Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 4–Abril 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 4: 870
Autor principal (primer firmante): Maria Aranguren Sesma
Fecha recepción: 31/03/2024
Fecha aceptación: 28/04/2024
Ref.: Ocronos. 2024;7(4): 870
https://doi.org/10.58842/CSCG7184
Autores:
María Aranguren Sesma
María del Pilar Pérez Ruda
Laura Casas Baquedano
María Goñi Iribar
Raquel Royo Vergara
María Salvatierra Salvatierra
Categoría profesional:
Enfermera
Resumen
El ictus o enfermedad cerebrovascular es una de las primeras causas de mortalidad en el mundo occidental, siendo la primera causa de incapacidad y de coste económico sanitario, repercutiendo a nivel familiar, profesional, laboral y social. Constituye un importante problema de salud pública en nuestro medio.
La correcta formación de los profesionales sanitarios en este tipo de patologías es necesaria para llevar a cabo un trabajo de forma multidisciplinar. Además, es importante una adecuada educación sanitaria. Así como implantar medidas de prevención que actúen directamente sobre los factores de riesgo modificables. El uso de protocolos de diagnóstico y tratamientos ayuda a la disminución de la mortalidad, morbilidad y dependencia funcional de los pacientes con Ictus.
Palabras clave:
Ictus, enfermedad cerebrovascular, infarto cerebral cuidados de Enfermería.
Introducción
El ictus o infarto cerebral es un tipo de la enfermedad cerebrovascular que tiene afectación en los vasos del sistema nervioso central. Se produce cuando a causa de una rotura u oclusión de un vaso sanguíneo, se reduce el flujo de sangre al cerebro, lo que provoca que las células no reciban el oxígeno necesario y dejen de funcionar correctamente.
Se trata de una patología cerebrovascular que afecta a los vasos del sistema nervioso central, ya sea rompiéndose, dando lugar a un ictus hemorrágico, u ocluyéndolos, apareciendo así un ictus isquémico.
La Organización Mundial de la Salud estima que ocurren 20,5 millones de ICTUS anuales en todo el mundo, y 5,5 millones son fatales. 8 El comportamiento epidemiológico en Cuba es similar al de la mayoría de los países industrializados. Ocasionan alrededor del 10% de las muertes, además, es la principal causa de incapacidad a largo plazo en el adulto, lo que supone un enorme coste económico
En los países desarrollados la enfermedad vascular constituye una de las principales causas de mortalidad, superada tan solo por las patologías cardíacas de tipo isquémico y el cáncer. En España concretamente es la segunda causa de mortalidad.
Además, es la principal causa de incapacidad o invalidez en el adulto, se estima que cerca de un 60% de los afectados precisa ayuda para las actividades de la vida diaria a las dos semanas del evento, con los elevados gastos sanitarios que esto conlleva.
Estos datos ponen de manifiesto la necesidad de realizar, en la población general, una adecuada educación para la salud, especialmente en aquellos factores de riesgo que pueden ser modificados, además de instruir sobre los principales síntomas y cómo debe actuarse cuando ocurran. Es necesario además reforzar las medidas de prevención tanto primaria como secundaria
Los ictus se clasifican por ictus isquémico e ictus hemorrágico. El isquémico que se relaciona con la falta de aporte sanguíneo a una zona determinada del parénquima encefálico. Se estima que el 85% de los ictus que se producen son de este tipo. El ictus hemorrágico se produce por la rotura de los vasos sanguíneos cerebrales que producen una extravasación de la sangre fuera del lecho vascular. Este tipo de ictus se produce el 15% restante de las veces, es más frecuente en menos de 40 años y en la raza negra y asiática 3.
También se puede clasificar según la duración.
La enfermedad cerebrovascular isquémica transitoria o AIT, cuando la recuperación neurológica ocurre dentro de las primeras 24 horas. En cambio, el infarto cerebral con lesión definitiva del parénquima cerebral.
Los factores de riesgo que afectan a este tipo de enfermedades cerebrovasculares se dividen por la no modificables y las modificables.
Los no modificables son la edad. La edad avanzada constituye el factor de riesgo más importante. Esto se debe a que la probabilidad de sufrir un accidente isquémico se duplica/triplica a partir de los 50 años y aumenta aún más conforme pasamos de década. Aun así, la mortalidad es mayor en pacientes jóvenes. La genética es otro de los factores de riesgo no modificables.
Existe mayor probabilidad de padecer un ictus cuando familiares cercanos lo han padecido o el propio paciente lo ha sufrido en alguna ocasión. Otro factor de riesgo es el sexo. Aunque la probabilidad de padecer un ictus es mayor en el sexo masculino, la mortalidad tras el mismo es mayor en el sexo femenino por último estaría la raza, más frecuente en raza negra.
Por otro lado, tenemos los factores de riesgo modificables, tiene especial importancia porque son sobre los que podemos actuar los profesionales sanitarios mediante una adecuada educación para la salud y el uso de la prevención. En ellos entra la hipertensión arterial (se trata del factor de riesgo más importante.
Mantener unas cifras tensionales adecuadas se ha relacionado tanto con una adecuada prevención primaria como con la disminución de posibles recidivas) Diabetes Mellitus, especialmente aquella que no está bien controlada), hipercolesterolemia, hábitos tóxicos como el alcohol y el tabaco, Obesidad, uso de tratamientos anticonceptivos hormonales, cardiopatías (entre las que destaca la fibrilación auricular) y sedentarismo.
Objetivos
- Identificar las necesidades de salud del paciente con Ictus y establecer los planes más adecuados para resolver las necesidades identificadas en los pacientes con Ictus.
- Proporcionar un conjunto de protocolos actualizados y basados en la evidencia disponible para el manejo del ictus.
Metodología
Se ha realizado una revisión bibliográfica en las diferentes bases de datos como PubMed, Scielo y Cinahl. Además, se han utilizado las palabras clave que se han detallado anteriormente, accidente cerebrovascular, infarto cerebral, ictus y cuidados de Enfermería.
Resultados
Los cuidados de Enfermería en un paciente que ha sufrido un ictus deben suplir aquellas necesidades básicas de la vida diaria (comer, ducharse, vestirse…) que el paciente no puede realizar por sí mismo debido a las secuelas consecuentes de este tiempo de afectaciones. Estos cuidados se realizan dependiendo del grado de incapacidad que presente el paciente, intentando que su colaboración sea la máxima posible.
También es necesario tratar de paliar los posibles problemas de comunicación. Para ello pueden llevarse a cabo varias estrategias de escucha activa como establecer contacto ocular directo, hablarle lentamente utilizando un lenguaje sencillo y claro, utilizando preguntas dicotómicas. No elevar la voz si no es necesario porque el paciente presenta un trastorno auditivo.
Valorar la existencia de una alteración de la deglución ya que se trata de una complicación común tras sufrir una enfermedad cerebrovascular. Antes de iniciar la tolerancia oral debe comprobarse que exista reflejo facial, faríngeo y nauseoso. Es aconsejable realizar el test MECV-V para valorar la necesidad de uso de espesantes.
Las ingestas deben realizarse en posición de Fowler alta con el cuello ligeramente flexionado. Se introducirán pequeñas cantidades de comida en cada bocado, deben situarse los alimentos en el lado de la boca que no esté afectado. Tras la ingesta comprobar que no queden restos en la cavidad oral, en el caso de que existiesen es importante retirarlos.
Es importante tener un control de las constantes como la tensión arterial, frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno, temperatura, glucemias periódicas. Ha sido evidenciado que un control temprano de la glucemia y la temperatura es beneficioso para el paciente. La fiebre, hipertensión e hiperglucemia tendrían consecuencias negativas 7.
Además de la valoración del nivel de conciencia. La realización de pruebas complementarias es necesario para el control y vigilancia del paciente. Esto implica la realización de analíticas de sangre (hemograma completo, función renal, coagulación, bioquímica con electrolitos, concentraciones de alcohol y otras pruebas toxicológicas), realización de electrocardiograma, radiografía de tórax, TAC craneal, Doppler de troncos supraaórticos y transcraneal, esta medida solo en un ictus isquémico, resonancia magnética, ecocardiograma, arteriografía, punción lumbar para el posterior análisis de líquido cefalorraquídeo.
Discusión
Los cuidados de Enfermería son imprescindibles y tienen que estar individualizados. Pero por ello debe haber protocolos para prestar cuidados de óptima calidad al individuo, familia y comunidad, y que sin una sistematización del trabajo difícilmente se puede lograr.
Los principales problemas de Enfermería se encuentran en la poca comunicación que se establece con pacientes, familiares y el resto del grupo de trabajo. El logro de los objetivos está determinado por el intercambio y el empleo de la comunicación, los enfermeros pueden hacer una buena valoración, llegar a un diagnóstico precoz y brindar una buena atención de Enfermería.
Hay necesidad de perfeccionar el modo de actuación de Enfermería es no solo para ayudar al enfermo a mejorar su salud, sino también para compartir criterios comunes y establecer un pensamiento lógico que posibilite brindar atención óptima de Enfermería como parte indispensable de un equipo de trabajo de salud, donde sean válidas sus decisiones basadas en un pensamiento científico.
Conclusiones
Los pacientes que han sufrido una enfermedad cerebrovascular son pacientes que tienen muchas complicaciones por lo que es importante que haya protocolos de diagnóstico y cuidados de Enfermería para detectar la enfermedad cuanto antes y poner solución. Además de que son pacientes que pueden empeorar muy rápido por lo que es importante una vigilancia exhaustiva y una valoración neurología por parte de Enfermería. Estos cuidados deberían estar protocolizados.
Además, es importante hacer hincapié en la prevención de este tipo de enfermedades porque como se ha visto, aumenta mucho la incidencia teniendo en cuanta diferentes factores de riesgo. Actuar sobre estos factores de riesgo ayudaría a reducir la incidencia de estas enfermedades.
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