Dispositivos de bioseguridad

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 7–Julio 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº7: 101

Autor principal (primer firmante): Juan Antonio Segura Molina

Fecha recepción: 5 de julio, 2022

Fecha aceptación: 16 de julio, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(7) 101

Autor: Juan Antonio Segura Molina. Licenciado en Química. Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales.

Resumen

Los accidentes sufridos por los profesionales sanitarios como consecuencia del manejo de instrumentación cortopunzante suponen un riesgo evidente de infecciones graves, e incluso mortales, por contagio de patógenos contenidos en fluidos biológicos. En consecuencia, se hace necesario dotar a los trabajadores de herramientas adecuadas para minimizar dicho riesgo, complementando esto con información y formación adecuada y específica. Hoy en día disponemos de normativa legal y métodos para evaluar la eficacia de instrumental elaborado por organismos oficiales que pretenden facilitar la consecución de dicho objetivo.

Palabras clave

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Dispositivos de bioseguridad, instrumental sanitario cortopunzante, instrumental médico cortopunzante.

Dispositivos de bioseguridad

Las lesiones causadas por instrumentos cortantes y punzantes en el sector hospitalario y sanitario han constituido a lo largo de los años una fuente de preocupación, tanto para los empresarios del sector como para los representantes de los trabajadores.

Así, en el mes de julio de 2009, los interlocutores sociales europeos firmaron el texto del Acuerdo marco para la prevención de las lesiones causadas por instrumentos cortantes y punzantes en el sector hospitalario y sanitario, que pretende lograr un entorno de trabajo lo más seguro posible, proteger al personal sanitario y hospitalario del riesgo contra las lesiones causadas por dicho instrumental y prevenir el riesgo de heridas e infecciones causadas por el mismo. Dicho acuerdo, además, ofrece un enfoque integrado de la evaluación de riesgos y la prevención de los mismos, la formación, la información, la sensibilización y la supervisión, así como los procedimientos de respuesta y seguimiento, y supuso el punto de partida para la Directiva 2010/32/UE del Consejo, de 10 de mayo de 2010, que lo aplica.

En España, la Orden ESS/1451/2013, de 29 de julio, por la que se establecen disposiciones para la prevención de lesiones causadas por instrumentos cortantes y punzantes en el sector sanitario y hospitalario, transpone la Directiva 2010/32/UE, ya que las previsiones contenidas en la misma son un desarrollo del Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo. En efecto, las disposiciones de la Orden se dirigen a evitar las infecciones causadas por agentes biológicos a las que el personal sanitario queda expuesto como consecuencia de heridas causadas por instrumental sanitario cortopunzante.

El objeto de esta orden es:

  • Lograr un entorno de trabajo lo más seguro posible,
  • prevenir las heridas causadas a los trabajadores con cualquier instrumental sanitario cortopunzante (incluidos los pinchazos de agujas),
  • proteger a los trabajadores expuestos,
  • establecer un enfoque integrado por el que se definan políticas de evaluación de riesgos, prevención de riesgos, formación, información, sensibilización y supervisión,
  • poner en marcha procedimientos de respuesta y seguimiento.

Su ámbito de aplicación se extiende a todos los trabajadores del sector sanitario y hospitalario y a todos los que están bajo la dirección y supervisión de los empresarios. Así, todos los centros, establecimientos y servicios, del ámbito sanitario y hospitalario, tanto del sector público como del sector privado, deberán cumplir lo dispuesto en esta orden. Se trata, en consecuencia, de una obligación legal.

Como técnicos de prevención debemos velar por la adecuada selección de los equipos de trabajo, una tarea que puede resultar compleja debido a la gran cantidad de modelos y marcas que incorporan dispositivos de bioseguridad, lo que puede plantear dudas a la hora de elegir el modelo más seguro, ya que no todos los dispositivos resultan igual de eficaces. Tenemos que tener en cuenta que, además del propio mecanismo de seguridad, intervienen otros factores como las condiciones o características del lugar y puesto de trabajo. A través de la experiencia del personal sanitario se ha observado que no todos los dispositivos de bioseguridad ofrecen las mismas garantías de seguridad.

Es importante también matizar, tal como define la orden, la diferencia entre instrumental médico cortopunzante e instrumental sanitario cortopunzante. Así, los cataloga de la siguiente manera, apreciándose que les aplican normativas diferentes:

  • Instrumental médico cortopunzante: tiene la consideración de producto sanitario, conforme al Real Decreto 1591/2009, de 16 de octubre, por el que se regulan los productos sanitarios, y debe cumplir lo establecido en dicha reglamentación.
  • Instrumental sanitario cortopunzante: Objetos o instrumentos necesarios para el ejercicio de actividades específicas de la atención sanitaria, que puedan cortar, pinchar y causar una herida o infección. El instrumental sanitario cortopunzante se considera equipo de trabajo conforme a los términos del Real Decreto 1215/1997, de 18 de julio, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por los trabajadores de los equipos de trabajo.

Debemos recordar que los artículos 3 y 4 de este Real Decreto, establecen respectivamente que el empresario está obligado a proporcionar y comprobar que los equipos de trabajo deben ser seguros para los trabajadores durante su utilización. Para ello, es indispensable realizar una correcta evaluación previa de ellos.

Con objeto de facilitar dicha labor, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo elaboró la nota técnica de prevención (NTP) 875 llamada “Riesgo biológico: metodología para la evaluación de equipos cortopunzantes con dispositivos de bioseguridad” 1. En ella se describe una metodología para la evaluación del grado de seguridad de estos equipos basada en el “Proyecto de entrenamiento para el desarrollo de tecnologías innovadoras de control” (TDICT, por sus siglas en inglés), en implantación por la Organización Mundial de la Salud (OMS), donde se detallan pasos a seguir para la evaluación, selección e implementación de dispositivos médicos más seguros.

Esta metodología considera, por un lado, el cumplimiento de la normativa legal sobre la utilización de los equipos de trabajo (RD 1215/1997) y por otro valora la seguridad intrínseca del dispositivo de bioseguridad según los principios generales de la norma UNE-EN 1050:1997. Permite evaluar la fiabilidad de los dispositivos de bioseguridad de manera objetiva y contribuye a tomar decisiones sobre la elección del dispositivo más adecuado, priorizando la seguridad del trabajador. Está diseñada en tres fases:

  • Fase 1: define tres criterios indispensables que deben reunir los dispositivos de bioseguridad en el uso previsto, entendiéndose por uso previsto la utilización del equipo de acuerdo con la información proporcionada en las instrucciones del fabricante.

Estos tres criterios están directamente relacionados con la seguridad intrínseca del dispositivo de bioseguridad e independientemente de la forma en que se manipula. Se considera que el dispositivo de bioseguridad es “aceptable” cuando cumple los tres criterios a la vez. Si no los cumple, se considera “no aceptable”. Esta primera fase es eliminatoria, el material clasificado como “no aceptable” se desestima y no pasa a la siguiente fase de evaluación.

  •  Fase 2: establece un gradiente de seguridad adaptado de los principios generales de la Norma UNE- EN1050: 1997. Los principios adaptados a esta metodología son los siguientes:
    • Primer principio: Equipo con dispositivo de bioseguridad seguro durante el uso previsto y el mal uso razonablemente previsible.
    • 2º principio: Equipo con dispositivo de bioseguridad seguro en caso de errores humanos previsibles durante el uso del equipo completo.

Aquí se incluyen factores debidos a mal uso (por ejemplo, la posibilidad de arrancar el mecanismo de seguridad del equipo porque dificulta la realización de la técnica o por cualquier otra razón) y errores humanos previsibles (al ser difícilmente valorable por la cantidad de factores que pueden influir, la metodología se centra en la activación del dispositivo de bioseguridad, considerando el error humano como un acto previsible pero involuntario).

Una vez se han aplicado las fases 1 y 2, los dispositivos de bioseguridad se clasifican en los siguientes grados, obtenidos después de aplicar tablas específicas indicadas en la NTP 875:

  • Excelente: Es el dispositivo de bioseguridad que garantiza siempre la protección del trabajador.
  • Muy bueno: es el dispositivo de bioseguridad que garantiza la protección del trabajador en el mal uso razonablemente previsible y disminuye la posibilidad del error humano.
  • Bueno: es el dispositivo de bioseguridad que garantiza la protección del trabajador durante el mal uso previsible pero no garantiza la protección en caso de error humano.
  • Aceptable: es el dispositivo de bioseguridad que cumple los criterios indispensables para la aceptación del material, pero el mecanismo de activación no garantiza la protección cuando se produce un error humano ni durante el mal uso previsible.
  • Fase 3: Únicamente se aplicará esta fase en el caso de que dos dispositivos de bioseguridad evaluados en la fase 1 y en la fase 2 obtengan el mismo nivel de excelencia. Aquí, se prioriza la elección de las agujas o de los equipos cortopunzantes en función de la técnica de activación del dispositivo de bioseguridad. Se resume en la siguiente tabla:

ELECCIÓN DEL DISPOSITIVO DE BIOSEGURIDAD EN FUNCIÓN DE LA TÉCNICA DE ACTIVACIÓN 2

1ª opción – PASIVA

El dispositivo de bioseguridad se activa de forma automática al finalizar el acto sanitario.

2ª opción – ACTIVA

El dispositivo de bioseguridad se activa con una mano y cuando la aguja o equipo cortopunzante está en el cuerpo del paciente.

3ª opción – ACTIVA

El dispositivo de bioseguridad se activa con dos manos y cuando la aguja o equipo cortopunzante está en el cuerpo del paciente

4ª opción – ACTIVA

El dispositivo de bioseguridad puede activarse con una o dos manos y cuando la aguja o el equipo cortopunzante no está en el cuerpo del paciente

Preferentemente se elegirán dispositivos de bioseguridad con técnica de activación pasiva (1ª opción). En último lugar se elegirán dispositivos de bioseguridad que se activen con una o dos manos fuera del cuerpo del paciente (4ª opción).

Conclusiones

Las lesiones causadas por instrumentos cortantes y punzantes en el sector hospitalario y sanitario han sido a lo largo de los años, y siguen siendo, una fuente de preocupación de todos los actores implicados.

Con objeto de facilitar la protección de los trabajadores frente a los riesgos presentes en su puesto de trabajo, a través de una evaluación y medidas preventivas concretas, disponemos de diferentes normativas de ámbito europeo, estatal y documentación elaborada al respecto por organismos oficiales y entidades de reconocido prestigio para ayudarnos en esta tarea.

Es nuestra obligación como técnicos conocerlas y aplicarlas eficientemente, complementándolas, en este caso concreto, con medidas de prevención que incluyan las precauciones estándares, procedimientos de trabajo, circuitos de eliminación de los dispositivos ya utilizados, equipos de protección individual, ergonomía de la técnica sanitaria, espacio de trabajo y formación específica.

  1. https://www.insst.es/documents /94886/328681/875w.pdf/87 daf7ba-ea05-4cf7-92c3-94163d4b1760. Este artículo es informativo y orientativo. Para completo conocimiento del método es necesaria la consulta de la NTP indicada y las normas UNE a las que se hace referencia.
  2. Fuente: NTP 875. “Riesgo biológico: metodología para la evaluación de equipos cortopunzantes con dispositivos de bioseguridad”.

Bibliografía

  1. Directiva 2010/32/UE del Consejo de 10 de mayo de 2010 que aplica el Acuerdo Marco para la prevención de las lesiones causadas por instrumentos cortantes y punzantes en el sector hospitalario y sanitario celebrado por HOSPEEM y EPSU.
  2. Orden ESS/1451/2013, de 29 de julio, por la que se establecen disposiciones para la prevención de lesiones causadas por instrumentos cortantes y punzantes en el sector sanitario y hospitalario.
  3. Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales.
  4. Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo.
  5. Real Decreto 1215/1997, de 18 de julio, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por los trabajadores de los equipos de trabajo.
  6. NTP 812. “Riesgo biológico: prevención de accidentes por lesión cutánea”.
  7. NTP 875. “Riesgo biológico: metodología para la evaluación de equipos cortopunzantes con dispositivos de bioseguridad”
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