Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 7–Julio 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 7: 1084
Autor principal (primer firmante): Lidia Abril López
Fecha recepción: 02/07/2026
Fecha aceptación: 29/07/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(7): 1084
https://doi.org/10.58842/AKXA1045
Autores:
Lidia Abril López 1,3, Andrea Catalán Redón 4, Valentín Ruiz Almenara 2, Carolina Pastor Sanz 3, Belén Redón Jordán 3,5, Carlos Hernández Ávila 2.
Categoría profesional:
1 Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud.
2 Medicina Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud.
3 Enfermería. Servicio Aragonés de Salud.
4 Medicina Interna. Servicio Aragonés de Salud.
5 Dietista-Nutricionista.
Resumen
La salud mental constituye una prioridad sanitaria creciente y requiere abordajes interdisciplinares que integren dimensiones biológicas, psicológicas y sociales. La fisioterapia, tradicionalmente asociada al tratamiento de alteraciones musculoesqueléticas, neurológicas o respiratorias, posee también un papel relevante en el ámbito de la salud mental. Las personas con trastornos mentales pueden presentar dolor crónico, fatiga, sedentarismo, alteraciones de la imagen corporal, pérdida de condición física, trastornos del sueño, síntomas somáticos, limitación funcional y mayor riesgo cardiometabólico. A su vez, pacientes atendidos en fisioterapia por patologías físicas pueden presentar ansiedad, depresión, miedo al movimiento, estrés, baja adherencia terapéutica y peor calidad de vida.
Esta revisión bibliográfica tiene como objetivo analizar la evidencia disponible sobre la relación entre fisioterapia y salud mental, justificar la necesidad de integrar la fisioterapia en equipos interdisciplinares y señalar la importancia de continuar investigando en este campo. La literatura muestra que la fisioterapia puede contribuir mediante ejercicio terapéutico, actividad física supervisada, educación en dolor, conciencia corporal, relajación, respiración, abordaje biopsicosocial y estrategias de activación conductual. Sin embargo, persisten limitaciones relacionadas con la heterogeneidad de intervenciones, la falta de protocolos estandarizados, la escasa formación específica y la necesidad de estudios de mayor calidad metodológica. Se concluye que la fisioterapia en salud mental es necesaria, pertinente y complementaria al abordaje psicológico, médico y social, pero requiere mayor reconocimiento institucional, formación específica e investigación aplicada.
Palabras clave:
Fisioterapia; salud mental; ejercicio terapéutico; actividad física; dolor crónico; rehabilitación; abordaje biopsicosocial.
Introducción
La salud mental es un componente esencial de la salud global y no puede entenderse separada del cuerpo, la funcionalidad y la participación social. Los trastornos mentales se asocian con limitaciones en la vida diaria, peor calidad de vida, menor actividad física, mayor sedentarismo y aumento de comorbilidades físicas ³,⁴,⁶. De forma paralela, muchas personas con enfermedades físicas crónicas presentan síntomas de ansiedad, depresión, estrés, insomnio o miedo al movimiento, lo que dificulta la recuperación funcional, la adherencia al tratamiento y la participación social ⁵,⁷,⁸.
La fisioterapia en salud mental se ha desarrollado como un área específica dentro de la profesión. La International Organisation of Physiotherapy in Mental Health, reconocida como grupo especializado dentro de World Physiotherapy, representa a fisioterapeutas que trabajan en el ámbito de la psiquiatría y la salud mental ¹. Este reconocimiento internacional muestra que la intervención fisioterápica no se limita al tratamiento del aparato locomotor, sino que puede contribuir a la atención integral de personas con malestar psíquico, trastornos mentales o síntomas físicos asociados a procesos psicológicos ¹,².
Una revisión de alcance publicada en 2022 señaló que la fisioterapia se relaciona con la salud mental en múltiples diagnósticos, poblaciones e intervenciones, aunque la evidencia disponible todavía es reducida y heterogénea ². Esta relación se observa tanto en servicios de salud mental como en fisioterapia musculoesquelética, dolor crónico, neurología, Atención Primaria y rehabilitación comunitaria ²,³,⁸. En este sentido, la fisioterapia puede intervenir sobre variables físicas y funcionales que influyen directamente en el bienestar psicológico, como movilidad, dolor, condición física, respiración, postura, fatiga, sueño y autonomía ³,⁴,⁶.
Además, los fisioterapeutas utilizan cada vez más intervenciones con componentes de salud mental en pacientes con enfermedades crónicas, incluyendo educación, estrategias de afrontamiento, actividad física, relajación, exposición gradual y técnicas derivadas del enfoque biopsicosocial ³,⁷. Por tanto, la fisioterapia puede actuar como disciplina puente entre el cuerpo y la mente, especialmente en pacientes en los que el síntoma físico y el malestar emocional se retroalimentan ²,⁵,⁸.
Objetivos
Objetivo general
Analizar la evidencia disponible sobre fisioterapia y salud mental para justificar la necesidad de integrar la fisioterapia en el abordaje interdisciplinar de los problemas de salud mental y destacar la importancia de continuar investigando en este ámbito.
Objetivos específicos
- Describir el papel potencial de la fisioterapia en el cuidado de personas con problemas de salud mental.
- Identificar las principales intervenciones fisioterápicas relacionadas con la mejora del bienestar psicológico.
- Analizar la relación entre actividad física, ejercicio terapéutico, dolor crónico y salud mental.
- Señalar las limitaciones actuales de la evidencia científica.
- Justificar la necesidad de mayor formación, reconocimiento profesional e investigación sobre fisioterapia en salud mental.
Metodología
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa de la literatura científica reciente sobre fisioterapia y salud mental. Se consultaron artículos de revisión, revisiones de alcance, revisiones sistemáticas, metaanálisis, guías clínicas y documentos de organismos profesionales relacionados con fisioterapia, salud mental, actividad física, dolor crónico y abordaje biopsicosocial.
Los criterios de inclusión fueron:
- Publicaciones centradas en fisioterapia y salud mental
- Ejercicio físico en síntomas depresivos o ansiosos
- Intervenciones fisioterápicas con componentes psicológicos
- Formación en salud mental para fisioterapeutas y barreras para aplicar enfoques biopsicosociales
Se priorizaron publicaciones recientes por su actualidad y aplicabilidad clínica.
Los criterios de exclusión fueron: documentos sin relación directa con fisioterapia, actividad física terapéutica, rehabilitación, dolor crónico, abordaje biopsicosocial o salud mental.
La información se organizó en cuatro áreas:
- Asistencial de la fisioterapia en salud mental
- Intervenciones fisioterápicas con impacto psicológico
- Papel del ejercicio y la actividad física
- Necesidades de formación e investigación
Resultados
Necesidad de integrar fisioterapia y salud mental
La evidencia revisada muestra que la fisioterapia y la salud mental se encuentran relacionadas en numerosos contextos asistenciales ¹,². Las personas con trastornos mentales pueden presentar síntomas físicos persistentes, desacondicionamiento, dolor, alteraciones respiratorias, fatiga, problemas posturales, inactividad y deterioro funcional ²-⁴. Al mismo tiempo, los pacientes que acuden a fisioterapia por dolor crónico, lesiones musculoesqueléticas o enfermedades neurológicas pueden presentar ansiedad, depresión, miedo al movimiento, baja autoeficacia y conductas de evitación ⁵,⁷,⁸.
La existencia de un grupo internacional específico de fisioterapia en salud mental respalda que este ámbito no es una intervención aislada, sino una línea reconocida dentro de la profesión ¹. Además, la revisión de Heywood et al. describe que la fisioterapia se aplica en distintas condiciones de salud mental y mediante diversas intervenciones, aunque concluye que la base científica sigue siendo pequeña y en crecimiento ². Esto justifica una doble necesidad: incorporar la fisioterapia en los equipos de salud mental y aumentar la producción científica en este campo ¹,²,⁹,¹⁰.
Intervenciones fisioterápicas aplicables en salud mental
Las intervenciones utilizadas por fisioterapeutas en personas con enfermedades crónicas y necesidades de salud mental incluyen ejercicio terapéutico, educación, estrategias de afrontamiento, relajación, respiración, conciencia corporal, exposición gradual al movimiento y técnicas orientadas a reducir discapacidad ³,⁷. Estas intervenciones no sustituyen al tratamiento psicológico o psiquiátrico, pero pueden complementarlo al actuar sobre el cuerpo, la funcionalidad, la autonomía y la participación social ²,³,⁶.
La fisioterapia también puede contribuir a mejorar la percepción corporal y la relación de la persona con el movimiento. En pacientes con ansiedad, depresión, trauma, dolor persistente o trastornos psicosomáticos, el cuerpo puede vivirse como una fuente de amenaza o malestar ⁴,⁵,⁷. En estos casos, el fisioterapeuta puede trabajar desde la seguridad, la progresión gradual, la regulación respiratoria y la recuperación de experiencias corporales positivas ³,⁶,⁷.
Actividad física, ejercicio y síntomas psicológicos
La actividad física y el ejercicio terapéutico son herramientas especialmente relevantes para la salud mental ⁴-⁶. Una revisión sistemática de revisiones publicada en 2023 concluyó que la actividad física resulta beneficiosa para mejorar síntomas de depresión, ansiedad y malestar psicológico en población adulta, incluyendo personas con trastornos mentales diagnosticados y personas con enfermedades crónicas⁴. Estos resultados respaldan que la promoción del movimiento debe formar parte de las estrategias de atención en salud mental ³,⁴,⁶.
En depresión, la evidencia reciente también es consistente. Un metaanálisis en red publicado en 2024 mostró que el ejercicio es una intervención eficaz para la depresión, con beneficios observados en modalidades como caminar, correr, yoga y entrenamiento de fuerza⁵. Estos hallazgos son relevantes para la fisioterapia porque el fisioterapeuta es un profesional capacitado para valorar la condición física, adaptar el ejercicio, graduar la carga, prevenir lesiones y mejorar la adherencia ³,⁵,⁶.
Las guías clínicas sobre intervenciones basadas en estilo de vida para trastornos depresivos también incluyen la actividad física, el sueño, la alimentación, el apoyo social y la reducción del sedentarismo como dominios relevantes para el abordaje integral de la salud mental⁶. Desde esta perspectiva, la fisioterapia puede integrarse en programas multidisciplinares de activación, recuperación funcional y promoción de hábitos saludables ³,⁴,⁶.
El dolor crónico constituye uno de los ámbitos donde más claramente se observa la relación entre fisioterapia y salud mental ⁷,⁸. El dolor persistente se asocia con miedo al movimiento, hipervigilancia corporal, catastrofismo, ansiedad, depresión, insomnio y pérdida de participación social ⁵,⁷,⁸. La práctica fisioterápica actual tiende a incorporar modelos biopsicosociales y estrategias psicológicamente informadas ⁷,⁸.
La fisioterapia psicológicamente informada integra educación, movimiento, exposición gradual, establecimiento de objetivos y estrategias conductuales para reducir discapacidad relacionada con el dolor⁷. Este enfoque permite que el fisioterapeuta no se limite a tratar tejidos o estructuras anatómicas, sino que considere creencias, emociones, conductas, contexto social y expectativas del paciente⁷,⁸.
Sin embargo, una revisión sobre fisioterapia en dolor musculoesquelético crónico señaló barreras importantes para aplicar el enfoque biopsicosocial, como falta de tiempo, formación insuficiente, presión asistencial, modelos biomédicos arraigados y dificultades para integrar herramientas psicológicas en la práctica diaria 8. Esto demuestra que la necesidad de fisioterapia en salud mental debe acompañarse de formación específica, apoyo institucional y cambios organizativos ⁸-¹⁰.
Formación de fisioterapeutas en salud mental
Una de las principales limitaciones identificadas en la literatura es la formación insuficiente de los fisioterapeutas en salud mental ⁹,¹⁰. Una revisión de alcance sobre educación en salud mental para fisioterapeutas señaló la necesidad de integrar contenidos de salud mental en los programas formativos, incluyendo conocimientos, actitudes, habilidades de comunicación y comprensión del abordaje interdisciplinar⁹. Esta formación resulta fundamental para que el profesional pueda identificar signos de malestar psicológico, adaptar su intervención y derivar adecuadamente cuando sea necesario ⁹,¹⁰.
Un estudio reciente sobre conocimientos y actitudes de fisioterapeutas hacia su papel en pacientes con trastornos mentales mostró que existen carencias formativas y necesidad de mejorar la preparación profesional ¹°. Este dato refuerza la importancia de no considerar la salud mental como un aspecto ajeno a la fisioterapia, sino como una competencia transversal en la atención a personas con dolor, discapacidad, enfermedad crónica o limitación funcional ²,³,⁹,¹⁰.
Discusión
La revisión realizada permite afirmar que la fisioterapia en salud mental es necesaria por varias razones ¹,². En primer lugar, la salud mental y la salud física están estrechamente relacionadas. Las personas con problemas de salud mental presentan con frecuencia alteraciones físicas, sedentarismo, dolor, fatiga y menor capacidad funcional ²-⁴. A su vez, las personas con patologías físicas crónicas pueden desarrollar ansiedad, depresión, miedo al movimiento o baja adherencia, factores que influyen en la evolución clínica ⁵,⁷,⁸.
En segundo lugar, la fisioterapia dispone de herramientas terapéuticas con potencial impacto sobre la salud mental ³-⁶. El ejercicio terapéutico, la actividad física supervisada, la educación en dolor, la relajación, la respiración, la conciencia corporal y la exposición gradual al movimiento pueden mejorar la funcionalidad, la autoeficacia, el sueño, la percepción corporal y la participación social ³,⁶,⁷. Estas intervenciones son especialmente útiles cuando se aplican dentro de un equipo interdisciplinar y con objetivos coordinados ¹-³.
En tercer lugar, la evidencia sobre actividad física y ejercicio en salud mental es cada vez más sólida ⁴-⁶. Las revisiones recientes muestran efectos positivos sobre síntomas depresivos, ansiosos y malestar psicológico ⁴,⁵. Aunque no toda actividad física constituye fisioterapia, el fisioterapeuta puede desempeñar un papel clave en la adaptación del ejercicio a personas con dolor, discapacidad, baja condición física, comorbilidades o miedo al movimiento ³,⁵,⁷.
No obstante, también se identifican limitaciones importantes. La investigación específica sobre fisioterapia en salud mental continúa siendo limitada y heterogénea ²,³. Existen diferencias en poblaciones, diagnósticos, intervenciones, duración de programas, instrumentos de medida y contextos asistenciales ²,³,⁸. Esto dificulta establecer protocolos homogéneos y comparar resultados entre estudios. Por ello, son necesarios ensayos clínicos, estudios multicéntricos, investigaciones cualitativas y estudios de implementación que permitan conocer qué intervenciones funcionan mejor, para qué pacientes, en qué contextos y con qué recursos ²,⁸-¹⁰.
Otra limitación relevante es la falta de formación específica ⁹,¹⁰. Muchos fisioterapeutas se encuentran con pacientes que presentan ansiedad, depresión, estrés, trauma, dolor crónico o conductas de evitación, pero no siempre disponen de herramientas suficientes para abordarlo de forma segura y coordinada⁸-¹⁰. La formación no debe convertir al fisioterapeuta en psicólogo, sino capacitarlo para comprender la dimensión emocional del movimiento, comunicarse mejor, identificar señales de alarma, aplicar estrategias básicas dentro de su competencia y derivar cuando sea necesario ⁹,¹⁰.
La fisioterapia en salud mental debe entenderse como parte de una atención integral, no como sustitución de otros tratamientos ¹-³. Su valor reside en aportar una mirada corporal y funcional al proceso terapéutico. En un modelo centrado en la persona, recuperar movimiento, confianza corporal, fuerza, respiración, descanso y participación social puede ser tan importante como reducir síntomas psicológicos aislados ³,⁴,⁶,⁷.
Conclusión
La fisioterapia en salud mental es una disciplina necesaria, pertinente y con creciente respaldo científico ¹,². Su incorporación en equipos interdisciplinares puede mejorar la atención de personas con trastornos mentales, dolor crónico, enfermedades físicas con impacto emocional y limitaciones funcionales asociadas al malestar psicológico ²,³,⁷,⁸.
La evidencia actual apoya el uso de actividad física, ejercicio terapéutico, educación, relajación, respiración, conciencia corporal y abordajes biopsicosociales como herramientas útiles para mejorar variables físicas y psicológicas ³-⁷. Sin embargo, la literatura específica sobre fisioterapia en salud mental continúa siendo insuficiente, heterogénea y necesitada de mayor desarrollo metodológico ²,³,⁸.
Se requiere más investigación para definir protocolos, evaluar resultados clínicos, analizar coste-efectividad, identificar barreras de implementación y determinar qué intervenciones fisioterápicas son más adecuadas según diagnóstico, contexto y características del paciente ²,⁸,⁹,¹⁰. Asimismo, es necesario reforzar la formación en salud mental dentro de los estudios de fisioterapia y promover la colaboración entre fisioterapeutas, psicólogos, psiquiatras, Enfermería, Medicina de familia, terapia ocupacional y trabajo social ¹,⁹,¹⁰.
En definitiva, la fisioterapia aporta una perspectiva corporal, funcional y educativa imprescindible en el abordaje integral de la salud mental ¹-³. Reconocer su papel e investigar más sobre este campo permitirá avanzar hacia una atención más completa, humanizada y basada en la evidencia ²,⁸-¹⁰.
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