Cuidados de Enfermería en pacientes con enfermedad renal crónica: aplicación de las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. Nº 8– Agosto 2026. Pág. Inicial: Vol. IX; nº 8: 1312.2

Autor principal (primer firmante): Carolina Pastor Sanz

Fecha recepción: 25 de agosto, 2026

Fecha aceptación: 29 de agosto, 2026

Fecha publicación: 31 de agosto, 2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1312.2

https://doi.org/10.58842/VKBG8048

Autores:

Carolina Pastor Sanz (1) Valentín Ruiz Almenara (2) Belén Redón Jordán (1,3) Carlos Hernández Ávila (1) Lidia Abril López (1,4) Andrea Catalán Redón (5)

  1. Enfermería. Servicio Aragonés de Salud
  2. Medicina Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud
  3. Dietista-Nutricionista
  4. Fisioterapeuta. Servicio Aragonés de Salud
  5. Medicina Interna. Servicio Aragonés de Salud

Resumen

Los pacientes que sufren una enfermedad renal crónica ven afectada su salud de forma significativa debido a la posible aparición de complicaciones y necesidad de atención continuada. El avance la enfermedad puede producir hipertensión arterial, anemia, alteraciones de metabolismo, fatiga, entre otras complicaciones. Esto causa en los pacientes que la sufren una disminución de la calidad de vida

Enfermería realiza una tarea fundamental para la valoración de estos pacientes.

La utilización de las taxonomías NANDA-I, Nursing Outcomes Classification (NOC) y Nursing Interventions Classification (NIC) permite estructurar el proceso enfermero mediante un lenguaje estandarizado.

La principal finalidad es especificar los cuidados de Enfermería dirigidos a las personas que sufren dicha enfermedad en las diferentes fases de la misma.

La evidencia refiere que la correcta realización de mismos puede mejorar los síntomas y favorece la capacidad del paciente para un correcto seguimiento de su enfermedad.

Palabras clave: enfermedad renal crónica; insuficiencia renal; cuidados de Enfermería; NANDA-I; NOC; NIC; hemodiálisis; autocuidado; educación sanitaria.

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Abstract

Patients with chronic kidney disease experience a significant impact on their health due to the potential development of complications and the need for ongoing healthcare. Disease progression may lead to hypertension, anemia, metabolic disorders, fatigue, and other complications. These conditions can result in a reduced quality of life for affected patients.

Nursing plays a fundamental role in the assessment and care of these patients. The use of the NANDA-I, Nursing Outcomes Classification (NOC), and Nursing Interventions Classification (NIC) taxonomies allows the nursing process to be structured using standardized terminology.

The main objective is to describe nursing care provided to people with chronic kidney disease throughout the different stages of the disease. Evidence suggests that the appropriate implementation of nursing care can help improve symptoms and promote patients’ ability to properly manage and monitor their condition.

Keywords: chronic kidney disease; renal failure; nursing care; NANDA-I; NOC; NIC; hemodialysis; self-care; health education.

Keywords: chronic kidney disease; renal failure; nursing care; NANDA-I; NOC; NIC; hemodialysis; self-care; health education.

publica-articulo-revista-ocronos

Introducción

La enfermedad renal crónica (ERC) se caracteriza por la presencia de alteraciones de la función renal con consecuencias directas sobre la salud.

La guía Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) 2024 actualiza las recomendaciones para la evaluación, clasificación y manejo de la ERC, incluyendo aspectos relacionados con el riesgo de progresión, las complicaciones y la seguridad del tratamiento. [1,2]

El avance progresivo de la enfermedad puede ocasionar alteraciones en los electrolitos, anemia, fatiga, deterioro nutricional, hipertensión entre otras complicaciones, esto implica que las personas puedan llegar a tener que modificar sus cambios alimentarios, tomar medicamentos, restringir la ingesta de líquidos o deban acudir a sesiones de diálisis en los casos más graves.

Es importante realizar una valoración continuada para identificar problemas y prevenir futuras complicaciones, favoreciendo la autonomía y el autocuidado del paciente en dicha enfermedad. La clasificación NANDA International Nursing Diagnoses: Definitions and Classification 2024-2026 corresponde a la 13.ª edición y constituye la edición vigente de la clasificación NANDA-I. Esta edición incorpora nuevos diagnósticos y revisiones de diagnósticos previamente existentes. [3]

Objetivos

Objetivo general

Explicar los principales cuidados de Enfermería dirigidos a personas con enfermedad renal crónica mediante la aplicación del proceso enfermero y las taxonomías NANDA-I, NOC y NIC.

Objetivos específicos

  • Identificar las principales necesidades de cuidados de las personas con enfermedad renal crónica.
    • Relacionar posibles diagnósticos NANDA-I con resultados NOC e intervenciones NIC.
    • Favorecer la prevención y disminuir el impacto de complicaciones.

Metodología

Se llevo a cabo una revisión narrativa de literatura científica y documentos de referencia relacionados con la enfermedad renal crónica y los cuidados que proporciona el personal de Enfermería en la misma.

Se utilizaron como fuentes principales la guía KDIGO 2024, publicaciones científicas indexadas en PubMed y las clasificaciones enfermeras NANDA-I, NOC y NIC.

La propuesta de diagnósticos, resultados e intervenciones se estable para la facilitación de la planificación de cuidados. Los diagnósticos deberán ser siempre realizados de manera individualizada en cada paciente.

Valoración enfermera

La valoración constituye la primera etapa del proceso enfermero y debe contemplar aspectos funcionales, psicológicos, físicos, sociales y educativos.

Entre los principales parámetros a valorar se encuentran:

  • Presión arterial.
    • Frecuencia cardíaca.
    • Frecuencia respiratoria.
    • Peso.
    • Diuresis.
    • Balance hídrico cuando esté indicado.
    • Presencia de edemas.
    • Estado respiratorio.
    • Estado de la piel.
    • Presencia de prurito.
    • Dolor.
    • Fatiga.
    • Tolerancia a la actividad.
    • Estado nutricional.
    • Capacidad de autocuidado.
    • Conocimientos sobre la enfermedad.
    • Adherencia al tratamiento.

Cuidados relacionados con el equilibrio hídrico

La capacidad para regular el volumen de líquidos puede verse afectada en la enfermedad renal.

Esto se puede visualizar por un aumento de peso, aumento de la presión arterial y aparición de congestión pulmonar en los casos más graves.

Las actuaciones enfermeras incluyen:

  • Valoración del peso.
    • Control de edemas.
    • Medición de la presión arterial.
    • Control de entradas y salidas.
    • Vigilancia de la diuresis.
    • Valoración del estado respiratorio.
    • Identificación precoz de signos de sobrecarga.
    • Educación sanitaria sobre ingesta de líquidos y sodio

En NANDA-I 2024-2026 se visualizan diagnósticos relacionados con la regulación de líquidos, algunos ejemplos son 00026 Volumen de líquido excesivo, 00370 Riesgo de volumen excesivo de líquido, 00491 Riesgo de desequilibrio en la regulación de agua y electrolitos y 00492 Riesgo de desequilibrio en el volumen de fluidos. [3]

Vigilancia del equilibrio electrolítico

La enfermedad renal pude producir alteraciones en los electrolitos.

En concreto es necesario prestarle interés al potasio por las complicaciones cardiovasculares que se pueden ocasionar según sus concentraciones.

Enfermería tiene que revisar los resultados analíticos y valorar su evolución en conjunto al estado clínico que presente el paciente.

La vigilancia incluye:

  • Potasio.
    • Sodio.
    • Calcio.
    • Fósforo.
    • Bicarbonato.
    • Función renal.

Manifestaciones clínicas

Si se producen alteraciones se comunicará la situación para buscar En caso de alteraciones relevantes se debe comunicar la situación al equipo sanitario y actuar en consecuencia.

Es importante destacar que Riesgo de desequilibrio electrolítico (00195) figura como diagnóstico discontinuado en la clasificación NANDA-I 2024-2026, por lo que no debe utilizarse en un artículo que pretenda basarse específicamente en la edición vigente. [3]

Control de la presión arterial

La hipertensión arterial es una complicación frecuente en las personas con ERC.

Se deber realizar un control de las cifras de tensión un registro de las mismas e identificar las alteraciones que se puedan producir.

También debe reforzar:

  • Adherencia al tratamiento.
  • Actividad física en función del tipo de paciente
  • Control de peso
  • Reducción de sodio cuando esté indicada.
  • Seguimiento sanitario.

Nutrición

Las restricciones alimentarias deben realizarse en función de la fase de la enfermedad, estado nutricional, tratamiento y función renal. ERC deben individualizarse según el estadio de la enfermedad, función renal, comorbilidades, situación nutricional y modalidad de tratamiento.

Las intervenciones educativas pueden abordar:

  • Prevención de desnutrición.
  • Disminución de la ingesta de sodio.
  • Control individualizado de fósforo y potasio
  • Nivel óptimo de proteínas.
  • Restricción de líquidos cuando corresponda.
  • Identificación de etiquetado alimentario.

Fatiga y tolerancia a la actividad

La valoración debe determinar la intensidad de la fatiga, las posibles causas, así como la limitación de autonomía en el paciente para poder establecer un equilibrio.

Las intervenciones pueden basarse:

  • Analizar actividades que producen mayor cansancio.
  • Alternar actividad y descanso.
  • Priorizar las actividades necesarias.
  • Realizar actividad física adaptada
  • Favorecer el descanso nocturno.

Cuidados de la piel

En fases avanzas de la insuficiencia renal crónica puede aparecer prurito y esto a su vez puede llegar a general lesiones en la piel por el rascado.

La presencia de prurito puede provocar rascado y lesiones cutáneas. Los cuidados incluyen:

  • Higiene adecuada.
  • Correcta hidratación de la piel.
  • Evitar agua excesivamente caliente.
  • Mantener las uñas cortas.
  • Evitar el rascado.
  • Vigilar lesiones.
  • Detectar signos de alarma
  • Administrar tratamientos prescritos.
  • Identificar signos de alarma

Educación sanitaria

La educación sanitaria es uno de los principales ámbitos de actuación enfermera. El enfermo tiene conocer:

  • Estado de su enfermedad.
  • Tratamiento farmacológico.
  • Recomendaciones nutricionales.
  • Control de la presión arterial.
  • Signos de alarma.
  • Cuidados del acceso vascular si precisa.
  • Importancia de acudir a los controles.

La educación debe adaptarse a las necesidades de cada persona.

Una estrategia funcional es la técnica teach-back, en ella se solicita al paciente que explique con sus palabras la información recibida.

Una revisión sistemática publicada en Journal of Renal Care incluyó seis estudios y 520 participantes y encontró evidencia de que el teach-back puede mejorar el autocuidado, la autoeficacia y los conocimientos, aunque se necesitan más estudios para confirmar otros efectos. [4]

Autocuidado y autogestión

Una buena implicación de la persona ayuda a gestionar de mejor modo la enfermedad. Permite al paciente adaptar actividades y tomar decisiones acerca de su tratamiento.

Una revisión sistemática sobre entrenamiento en autocuidado en personas sometidas a hemodiálisis incluyó 11 estudios, nueve de ellos ensayos clínicos aleatorizados y dos estudios cuasiexperimentales, y analizó diferentes programas dirigidos a mejorar la autogestión. [5] Asimismo, una revisión cualitativa publicada en 2024 identificó diferentes barreras y facilitadores del autocuidado en personas sometidas a diálisis, destacando la influencia de factores individuales, sociales y relacionados con el sistema sanitario. [6]

El personal enfermero tiene que evitar dar recomendaciones generales, debe de identificar las carencias de cada persona y adaptarse para proporcionar la información más acorde a su estado.

Diagnósticos NANDA-I y planificación NOC-NIC

En esta tabla podemos ver algunos de los diagnósticos que se usan para la elaboración de los planes de cuidados en la enfermedad renal. La tabla no es aplicable a todos los pacientes que la sufren.

Ver tabla al final del artículo.

La edición 2024-2026 de NANDA-I incorpora numerosas modificaciones y nuevos diagnósticos, por lo que debe utilizarse la terminología de la edición vigente. [3] NANDA International señala que esta edición incluye 54 diagnósticos completamente nuevos y 98 revisados. [7]

Las etiquetas y códigos NOC y NIC deben comprobarse en las ediciones oficiales correspondientes antes del envío del manuscrito. La NIC 8.ª edición contiene más de 610 intervenciones y la NOC 7.ª edición incluye 612 resultados basados en investigación. [8,9]

Cuidados de Enfermería en hemodiálisis

La hemodiálisis es una técnica que se utiliza con cierta frecuencia en la enfermedad renal avanzada, requiere cuidados específicos antes, durante y después de cada sesión.

Valoración previa

Antes de comenzar el procedimiento se debe valorar:

  • Peso.
    • Presión arterial.
    • Frecuencia cardíaca.
    • Estado general.
    • Presencia de edemas.
    • Disnea.
    • Síntomas desde la sesión anterior.
    • Estado del acceso vascular.

Tratamiento

Cuidados del acceso vascular El acceso vascular debe ser vigilado. Se deben observar posibles signos de:

  • Infección.
    • Sangrado.
    • Dolor.
    • Alteraciones de la piel.
    • Cambios en su funcionamiento.

El enfermo tiene que saber cómo cuidad el acceso y ser capaz de detectar signos y síntomas de alarma que deben de ser comunicados a los profesionales sanitarios.

Vigilancia durante la sesión

Durante el procedimiento se deben de controlar las constantes y si ocurre cualquier cambio (cefalea, náuseas, mareo etc.) se deberá actuar conforme a los protocolos que marque la unidad.

Cuidados posteriores

Después de la sesión se debe valorar nuevamente:

  • Peso.
  • Presión arterial.
  • Síntomas
  • Estado del acceso vascular.
  • Presencia de edemas
  • Estado general del paciente

Se recordarán las indicaciones de medicación, ingesta de líquido, alimentación etc.

Adherencia al tratamiento

El personal debe de identificar el causante de la dificultad si se produce e intervenir en la causa concreta (restricciones, problemas sociales, falta de conocimiento…) La modificación de la conducta del enfermo puede producir una mejora en las medidas de adherencia al tratamiento. [10]

Atención liderada por Enfermería

El papel de Enfermería en la atención a la ERC está adquiriendo una importancia creciente. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2025 incluyó diez ensayos clínicos aleatorizados y 964 participantes. Los autores observaron que la atención liderada por Enfermería mejoraba determinados resultados relacionados con síntomas de enfermedad renal, calidad del sueño, dolor, energía/fatiga, salud general y depresión. Por otra parte, es cierto que los resultados fueron menos consistentes para otros aspectos, como función física, satisfacción o función renal. [11]

Discusión

La ERC requiere una atención multidimensional que incluya tanto el control de las alteraciones fisiológicas como la adaptación y aceptación de la persona a una enfermedad crónica.

La guía KDIGO 2024 destaca la importancia de la evaluación integral, la prevención de la progresión, el tratamiento de las complicaciones y la seguridad farmacológica. [1,2] Desde el ámbito enfermero, la vigilancia clínica debe complementarse con educación y promoción del autocuidado.

La evidencia reciente demuestra que las intervenciones lideradas por Enfermería pueden mejorar algunos resultados relevantes para la persona con ERC. [11]

Asimismo, la educación sanitaria mediante estrategias como el teach-back puede favorecer el conocimiento y la autoeficacia. [4]

En personas sometidas a hemodiálisis, los programas de entrenamiento en autocuidado constituyen otra herramienta potencialmente útil. [5]

La revisión de las barreras y facilitadores del autocuidado demuestra, además, que el comportamiento de la persona no depende exclusivamente de sus conocimientos. Las condiciones sociales, el apoyo disponible, la organización sanitaria y las características del tratamiento pueden influir de forma importante. [6]

Por ello, la atención enfermera debe ser individualizada y centrada en la persona.

La utilización de NANDA-I, NOC y NIC permite estructurar los cuidados mediante un lenguaje estandarizado. Sin embargo, estas taxonomías no deben emplearse de forma automática.

Un mismo diagnóstico médico puede ocasionar varios diagnósticos enfermeros en función de las necesidades concretas del enfermo.

De este modo podemos observar como la valoración enfermera continúa teniendo un papel fundamental para establecer prioridades.

Conclusiones

La enfermedad renal crónica constituye un proceso complejo que requiere seguimiento continuado y cuidados individualizados.

Enfermería desempeña un papel fundamental en la valoración clínica, vigilancia del equilibrio hídrico y electrolítico, prevención de complicaciones, educación sanitaria y promoción del autocuidado.

La utilización de NANDA-I 2024-2026, NOC 7.ª edición y NIC 8.ª edición permite estructurar el proceso enfermero mediante una terminología estandarizada. No obstante, los diagnósticos deben seleccionarse a partir de la valoración individual y del juicio clínico.

La educación sanitaria debe ser un componente transversal de los cuidados. Estrategias como el teach-back pueden favorecer la comprensión y el autocuidado.

En las personas sometidas a hemodiálisis, Enfermería tiene además un papel esencial en la vigilancia del acceso vascular, detección precoz de complicaciones y educación para el autocuidado.

La evidencia reciente respalda los modelos de atención liderados por Enfermería y las intervenciones educativas y de autogestión, aunque son necesarios nuevos estudios para determinar cuáles son las intervenciones más eficaces y su impacto a largo plazo.

En definitiva, la atención enfermera de calidad en la enfermedad renal debe combinar vigilancia clínica, prevención, educación, acompañamiento y promoción de la autonomía, situando a la persona en el centro del proceso asistencial.

Referencias bibliográficas

  1. Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) CKD Work Group. KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease. Kidney Int. 2024;105(4S). doi:10.1016/j.kint.2023.10.018.
  2. Levin A, Ahmed SB, Carrero JJ, Foster B, Francis A, Hall RK, et al. Executive summary of the KDIGO 2024 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease: known knowns and known unknowns. Kidney Int. 2024;105(4):684-701. doi:10.1016/j.kint.2023.10.016.
  3. Herdman TH, Kamitsuru S, Lopes CT, editors. NANDA International nursing diagnoses: definitions and classification, 2024-2026. 13th ed. New York: Thieme; 2024.
  4. Jagodage HMH, McGuire A, Seib C, Bonner A. Effectiveness of teach-back for chronic kidney disease patient education: a systematic review. J Ren Care. 2024;50(2):92-103. doi:10.1111/jorc.12462. PMID:37010245.
  5. Bağriaçik E, Totur Dikmen B. Self-management training in patients with chronic kidney disease undergoing hemodialysis: a systematic review. Semin Dial. 2024;37(2):91-100. doi:10.1111/sdi.13164. PMID:37353998.
  6. Escudero-Lopez M, Martinez-Andres M, Marcilla-Toribio I, Moratalla-Cebrian ML, Perez-Moreno A, Bartolome-Gutierrez R. Barriers and facilitators in self-care and management of chronic kidney disease in dialysis patients: a systematic review of qualitative studies. J Clin Nurs. 2024;33(10):3815-3830. doi:10.1111/jocn.17193. PMID:38716807.
  7. NANDA International. The Quintessential Guide to Nursing Diagnoses [Internet]. NANDA International; 2024.
  8. Wagner CM, Butcher HK, Clarke MF. Clasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC). 8.ª ed. Barcelona: Elsevier; 2024.
  9. Moorhead S, Swanson E, Johnson M. Clasificación de Resultados de Enfermería (NOC): medición de resultados en salud. 7.ª ed. Barcelona: Elsevier; 2024.
  10. Behavioral interventions targeting treatment adherence in chronic kidney disease: a systematic review and meta-analysis. Soc Sci Med. 2024.
  11. Arooj H, Aman M, Hashmi MU, Nasir Z, Zahid M, Abbas J, et al. The impact of nurse-led care in chronic kidney disease management: a systematic review and meta-analysis. BMC Nurs. 2025;24(1):188. doi:10.1186/s12912-025-02829-z. PMID:39966917.
  12. Biancamano AO, Camacho ACLF, Cortez EA, Menezes HF, Almeida YS, Rocha CDM. Use of Telenursing in the conservative treatment of patients with chronic renal insufficiency: scoping review. Rev Lat Am Enfermagem. 2024;32. doi:10.1590/1518-8345.7013.4359. PMID:39476138.
  13. Webster AC, Nagler EV, Morton RL, Masson P. Chronic kidney disease. Lancet. 2017;389(10075):1238-1252. doi:10.1016/S0140-6736(16)32064-5.
  14. Jha V, Garcia-Garcia G, Iseki K, Li Z, Naicker S, Plattner B, et al. Chronic kidney disease: global dimension and perspectives. Lancet. 2013;382(9888):260-272. doi:10.1016/S0140-6736(13)60687-X.