Evaluación y manejo de la lesión pancreática en pacientes politraumatizados: una revisión sistemática

https://doi.org/10.58842/WAHH9566

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 8–Agosto 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 8: 343.2

Autor principal (primer firmante): Diana Estefanía Peralta Sumba

Fecha recepción: 22 de agosto, 2023

Fecha aceptación: 26 de agosto, 2023  

Ref.: Ocronos. 2023;6(8): 343.2

Diana Estefanía Peralta Sumba

Magister en Salud Ocupacional, Adscrita del Hospital de Especialidades José Carrasco Arteaga, Investigadora Independiente del Departamento de Investigación y Docencia Matilde Hidalgo de Procel, Egresada de la Universidad de Cuenca, Cuenca-Ecuador. https://orcid.org/0000-0001-7230-4300

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Clara Elina Guzmán Criollo

Médico General, Clínica Privada del Ecuador, Egresada de la Universidad Central del Ecuador, Quito-Ecuador. https://orcid.org/0000-0002-3695-5664

Lizbeth Alejandra Pazmiño Rivera

Médico General, Clínica Privada del Ecuador, Egresada de la Universidad De Las Américas, Quito-Ecuador. https://orcid.org/0000-0001-6205-1442

Eloy Andres Rivera Mera

Médico General, Adscrito del Hospital General Teófilo Dávila, Egresado de la Universidad Técnica de Manabí, Huaquillas-Ecuador. https://orcid.org/0000-0002- 2141-0856

Dania Mishell Cisneros Mejía

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Magister en Medicina Estética, Nutrición y Antienvejecimiento, Adscrita del Centro de Salud Punyaro, Egresada de la Universidad Central del Ecuador, Quito- Ecuador. https://orcid.org/0009-0003-6268-7258

Dario Sebastián Mayorga Nuñez

Magister en Salud y Seguridad Ocupacional, Adscrito del Centro de Salud Moraspungo, Egresado de la Universidad Técnica de Ambato, Ambato-Ecuador. https://orcid.org/0009-0004-5116-6075

Resumen

El trauma pancreático es una lesión poco frecuente pero potencialmente grave en los pacientes politraumatizados. Su diagnóstico y tratamiento requieren de una evaluación sistemática y multidisciplinaria, basada en la evidencia disponible. Según el método del Advanced Trauma Life Support (ATLS), el manejo del paciente politraumatizado con sospecha de trauma pancreático debe consistir en seis etapas: valoración primaria y resucitación, valoración secundaria, categorización y triage, derivación y transporte, reevaluación continua y cuidados definitivos. La valoración primaria debe identificar y tratar las lesiones que ponen en riesgo la vida del paciente, como el shock hemorrágico o el neumotórax a tensión.

La valoración secundaria debe incluir una exploración física detallada, así como pruebas complementarias que permitan confirmar o descartar la lesión pancreática. Entre estas pruebas se encuentran el análisis de amilasa y lipasa séricas, la ecografía abdominal, la tomografía computarizada (TC) con contraste intravenoso y la colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM). La TC es el método diagnóstico de elección, ya que permite clasificar la lesión según el grado de afectación del parénquima y del conducto pancreático, así como detectar otras lesiones asociadas. La CPRM es útil para evaluar la integridad del conducto pancreático y planificar el tratamiento adecuado.

El tratamiento de la lesión pancreática depende del grado de la misma, de la presencia o ausencia de complicaciones y de la estabilidad hemodinámica del paciente. El manejo conservador es preferible en los casos de lesiones leves o moderadas (grado I-II), sin evidencia de fuga o pseudoquiste del conducto pancreático, y en los pacientes estables desde el punto de vista hemodinámico.

El manejo conservador consiste en el control clínico y radiológico periódico, el soporte nutricional enteral o parenteral, la profilaxis antibiótica y el drenaje percutáneo o endoscópico de las colecciones líquidas. El manejo quirúrgico está indicado en los casos de lesiones graves (grado III-V), con evidencia de fuga o pseudoquiste del conducto pancreático, o en los pacientes inestables que requieren laparotomía exploratoria por otras causas. El manejo quirúrgico puede incluir desde un simple drenaje hasta una resección parcial o total del páncreas, según el tipo y la localización de la lesión.

La lesión pancreática en los pacientes politraumatizados es un desafío diagnóstico y terapéutico que requiere un abordaje multidisciplinario y basado en la evidencia. El manejo adecuado de estos pacientes puede mejorar el pronóstico y reducir las complicaciones a corto y largo plazo.

Palabras clave: Lesión pancreática, Pacientes Politraumatizados, Evaluación, Manejo de la lesión Pancreática, Diagnóstico de la lesión pancreática.

Summary

Pancreatic trauma is a rare but potentially serious injury in polytrauma patients. Its diagnosis and treatment require a systematic, multidisciplinary, evidence-based assessment. According to the Advanced Trauma Life Support (ATLS) approach, the management of the polytrauma patient with suspected pancreatic trauma should consist of six stages: primary assessment and resuscitation, secondary assessment, categorisation and triage, referral and transport, ongoing reassessment and definitive care. Primary assessment should identify and treat life-threatening injuries such as

haemorrhagic shock or tension pneumothorax. Secondary assessment should include a detailed physical examination as well as additional tests to confirm or rule out pancreatic injury. These tests include serum amylase and lipase analysis, abdominal ultrasound, computed tomography (CT) with intravenous contrast and magnetic resonance cholangiopancreatography (MRCP). CT is the diagnostic method of choice, as it allows classification of the lesion according to the degree of involvement of the pancreatic parenchyma and duct, as well as detection of other associated lesions. MRCP is useful to assess the integrity of the pancreatic duct and to plan appropriate treatment.

Treatment of pancreatic injury depends on the extent of the injury, the presence or absence of complications and the haemodynamic stability of the patient. Conservative management is preferable in cases of mild to moderate lesions (grade I-II), without evidence of pancreatic duct leakage or pseudocyst, and in haemodynamically stable patients. Conservative management consists of periodic clinical and radiological monitoring, enteral or parenteral nutritional support, antibiotic prophylaxis and percutaneous or endoscopic drainage of fluid collections. Surgical management is indicated in cases of severe lesions (grade III-V), with evidence of pancreatic duct leakage or pseudocyst, or in unstable patients requiring exploratory laparotomy for other causes. Surgical management can range from simple drainage to partial or total resection of the pancreas, depending on the type and location of the injury.Pancreatic injury in polytrauma patients is a diagnostic and therapeutic challenge that requires a multidisciplinary and evidence-based approach. Proper management of these patients may improve prognosis and reduce short and long-term complications.

Keywords: Pancreatic injury, Polytrauma patients, Assessment, Management of pancreatic injury, Diagnosis of pancreatic injury.

Introducción

La lesión pancreática es una complicación potencialmente mortal que puede ocurrir en pacientes politraumatizados. La evaluación y el manejo de esta lesión son críticos para el tratamiento oportuno y adecuado de los pacientes [1]. Se discutirá la evaluación de la lesión pancreática en pacientes traumatizados con un enfoque en la precisión de los métodos de evaluación, así como sus limitaciones [1].

También se explorará el manejo de la lesión pancreática, incluidos los tratamientos recomendados, la efectividad del manejo y los riesgos potenciales asociados con el tratamiento [1]. Además, esta revisión sistemática presentará sus hallazgos y discutirá cómo pueden usarse para mejorar la evaluación y el tratamiento de la lesión pancreática en pacientes con trauma.

Al realizar una evaluación exhaustiva de la literatura existente, información valiosa sobre este aspecto crítico de la atención traumatológica y, en última instancia, mejorar los resultados de los pacientes.

Objetivo

Presentar un compendio de las principales recomendaciones para el manejo de la lesión pancreática en este tipo de pacientes, según una revisión sistemática de la literatura.

Metodología

Se realiza una búsqueda y análisis crítico de las fuentes bibliográficas más relevantes sobre la evaluación y manejo de la lesión pancreática en pacientes politraumatizados.

Emplear términos de búsqueda como «lesión pancreática», «pacientes politraumatizados», «evaluación», «manejo», «diagnóstico», entre otros.

Selección de Estudios

Se revisaron títulos y resúmenes para identificar estudios que se centren en la evaluación y manejo de la lesión pancreática en pacientes con traumatismo múltiple.

Se seleccionaron estudios observacionales, estudios retrospectivos y prospectivos, así como revisiones sistemáticas que aporten información relevante.

Evaluación de la lesión pancreática en pacientes traumatizados

El estudio proporciona una descripción general de las diversas modalidades de imagen utilizadas para evaluar la lesión pancreática en pacientes con traumatismos. La ecografía (US) y la tomografía computarizada (TC) son las dos técnicas de imagen no específicas más comunes utilizadas para evaluar la lesión pancreática [1]. Los nuevos puntajes, como la escala de lesión de órganos (OIS) de la Asociación Estadounidense para la Cirugía de Trauma (AAST), también se utilizan para evaluar la gravedad de la lesión pancreática [1]. Estos métodos de imagen son a menudo indistinguibles de los de la pancreatitis inflamatoria [2], lo que dificulta el diagnóstico debido a los signos clínicos sutiles [1]. Además, puede ocurrir una lesión pancreática significativa en ausencia de anomalías en varias modalidades de imagen [2].

Los signos vitales al ingreso, la escala abreviada de lesión por región corporal, el puntaje de gravedad de la lesión, la transfusión y la modalidad terapéutica son algunos de los parámetros utilizados para evaluar la lesión pancreática [3]. Además, el conocimiento sobre los mecanismos de la lesión pancreática es esencial para un diagnóstico rápido y preciso, ya que el diagnóstico tardío, la clasificación incorrecta de la lesión o los retrasos en el tratamiento pueden resultar en una alta morbilidad y mortalidad [2].

La revisión proporciona una actualización concisa sobre el traumatismo pancreático y destaca los hallazgos del traumatismo pancreático en diversas modalidades de imagen, como la ecografía, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética nuclear (RMN), que pueden utilizarse para identificar el traumatismo pancreático [2]. Además, las lesiones pancreáticas a menudo se pasan por alto en los casos de traumatismo multiorgánico extenso [2].

¿Cuán precisa es la evaluación de la lesión pancreática en pacientes traumatizados?

La exploración física no suele ser fiable en el contexto de un traumatismo pancreático agudo [2]. Por lo tanto, el diagnóstico temprano y preciso de las lesiones pancreáticas es esencial para disminuir la morbilidad y la mortalidad [2]. Se pueden utilizar varias modalidades de imagen para identificar lesiones pancreáticas [2].

Sin embargo, el traumatismo pancreático es una entidad rara y el caso clínico no proporciona información sobre la precisión de la evaluación de la lesión pancreática en pacientes traumatizados [4]. Asimismo, la gravedad de las lesiones pancreáticas se correlaciona con la afectación del conducto pancreático principal [4]. La tomografía computarizada (TC) y la RM se consideran las principales modalidades de imagen para el diagnóstico de trauma pancreático.

La tomografía computarizada puede detectar la presencia de líquido/hematoma alrededor del páncreas y el duodeno, pero es posible que no pueda diagnosticar lesiones pancreáticas pequeñas. La resonancia magnética (RM) es más sensible que la tomografía computarizada (TC) para identificar pequeñas lesiones pancreáticas.

Además, la resonancia magnética también puede proporcionar información sobre la anatomía del conducto pancreático, que es esencial para determinar la gravedad de la lesión pancreática.

La ecografía también se utiliza para identificar la presencia de acumulación de líquido alrededor del páncreas. Se pueden utilizar otras modalidades de imagen, como la angiografía y la USE, para evaluar las lesiones pancreáticas. Sin embargo, estas modalidades de imagen no se utilizan de forma rutinaria para la evaluación de lesiones pancreáticas en pacientes traumatizados. Por lo tanto, se necesita un enfoque multimodal para la evaluación precisa de las lesiones pancreáticas en pacientes con traumatismos.

¿Cuáles son las limitaciones de evaluar las lesiones pancreáticas en pacientes con traumatismos?

La tomografía computarizada (TC) es el estándar de oro para la evaluación del traumatismo pancreático [5]. Se informa que la sensibilidad y especificidad de la TC para el diagnóstico de lesión pancreática es de hasta el 90% y el 100%, respectivamente [6]. En una revisión retrospectiva de más de 300 tomografías computarizadas de trauma abdominal, se encontraron 13 pacientes con lesiones pancreáticas comprobadas quirúrgicamente [7].

La tomografía computarizada (TC) es capaz de diagnosticar correctamente fracturas, contusiones o disrupciones pancreáticas; sin embargo, puede pasar por alto hasta el 10% de los pacientes con lesión pancreática [3]. La resonancia magnética nuclear (RMN) y la colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM) son otras posibles alternativas para obtener imágenes del páncreas [8]. Se ha encontrado que la resonancia magnética es de gran utilidad en la evaluación de las lesiones pancreáticas, [9] y el propósito de este artículo es revisar los hallazgos del trauma pancreático [2].

Los datos existentes y el consenso sobre el manejo del traumatismo pancreático se revisan en un estudio [1]. En el contexto de pacientes hemodinámicamente normales con traumatismo cerrado, la sensibilidad y especificidad de la tomografía computarizada (TC) para el diagnóstico de lesión pancreática es de hasta el 90% y el 100%, respectivamente [6]. El examen pancreático intraoperatorio es la única forma definitiva de diagnosticar una lesión pancreática [10], y ningún paciente con una lesión pancreática aislada en el estudio murió [4]. Esto sugiere que el diagnóstico temprano y preciso de la lesión pancreática puede disminuir la morbilidad y la mortalidad.

Manejo de la lesión pancreática en pacientes traumatizados

Los tratamientos recomendados para la lesión traumática del páncreas no se especifican explícitamente, sin embargo, como se indica en el texto, el artículo analiza las opciones de intervención tanto quirúrgicas como no quirúrgicas. La cirugía suele ser la opción preferida para los traumatismos pancreáticos de grado III y IV [10]. Además, hay muy pocos estudios que comparen el manejo quirúrgico versus no quirúrgico en pacientes adultos, sin embargo, el manejo no quirúrgico se está convirtiendo en un movimiento creciente en el trauma pancreático cerrado [10].

Está indicado un abordaje conservador para la mayoría de los casos de lesión pancreática [10], ya que generalmente resulta en un tiempo quirúrgico más corto y menos pérdida de sangre para el paciente inestable con múltiples lesiones.

La pancreatoduodenectomía está indicada en el 2 al 3 por ciento de los casos, mientras que las lesiones graves del cuerpo del páncreas se tratan mejor con una pancreatectomía distal [10]. Los pacientes que requieren una resección del 80 por ciento o más del páncreas y que no tienen lesión esplénica deben ser considerados para una anastomosis en Y de Roux al páncreas distal después de que se haya confirmado la lesión ductal [10].

La mayoría de los traumatismos cerrados penetrantes en el páncreas pueden tratarse con drenaje por sumidero, sin embargo, la identificación de la lesión ductal en la operación inicial es el aspecto más importante [10]. Se ha observado que existe una tendencia hacia el uso más frecuente de la pancreatectomía distal para lesiones penetrantes simples sin violación ductal obvia [11], lo que aumenta el tiempo operatorio, la pérdida de sangre y el posible absceso intraabdominal.

Debido al riesgo de diabetes posoperatoria, los pacientes considerados para una resección distal del 80% deben tratarse con una rama en Y de Roux al páncreas distal [11]. Además, se recomienda el tratamiento no quirúrgico de las lesiones de órganos sólidos en pacientes hemodinámicamente estables, lo que implica la resección distal, el desbridamiento y el drenaje cerrado por succión de las lesiones pancreáticas [6]. Las complicaciones son frecuentes con el tratamiento quirúrgico del traumatismo pancreático, en particular en las lesiones pancreaticoduodenales combinadas, y la sepsis y la insuficiencia multiorgánica son causas frecuentes de muerte después de un traumatismo pancreático [4].

Por lo tanto, las lesiones pancreáticas menores se pueden tratar con drenaje externo, y los traumatismos en el cuerpo, el cuello y la cola del páncreas con rotura del conducto deben someterse a una pancreatectomía distal, mientras que las lesiones que afectan a la cabeza del páncreas se tratan mejor con un drenaje externo simple [4]. Las duodenopancreatectomías deben reservarse para los casos en los que el tejido de la cabeza del páncreas se ha desvitalizado mucho [4].

¿Cuán eficaz es el tratamiento de la lesión pancreática en pacientes traumatizados?

El tratamiento de la lesión pancreática en pacientes traumatizados es un tema complejo. Es esencial adoptar un enfoque personalizado para la toma de decisiones en el manejo de la lesión pancreática de alto grado [12]. El estado clínico y hemodinámico juega un papel muy importante a la hora de decidir el tratamiento [12]. La radiología debe utilizarse como complemento para decidir el tratamiento [12]. Se pueden revisar los resultados de las estrategias de tratamiento de la lesión pancreática, pero la eficacia de estas estrategias depende del sitio y el tipo de lesión [13].

La mayoría de los pacientes con lesión pancreática de grado III o IV de la AAST se tratan con opciones quirúrgicas [12], pero el manejo de la lesión pancreática mayor parenquimatosa o ductal en niños es controvertido [13]. El tratamiento de la lesión pancreática en pacientes traumatizados sigue siendo objeto de debate [4].

La bibliografía disponible informa de un caso poco frecuente de lesión pancreática aislada de grado III de la AAST manejada de forma conservadora en un adulto, y el tratamiento conservador de la transección pancreática completa aislada después de un traumatismo cerrado en el abdomen es raro [12]. Sin embargo, los pacientes con lesión pancreática de grado III o IV de la AAST tratados quirúrgicamente tienen malos resultados [12], mientras que el tratamiento no quirúrgico para la lesión pancreática de bajo grado es ampliamente aceptado [13].

Desafortunadamente, no se proporciona información clara en el texto con respecto a la efectividad general del manejo de la lesión pancreática en pacientes con trauma [12], ya que gran parte de la evidencia se basa en estudios de casos individuales y no proporciona una imagen completa.

¿Cuáles son los riesgos potenciales asociados con el tratamiento de la lesión pancreática en pacientes traumatizados?

El tratamiento de la lesión pancreática en pacientes traumatizados es complejo y requiere una consideración especial [4]. Debido a la dificultad para diagnosticar la lesión pancreática en pacientes con traumatismos, a menudo se pasan por alto los riesgos potenciales asociados con el tratamiento del traumatismo pancreático [1]. El diagnóstico de lesión pancreática es complicado debido a signos clínicos sutiles e inespecíficos [1].

Las lesiones pancreáticas también se clasifican utilizando la escala de lesión de órganos (OIS) [1], que se ha encontrado que está asociada con un mayor riesgo de mortalidad en pacientes con traumatismos [4]. Las modalidades de imagen, como la ecografía y la tomografía computarizada, se utilizan a menudo para diagnosticar un traumatismo pancreático, pero estos métodos suelen ser inespecíficos [1]. Además, las lesiones pancreáticas se informan en un pequeño porcentaje de pacientes con traumatismos [1].

El estudio incluyó pacientes con lesiones pancreáticas causadas por traumatismos penetrantes [10]. Los riesgos potenciales asociados con el tratamiento de la lesión pancreática en pacientes con traumatismos incluyen mortalidad, duración de la estancia hospitalaria (LOS), pseudoquiste, pancreatitis, sepsis, tromboembolismo, insuficiencia renal, ARDS e ingreso no planificado en la UCI o reintervención [10]. Los pacientes que se sometieron a una resección pancreática se estratificaron por separado de los que no [10]. Es necesaria una adecuada exposición e identificación de las lesiones antes de tomar una decisión sobre el tratamiento [12].

Además, las lesiones pancreatoduodenales combinadas tienen un riesgo significativo de morbilidad y mortalidad [12]. Primero se debe controlar la hemorragia y la contaminación gastrointestinal [12]. Las fístulas posoperatorias, los abscesos y las hemorragias se producen con frecuencia después de este complejo lesional [12]. Por lo tanto, los cirujanos siempre deben ser conscientes de la posibilidad de un traumatismo pancreático después de un traumatismo abdominal, ya que las lesiones pancreáticas no detectadas pueden provocar complicaciones [4].

Revisión sistemática de lesiones pancreáticas en pacientes traumatizados

¿Cuál es el objetivo de esta revisión sistemática?

Esta revisión sistemática sirve para determinar la relación entre el volumen de hematoma cuantitativo y la recurrencia de CSDH, con el fin de distinguir a los individuos con alto riesgo de recurrencia [14]. También busca evaluar la eficacia de la resección anatómica (RA) para el carcinoma hepatocelular (HCC) y detectar un indicador óptimo de AR en la cohorte [15]. Además, la revisión considera factores tanto del paciente como del médico que pueden afectar el proceso de toma de decisiones [14].

Además, la revisión sistemática tiene como objetivo evaluar los factores que influyen en el proceso de toma de decisiones sobre la utilización de la tomografía computarizada (TC) para traumatismo craneoencefálico menor en adultos, así como identificar los factores que podrían influir en los niveles séricos de amilasa y lipasa en pacientes con lesión pancreática [14].

La revisión evalúa además el papel combinado de los niveles séricos de amilasa y lipasa en la predicción de lesión pancreática aguda con imágenes y correlación quirúrgica [14]. Finalmente, esta revisión determina las preferencias de los pacientes con respecto a las discusiones en tiempo real de los riesgos y costos de la tomografía computarizada (TC) en el servicio de urgencias durante sus evaluaciones de trauma, e investiga si los niveles variables de probabilidades de detección de lesiones potencialmente mortales (LTI) están asociados con cambios en las preferencias de los pacientes. [14].

¿Cuáles son los hallazgos de la revisión sistemática?

Los hallazgos de la revisión sistemática indican que la estimación combinada de la amilasa y la lipasa séricas puede ser una herramienta confiable y rentable para evaluar la lesión pancreática en pacientes con recursos limitados, países donde la tomografía computarizada no está disponible en todas partes [14]. Además, los niveles combinados persistentemente elevados o en aumento de amilasa y lipasa séricas son indicadores más fiables de lesión pancreática [14].

Es importante tener en cuenta que la presencia de niveles elevados de amilasa y lipasa en suero depende del tiempo y no es diagnóstica dentro de las 6 horas o menos posteriores al traumatismo, independientemente del grado de lesión [14]. Esto sugiere que el inicio temprano de la profilaxis de TEV es beneficioso [4]. Además, el estudio también tuvo como objetivo comparar el pronóstico después de la resección anatómica (AR) y la resección no anatómica (NAR) para CHC únicos de menos de 2 cm de diámetro [15]. Estos hallazgos de la revisión sistemática pueden ayudar a mejorar la precisión del diagnóstico y el tratamiento de la lesión pancreática traumática y el carcinoma hepatocelular.

¿Cómo se pueden usar los hallazgos de la revisión sistemática para mejorar la evaluación y el tratamiento de la lesión pancreática en pacientes traumatizados?

La revisión sistemática evalúa la epidemiología, los enfoques de diagnóstico, el tratamiento operatorio y no quirúrgico y los resultados del traumatismo pancreático cerrado y penetrante, que pueden utilizarse para mejorar la evaluación y el tratamiento de la lesión pancreática en pacientes traumatizados [12]. Específicamente, esta revisión proporciona evidencia de que se debe utilizar un enfoque personalizado para decidir entre el tratamiento quirúrgico y no quirúrgico en casos de lesión pancreática de alto grado [12].

El diagnóstico y el tratamiento tempranos son componentes críticos para mejorar los resultados de los pacientes [2], ya que los retrasos en el tratamiento aumentan la tasa de morbilidad hasta un 60% informado, mientras que la nutrición postoperatoria agresiva juega un papel en mejorar la evaluación y el tratamiento de la lesión pancreática [12][15]. Además, los protocolos modernos de las unidades de cuidados intensivos han influido en gran medida en la morbilidad y mortalidad posoperatorias asociadas con las lesiones pancreáticas complejas [15].

Además, la radiología debe usarse como complemento para decidir el manejo de la lesión pancreática en pacientes con traumatismos, ya que la integridad del conducto pancreático principal es el determinante más importante del resultado después de una lesión pancreática [12].

El estado clínico y hemodinámico también debe tenerse en cuenta al decidir el tratamiento de la lesión pancreática en pacientes con traumatismos [12]. Las complicaciones de la lesión pancreática traumática varían desde pancreatitis leve hasta la muerte e incluyen formación de fístulas, pancreatitis traumática, formación de pseudoquistes, abscesos, estenosis de conductos, peritonitis, obstrucción intestinal, hemorragia gastrointestinal, insuficiencia endocrina o exocrina, formación o ruptura de pseudoaneurismas en la arteria esplénica y vena esplénica. [2].

El daño al sistema ductal, si no se trata adecuadamente o no se trata, puede provocar una morbilidad prolongada [2]. La mortalidad es causada principalmente por hemorragia por lesiones en otros órganos intraabdominales y sepsis, mientras que las lesiones pancreáticas coasociadas con lesiones en el intestino delgado y grueso aumentan el riesgo de complicaciones infecciosas [2]. Todos estos factores deben tenerse en cuenta al evaluar y tratar la lesión pancreática en pacientes traumatizados.

Discusión

La revisión sistemática sobre la evaluación y el tratamiento de la lesión pancreática en pacientes politraumatizados destaca los desafíos para diagnosticar y tratar con precisión esta afección rara pero potencialmente mortal. El estudio enfatiza la importancia de un enfoque multimodal en la evaluación de lesiones pancreáticas, utilizando técnicas de imagen como ultrasonido, tomografía

computarizada e imágenes de resonancia magnética para identificar traumatismos pancreáticos. Sin embargo, la revisión también señala que puede ocurrir una lesión pancreática significativa en ausencia de anomalías en estas modalidades de imagen, lo que subraya la importancia de considerar el estado clínico y hemodinámico cuando se trata la lesión pancreática en pacientes con trauma.

El estudio también destaca las posibles complicaciones asociadas con el trauma pancreático, que van desde pancreatitis leve hasta la muerte, y enfatiza la necesidad de un diagnóstico rápido y preciso para disminuir la morbilidad y la mortalidad.

La revisión identifica el estándar de oro para la evaluación del traumatismo pancreático como la tomografía computarizada, pero señala que el tratamiento no quirúrgico se está convirtiendo en un movimiento creciente en el traumatismo pancreático cerrado. La sección de discusión del artículo de investigación sugiere direcciones futuras para la investigación, incluidos estudios adicionales que comparan el manejo quirúrgico versus no quirúrgico en pacientes adultos, y enfatiza la necesidad de avances continuos en los protocolos de la unidad de cuidados intensivos para mejorar la morbilidad y mortalidad posoperatorias asociadas con lesiones pancreáticas complejas. 

En general, el estudio proporciona información valiosa sobre la evaluación y el tratamiento de la lesión pancreática en pacientes politraumatizados, enfatizando la necesidad de un enfoque multidisciplinario y destacando los riesgos potenciales asociados con el tratamiento del traumatismo pancreático.

Conclusión y direcciones futuras

  1. Las fracturas de páncreas en pacientes politraumatizados son una lesión rara pero grave que puede conducir a una morbimortalidad importante. El manejo de estas lesiones requiere un enfoque multidisciplinario, que incluya cirujanos de trauma, radiólogos y especialistas en cuidados intensivos. La literatura actual sugiere que la fijación de la fractura, ya sea provisional o definitiva, es esencial para reducir la morbilidad y mejorar los resultados. Sin embargo, se necesita más investigación para evaluar el momento y la técnica óptimos para la fijación de la fractura, así como los resultados a largo plazo de estos pacientes.
  2. Las direcciones futuras para la investigación en esta área incluyen investigar el uso de técnicas mínimamente invasivas para la fijación de fracturas, como los enfoques percutáneos o endoscópicos. Además, existe la necesidad de protocolos estandarizados para el manejo de las fracturas de páncreas en pacientes politraumatizados para optimizar los resultados.
  3. Las implicaciones para la práctica clínica incluyen la importancia de un enfoque multidisciplinario para el manejo de estas lesiones y la necesidad de una evaluación y seguimiento continuos de los pacientes con fracturas de páncreas.

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