Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 7–Julio 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 7: 1035
Autor principal (primer firmante): Sergio Gil Echavárri
Fecha recepción: 30/06/2026
Fecha aceptación: 27/07/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(7): 1035
https://doi.org/10.58842/PXSP7322
Autores:
Sergio Gil Echávarri, Ainhoa Goñi Bouzourene, Inés Ordas González, Johana Sánchez Fernández, Joanna Martínez Rudi, Cristina Muneta Ibañez
Categoría profesional:
Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico (TSID)
Resumen
El análisis de las lesiones óseas traumáticas en urgencias es uno de los pilares diarios para el Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico (TSID). El objetivo de este trabajo es unificar los criterios clave para identificar y clasificar fracturas mediante radiología digital simple. Nos centraremos en cómo reacciona el tejido óseo, las pérdidas de densidad y la clasificación de las fracturas más comunes en el ámbito de urgencias: las craneales y vertebrales, patología de cadera en ancianos, luxaciones de hombro o fracturas de miembros (húmero, antebrazo y tobillo).
Tras revisar la importancia de obtener diferentes proyecciones (perpendiculares entre sí) y detectar signos de inestabilidad, la conclusión es clara: el TSID no es un mero ‘aprietabotones’; es el primer filtro clave para asegurar la calidad de la imagen y la seguridad del paciente; es el profesional que tiene el ojo clínico suficiente, para saber si una placa está bien centrada, rota o con el contraste adecuado para que al traumatólogo no se le escape nada
Palabras clave:
Radiología simple, fracturas, TSID, urgencias, proyecciones radiográficas, perpendiculares
Introducción
El tejido óseo está vivo y se remodela continuamente gracias a los osteoblastos y osteoclastos tras una fractura. Cuando llega un traumatismo agudo, la radiografía simple sigue siendo la primera opción: es rápida, accesible y la más eficiente para ver si hay una fractura. En una placa, el hueso adulto se distingue bien porque la diáfisis (la parte central) tiene una cortical gruesa y densa, mientras que la metáfisis y la epífisis muestran el típico entramado de trabéculas adaptadas a las fuerzas del cuerpo.
Para hacer un buen análisis, no hay que dejar nada al azar, hay que evaluar de forma metódica tres variables: la forma, la densidad y la estructura del hueso. Y aquí la regla de oro es innegociable: necesitamos un mínimo de dos proyecciones perpendiculares (frente y perfil); en ciertos casos serán necesarias incluso tres (oblicuas). Solo así se pueden tomar decisiones precisas en el ritmo frenético de las urgencias.
Objetivos
Objetivo general
- Identificar y unificar los criterios técnicos que el TSID debe aplicar durante la adquisición y evaluación preliminar de imágenes de pacientes con sospecha de fracturas y luxaciones comunes en los servicios de urgencias
Objetivos específicos
- Identificar las principales manifestaciones de la pérdida de densidad y la alteración estructural en el hueso largo
- Clasificar las fracturas de extremidades, cráneo y raquis según sus implicaciones anatomomecánicas y de estabilidad clínica
- Analizar la etiología y presentación radiológica diferencial de las fracturas óseas en poblaciones vulnerables como pacientes pediátricos y geriátricos
Métodos
Este trabajo se basa en un estudio descriptivo de revisión técnica, apoyándonos en manuales de posicionamiento y recopilatorios de radiología hospitalaria. Para que el análisis radiológico sea realmente correcto, se propone una rutina de 4 fases que todo técnico debería seguir en su día a día:
- Check técnico: Comprobar que la imagen es idónea en dos proyecciones estrictamente perpendiculares (o 3 en el caso que se necesiten oblicuas)
- Contar lesiones: Ver si estamos ante un traumatismo único o múltiple
- Comparar lados: Mirar el lado contrario (contralateral) si el desarrollo óseo del paciente nos hace dudar
- Foco en el detalle: Revisar de forma secuencial los contornos del hueso, la arquitectura de los bordes y los cambios en las partes blandas que rodean la lesión
Resultados y discusión
Radiológicamente las fracturas suelen verse como una línea radiotransparente (oscura), ya que rompen la estructura del hueso. Sin embargo, en las fracturas impactadas o conminutas se ver justo lo contrario, una banda más blanca (radiopaca) por el solapamiento de los fragmentos.
En urgencias de trauma, los patrones se repiten constantemente. Esto es lo que el TSID debe tener grabado:
- Luxación de hombro: La anterior (subcoracoidea) se lleva el 95% de los casos. En la placa AP se ve cómo la cabeza del húmero se desplaza hacia abajo y hacia el centro, perdiendo el sitio respecto a la glena. Como técnicos, nuestra obligación es buscar el hundimiento típico en la cabeza del húmero (lesión de Hill-Sachs) o en el reborde de la glenoides (lesión de Bankart). Si la AP genera dudas, la proyección en ‘Y’ transescapular es obligatoria para confirmar hacia dónde se ha ido ese hombro. Incluso se debería realizar una transtorácica (lateral y a través de los pulmones) si tenemos dudas de que sea anterior o posterior, en el caso de no poder realizar (generalmente debido al fuerte dolor del paciente) la proyección en “Y”.
- Fractura de húmero: Es un clásico tanto en jóvenes por golpes fuertes como en ancianos con osteoporosis. En la parte proximal (hombro) las clasificamos contando los fragmentos rotos: troquíter, troquín, cuello anatómico y cuello quirúrgico. En la diáfisis (el cuerpo del hueso), los trazos suelen ser espiroideos u oblicuos. Aquí el técnico debe estar seguro de la alineación: un desplazamiento lateral del fragmento de abajo puede significar que el nervio radial está atrapado, algo crítico que hay que reportar.
- Fracturas de cúbito y radio (Colles vs. Smith): En las fracturas de muñeca la clave está en la lateral. Si el paciente cayó con la palma de la mano extendida, el fragmento se irá hacia el dorso (fractura de Colles, típica deformidad en ‘dorso de tenedor’). Si cayó sobre el dorso de la mano, el fragmento se irá hacia adelante, en dirección volar (fractura de Smith, deformidad “en forma de pala”). Saber diferenciarlas en la pantalla de control es vital porque el traumatólogo las va a reducir al revés.
- Fractura de cadera: Generalmente se da en ancianos. El fémur proximal es el punto débil de los pacientes geriátricos por culpa de la osteoporosis y las caídas en casa. El TSID tiene que saber distinguir una fractura intracapsular, que corta el riego a la cabeza del fémur y puede causar necrosis, de una extracapsular, que sangra más, pero consolida mejor. La clave está en la radiografía AP, donde se suele ver el miembro acortado, con rotación externa y solapamiento óseo en los trocánteres
- Fractura de tobillo: Las fracturas de tobillo pueden aparecer por eversión o inversión. En la exploración radiológica se deben investigar las posibles lesiones ligamentosas y la mortaja (relación del astrágalo con la tibia). En las distintas fracturas de tobillo nos encontramos con la fractura de Pott, la cual es una fractura con luxación que se divide en 3 grados (Grado I: fractura de un solo maléolo) / Grado II: fractura inestable de uno o dos maléolos y rotura del ligamento colateral / Grado III: fractura trimaleolar).
- Urgencias de cráneo: Aunque solo un 10% de los traumatismos craneales graves tienen fractura, hay que saber buscarlas. Una placa normal no descarta daño interno, pero si vemos un nivel hidroaéreo en los senos paranasales o aire dentro del cráneo (normocéfalo), hay que saltar las alarmas. Si el trazo cruza la arteria meníngea media, la prioridad absoluta es avisar para pasar al paciente a un TAC de inmediato.
- Columna vertebral y tronco: Las fracturas por compresión (el 75% en la zona dorsal y lumbar) suelen aplastar la parte delantera de la vértebra en forma de cuña y son estables. El peligro real está en las fracturas-luxación que rompen ligamentos y dislocan la articulación. Si al revelar la imagen ves una luxación de las facetas o fracturas críticas cervicales (como la de odontoides tipo II o la del ahorcado en C2), la inmovilización debe ser total y absoluta. No se mueve al paciente bajo ningún concepto para evitar una lesión medular irreversible.
Conclusiones
La radiografía simple sigue siendo el Gold Standard para el descarte rápido de lesiones óseas en el box de urgencias, pero el papel del TSID va muchísimo más allá de colocar al paciente y darle al botón; requiere entender la semiología real de las fracturas, anticipar los desplazamientos y reconocer al segundo los criterios de inestabilidad en columna, hombro o tobillo. Un ojo clínico preliminar por parte del técnico permite cazar signos de alerta críticos. Esto nos faculta para proponer proyecciones complementarias sobre la marcha sin hacer sufrir de más al paciente, recortando tiempos de espera y consolidando nuestro papel clave en el equipo de urgencias.
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