Ecografía de alta frecuencia en neoplasias cutáneas malignas: protocolo, hallazgos y aplicación clínica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 70

Autor principal (primer firmante): Daniela Elizabeth Angamarca Coello

Fecha recepción: 04/08/2026

Fecha aceptación: 31/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 70

https://doi.org/10.58842/SUVP7264

Autores:

Angamarca Coello Daniela Elizabeth.

https://orcid.org/0000-0003-4930-5086

Ramón Patricio Dominguez Cambizaca

https://orcid.org/0009-0003-3508-0610

Angamarca Coello Monica Fernanda

https://orcid.org/0000-0001-7107-2536

Gabriela Anaís Andrade Navas*

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

https://orcid.org/0000-0001-9567-9287

Hugo Hernán Mina Romero

https://orcid.org/0009-0009-3604-8034

Categoría profesional:

  1. Medico posgradista de imagenología.
  2. Especialista en imagenología.
  3. Medico general
  4. Medico posgradista de imagenología.
  5. Medico posgradista de imagenología.

Resumen

  • Antecedentes: La ecografía de alta y muy alta frecuencia permite valorar la epidermis, dermis y tejido subcutáneo, definir la relación de las lesiones con fascia, músculo, cartílago y hueso. En oncología cutánea complementa la exploración, la dermatoscopia y la anatomía patológica al delimitar la extensión tumoral, caracterizar la vascularización y apoyar la planificación terapéutica.
  • Objetivo: Describir una técnica ecográfica y sintetizar los hallazgos relevantes en las neoplasias cutáneas malignas para su aplicación en imagenología.
  • Resultados: La exploración debe realizarse con el transductor lineal de mayor frecuencia, entre 15 y 24 MHz, reservando sondas de 30 a 70 MHz para lesiones superficiales. El protocolo incluye modo B en planos ortogonales, medición tridimensional, identificación de la capa de origen, valoración de bordes, extensión profunda y Doppler de potencia. Los márgenes infiltrativos, la heterogeneidad, la invasión profunda, la neovascularización desorganizada y los múltiples pedículos aumentan la sospecha de malignidad. El carcinoma basocelular puede mostrar focos hiperecogénicos; el escamocelular, sombra acústica e invasión profunda; y el melanoma, aspecto hipoecogénico y vascular.
  • Conclusiones: La ecografía de alta frecuencia ayuda a delimitar la extensión, orientar la biopsia, detectar recurrencias y planificar la cirugía, aunque el diagnóstico definitivo depende del estudio histopatológico.

Palabras clave:

publica-articulo-revista-ocronos

Ultrasonografía; ecografía de alta frecuencia; tumores cutáneos; carcinoma basocelular; carcinoma escamocelular; melanoma; diagnóstico por imagen.

Introducción

La ecografía dermatológica ha adquirido mayor presencia en la evaluación de la patología cutánea debido a que ofrece información dinámica, no utiliza radiación ionizante y alcanza una elevada resolución espacial. En el ámbito de la oncología, permite ubicar la lesión dentro de las capas de la piel, cuantificar su extensión, determinar su relación con los planos profundos y estudiar la vascularización. La Federación Europea de Sociedades de Ultrasonido en Medicina y Biología recomienda emplear transductores de alta frecuencia y una técnica uniforme, porque la presión ejercida, el espesor del gel y la configuración del Doppler pueden modificar de manera importante el aspecto ecográfico de la lesión (1).

El reducido grosor de la piel y su compleja organización anatómica obligan a utilizar la frecuencia más alta que conserve una penetración suficiente. También es necesario interponer una cantidad generosa de gel o un separador para disminuir la compresión de los vasos superficiales. Mediante ecografía es posible reconocer si el proceso se origina en la epidermis, la dermis o el tejido subcutáneo, valorar su continuidad con folículos y anexos, y detectar extensión hacia la fascia, el músculo, el cartílago o el hueso. Los hallazgos deben interpretarse junto con la exploración clínica y la dermatoscopia; la histopatología sigue siendo el patrón de referencia para definir la estirpe tumoral y sus variables pronósticas (2).

En el escenario preoperatorio, la ecografía de alta frecuencia puede estimar el espesor, precisar el límite profundo, evidenciar prolongaciones no visibles clínicamente y contribuir a la detección de recurrencia. Su rendimiento adquiere especial interés en zonas anatómicas complejas, entre ellas la nariz, el pabellón auricular, el cuero cabelludo, la región periocular, los labios y los sectores previamente operados o cicatrizados. En lesiones extensas o con componentes sólidos, necróticos y heterogéneos, también facilita la elección del sitio más representativo para la biopsia (3,4).

La evidencia publicada suele agrupar neoplasias primarias cutáneas y masas superficiales de partes blandas, aunque se trata de categorías que no deben considerarse equivalentes. Por esta razón, el presente trabajo se concentra en tumores malignos de la piel y en los elementos técnicos que pueden reproducirse en un servicio de diagnóstico por imagen. Su propósito es proponer un protocolo de exploración y resumir la apariencia ecográfica del carcinoma basocelular, el carcinoma escamocelular, el melanoma y otras neoplasias menos habituales, además de analizar sus principales aplicaciones y limitaciones.

Objetivos

Objetivo general

Analizar la utilidad de la ecografía dermatológica de alta y muy alta frecuencia en la caracterización de las lesiones cutáneas malignas, considerando sus hallazgos morfológicos, vasculares y de extensión, con el propósito de establecer su aporte en el diagnóstico por imagen, la planificación terapéutica y el seguimiento oncológico.

Objetivos específicos

  • Describir el protocolo técnico de la ecografía dermatológica de alta y muy alta frecuencia para la evaluación de lesiones cutáneas con sospecha de malignidad.
  • Identificar los principales hallazgos morfológicos y vasculares asociados con carcinoma basocelular, carcinoma escamocelular, melanoma y otras neoplasias cutáneas malignas.
  • Analizar la utilidad de la ecografía en la delimitación de la extensión tumoral, la orientación de la biopsia, la planificación terapéutica y el seguimiento de las lesiones malignas de la piel.

Métodos

Se desarrolló una revisión narrativa estructurada con orientación imagenológica. La búsqueda se actualizó hasta junio de 2026 e incluyó artículos en español e inglés recuperados de PubMed/MEDLINE y ScienceDirect. La estrategia se amplió mediante Google Scholar y la revisión manual de las referencias de los trabajos seleccionados. Se combinaron los términos MeSH/DeCS “Ultrasonography”, “High-Frequency Ultrasound”, “Skin Neoplasms”, “Skin Cancer”, “Basal Cell Carcinoma”, “Squamous Cell Carcinoma”, “Melanoma”, “Doppler Ultrasonography”, “Elastography” y “Superficial Soft-Tissue Masses”.

Se seleccionaron de forma preferente declaraciones de sociedades científicas, guías de práctica clínica, revisiones radiológicas y estudios prospectivos o retrospectivos con confirmación histológica. También se consideraron investigaciones que detallaran la técnica de adquisición, los hallazgos en modo B y Doppler, la medición de la profundidad, el rendimiento diagnóstico o la utilidad preoperatoria. Se descartaron publicaciones dedicadas únicamente a dermatoscopia, fotografía clínica, ultrasonido terapéutico o inteligencia artificial sin imágenes ecográficas, así como estudios de tumores profundos de partes blandas sin componente cutáneo. La búsqueda recuperó 1.350 registros: 730 en PubMed/MEDLINE, 567 en ScienceDirect y 53 en Google Scholar. Tras eliminar 640 duplicados, se cribaron 710 títulos y resúmenes; 637 fueron excluidos por falta de pertinencia temática o por incumplir los criterios básicos de elegibilidad. Se revisaron 73 textos completos y se descartaron 46 por ausencia de datos ecográficos aplicables, falta de confirmación diagnóstica o insuficiente relación con las neoplasias cutáneas malignas. Finalmente, se incluyeron 27 publicaciones. La diversidad de frecuencias, equipos, poblaciones, patrones de referencia y desenlaces impidió una combinación cuantitativa, por lo que se efectuó una síntesis narrativa. Los estudios primarios y las fuentes secundarias se presentan en las Tablas 3 y 4, mientras que la síntesis transversal de los hallazgos se expone en la Tabla 5. El Anexo 1 resume el proceso de identificación y selección.

Para la extracción se construyó una matriz de evidencia con autor, año, país, diseño, población o muestra, tipo de transductor, técnica en modo B y Doppler, patrón de referencia, resultados cuantitativos, aplicación clínica y limitaciones. Debido a la heterogeneidad de los documentos, la evidencia se separó en estudios primarios y fuentes secundarias (revisiones, consensos, guías y clasificaciones). La solidez de cada publicación se interpretó según el diseño, el tamaño muestral, la confirmación histológica, la aplicabilidad directa al cáncer cutáneo y la existencia de validación externa, sin asignar una puntuación numérica global.

Anatomía ecográfica de la piel

En condiciones normales, la interfase entre la superficie cutánea y el gel se representa como una línea hiperecogénica. Dependiendo de la resolución axial del equipo, la epidermis y la zona más superficial de la dermis pueden visualizarse como un complejo ecogénico delgado. La dermis aparece como una banda relativamente homogénea y ecogénica por su contenido de colágeno, mientras que el tejido celular subcutáneo muestra lobulillos grasos hipoecogénicos separados por septos fibrosos hiperecogénicos. En profundidad se distinguen la fascia, el músculo, el cartílago y la cortical ósea. Las sondas de 15 a 24 MHz son suficientes para la mayoría de las lesiones cutáneas y subcutáneas; las frecuencias de 30 a 70 MHz mejoran el detalle de la epidermis y la dermis, a costa de menor penetración y menor campo de visión (1,2,5,20,21).

Ver imagen al final del artículo.

Figura 1. Correlación ecográfica e histológica de las capas normales de la piel (2).

La lectura sistemática debe comenzar con la identificación de la capa de origen y la dirección del crecimiento. Las alteraciones epidérmicas pueden modificar la interfase superficial y producir artefactos por queratina o costras. Los procesos dérmicos reemplazan o engrosan la banda dérmica, mientras que la extensión al tejido celular subcutáneo distorsiona los lobulillos grasos y puede avanzar a través de los septos. La desaparición del plano fascial, el contacto extenso con músculo o cartílago y la irregularidad cortical deben informarse como posibles signos de invasión profunda (2,6).

Protocolo ecográfico reproducible

La exploración comienza con la correlación clínica y la orientación anatómica de la lesión. Cuando las normas institucionales lo autoricen, resulta conveniente registrar una fotografía clínica o una imagen panorámica y señalar el eje cefalocaudal. Debe aplicarse abundante gel, preferentemente estéril cuando corresponda, o un separador que permita mantener el transductor sin presión directa. Las lesiones pequeñas se adquieren en planos longitudinal y transversal, y las de configuración irregular se complementan con barridos radiales. Las mediciones básicas comprenden los diámetros longitudinal, transversal y anteroposterior, además de la distancia entre la superficie cutánea y el borde tumoral más profundo. Limitar la medición al componente visible puede subestimar la extensión subclínica (1-3,20,21).

En modo B se deben consignar la forma, la orientación, la ecogenicidad, la uniformidad interna, los márgenes, los focos ecogénicos, las calcificaciones, las áreas quísticas o necróticas, la sombra o el reforzamiento posterior y el vínculo con las estructuras contiguas. El foco se coloca a la altura de la lesión y la profundidad de exploración debe ser la mínima necesaria para incluir el plano profundo de interés. La ganancia se ajusta de modo que permanezca visible la diferenciación entre dermis e hipodermis. En presencia de ulceración, costras o queratina, la sombra acústica puede ocultar el límite superficial o profundo; en ese contexto se recomiendan barridos laterales y la descripción explícita de la limitación (2,4).

La evaluación vascular se realiza con Doppler color o de potencia y con la menor compresión posible. Puede utilizarse una frecuencia de repetición de pulsos baja, aproximadamente de 0,5 a 1,0 kHz, un filtro de pared reducido y una ganancia situada inmediatamente antes de que aparezca ruido. El informe debe indicar si existe flujo, su distribución periférica, central o mixta, la cantidad aproximada de pedículos y si el patrón es organizado o caótico. El Doppler espectral puede analizar vasos identificables, aunque no existen valores universales de velocidad o índice de resistencia que separen de forma fiable lesiones benignas y malignas. La elastografía y la ecografía con contraste son recursos complementarios, pero aún carecen de estandarización suficiente en oncología cutánea (1,5,7).

Tabla 1. Protocolo recomendado para el estudio ecográfico de una lesión cutánea sospechosa.

Ver tabla al final del artículo.

Signos ecográficos generales relacionados con malignidad

Ningún hallazgo aislado posee especificidad suficiente para confirmar cáncer cutáneo. La probabilidad de malignidad aumenta cuando coinciden bordes irregulares o infiltrativos, interrupción de la arquitectura por capas, heterogeneidad, extensión a la hipodermis o a estructuras profundas, ulceración, necrosis, neovascularización desorganizada y varios pedículos vasculares. La adherencia a la fascia y la invasión de músculo, cartílago o hueso sugieren enfermedad localmente avanzada. Sin embargo, la reacción inflamatoria periférica puede simular infiltración y exagerar el espesor, mientras que algunos tumores pequeños conservan una apariencia homogénea y bien delimitada (7-9).

El desempeño diagnóstico varía de acuerdo con la experiencia del examinador y la naturaleza de la lesión. En una cohorte prospectiva de 823 masas superficiales, la ecografía obtuvo una sensibilidad del 93,3%, una especificidad del 97,9% y un valor predictivo negativo del 99,9% para reconocer malignidad. Dado que el estudio incluyó tumores de partes blandas y no solo neoplasias cutáneas, estas cifras no pueden trasladarse sin reservas a todas las lesiones dermatológicas (8). Las revisiones contemporáneas señalan que el beneficio clínico más sólido se relaciona con la valoración de la profundidad y la extensión, más que con la identificación histológica definitiva (7,9).

Carcinoma basocelular

El carcinoma basocelular suele verse como una lesión dérmica hipoecogénica, ovalada o irregular. Los subtipos nodular y superficial pueden mostrar límites relativamente definidos. La presencia de numerosos puntos hiperecogénicos en el interior, atribuibles a queratina, microcalcificaciones, quistes de milium o agregados celulares, es un rasgo frecuente pero no exclusivo. El flujo se concentra habitualmente en la base o en la periferia profunda y puede depender de uno o varios pedículos. En las variantes morfeiforme, micronodular e infiltrativa, los límites son menos precisos y pueden existir prolongaciones laterales difíciles de delimitar (3,10,11).

La cuantificación ecográfica puede ayudar a elegir la estrategia quirúrgica y advertir una posible relación con estructuras anatómicas críticas. No obstante, el edema, la fibrosis y la inflamación periférica tienden a sobrevalorar la profundidad, mientras que las lesiones ulceradas, muy superficiales o menores que la resolución axial pueden ser subestimadas. Por ello, el informe debe distinguir con claridad el grosor medido por ecografía del espesor obtenido en la pieza histológica (3,10).

Carcinoma escamocelular

El carcinoma escamocelular invasor suele manifestarse como una masa hipoecogénica o heterogénea, de contornos irregulares y con mayor propensión a penetrar en la hipodermis. La hiperqueratosis, las costras y el material queratínico originan focos ecogénicos y sombra acústica perpendicular, capaces de ocultar el borde profundo. En Doppler es habitual una vascularización periférica o mixta con múltiples pedículos. La alteración fascial, la extensión perineural visible, el contacto con cartílago o hueso y las adenopatías de aspecto sospechoso son datos que pueden modificar la conducta terapéutica (2,4,11).

Cuando el tumor se localiza en el labio, el pabellón auricular, el cuero cabelludo o la región periocular, o aparece en pacientes inmunosuprimidos, la evaluación debe extenderse a la hipodermis y a las estaciones ganglionares regionales. Los ganglios metastásicos pueden adquirir forma redondeada, hipoecogenicidad, engrosamiento cortical focal o difuso, pérdida del hilio y vascularización periférica o mixta. Ante una sospecha tumoral o ganglionar, la ecografía no sustituye la biopsia ni la punción guiada (6,12,23).

Melanoma cutáneo

El melanoma primario puede presentarse como una lesión superficial hipoecogénica, fusiforme o en placa, íntimamente relacionada con la epidermis y la dermis. Su homogeneidad es variable; los tumores delgados pueden mantener contornos regulares, mientras que las lesiones avanzadas tienden a ser más irregulares. La vascularización suele aumentar conforme crece el espesor y puede mostrar un patrón desorganizado o varios pedículos. En melanomas finos, la resolución del equipo y la inflamación asociada reducen la exactitud de la medida, de modo que la ecografía no reemplaza la determinación histológica del espesor de Breslow (4,11,13,24).

La evaluación debe incluir la búsqueda de satélites, metástasis en tránsito y adenopatías regionales. Los depósitos cutáneos o subcutáneos suelen adoptar la forma de nódulos hipoecogénicos redondeados u ovales con flujo variable. La ecografía permite seleccionar una lesión accesible para punción y controlar depósitos previamente conocidos; sin embargo, la estadificación sistémica debe completarse con las modalidades recomendadas por las guías y por el estadio clínico (4,13).

Otras neoplasias cutáneas malignas

El dermatofibrosarcoma protuberans se origina en la dermis y puede infiltrar el tejido subcutáneo mediante extensiones lobuladas o digitiformes. Por lo general es hipoecogénico, heterogéneo y presenta vascularización moderada. Reconocer la afectación profunda es importante para planificar los márgenes y decidir si se requiere resonancia magnética. El carcinoma de células de Merkel suele observarse como un nódulo sólido dérmico o subcutáneo, hipoecogénico y muy vascular, aunque con características inespecíficas. El angiosarcoma puede producir engrosamiento cutáneo o una masa infiltrativa hipoecogénica intensamente vascularizada que se extiende a planos profundos. El sarcoma de Kaposi se manifiesta como placas o nódulos hipoecogénicos hipervasculares. En los linfomas cutáneos puede encontrarse engrosamiento difuso o nódulos mal definidos, útiles para valorar la respuesta en controles seriados (1,2,5,25-27).

Las metástasis dérmicas y subcutáneas exhiben una apariencia variable, aunque con frecuencia corresponden a nódulos sólidos hipoecogénicos, únicos o múltiples, redondeados y con límites definidos o infiltrativos. La cantidad de flujo depende del tumor de origen y del grado de necrosis. Si no se conoce la procedencia de la lesión, el papel de la ecografía es precisar su profundidad, identificar su relación con los vasos y seleccionar un trayecto seguro para biopsia, no establecer por sí sola el tumor primario (2,6).

Tabla 2. Rasgos ecográficos orientadores de las principales neoplasias cutáneas malignas.

Ver tabla al final del artículo.

Evaluación ganglionar y compromiso de planos profundos

La exploración de los ganglios debe individualizarse según la estirpe tumoral, el estadio y los factores clínicos de alto riesgo. Se registran la forma, el eje corto, el espesor cortical, la conservación del hilio, la definición de los márgenes y la distribución vascular. La combinación de morfología redondeada, pérdida del hilio, cortical excéntrica, necrosis o flujo periférico incrementa la sospecha, aunque la confirmación puede necesitar punción aspirativa o biopsia con aguja gruesa. En zonas anatómicas complejas, el ultrasonido puede demostrar contacto con cartílago o cortical. La resonancia magnética con contraste es preferible ante posible invasión perineural, muscular o de espacios profundos, mientras que la tomografía computarizada aporta mayor información sobre erosión ósea y calcificaciones (2,6,14,23-26).

Propuesta para el informe ecográfico

El reporte debe ser descriptivo y responder a interrogantes clínicos concretos. Es aconsejable registrar la localización y la orientación anatómica, las dimensiones en tres planos, el espesor máximo y la forma de medición, la capa de origen, la ecogenicidad, la homogeneidad y el tipo de borde. También deben mencionarse los focos ecogénicos, las calcificaciones, la necrosis, los artefactos y la vascularización, así como la relación con fascia, músculo, cartílago, hueso, nervios y vasos. Cuando corresponda, se documentan satélites, lesiones en tránsito y ganglios regionales. La conclusión debe centrarse en la extensión, las limitaciones técnicas y la necesidad de biopsia o de otra modalidad de imagen, evitando clasificar una lesión como definitivamente benigna o maligna sin correlación histopatológica (1,2,6).

Síntesis crítica de las 27 publicaciones incluidas

La matriz final estuvo integrada por 27 publicaciones. Seis fueron estudios primarios (22,2%), una fue una revisión sistemática Cochrane (3,7%), nueve correspondieron a revisiones narrativas o técnicas (33,3%), dos a declaraciones de posición o consensos radiológicos (7,4%) y nueve a guías clínicas o documentos clasificatorios (33,3%). Esta distribución demuestra que el soporte técnico y clínico es amplio, pero la evidencia cuantitativa directa sobre exactitud diagnóstica en cáncer cutáneo sigue siendo limitada. Los estudios primarios y las fuentes secundarias se presentan por separado para evitar equiparar una cohorte diagnóstica con una recomendación de expertos.

Evidencia primaria y resultados cuantitativos

Tabla 3. Estudios primarios incluidos y lectura crítica de sus resultados.

Ver tabla al final del artículo.

Los dos estudios de mayor tamaño evaluaron masas superficiales y no exclusivamente cáncer cutáneo. Sus estimadores fueron concordantes: la sensibilidad para malignidad se situó entre 93,3% y 94,1% y la especificidad entre 97,9% y 99,7% (8,15). Sin embargo, en la cohorte prospectiva de 823 masas el valor predictivo positivo fue solo 45,2%, frente a un valor predictivo negativo de 99,9%; por tanto, el principal rendimiento clínico fue descartar malignidad cuando la apariencia era inequívocamente benigna, no confirmar cáncer ante cualquier rasgo sospechoso (8). La exactitud también dependió de la confianza y experiencia del operador: cuando el radiólogo estuvo completamente seguro, la caracterización específica alcanzó 95,5%, mientras que disminuyó de forma importante en los casos indeterminados (8).

La evidencia específica por estirpe fue más limitada. En carcinoma basocelular se describieron focos hiperecogénicos, contornos variables y vascularización profunda, útiles para estimar extensión y posibles rasgos histológicos de riesgo, pero sin un umbral validado que permita diagnosticar el subtipo o predecir recurrencia por sí solo (10). La clasificación automatizada de 310 lesiones obtuvo áreas bajo la curva superiores a 0,90 y exactitud mayor de 85%, aunque se trató de validación interna y no de una prueba prospectiva en práctica real (18). El dispositivo óptico-ecográfico mostró viabilidad para integrar superficie y profundidad, pero su carácter piloto impide inferir eficacia diagnóstica (19).

Revisiones, consensos, guías y documentos clasificatorios

Tabla 4. Fuentes secundarias incluidas y contribución a la síntesis imagenológica.

Ver tabla al final del artículo.

Síntesis transversal de los resultados

Tabla 5. Integración de hallazgos, consistencia y aplicabilidad clínica.

Ver tabla al final del artículo.

AUC: área bajo la curva; VPP: valor predictivo positivo; VPN: valor predictivo negativo.

La convergencia de consensos y revisiones permitió establecer un protocolo reproducible: transductor lineal de 15-24 MHz para la mayoría de las lesiones, sondas de 30-70 MHz cuando se necesita resolución submilimétrica, abundante gel o separador, mínima compresión, exploración en planos ortogonales, medición tridimensional, identificación de la capa de origen y Doppler ajustado a flujos lentos (1-7,20,21). Los rasgos que se repitieron con mayor consistencia fueron márgenes infiltrativos, interrupción de la arquitectura por capas, heterogeneidad, extensión a hipodermis o planos profundos, vascularización desorganizada y múltiples pedículos; no obstante, ninguno mostró especificidad suficiente para reemplazar la histopatología (3,4,7,9,11,16).

Las guías clínicas aportaron el contexto de aplicación: en carcinoma escamocelular de alto riesgo debe priorizarse la búsqueda de invasión profunda, perineural y ganglionar; en melanoma, la ecografía puede apoyar la detección de satélites, metástasis en tránsito y adenopatías, pero el espesor de Breslow continúa siendo histológico; en carcinoma basocelular, dermatofibrosarcoma protuberans, carcinoma de células de Merkel y linfomas cutáneos, la imagen se reserva para extensión, planificación, punción o seguimiento en escenarios seleccionados (12,13,17,22-27). En conjunto, la evidencia respalda a la ecografía como método de cartografía tumoral y triaje, con menor solidez para determinar histología o excluir extensión microscópica.

Discusión

Un aspecto esencial es separar el valor de la ecografía para caracterizar y determinar la extensión local de su capacidad para definir la histología. La hipoecogenicidad, el incremento del flujo y la irregularidad de los márgenes aparecen en múltiples tumores, por lo que ningún patrón aislado permite una clasificación segura. Su contribución más constante consiste en medir la profundidad, identificar los planos afectados, seleccionar el sitio de biopsia, estudiar los ganglios regionales y objetivar modificaciones durante el seguimiento (1-4,7,9).

Los estudios de masas superficiales indican que un operador experimentado puede descartar malignidad con alta confianza cuando la apariencia es claramente benigna. En la serie prospectiva de Hung y colaboradores se obtuvo un valor predictivo negativo del 99,9%, pero el valor predictivo positivo fue de 45,2%, lo cual demuestra que una proporción importante de las lesiones sospechosas resulta benigna en el análisis definitivo (8). Otra investigación con 714 tumores superficiales informó sensibilidad y especificidad elevadas, aunque también combinó lesiones cutáneas y musculoesqueléticas (15). En conjunto, estos resultados apoyan un uso para triaje y caracterización, pero no para sustituir la biopsia.

La revisión crítica confirmó que la principal debilidad no es la ausencia de descripciones ecográficas, sino la escasez de estudios primarios comparables. Solo seis de las 27 fuentes fueron investigaciones originales; dos cohortes grandes incluyeron masas superficiales de naturaleza diversa, mientras que los estudios centrados en cáncer cutáneo fueron más pequeños, retrospectivos o exploratorios. Además, las frecuencias utilizadas oscilaron entre transductores convencionales de 12-24 MHz y sondas de 30-70 MHz, y los desenlaces variaron entre exactitud diagnóstica, medición del espesor, delimitación de márgenes, predicción histológica y clasificación automatizada. Esta heterogeneidad impide calcular un estimador combinado y explica por qué la revisión Cochrane consideró insuficiente la evidencia para usar la ecografía como prueba diagnóstica independiente (3,7,9,16,18,19).

La adopción en el medio local no exige necesariamente una sonda de 70 MHz. Con un transductor lineal de 15 a 18 MHz, Doppler color o de potencia y ajustes adecuados para flujos lentos puede examinarse una gran proporción de las lesiones clínicamente relevantes. La calidad mejora al utilizar suficiente gel, reducir la presión, obtener imágenes ortogonales, efectuar mediciones sistemáticas y comparar con el lado contralateral. Las limitaciones deben señalarse cuando la lesión es extremadamente superficial; si se sospecha invasión profunda, la exploración se complementa con resonancia magnética o tomografía computarizada de acuerdo con la estructura afectada (2,6,14).

Entre los tumores cutáneos, el carcinoma basocelular ofrece una de las aplicaciones preoperatorias más directas de la ecografía, ya que los focos hiperecogénicos y el patrón vascular profundo pueden contribuir a su delimitación. Aun así, las variantes infiltrativas presentan prolongaciones microscópicas que pueden quedar por debajo de la capacidad de resolución. En el carcinoma escamocelular, el examen debe enfocarse en la profundidad, la fascia, el cartílago, el hueso, los nervios y los ganglios. En el melanoma, el espesor estimado por ecografía puede orientar la evaluación inicial, pero el Breslow definitivo es histológico y la conducta debe ajustarse a las guías oncológicas (10-13,17,22-24).

La elastografía, la ecografía con contraste, la imagen fotoacústica y la inteligencia artificial son líneas de desarrollo destinadas a mejorar la diferenciación tisular y automatizar la segmentación. Algunos algoritmos aplicados a imágenes ecográficas han mostrado resultados alentadores en muestras seleccionadas; sin embargo, antes de incorporarlos de forma rutinaria se requiere validación externa, inclusión de equipos diversos y evaluación prospectiva (18,19).

Las principales limitaciones de este trabajo son su naturaleza narrativa, la heterogeneidad de diseños y la dependencia de fuentes secundarias. La tabla separa explícitamente estudios primarios de consensos y guías para evitar una falsa equivalencia entre niveles de evidencia. También puede existir sesgo de publicación, porque predominan series de centros especializados y operadores con amplia experiencia, y la producción latinoamericana es escasa. Las investigaciones futuras deberían ser prospectivas y multicéntricas, incluir exclusivamente lesiones cutáneas con confirmación histológica consecutiva, definir previamente los puntos de corte, informar la frecuencia y los parámetros Doppler, cegar al examinador frente al resultado histológico y evaluar concordancia interobservador, impacto quirúrgico y validación externa.

Conclusiones

La ecografía dermatológica de alta frecuencia es un método complementario valioso para estudiar neoplasias cutáneas malignas, en particular para reconocer la capa de origen, medir la extensión lateral y profunda, analizar la vascularización, establecer la relación con estructuras adyacentes e identificar enfermedad regional. Un protocolo consistente requiere seleccionar la frecuencia más alta disponible, utilizar abundante gel, evitar la compresión, obtener imágenes en planos ortogonales, medir en tres dimensiones, aplicar Doppler sensible a flujos lentos y describir de forma explícita la fascia, el músculo, el cartílago, el hueso y los ganglios.

Los patrones del carcinoma basocelular, el carcinoma escamocelular y el melanoma pueden orientar la sospecha y facilitar la planificación del tratamiento; no obstante, se superponen con hallazgos de lesiones benignas e inflamatorias. La ecografía no reemplaza la dermatoscopia ni la histopatología y no debe emplearse de manera aislada para emitir un diagnóstico definitivo. Su implementación en el entorno local es viable con equipos convencionales de alta frecuencia, siempre que se uniformen la adquisición y el informe y se reconozcan las limitaciones del método.

Declaraciones

Financiamiento: la autora asumió los costos relacionados con la elaboración del manuscrito.

Conflictos de interés: la autora manifiesta que no existen conflictos de interés.

Consideraciones éticas: al tratarse de una revisión de publicaciones disponibles, no fue necesaria la aprobación de un comité de ética ni la obtención de consentimiento informado.

Disponibilidad de datos: la información analizada se encuentra en las fuentes incluidas en la lista de referencias.

Contribución de autoría: Daniela Angamarca Coello realizó la conceptualización, la búsqueda de literatura, el análisis de la evidencia, la redacción y la aprobación de la versión definitiva.

Agradecimientos: se agradece a los docentes del Posgrado de Imagenología por sus observaciones académicas y por las sugerencias destinadas a reforzar la orientación radiológica del artículo.

Abreviaturas

  • AUC (Area Under the Curve): Área bajo la curva (utilizada en estadística para medir la exactitud de modelos diagnósticos o de inteligencia artificial).
  • DeCS: Descriptores en Ciencias de la Salud (vocabulario estructurado para la indexación de literatura científica en español).
  • EFSUMB (European Federation of Societies for Ultrasound in Medicine and Biology): Federación Europea de Sociedades de Ultrasonido en Medicina y Biología.
  • EORTC (European Organisation for Research and Treatment of Cancer): Organización Europea para la Investigación y el Tratamiento del Cáncer.
  • kHz (Kilohertz): Kilohertzio (unidad de medida de la frecuencia de repetición de pulsos en el ajuste del Doppler).
  • MeSH (Medical Subject Headings): Encabezamientos de Materia Médica (vocabulario estructurado de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. empleado en PubMed).
  • MHz (Megahertz): Megahertzio (unidad de medida de la frecuencia de los transductores ecográficos).
  • NCCN (National Comprehensive Cancer Network): Red Nacional Integral del Cáncer (institución que dicta las guías de práctica clínica en oncología).
  • PRF (Pulse Repetition Frequency): Frecuencia de Repetición de Pulsos (parámetro que se ajusta en el Doppler para detectar flujos lentos).
  • US (Ultrasound): Ultrasonido / Ecografía.
  • VPN: Valor Predictivo Negativo (probabilidad de que un paciente esté sano si el resultado de la prueba es negativo).
  • VPP: Valor Predictivo Positivo (probabilidad de que un paciente tenga la enfermedad si el resultado de la prueba es positivo).
  • WHO (World Health Organization): Organización Mundial de la Salud (OMS).

Anexos

Anexo 1. Flujograma de identificación y selección de publicaciones.

Ver imagen al final del artículo.

Bibliografía

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