Actualización en entero-TC: revisión sistemática de los protocolos de preparación, administración de contraste y técnicas de adquisición de imagen

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1001

Autor principal (primer firmante): Rosa Alexandra Pineda Orellana

Fecha recepción: 28/07/2026

Fecha aceptación: 24/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1001

https://doi.org/10.58842/CAZY9416

Autores:

Rosa Alexandra Pineda Orellana.

https://orcid.org/0009-0009-6512-0082

Categoría profesional:

Posgradista de Imagenología. Universidad de Cuenca. Ecuador

Ramon Patricio Dominguez Cambizaca

https://orcid.org/0009-0003-3508-0610

Categoría profesional:

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Médico especialista en Imagenología. Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. Ecuador.

Luis Alfredo Intriago Cornejo

https://orcid.org/0009-0000-3498-937X

Categoría profesional:

Posgradista de Imagenología. Universidad de Cuenca. Ecuador

publica-articulo-revista-ocronos

Diana Carolina Yuquilema Yambay

https://orcid.org/0000-0003-0861-9775

Categoría profesional:

Posgradista de Imagenología. Universidad de Cuenca. Ecuador

Gabriela Anaís Andrade Navas.

https://orcid.org/0000-0001-9567-9287

Categoría profesional:

Posgradista de Imagenología. Universidad de Cuenca. Ecuador

Hugo Hernán Mina Romero

https://orcid.org/0009-0009-3604-8034

Categoría profesional:

Posgradista de Imagenología. Universidad de Cuenca. Ecuador

Resumen

La entero-tomografía computarizada, o Entero-TC, es una técnica de tomografía multidetector destinada a evaluar el intestino delgado mediante distensión luminal con contraste oral neutro o de baja atenuación, contraste intravenoso y adquisición de cortes finos con reconstrucciones multiplanares. Su utilidad se concentra en la enfermedad de Crohn y otras patologías del intestino delgado, porque permite valorar la luz, la pared intestinal, el mesenterio, los vasos y las complicaciones extraluminales. En los últimos cinco años, la investigación se ha orientado hacia la estandarización de protocolos, la reducción de dosis y la incorporación de herramientas cuantitativas como tomografía de doble energía, imágenes monoenergéticas virtuales, mapas de yodo, reconstrucción iterativa y reconstrucción basada en aprendizaje profundo.

El objetivo de esta revisión sistemática fue sintetizar la evidencia publicada entre enero de 2021 y julio de 2026 sobre preparación del paciente, contraste oral e intravenoso y técnicas de adquisición en Entero-TC. Se revisaron bases indexadas y documentos normativos de radiología y gastroenterología siguiendo PRISMA 2020. Se incluyeron 18 estudios y documentos técnicos en síntesis cualitativa. Los resultados evidenciaron consenso en ayuno de 4 a 6 horas, ingesta fraccionada de 1.000 a 1.350 mL de contraste oral neutro durante 30 a 60 minutos y adquisición sin espera adicional prolongada tras finalizarlo, idealmente de forma inmediata o dentro de los 5 a 10 minutos posteriores. El contraste yodado intravenoso no iónico debe administrarse con inyección mínima de 3 mL/s y adquisición monofásica en fase entérica o portal temprana para enfermedad de Crohn no complicada. Las adquisiciones multifásicas deben reservarse para hemorragia, isquemia o sospecha tumoral. La Entero-TC actual debe considerarse una técnica protocolizada, reproducible y orientada a decisiones multidisciplinarias.

Palabras clave:

Entero-TC; tomografía computarizada enterográfica; enfermedad de Crohn; contraste oral neutro; contraste yodado; doble energía; reconstrucción iterativa; reducción de dosis; imagen abdominal; PRISMA.

Introducción

La Entero-TC, también denominada tomografía computarizada enterográfica, es una exploración de tomografía multidetector que combina una preparación luminal específica con contraste oral neutro o de baja atenuación y contraste intravenoso yodado para evaluar de forma integral el intestino delgado, la pared intestinal y las estructuras extraluminales. A diferencia de una tomografía abdominopélvica convencional, la Entero-TC depende críticamente de la distensión homogénea de asas, del momento de adquisición postcontraste y de reconstrucciones multiplanares de alta calidad, por lo que su rendimiento diagnóstico está estrechamente vinculado a la correcta protocolización técnica (1,2). Los documentos técnicos contemporáneos la consideran una técnica indicada en enfermedad inflamatoria intestinal conocida o sospechada, dolor abdominal crónico, diarrea persistente, hemorragia digestiva de origen oscuro, sospecha de tumores del intestino delgado, complicaciones posquirúrgicas y escenarios donde la rapidez diagnóstica sea prioritaria (3-5).

La problemática actual no radica únicamente en disponer de tomógrafos multidetectores, sino en disminuir la variabilidad entre centros. En la práctica clínica persisten diferencias en el tiempo de ayuno, el tipo y volumen de contraste oral, el uso de procinéticos o antiespasmódicos, la dosis y velocidad del contraste intravenoso, la elección de fase entérica o portal, la cobertura anatómica, el grosor de reconstrucción y el número de fases adquiridas. Esta heterogeneidad puede traducirse en distensión insuficiente, falsos engrosamientos por colapso, subestimación del realce mural, aumento innecesario de radiación o menor comparabilidad en estudios seriados. La necesidad de protocolos uniformes es especialmente relevante en pacientes jóvenes con enfermedad inflamatoria intestinal, quienes pueden requerir múltiples controles a lo largo de su vida (6-8).

La indicación más estudiada de Entero-TC es la enfermedad de Crohn. Esta entidad es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica, recidivante, segmentaria y transmural, capaz de comprometer cualquier segmento del tubo digestivo, aunque con predilección por íleon terminal y colon derecho. Su etiología es multifactorial y se relaciona con susceptibilidad genética, alteraciones de la barrera epitelial, disbiosis intestinal, factores ambientales y una respuesta inmune innata y adaptativa desregulada. El carácter transmural explica la importancia de la imagen transversal, ya que la endoscopia valora principalmente mucosa, mientras que la Entero-TC permite identificar edema mural, hiperrealce, estratificación, signos mesentéricos, fístulas, abscesos, estenosis y daño estructural extraluminal (4,9,10).

Desde el punto de vista epidemiológico, la carga mundial de enfermedad inflamatoria intestinal continúa en aumento. El análisis del Global Burden of Disease comunicó millones de casos prevalentes de enfermedad inflamatoria intestinal y un desplazamiento de la carga hacia regiones que históricamente tenían baja incidencia, probablemente por urbanización, cambios dietéticos, transición epidemiológica, mayor acceso a endoscopia e imagen transversal y mejor reconocimiento diagnóstico (11,12). En Latinoamérica se ha descrito incremento progresivo de la incidencia y prevalencia, aunque con marcada heterogeneidad entre países y con sistemas de registro todavía fragmentarios (13,14).

La fisiopatología radiológica de la enfermedad de Crohn se basa en la inflamación transmural y parcheada. En fase activa, la Entero-TC puede mostrar engrosamiento mural mayor de 3 mm en asa distendida, hiperrealce mucoso o transmural, estratificación mural por edema submucoso, úlceras, signo del peine por ingurgitación de vasos rectos, adenopatías reactivas, aumento de densidad de la grasa mesentérica y líquido adyacente. En enfermedad crónica o fibroestenótica predominan estenosis, acortamiento segmentario, proliferación fibrograsa, deformidad de asas y dilatación preestenótica. En el fenotipo penetrante se observan trayectos fistulosos, senos, plastrones inflamatorios, colecciones y abscesos. Esta diferenciación tiene relevancia terapéutica, porque la inflamación activa puede responder a tratamiento médico avanzado, mientras que la fibrosis establecida y las complicaciones penetrantes pueden requerir dilatación, drenaje o cirugía (3,4,9,15).

La clasificación clínica y radiológica de Crohn integra la edad de inicio, localización y comportamiento de la enfermedad, además de la presencia de enfermedad perianal. Para la imagen, la clasificación funcional más útil distingue enfermedad predominantemente inflamatoria, estenosante y penetrante, reconociendo que estos fenotipos pueden coexistir en el mismo paciente. En los informes radiológicos actuales se recomienda describir longitud del segmento afectado, localización, grado de engrosamiento, patrón de realce, presencia de edema, úlceras, estenosis, dilatación preestenótica, fístulas, abscesos, cambios mesentéricos y signos de actividad, idealmente mediante terminología estandarizada y reporte estructurado (3,16,17).

Para fortalecer la estandarización del informe, el reporte debe documentar la indicación clínica, calidad de la distensión por segmentos, tipo y volumen de contraste oral, uso de contraste intravenoso, fase adquirida, cobertura anatómica, dosis estimada y comparación con estudios previos. En la descripción de hallazgos se recomienda consignar localización y longitud del segmento afectado, espesor mural, patrón de realce, edema, úlceras, estenosis, diámetro preestenótico, fístulas, abscesos, cambios mesentéricos y enfermedad perianal cuando el campo de adquisición la incluya. La impresión diagnóstica debe clasificar el patrón predominante como inflamatorio, estenosante o penetrante, diferenciar actividad de daño estructural y señalar hallazgos accionables para gastroenterología, cirugía o radiología intervencionista (3,16,17).

Las manifestaciones clínicas que motivan una Entero-TC incluyen dolor abdominal, diarrea crónica, pérdida ponderal, anemia, fiebre, elevación de marcadores inflamatorios, sospecha de obstrucción, sangrado digestivo no explicado, masa abdominal, diarrea posquirúrgica y sospecha de complicación intraabdominal. En el contexto de Crohn, el estudio resulta especialmente útil cuando existe sospecha de absceso, fístula, estenosis sintomática, brote grave, discrepancia entre clínica y endoscopia o imposibilidad de realizar enterorresonancia. En tumores del intestino delgado, la Entero-TC puede revelar lesiones polipoideas, masas murales, adenopatías, infiltración mesentérica o lesiones hipervasculares, mientras que en hemorragia digestiva puede combinarse con fases arterial y venosa para identificar extravasación o lesiones vasculares (1,2,6).

El diagnóstico por imagen exige diferenciar técnica y semiología. La preparación oral insuficiente puede simular enfermedad por colapso de asas, mientras que una adquisición demasiado tardía puede disminuir la percepción del hiperrealce mucoso. Por ello, el contraste oral debe ingerirse dentro del intervalo programado de preparación, generalmente de forma fraccionada durante 30 a 60 minutos; una vez finalizada la ingesta y colocado el paciente en la mesa, la adquisición debe iniciarse sin espera adicional prolongada, idealmente de forma inmediata o dentro de los 5 a 10 minutos posteriores, para conservar la distensión luminal. La fase entérica o portal temprana se coordina con el bolo intravenoso, habitualmente entre 50 y 70 segundos desde el inicio de la inyección del contraste yodado (1,5). En protocolos contemporáneos se recomienda contraste oral neutro o de baja atenuación, ya que el contraste positivo puede ocultar el realce de la mucosa y dificultar la detección de úlceras o lesiones hipervasculares. El contraste intravenoso es indispensable para valorar actividad inflamatoria, perfusión y complicaciones, salvo contraindicación específica. La adquisición monofásica poscontraste es suficiente para la mayoría de evaluaciones de Crohn, mientras que la adquisición multifásica debe reservarse para hemorragia, isquemia o neoplasia, por el impacto acumulativo de la radiación (1,3,18,19).

El tratamiento de las patologías evaluadas por Entero-TC depende de la etiología. En Crohn, el manejo actual sigue un enfoque treat-to-target, con inducción de remisión, mantenimiento, control objetivo de inflamación y prevención de daño estructural. Se emplean corticoides en escenarios seleccionados de inducción, inmunomoduladores, terapias biológicas, moléculas pequeñas, soporte nutricional, drenaje percutáneo, dilatación endoscópica y cirugía cuando existe estenosis fibrosa, absceso, perforación, fístula compleja o fracaso terapéutico (15,20). En hemorragia, isquemia o tumores, la Entero-TC orienta decisiones endoscópicas, intervencionistas o quirúrgicas. Por tanto, su valor no se limita a diagnosticar, sino que contribuye a estratificar riesgo, seleccionar tratamiento y evaluar respuesta.

El pronóstico está condicionado por el fenotipo de enfermedad, la presencia de daño estructural, la respuesta al tratamiento y la aparición de complicaciones. En Crohn, la remisión clínica aislada no siempre refleja curación transmural, por lo que la imagen transversal tiene un papel creciente como biomarcador objetivo. La reducción del engrosamiento mural, la desaparición de hiperrealce, la resolución de edema mesentérico y la ausencia de complicaciones se asocian con mejor evolución, mientras que estenosis persistentes, dilatación preestenótica, fístulas y abscesos indican mayor riesgo de hospitalización, intervención y cirugía (3,8,21).

Objetivos

Objetivo general

Analizar de manera sistemática la evidencia científica reciente sobre los protocolos de preparación del paciente, administración de contraste oral e intravenoso, técnicas de adquisición y reconstrucción de imagen en Entero-TC, con el propósito de establecer recomendaciones actualizadas, reproducibles y aplicables a la práctica radiológica especializada en la evaluación del intestino delgado, especialmente en enfermedad de Crohn y otras patologías enterográficas.

Objetivos específicos

Describir las recomendaciones actuales sobre preparación del paciente en Entero-TC, incluyendo el tiempo de ayuno, tipo y volumen de contraste oral, forma de administración, duración de la ingesta, intervalo recomendado entre la finalización del contraste oral y la adquisición de imágenes, así como las condiciones necesarias para lograr una adecuada distensión luminal.

Caracterizar los protocolos de administración de contraste intravenoso y adquisición tomográfica, considerando la velocidad de inyección, fase de adquisición, indicaciones de estudios monofásicos o multifásicos, cobertura anatómica, grosor de corte, reconstrucciones multiplanares y estrategias de reducción de dosis, según la indicación clínica.

Integrar los elementos técnicos y semiológicos necesarios para la estandarización del informe radiológico en Entero-TC, con énfasis en la descripción estructurada de la calidad de la distensión intestinal, localización y extensión de los segmentos afectados, engrosamiento mural, patrón de realce, estenosis, dilatación preestenótica, fístulas, abscesos, cambios mesentéricos, complicaciones extraluminales y limitaciones técnicas del estudio.

Métodos

Se realizó una revisión sistemática narrativa siguiendo los principios de la declaración PRISMA 2020. La pregunta de investigación fue: ¿cuáles son las actualizaciones más relevantes de los últimos cinco años en los protocolos de preparación del paciente, administración de contraste y técnicas de adquisición de imagen en Entero-TC? El objetivo principal fue sintetizar recomendaciones técnicas y evidencia diagnóstica aplicable a servicios de Imagenología de cuarto nivel, con énfasis en enfermedad de Crohn y patologías del intestino delgado en las que la Entero-TC modifica la conducta clínica.

La búsqueda bibliográfica se efectuó en PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science, Embase, SciELO, LILACS y literatura normativa de sociedades científicas, incluyendo ACR, ESUR, ESGAR, ECCO y documentos técnicos de radiología abdominal. Se consideró el periodo enero de 2021 a julio de 2026. Los términos de búsqueda se combinaron en inglés y español mediante operadores booleanos: “CT enterography”, “computed tomography enterography”, “Entero-TC”, “small bowel CT”, “Crohn disease”, “inflammatory bowel disease”, “oral contrast”, “neutral oral contrast”, “intravenous contrast”, “dual-energy CT”, “low-dose CT”, “deep learning reconstruction”, “radiomics” y “protocol”. La estrategia se complementó con revisión de referencias de artículos seleccionados y documentos normativos vigentes.

Se incluyeron estudios originales, revisiones sistemáticas, revisiones basadas en evidencia, consensos, guías clínicas y documentos técnicos publicados en revistas indexadas o por sociedades científicas reconocidas, siempre que aportaran información sobre preparación, contraste oral, contraste intravenoso, adquisición, reconstrucción, reducción de dosis o técnicas avanzadas de Entero-TC. Se aceptaron publicaciones en inglés, español y portugués. Se excluyeron editoriales sin datos técnicos, resúmenes de congreso sin texto completo, estudios centrados exclusivamente en enterorresonancia o ultrasonido intestinal sin información extrapolable a Entero-TC, artículos fuera del periodo definido y publicaciones duplicadas.

El proceso de selección se organizó en fases de identificación, eliminación de duplicados, cribado por título y resumen, evaluación a texto completo e inclusión final. Se identificaron 186 registros, de los cuales 44 correspondieron a duplicados. Se cribaron 142 títulos y resúmenes y se excluyeron 98 por no responder a la pregunta de investigación. Se evaluaron 44 textos completos y se excluyeron 26 por ausencia de datos de protocolo de Entero-TC, predominio exclusivo de otras modalidades, indicaciones no pertinentes, duplicación o falta de indexación. La síntesis cualitativa principal incluyó 18 estudios y documentos. El flujograma PRISMA 2020 se presenta en la Figura 1.

La extracción de datos se orientó a los dominios definidos por el objetivo de la revisión: preparación del paciente, volumen y tipo de contraste oral, administración de contraste intravenoso, fase de adquisición, parámetros técnicos, reconstrucción, estrategias de reducción de dosis, técnicas de doble energía, radiomics, aprendizaje automático y aplicabilidad clínica. Debido a la heterogeneidad metodológica de los diseños incluidos, no se realizó metaanálisis. La síntesis se efectuó de forma narrativa y comparativa, priorizando la consistencia entre guías, estudios observacionales y publicaciones de innovación tecnológica.

Ver imagen al final del artículo.

Figura 1. Diagrama de flujo PRISMA 2020 del proceso de selección de estudios.

Resultados

La revisión identificó un patrón de consenso en torno a tres dominios técnicos. En la preparación del paciente, los documentos más recientes coinciden en ayuno de 4 a 6 horas y administración supervisada de contraste oral neutro o de baja atenuación. En adultos, los volúmenes más repetidos se situaron entre 1.000 y 1.350 mL, ajustados por tolerancia y contexto clínico. Este volumen debe ingerirse durante el periodo de preparación, de manera fraccionada en 30 a 60 minutos, y no como una toma única inmediatamente antes del estudio. En la práctica protocolizada, la adquisición se realiza al completar la ingesta y posicionar al paciente, sin un tiempo de espera adicional prolongado; cuando el flujo asistencial lo permite, se recomienda iniciar el estudio de forma inmediata o dentro de los 5 a 10 minutos posteriores a la finalización del contraste oral, con el fin de preservar la distensión del yeyuno, íleon y región ileocecal. En población pediátrica se recomienda dosificación ponderal, con aproximaciones cercanas a 20 mL/kg hasta alcanzar dosis de adulto. El objetivo no es distender únicamente el íleon terminal, sino lograr distensión suficiente del yeyuno, íleon y región ileocecal para evitar falsos engrosamientos y mejorar la detección de lesiones cortas (1,5,22,23).

En contraste oral, la evidencia favorece agentes neutros u osmóticos frente al agua aislada cuando se requiere distensión sostenida. El agua puede ser accesible y bien tolerada, pero se absorbe con rapidez y puede ofrecer menor distensión distal. Las soluciones con polietilenglicol, manitol, sorbitol, metilcelulosa o bario de baja densidad mantienen mejor la luz y favorecen la valoración del realce mural. El contraste positivo de alta atenuación no se recomienda en Entero-TC de rutina para enfermedad inflamatoria intestinal porque puede enmascarar el hiperrealce mucoso, limitar la detección de úlceras y dificultar la caracterización de lesiones hipervasculares (1,2,5).

En contraste intravenoso, el consenso actual considera que la valoración de actividad inflamatoria y patología mural requiere medio yodado no iónico, salvo contraindicación. Los documentos técnicos recomiendan concentraciones iguales o superiores a 300 mgI/mL, inyección con bomba a una velocidad mínima de 3 mL/s y lavado con solución salina. Para enfermedad de Crohn no complicada, la adquisición monofásica en fase entérica o portal temprana, alrededor de 50 a 70 segundos tras el inicio de la inyección, se considera suficiente en la mayoría de casos. Las adquisiciones multifásicas aumentan dosis y deben reservarse para sangrado digestivo, isquemia mesentérica, lesión tumoral hipervascular o preguntas clínicas específicas (1,5,18,19).

Respecto a adquisición de imagen, los estudios y guías recomiendan tomografía multidetector, adquisición helicoidal en apnea, cortes finos inferiores a 2 mm, reconstrucciones axiales y coronales sistemáticas, y reconstrucciones sagitales según indicación. La cobertura habitual debe incluir abdomen y pelvis; el periné debe incorporarse cuando exista sospecha de enfermedad perianal. Las estrategias de reducción de dosis incluyen modulación automática de corriente, bajo kVp en pacientes seleccionados, reconstrucción iterativa, reconstrucción por aprendizaje profundo y protocolos de doble energía optimizados. La doble energía añade información cuantitativa mediante mapas de yodo, imágenes monoenergéticas virtuales y parámetros espectrales, con potencial para mejorar la evaluación de actividad inflamatoria y disminuir dosis (25-32).

La Tabla 1 detalla los 18 estudios y documentos incluidos en la síntesis cualitativa principal. En conjunto, los hallazgos apoyan un protocolo de Entero-TC moderno basado en preparación uniforme, contraste oral neutro, contraste intravenoso obligatorio, fase única para Crohn no complicado, reducción de dosis y uso selectivo de técnicas avanzadas.

La estandarización de informes emergió como un dominio transversal de calidad. Las guías y recomendaciones recientes favorecen reportes estructurados que describan protocolo y calidad técnica, distribución segmentaria de hallazgos, actividad inflamatoria, daño estructural y complicaciones. Un informe completo debe especificar si la distensión luminal fue adecuada, qué segmentos están comprometidos, la longitud de las lesiones, el patrón de realce, la presencia de estenosis y dilatación preestenótica, así como fístulas, abscesos o cambios mesentéricos. Esta estructura mejora la comunicación con gastroenterología y cirugía, facilita la comparación longitudinal y permite que la Entero-TC responda preguntas terapéuticas concretas (3,16,17).

Tabla 1. Síntesis de resultados de estudios y documentos incluidos

Ver tabla al final del artículo.

CTE: tomografía computarizada enterográfica; DECTE: entero-TC de doble energía; DLIR: reconstrucción por aprendizaje profundo; EII: enfermedad inflamatoria intestinal; IUS: ultrasonido intestinal; MRE: enterorresonancia.

Discusión

La evidencia sintetizada demuestra que la actualización de la Entero-TC no consiste en reemplazar sus fundamentos clásicos, sino en hacerlos más reproducibles, seguros y cuantificables. Maino et al. y el parámetro técnico ACR-SABI-SAR-SPR coinciden en que la calidad del estudio depende de una cadena técnica completa: ayuno adecuado, contraste oral neutro, tiempo suficiente de ingestión, contraste intravenoso, fase de adquisición correcta y reconstrucciones multiplanares (1,5). Esta convergencia es relevante porque los errores de preparación no se compensan totalmente con tecnología avanzada. Una Entero-TC con doble energía o reconstrucción profunda puede seguir siendo subóptima si el intestino está colapsado o si el estudio se adquiere en una fase inadecuada.

El primer punto de discusión es la preparación oral. Los documentos incluidos muestran que el objetivo de la preparación no es la limpieza colónica, sino la distensión del intestino delgado. La administración de 1.000 a 1.350 mL de contraste oral neutro durante 30 a 60 minutos debe entenderse como una ingesta fraccionada dentro de ese intervalo, habitualmente supervisada o guiada por el personal del servicio, y no como un volumen administrado de una sola vez. Tras finalizar la ingesta, el paciente debe pasar a la mesa de tomografía sin demora y la adquisición debe efectuarse de forma inmediata o dentro de los 5 a 10 minutos posteriores, evitando esperas prolongadas que favorezcan vaciamiento, absorción o pérdida de distensión. Esta secuencia permite separar asas, disminuir falsos positivos por colapso y mejorar la detección de hiperrealce, úlceras y estenosis cortas (1,5). Aunque no existe un agente único universalmente superior, la literatura favorece soluciones osmóticas o de baja atenuación frente al agua aislada cuando se requiere distensión mantenida. Esto coincide con la experiencia protocolaria de Kim y Dane, quienes enfatizan que los hallazgos de actividad en Crohn solo son interpretables de manera fiable si la luz está adecuadamente distendida (2).

El segundo punto es el uso del contraste intravenoso. En enfermedad de Crohn, la actividad inflamatoria se expresa radiológicamente por hiperrealce mural, estratificación, edema y cambios mesentéricos; por ello, una Entero-TC sin contraste IV tiene utilidad limitada para responder preguntas de actividad o complicaciones. Las guías de contraste ACR y ESUR sostienen la necesidad de evaluar función renal, antecedentes de reacción, riesgo de extravasación y condiciones clínicas antes de administrar yodo, pero no eliminan su papel central cuando la indicación está justificada (18,19). Desde la perspectiva de imagen abdominal, la adquisición monofásica entre 50 y 70 segundos equilibra rendimiento diagnóstico y reducción de radiación para Crohn no complicado, mientras que la fase arterial adicional debe reservarse para hemorragia, isquemia o tumor hipervascular (1,5).

El tercer punto se relaciona con la radiación. La enfermedad de Crohn afecta con frecuencia a pacientes jóvenes y requiere controles repetidos, por lo que la reducción de dosis constituye un imperativo clínico. Lee et al. demostraron en población pediátrica que la CTE de dosis reducida con reconstrucción avanzada puede mantener rendimiento diagnóstico aceptable (23). Lin et al. ampliaron esta línea en adultos al combinar doble energía, 50 keV y reconstrucción profunda, obteniendo imágenes de alta calidad con reducción sustancial de radiación (26). Estos resultados apoyan la implementación de protocolos institucionales de baja dosis con modulación automática, bajo kVp en pacientes seleccionados y reconstrucción iterativa o profunda, siempre que se preserve la capacidad de detectar complicaciones pequeñas.

El cuarto punto es la doble energía. Chen et al. y Guler et al. mostraron que las imágenes monoenergéticas virtuales y los mapas de yodo pueden mejorar la diferenciación de segmentos inflamados, mientras que Zhou et al. y Li et al. evidenciaron que los parámetros espectrales se correlacionan con actividad patológica y pueden integrarse a modelos predictivos (24,25,29,30). Esta tendencia representa un avance conceptual: la Entero-TC deja de ser una técnica exclusivamente morfológica y se aproxima a una evaluación funcional o cuantitativa de perfusión, realce y composición tisular. Sin embargo, la evidencia aún procede en gran parte de centros especializados, por lo que su aplicación rutinaria exige validación externa, entrenamiento del radiólogo y estandarización de posprocesamiento.

La incorporación de radiomics, aprendizaje automático y reconstrucción por inteligencia artificial también fue relevante. Song et al. utilizaron radiomics basado en Entero-TC y composición corporal para predecir fallo a infliximab; Shi et al. aplicaron radiomics y aprendizaje automático para la identificación de enfermedad de Crohn; Zhu et al. propusieron radiomics profundo para curación estratificada; y Wasnik et al. exploraron detección automatizada de hallazgos en Crohn (33-36). Estos estudios sugieren que la Entero-TC puede evolucionar hacia biomarcadores objetivos de respuesta terapéutica, pero todavía no reemplazan la interpretación radiológica experta. La aplicabilidad clínica dependerá de bases de datos multicéntricas, reproducibilidad entre equipos, segmentación robusta y validación prospectiva.

La comparación con guías clínicas recientes confirma que la Entero-TC debe situarse dentro de una estrategia multimodal. Kucharzik et al. y Yanai et al., en las guías ECCO-ESGAR-ESP-IBUS, consolidan el papel de la imagen transversal en diagnóstico y monitorización de enfermedad inflamatoria intestinal, pero recomiendan seleccionar modalidad según disponibilidad, edad, necesidad de repetición, urgencia y pregunta clínica (16,17). En seguimiento electivo, enterorresonancia y ultrasonido intestinal ofrecen ventajas por ausencia de radiación; no obstante, la Entero-TC conserva un papel decisivo en urgencias, obstrucción, absceso, evaluación posoperatoria, contraindicación para resonancia y contextos donde se requiere respuesta diagnóstica rápida.

Desde el punto de vista terapéutico, la imagen debe responder preguntas accionables. Las guías ECCO de tratamiento quirúrgico y los consensos sobre enfermedad fibroestenosante muestran que diferenciar inflamación activa de fibrosis, detectar abscesos y caracterizar estenosis cambia el manejo clínico (9,15). La Entero-TC aporta información sobre longitud de estenosis, dilatación preestenótica, fístulas, colecciones y signos de actividad. Esta información puede orientar intensificación de terapia biológica, drenaje percutáneo, dilatación endoscópica o cirugía. Por tanto, un protocolo deficiente no solo reduce sensibilidad diagnóstica, sino que puede retrasar decisiones terapéuticas correctas.

La estandarización del informe constituye un punto operativo clave. Hameed et al., Kucharzik et al. y Yanai et al. coinciden en que la imagen debe comunicarse con terminología uniforme y orientada a decisiones clínicas (3,16,17). En Entero-TC, el informe estructurado debe integrar una sección técnica, que precise ayuno, contraste oral, intervalo de ingesta, contraste intravenoso, fase adquirida, cobertura y calidad de distensión, y una sección diagnóstica, que describa actividad, estenosis, componente penetrante, complicaciones y comparación con estudios previos. La conclusión debe traducir los hallazgos en categorías útiles para el equipo multidisciplinario, por ejemplo, enfermedad activa sin complicaciones, patrón fibroestenótico con dilatación preestenótica, enfermedad penetrante con absceso o ausencia de signos de actividad. Esta forma de reporte reduce ambigüedad, mejora la reproducibilidad interobservador y facilita la evaluación de respuesta terapéutica.

La revisión también evidencia brechas. La primera es regional: no se identificaron datos indexados recientes específicos de Ecuador o Cuenca sobre epidemiología de enfermedad de Crohn ni sobre calidad de protocolos de Entero-TC. Esto limita la adaptación local y abre la oportunidad de estudios multicéntricos ecuatorianos que midan indicación, preparación, distensión por segmentos, dosis efectiva, concordancia con endoscopia y repercusión terapéutica. La segunda brecha es metodológica: muchos estudios de doble energía, perfusión y radiomics son unicéntricos, con muestras moderadas y diferentes plataformas tecnológicas. La tercera es operativa: la disponibilidad de reconstrucción profunda, mapas de yodo y posprocesamiento avanzado no es uniforme, por lo que las recomendaciones deben distinguir entre protocolo mínimo indispensable y herramientas avanzadas deseables.

En síntesis, los resultados favorecen un modelo escalonado. El estándar mínimo debe garantizar preparación oral adecuada, contraste IV seguro, fase única apropiada, cortes finos y reconstrucciones multiplanares. El estándar avanzado incorpora doble energía, imágenes monoenergéticas virtuales, mapas de yodo y reconstrucción profunda para reducir dosis y aumentar cuantificación. El estándar de investigación añade radiomics, aprendizaje automático y biomarcadores de respuesta. Esta estructura permite que hospitales con distintos niveles tecnológicos implementen la Entero-TC de manera segura sin perder el objetivo central: responder con precisión a la pregunta clínica.

Conclusiones

La evidencia publicada confirma que la Entero-TC continúa siendo una técnica fundamental para la evaluación del intestino delgado, especialmente en enfermedad de Crohn complicada, escenarios agudos, sospecha de estenosis, fístula, absceso, hemorragia o tumor. Su rendimiento depende de una ejecución protocolizada; por ello, la preparación, el contraste y la adquisición deben considerarse componentes diagnósticos y no simples pasos operativos.

El protocolo contemporáneo recomendado incluye ayuno de 4 a 6 horas, contraste oral neutro o de baja atenuación ingerido de forma fraccionada durante 30 a 60 minutos, volumen adulto aproximado de 1.000 a 1.350 mL según tolerancia, adquisición sin espera adicional prolongada tras finalizar la ingesta oral, contraste intravenoso yodado no iónico con inyección mínima de 3 mL/s, adquisición monofásica en fase entérica o portal temprana para Crohn no complicado, cortes finos, reconstrucciones axiales y coronales, y cobertura abdominopélvica completa. Las fases adicionales deben reservarse para indicaciones específicas, con el fin de evitar radiación innecesaria. El informe radiológico debe estructurarse de forma reproducible, incorporando protocolo, calidad de distensión, localización y extensión de la enfermedad, signos de actividad, estenosis, complicaciones penetrantes, comparación evolutiva y una conclusión orientada a la decisión terapéutica.

Las técnicas avanzadas de doble energía, mapas de yodo, imágenes monoenergéticas virtuales, reconstrucción iterativa y reconstrucción profunda permiten optimizar la relación entre calidad diagnóstica y dosis. Radiomics y aprendizaje automático ofrecen herramientas prometedoras para cuantificar actividad, predecir respuesta y aumentar reproducibilidad, aunque aún requieren validación externa antes de incorporarse como estándar universal.

Declaraciones éticas y financiación

Por tratarse de una revisión sistemática de literatura publicada, no se requirió aprobación por comité de ética ni consentimiento informado. No se recibió financiación específica para la elaboración del manuscrito. La autora declara no tener conflictos de interés relacionados con el contenido de esta revisión.

Abreviaturas

  • ACR: American College of Radiology.
  • ALARA: As Low As Reasonably Achievable; dosis tan baja como razonablemente sea posible.
  • CDAI: Crohn’s Disease Activity Index.
  • CIE: Clasificación Internacional de Enfermedades.
  • CTE: Computed Tomography Enterography; enterografía por tomografía computarizada.
  • DLP: Dose Length Product; producto dosis-longitud.
  • DLR: Deep Learning Reconstruction; reconstrucción basada en aprendizaje profundo.
  • DECT: Dual-Energy Computed Tomography; tomografía computarizada de doble energía.
  • ECCO: European Crohn’s and Colitis Organisation.
  • EII: Enfermedad inflamatoria intestinal.
  • ESGAR: European Society of Gastrointestinal and Abdominal Radiology.
  • ESUR: European Society of Urogenital Radiology.
  • HU: Hounsfield Units; unidades Hounsfield.
  • IUS: Intestinal Ultrasound; ecografía intestinal.
  • IV: Intravenoso.
  • MIP: Maximum Intensity Projection; proyección de máxima intensidad.
  • MPR: Multiplanar Reconstruction; reconstrucción multiplanar.
  • MRE: Magnetic Resonance Enterography; enterografía por resonancia magnética.
  • PRISMA: Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses.
  • ROI: Region of Interest; región de interés.
  • TC: Tomografía computarizada.
  • TCMD: Tomografía computarizada multidetector.
  • UH: Unidades Hounsfield.
  • VMI: Virtual Monoenergetic Images; imágenes monoenergéticas virtuales.
  • VR: Volume Rendering; reconstrucción volumétrica.
  • 3D: Tres dimensiones.

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