa en pacientes con un riesgo quirúrgico considerado intermedio o alto, mientras que la SAVR podría ser más apropiada para pacientes más jóvenes.

Palabras clave

Estenosis valvular aórtica, Efectividad, Selección de pacientes, Reemplazo valvular aórtico quirúrgico, Reemplazo valvular aórtico transcatéter.

Introducción

La estenosis aórtica representa una de las patologías valvulares más frecuentes e importantes a nivel mundial, caracterizándose por la oclusión parcial e insuficiencia en su apertura lo que dificulta mantener una buena perfusión sanguínea al resto del cuerpo (1).

Esta patología afecta principalmente a personas mayores de 65 años producto de la acumulación de lípidos, inflamación y calcificación dando como consecuencia una degeneración valvular producto del transcurso del tiempo y, en pocas ocasiones se atribuye a una cardiopatía de tipo congénita (2).

Durante el periodo asintomático, se produce una hipertrofia ventricular izquierda y aumento de la poscarga debido a la obstrucción del flujo sanguíneo que se genera producto de la estenosis de dicha válvula, relacionándose directamente con insuficiencia cardiaca en casos avanzados (2), una vez instaurada la patología y presentar los primeros síntomas como insuficiencia cardiaca, angina o sincope, a partir de este punto tiene una rápida evolución asociándose a 50% de mortalidad en los dos primeros años como consecuencia de insuficiencia cardiaca; además, suele presentarse de forma grave o severa en el 4% de los pacientes ≥ 75 años condicionados por longevidad (2,3).

Se considera estenosis aórtica severa (EAS) cuando el diámetro de la válvula aórtica es ≤ 1,0 cm2 junto a una presión valvular media ≥ 40 mmHg o a su vez, una velocidad aórtica máxima ≥ 4 m/s, considerándose indicación para reemplazo de la válvula aortica (4).

La principal medida terapéutica ante una estenosis aórtica severa sintomática, ha sido el reemplazo quirúrgico de la válvula aórtica (SAVR) presentando un alto grado de complicaciones y mortalidad en aquellos pacientes que eran considerados de muy alto riesgo quirúrgico (5).

Desde el año 2002 se implementó una nueva técnica mínimamente invasiva denominada reemplazo de válvula aórtica transcatéter (TAVR) que permite intervenir principalmente a pacientes clasificados de alto riesgo (6), logrando reducir el número de complicaciones a corto y largo plazo (7). Las principales indicaciones para realizar el procedimiento TAVR se respalda por estudios como PARTNER I, II, III, US CoreValve y FRANCE 2 que recomiendan realizarlo en pacientes con diagnóstico de estenosis aórtica severa y alto riesgo quirúrgico (8).

Para establecer en que grupo de riesgo quirúrgico se encuentran los pacientes que presentan estenosis aórtica severa se necesita determinar la probabilidad de mortalidad durante la intervención (9), utilizando el EuroSCORE II, se considera que los pacientes con una puntuación ≤ 20% o un puntaje de la Sociedad de Cirujanos Torácicos (STS) < 8% son candidatos que se benefician de la TAVR presentando menores complicaciones como fugas en el anillo de la válvula, menor sangrado intraoperatorio y menor probabilidad de accidente cerebrovascular (ACV), convirtiéndose en una opción viable en aquellos pacientes que no pueden ser intervenidos mediante SAVR (10,11).

Existen tres tipos de válvulas: mecánicas, biológicas y sin sutura. Las válvulas mecánicas están compuestas por diversas partes, como el anillo valvular, que están fabricadas con materiales resistentes como el titanio, estos materiales tienen la capacidad de resistir el desgaste causado por el alto flujo sanguíneo. Por otro lado, las hojas o discos de la válvula están hechos de materiales como la cerámica o el carbono pirolítico, los cuales se eligen por su durabilidad y capacidad para evitar el desgaste excesivo de la prótesis. Mientras que las válvulas biológicas pueden ser de origen porcino o bovino y están hechas de materiales menos trombogénicos.

Las válvulas sin sutura se colocan de forma mínimamente invasiva a través de una pequeña incisión en la piel, se utiliza una malla que se expande en el anillo aórtico nativo, esto permite reducir el tiempo de implantación, ya que no se requiere el uso de suturas para fijar la válvula en su lugar. (12). Se recomienda que los pacientes jóvenes < 65 años de edad y que no presenten contraindicaciones para anticoagulación, se podría realizar el reemplazo con válvulas mecánicas debido mayor a su durabilidad en comparación con las bioprotésicas (13).

Las principales complicaciones del procedimiento de TAVR y SAVR incluyen:

  1. Taponamiento cardíaco, que ocurre en un 4% de los casos y es una complicación común en los procedimientos cardíacos percutáneos;
  2. Accidente cerebrovascular, que puede ocurrir durante o después del procedimiento y se relaciona con un mayor riesgo de morbimortalidad;
  3. Sangrado mayor o complicaciones vasculares, que, aunque son poco frecuentes, pero pueden ocurrir;
  4. Insuficiencia renal aguda, la cual está asociada con un mayor riesgo de TAVR en comparación con SAVR;
  5. Fuga paravalvular, que ocurre en alrededor del 9% de los casos y puede requerir un procedimiento adicional para corregirlo;
  6. La necesidad de marcapasos permanente, que puede ser necesaria en algunos pacientes después del procedimiento (8,10,11).

Se han identificado algunas posibles limitaciones para la técnica de TAVR como se menciona variaciones anatómicas del anillo valvular, enfermedad arterial periférica grave y enfermedad pulmonar grave, como enfermedad obstructiva crónica (EPOC) o hipertensión pulmonar severa. Por otro lado, para SAVR, las limitaciones pueden incluir alto riesgo quirúrgico y comorbilidades graves, así como las patologías pulmonares mencionadas anteriormente.

Es necesario ser muy selectivo en la elección de los pacientes y estar alerta para detectar cualquier complicación que pueda surgir. Además, se necesita seguir investigando para comprender completamente los beneficios y riesgos de TAVR, y hay incertidumbre acerca de la durabilidad a largo plazo de las válvulas utilizadas en este procedimiento, y que todavía no se han publicado los resultados de los ensayos clínicos en pacientes de menor riesgo.

Objetivos

Objetivo general

Evaluar los beneficios del método implantación de válvula aórtica trasncatéter frente a cirugía convencional asociado a estenosis aórtica severa.

Objetivos específicos

  • Identificar los grupos de riesgo quirúrgico relacionados con las técnicas de reemplazo valvular.
  • Analizar la asociación del método de implantación de válvula aórtica transcatéter como tratamiento en estenosis aórtica severa.
  • Describir la relevancia actual de la cirugía convencional asociado a estenosis aórtica severa.

Métodos

Registro

Se realizó una revisión bibliográfica de tipo sistemática, con metodología según las directrices Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses (PRISMA) utilizada para revisiones sistemáticas.

 En la búsqueda se utilizó una terminología adecuada, mediante las palabras obtenidas de los Medical Subject Headings (MeSH) y de los Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Las palabras claves para la búsqueda fueron en inglés y se utilizó: “Aortic Valve Stenosis”, “Effectiveness”, “Patient Selection”, “Surgical Aortic Valve Replecement” y “Transcatheter Aortic Valve Replacement”. Los operadores boléanos que se empleó fueron AND y NOT.

Fuente de Información

Se realizó una revisión sistemática con búsquedas en las bases de datos de PubMed, Web of Science, Scopus desde enero del 2019 hasta abril del 2023, en inglés, de artículos que cumplan con criterios de inclusión para comparar la técnica de reemplazo transcatéter de válvula aórtica vs reemplazo quirúrgico de válvula aórtica en pacientes diagnosticados con estenosis aortica severa.

Búsqueda

La estrategia de búsqueda empleó tres ecuaciones. La ecuación 1: “aortic valve stenosis” AND “transcathter aortic valve replecement” AND “patient selection” AND “effectiveness”; la ecuación 2: “aortic valve stenosis” AND “surgical aortic valve replacement” AND “effectiveness” NOT “transcatheter aortic valve replacement”. Para cada ecuación se siguió las recomendaciones de PRISMA, realizando un flujograma que incluyó la identificación, cribado, selección e inclusión de las referencias (Fig. 1).

Criterios de inclusión y exclusión

Los criterios de inclusión fueron: meta análisis, estudios comparativos, observacionales, ensayos controlados aleatorizados y estudios clínicos que analicen la efectividad del reemplazo transcatéter de la válvula aortica y reemplazo quirúrgico de la válvula aortica en pacientes con diagnóstico de estenosis aortica severa. Se eligieron artículos publicados los últimos 5 años, desde enero del 2019 hasta abril de 2023, de texto completo, en inglés.

Los criterios de exclusión fueron: revisiones bibliográficas, revisiones sistemáticas, tesis de grado, cartas al editor, guías de práctica clínica., estudios realizados en animales.

Análisis y proceso de extracción de datos

Finalizada la búsqueda mediante de las dos ecuaciones, se obtuvieron artículos actualizados al concluir con la búsqueda, por medio de las dos ecuaciones, se obtuvieron los artículos escogidos y posterior a ello se eliminaron artículos duplicados y aquellos que no presentaban relevancia con el tema.

Ver tablas en Anexos – Método de implantación de válvula aórtica transcatéter vs. Cirugía convencional asociado a estenosis aórtica severa, al final del artículo

Resultados

Selección de estudios

Se realizó una revisión bibliográfica de tipo sistemática en diversas bases de datos y luego se efectuó la correspondiente selección para determinar los artículos que fueron incorporados en la revisión sistemática.

Para la selección, se verificó que los artículos fueran publicados en los últimos 5 años, estuvieran disponibles en texto completo en inglés, y se ajustaran a los criterios de inclusión establecidos en cuanto a su tipo de estudio.

Posteriormente, se seleccionaron por título y resumen, se eliminaron duplicados, escogiendo un total de 14 artículos como resultado de las dos ecuaciones de búsqueda establecidos en la metodología.

Características de los estudios

Los resultados expresados en la Tabla 1, destaca información acerca de la valoración previa del paciente e influencia de la misma en el desarrollo de complicaciones, mortalidad y efectividad relacionado con el reemplazo de la válvula aortica por catéter (14–19 .

En el estudio realizado por Imnazde G et al. (14) Se ha determinado que la evaluación utilizando la escala logEuroSCORE muestra que un valor superior al 20% se asocia con un riesgo elevado de complicaciones o mortalidad relacionadas con la intervención quirúrgica, mientras que un valor inferior al 20% indica un riesgo bajo de complicaciones o mortalidad en relación a la cirugía cardiaca, sin embargo, no se representa como única herramienta determinante en el momento de la elección de candidatos para TAVR. Esto se debe a que los pacientes que se encuentran dentro del puntaje <20% se obtienen excelentes resultados, pero no se asocia como un buen marcador de mortalidad a 1 año luego de la intervención.

En el estudio realizado por Kinnel M et al. (15) se demostró la importancia de la valoración del paciente previo a la intervención. La tomografía computarizada permite identificar variaciones anatómicas, como tortuosidades de la aorta abdominal que pueden condicionar el resultado del reemplazo valvular por catéter. El estudio realizado por Mennini F et al. (16) se concluye que al implementar válvulas tipo SAPIEN y SAPIEN 3 en pacientes añosos > 75 años con un bajo riesgo quirúrgico (valoración de STS <4%), se logra reducir las complicaciones a largo plazo como accidente cerebro vascular (ACV) o rehospitalización dentro 1 – 2 años.

En relación al estudio realizado por Rodigheiro J et al. (17) se evidenció que, al no considerar la valoración geriátrica integral en la selección de pacientes, se direcciona hacia peores resultados y genera conflicto al momento de optar por TAVR.

En el estudio hecho por Sergi D et al. (18) se concluyó que los pacientes con riesgo quirúrgico intermedio – alto, intervenidos mediante técnicas menos invasivas, presentan menos complicaciones en un periodo de 30 días después de la intervención, pero presentan resultados similares en el periodo de 1 año en comparación con los pacientes sometidos a SAVR.

En el estudio de Steeds R et al. (19) establece que para lograr limitar las complicaciones que conllevan este tipo de intervenciones, se puede lograr mediante la rápida accesibilidad de información acerca de los pacientes. Esto reducirá el tiempo de espera para realizar el procedimiento, lo que se traduce con mejores tasas de recuperación y supervivencia a corto y largo plazo.

Los resultados expresados en la Tabla 2 reflejan los hallazgos de varios estudios que investigan la correlación entre diferentes variables que pueden afectar la efectividad de la técnica de reemplazo quirúrgico de la válvula aortica (20–27). En el estudio realizado por Taleb Bendiab T et al. (20) se encontró que la edad es un factor importante en la puntuación final de las escalas de valoración de mortalidad, y que el EuroSCORE II es más útil para pronosticar la mortalidad en pacientes ancianos, mientras que el STS es más adecuado para pacientes jóvenes intervenidas con SAVR.

En otros tres estudios diferentes Forgie K et al. (21); Ram E et al. (25); Yamauchi T et al. (27), se concluyó que la presencia de comorbilidades como bajo y elevado IMC, la diabetes mellitus y pacientes sometidos a diálisis se asocian con un mayor riesgo de presentar complicaciones en el sitio de herida quirúrgica o hemorragias posquirúrgicas, lo que condiciona la supervivencia del paciente.

Además, dos estudios realizados por Kim D et al. (22) y Nordmeyer S et al. (24) destacan la importancia de evaluar la recuperación funcional de la válvula reemplazada para mejorar la eficiencia circulatoria, lo que puede llevar a resultados similares a largo plazo que los obtenidos con TAVR como tratamiento de la estenosis aortica severa. En el estudio realizado por Jovanovic et al. (23) concluyó que el reemplazo quirúrgico y la intervención por catéter son igualmente eficaces en términos de complicaciones y mortalidad en un periodo de 30 días. Por último, el estudio realizado por Virtanen M et al. (26) demostró que no hay diferencias significativas en las complicaciones posquirúrgicas y mortalidad a corto y mediano plazo entre las técnicas utilizadas en pacientes que tienen bajo riesgo quirúrgico.

Finalmente, en la Tabla 3 se muestran los 14 artículos seleccionados que se buscaron en la SJR, de los cuales 7 están en el cuartil 1, 6 en el cuartil 2 y 1 en el cuartil 3, los detalles de cada artículo incluyen el año de publicación entre 2019 al 2023 y nombre de la revista correspondiente.

Ver tablas en Anexos – Método de implantación de válvula aórtica transcatéter vs. Cirugía convencional asociado a estenosis aórtica severa, al final del artículo

Discusión

El principal tratamiento para los pacientes mayoritariamente de la tercera edad con diagnóstico de estenosis aórtica severa ha sido SAVR, respaldado por amplia evidencia científica, sin embargo, con la finalidad de reducir el número de complicaciones a corto y largo plazo, se ha implementado el uso de nuevas técnicas mínimamente invasivas como TAVR en pacientes de alto riesgo quirúrgico, dado los resultados positivos en estos pacientes se busca ampliar su uso hacia pacientes más jóvenes <70 años de intermedio y bajo riesgo (18).

En la práctica clínica, es de vital importancia considerar las variables que presentan los pacientes como edad, sexo, presencia o ausencia de comorbilidades que influyen en la recuperación de la funcionalidad de la estructura anatómica aumentando la supervivencia o por el contrario; el incremento de la mortalidad, comprometiendo la efectividad del tipo de abordaje que se decida realizar al paciente (24,26).

La recuperación de la función de la válvula aórtica fue exitosa en el 37,9% de los pacientes sometidos a SAVR. Hubo pocos resultados desfavorables o muy desfavorables. Esto implica que hubo una mejora significativa en la función de la válvula después del procedimiento, lo cual es beneficioso para los adultos mayores frágiles, ya que contribuye a reducir la morbimortalidad asociadas a su condición. (22).

El paciente con diagnóstico de estenosis aórtica severa previo a cualquier tipo de intervención sea TAVR o SAVR debe someterse a diversos exámenes complementarios como electrocardiograma, ecocardiograma importante para determinar la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI), angiografía coronaria, tomografía computarizada y resonancia magnética cardiovascular, con la finalidad de orientar hacia una de las técnicas y evaluar el grado de compromiso de la válvula aortica que repercute en el estado general del paciente (14,15,17,20–22,24).

Imnadze G et al. (14) determinó que los pacientes que reciben tratamiento mediante la técnica TAVI y tienen una puntuación de logEuroSCORE < 20% tienen menor probabilidad de presentar complicaciones vasculares y Fibrilación Auricular (FA), considerados principales factores responsables del aumento de complicaciones como ACV incapacitante e incremento de la mortalidad.

En la clasificación y selección de los pacientes se implementan escalas de valoración del riesgo quirúrgico y mortalidad como logEuroSCORE en paciente con un porcentaje >20% aumenta las probabilidades de morbimortalidad (14), de manera similar, se ha encontrado una fuerte asociación entre un EuroSCORE II (>2,5) elevado y una alta mortalidad en pacientes menores de 65 años. Del mismo modo, un SCORE STS (>4%) alto está asociado con una mayor mortalidad en pacientes de edad avanzada >75 años (20).

En pacientes añosos > 75 años con bajo, intermedio o alto riesgo quirúrgico, se recomienda evitar el SAVR cuando presentan un valor de logEuroSCORE > 20%, y optar por TAVR. Además, la presencia de fibrilación auricular, insuficiencia renal, valoración de clase funcional NYHA III/IV, enfermedad de arterias coronarias y variaciones anatómicas como la presencia de tortuosidades de la arteria aorta aumenta 2.7 veces más las posibilidades de generar complicaciones e incrementar la mortalidad a largo plazo (14,15). Se destaca la importancia de mantener una FEVI normal (50-70%) o preservada (>70%) como factor protector, y de controlar la FA para reducir el riesgo de accidente cerebrovascular (19).

Para determinar probabilidad de supervivencia o mortalidad se necesita de una evaluación multimodal, que no se base únicamente en las puntuaciones de riesgo quirúrgico, ya que están sujetas a variabilidad, la integración de la valoración geriátrica integral permite una mayor precisión de la misma especialmente en pacientes ancianos que pueden presentar fragilidad y peores resultados en comparación con grupos jóvenes (16,19,20).

En la técnica TAVR se pueden utilizar diversas prótesis valvulares, como CoreValve, Evolut R, SAPIEN 3 y SAPIEN XT. Por otro lado, en la técnica SAVR se emplean prótesis como Edwwars, MitroFlow y Bicarbon. Estos procedimientos se realizan bajo anestesia regional con una leve sedación o bajo anestesia general; se encontró superioridad de la válvula SAPIEN 3, esta válvula se caracteriza por su marco de metal expandible que facilita su colocación en el anillo valvular nativo. En su centro, cuenta con una bioprótesis de válvula porcina que sustituye la función de la válvula aórtica nativa. Además, incorpora tejido pericárdico bovino, lo cual favorece un sellado óptimo y ayuda a prevenir el sangrado durante la colocación de la prótesis en comparación con otras prótesis (15,20).

Meninni F et al. (16) recomienda TAVR en pacientes con EAS de bajo riesgo quirúrgico o pacientes ≤ 75 años, considerando parámetros como la esperanza de vida, la variabilidad anatómica y la edad. Además, TAVR con SAPIEN 3 ofrece un menor riesgo de infección, menos complicaciones y estancias hospitalarias más cortas. También ofrece un impacto reducido en los aspectos organizativos y de recursos en comparación con el SAVR, al mismo tiempo que mejora la calidad de vida de los pacientes.

Según Taleb Bendiab T et al. (20) y Jovanovic M et al. (23) el método SAVR en pacientes de edad avanzada o jóvenes con alto y bajo riesgo quirúrgico se implementan válvulas bioprotésicas de tipo Edwards, MitroFlow o mecánicas Bicarbon, las más frecuentes y con mejores resultados en relación a las complicaciones y menor porcentaje de mortalidad son para el primer grupo de prótesis, evidenciándose una variación 0.1% frente a 5.2% respectivamente; cabe destacar que la variable edad condiciona el resultado de dichas prótesis al presentar incremento de mortalidad hospitalaria en el grupo de edad avanzada que en el joven con un porcentaje de 6,6% frente a 2,8% respectivamente dando un valor significativo de P=0,014.

Luego de la intervención por TAVR se presentaron complicaciones frecuentes como ACV, derrame pericárdico, hemorragias masivas, lesión renal aguda, colocación de marcapasos por bloqueos atrioventriculares avanzados; por otro lado, se presentan complicaciones menos frecuentes como reintervenciones por compromiso vascular (disección de la aorta abdominal), disfunción en la relación prótesis – paciente, no se puede establecer un porcentaje exacto acerca de la incidencia de dichas manifestaciones (15,18). A diferencia de SAVR, el 49,3% de los pacientes presenta ACV, IAM, infecciones del sitio de la herida y reintervenciones (22).

En los estudios realizados Kinnel M et al. (15), Ram E et al. (25) y Yamauchi T et al. (27) coincidieron que la presencia de comorbilidades como la diabetes mellitus que reciben tratamiento hospitalario con insulina; variación en el IMC sea bajo peso u obesidad mórbida; insuficiencia renal con necesidad de terapia dialítica junto al factor edad, influye en la presencia de complicaciones como infección del sitio quirúrgico, hemorragias masivas que condicionan el aumento de la mortalidad.

A diferencia del estudio realizado por Forgie K et al. (21) que demuestra que aquellos pacientes obesos y con obesidad mórbida no representan una variabilidad en la mortalidad a corto y largo plazo en comparación con una población de peso normal, caso contrario, los pacientes con bajo peso al momento de la intervención se asocian negativamente a complicaciones de todas las causas aumentando su mortalidad en un periodo ≥ 1 año.

En las dos técnicas no se evidenció variación significativa en la mortalidad durante un periodo corto de 30 días, pero se encontró evidencia acerca de la influencia de factores como la edad, presencia o ausencia comorbilidades, tipo de válvula y acceso para las diferentes intervenciones (18,20).

En los estudios realizados por Imnadze G et al. (14) y Rodrigheiro J et al. (17) demuestran que el porcentaje de mortalidad por todas las causas en el periodo antes mencionado se aproxima cerca del 3,5% para TAVR, coincidiendo estrechamente con los resultados obtenidos por Virtanen M et al. (26) durante dicho periodo de tiempo, obteniendo 1.2% para la técnica TAVR y 2.0% para SAVR. A diferencia del estudio propuesto por Sergi D et al. (18) que demostró una variación significativa (p = 0,03) relacionado a mortalidad para TAVR a comparación de SAVR. En el periodo de un año no se encuentra un resultado significativo que respalde la superioridad entre una u otra técnica, ambas presentan resultados positivos en la recuperación del paciente (18).

 Nuevos estudios como el realizado por Steeds R et al. (19) mencionan que la oportuna atención, accesibilidad de la información acerca del diagnóstico de estenosis aórtica severa e implementación de centros especializados en válvulas cardiacas reducirá el tiempo de espera para la intervención, número y frecuencia de complicaciones y mortalidad, representando en el futuro un aumento considerable del uso de la técnica TAVR frente a SAVR.

Conclusiones

La efectividad de TAVR y SAVR es excelente al comparar sus resultados en pacientes jóvenes (≤ 70 años) y en pacientes mayores (≥ 75 años) con bajo, intermedio y alto riesgo quirúrgico en un periodo a largo plazo, reflejado en los bajos porcentajes de mortalidad en estos grupos de pacientes.

Sin embargo, valoraciones de escalas de la mortalidad como EuroSCORE o STS condicionan la selección del tipo de técnica y de los pacientes y, así como la edad, tipo de abordaje quirúrgico y prótesis valvular, presencia de comorbilidades como diabetes mellitus tipo 2 (DM2), variación del índice de masa corporal (IMC) y la necesidad de diálisis comprometen los resultados entre dichas técnicas, aunque dicha diferencia presentada en un periodo corto de 30 días luego de la intervención no fue estadísticamente significativa.

Se define que no existe una superioridad significativa entre una técnica a otra, pero TAVR puede ser más efectiva en pacientes con riesgo quirúrgico intermedio a alto, mientras que la SAVR puede ser más adecuada para pacientes más jóvenes.

Anexos – Método de implantación de válvula aórtica transcatéter vs. Cirugía convencional asociado a estenosis aórtica severa.pdf

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