Disfagia en el anciano, una revisión bibliográfica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 3–Marzo 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº3: 45

Autor principal (primer firmante): Marta Borque Almajano

Fecha recepción: 9 de Febrero, 2021

Fecha aceptación: 3 de Marzo, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(3): 45

Autora: Marta Borque Almajano 1.

Coautoras: Paula Villar Moreno 2, Raquel Soria Lara 3, Iris Aparicio Miñana 4, Ana Sánchez Molina 5.

  1. Graduada en Enfermería, Escuela Dr. Sala de Pablo Campus de Soria. Universidad de Valladolid.
  2. Diplomada en Enfermería, Universidad Autónoma de Madrid. EUE La Paz.
  3. Diplomada en Enfermería, Escuela Dr. Sala de Pablo Campus de Soria. Universidad de Valladolid.
  4. Diplomada en Enfermería, Escuela Dr. Sala de Pablo Campus de Soria. Universidad de Valladolid.
  5. Graduada en Enfermería, Universidad de Jaén.

Resumen

El envejecimiento lleva consigo el deterioro de las capacidades orgánicas, donde puede evidenciarse, entre otros problemas, el deterioro de la deglución. Asimismo, sumado a la condición de la edad, en ciertas situaciones podemos encontrar disfunciones neurológicas en la persona que hacen que las dificultades en la ingesta se incrementen. En el anciano hospitalizado y residente en centro socio-sanitario, una complicación en la ingesta puede derivar en un episodio de broncoaspiración que, a su vez, es capaz de originar desde una infección en el parénquima pulmonar, hasta, en el peor de los casos, la muerte de la persona por fallo cardíaco. En el artículo que se sigue a continuación, se plasma la información recabada relativa a una detección inicial de los problemas en la deglución y a las intervenciones que Enfermería debe considerar en la asistencia a este tipo de usuarios.

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Summary

Aging leads to the deterioration of the organic capacities, where can be evidenced, among other problems, the deterioration of swallowing. Also, added to the condition of age, in certain situations we can find neurological dysfunctions in the person that cause difficulties in ingestion to increase. In the hospitalized elderly and resident in the socio-sanitary center a complication in the intake can lead to an episode of bronchoaspiration that in turn is able to originate from an infection in the lung parenchyma, to in the worst case, the person’s death from heart failure. The following article sets out the information gathered regarding an initial detection of swallowing problems and interventions that nursing should consider in assisting this type of users.

Introducción

Al estado de las alteraciones que se suceden en el proceso de la deglución se le atribuye el término de disfagia. Esta condición tiene la posibilidad de ocasionarse por patologías neuromusculares o neurológicas, por traumatismos y/o también tras procedimientos quirúrgicos centrados en las estructuras que permiten la ingesta 1, 2.

Atendiendo a la localización del daño existen dos tipos de disfagia: orofaríngea y esofágica. La primera, orofaríngea, se caracteriza por la presencia de problemas en el comienzo de la deglución, debido a ello, la persona que la sufre lleva a cabo seguidas repeticiones con el fin de realizar la ingesta. El bolo alimenticio se forma de manera dificultosa por lo que en este tipo de pacientes podemos objetivar la retención del mismo en la cavidad bucal, con aumento de la producción de saliva, y salida de estos por los labios de la persona. Asimismo, puede darse una retención del bolo en este nivel de la ingesta por alteraciones en la propulsión de la lengua y en .la faringe; la retención también puede ocasionarse por disfunciones en la apertura del esfínter esofágico superior.

Por su parte el segundo tipo de disfagia, la esofágica, se centra en la dificultad del transcurso del bolo alimenticio por el tubo digestivo o esófago. Las causas de la misma pueden ser: problemas en el peristaltismo, alteraciones en la propulsión, daños circunferenciales y/o cese de la deglución esofágica secundario a disfunciones en el músculo liso de esta estructura.

En las personas mayores, el proceso de envejecer se encuentra ligado a modificaciones en la función muscular y nerviosa del organismo. Estos cambios, entre los que pueden citarse: disminución de la fuerza mandibular, incremento del tejido graso y conectivo de la lengua, perdida de piezas dentales; en edades avanzadas pueden derivar en la instauración de disfagia. Teniendo en cuenta lo anterior, debido al detrimento en la capacidad funcional del anciano causado por las diferentes alteraciones características de esta etapa vital, la presencia de disfagia será más notoria en aquellos ancianos aquejados de disfunciones neurológicas como accidente cerebrovascular, demencias y enfermedad de Parkinson.

En cuanto a la prevalencia de la disfagia, la bibliografía consultada la estima en un 15- 30% para ancianos hospitalizados, y para los ingresados en hogares geriátricos en un 50% de predominancia 2.

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Objetivos

General: Definir y analizar el concepto de disfagia en el anciano.

Específicos

  • Identificar el método de diagnóstico de la disfagia mediante el test de volumen-viscosidad.
  • Describir las intervenciones de Enfermería en el anciano con este condicionante.

Metodología

La realización del artículo ha sido llevada a cabo mediante la consulta de diferentes fuentes bibliográficas como son la base de datos de PubMed, Cuiden, la biblioteca virtual de Scielo, y el metabuscador de Google académico.

Palabras clave: disfagia, ancianos, cuidados, Enfermería.

Keywords: dysphagia, elderly, care, nursing.

Resultados

Los síntomas de la disfagia incluyen: tos y vómitos al comer, intentos repetidos de tragar, babeo, restos de comida en la boca, sonido parecido a “hacer gárgaras” y una sensación de «bloqueo» de los alimentos en la garganta. Los pacientes con estos síntomas deben ser evaluados para descartar una posible disfagia. Los usuarios que presentan un cambio en la conciencia de la ingesta de alimentos, la aparición de neumonía puede indicar la aspiración de alimentos o secreciones orales.

Para los pacientes con disfagia, el líquido fluido suele ser la sustancia más difícil de tragar. Por ello es primordial, por parte de Enfermería, la evaluación de la capacidad del paciente para tragar alimentos de varios espesores 1.

El propósito de evaluar la función de deglución es determinar si un individuo tiene disfagia, las funciones fisiológicas que están alteradas y si los cambios en los patrones de ingesta nutricional o la consistencia de los alimentos son seguros y beneficiosos para las personas. En los pacientes aquejados de disfagia, dado el mayor riesgo de aspiración, se recomienda detectar rápidamente su condición.

Para ello existe el test de volumen-viscosidad, esta es una prueba clínica validada con las mejores propiedades psicométricas, se puede realizar en la misma habitación del paciente. Con este método se seleccionan los alimentos con el mejor volumen y viscosidad para evitar la penetración en el tracto respiratorio. Durante el proceso de la técnica, el paciente recibe diferentes volúmenes de alimento (5 ml, 10 ml o 20 ml) y diferentes viscosidades (líquido, néctar o pudín) para verificar la efectividad y seguridad del proceso de la prueba 2.

El objetivo de este test es la detección de manifestaciones de una ingesta insegura e ineficaz. Estas dificultades se traducen en deglución fragmentada, sello labial comprometido, residuos orales tras la ingesta, cambios de la voz, tono y disminución de la saturación de oxígeno. Estos parámetros son tenidos en cuenta durante la realización de la prueba.

La prueba comienza con la viscosidad del néctar y el aumento del volumen del bolo (de 5 a 10, luego 20 ml) y gradualmente aumenta la dificultad. Si el paciente puede completar la serie de néctar sin síntomas de succión obvios, se puede utilizar el mismo método para evaluar una serie de líquidos con menor viscosidad y después otros con una mayor seguridad, como el pudín. Si el paciente muestra signos de peligro para la seguridad de la viscosidad del néctar, la serie se interrumpe, la serie líquida se omite y se evalúa la serie con la viscosidad similar a un pudín, que es más segura. Siempre que el paciente muestre signos de peligro para la seguridad de la viscosidad del líquido, se interrumpe la serie líquida y se pasa a evaluar la serie de pudín.

Se trata de un procedimiento de detección rápido (5 a 10 minutos), es seguro, preciso y puede mejorar la capacidad de control de los pacientes con disfagia. Para la detección de signos clínicos de riesgo de seguridad por dilución (aspiración o penetración), su sensibilidad es del 88,2%, la especificidad es del 64,7% y la sensibilidad de identificación de pacientes con aspiración es del 100%, lo cual puede corroborarse de forma secundaria con una videofluoroscopia 3.

El empleo de espesantes en los fluidos para este tipo de paciente, anciano con dificultades en la ingesta, se encuentra muy generalizado tanto en el ámbito hospitalario como socio-sanitario. Y, aunque este método logra disminuir la potencial broncoaspiración y el riesgo de penetración en vía respiratoria de los alimentos, determinadas publicaciones arrojan evidencias de un aumento del riesgo de deshidratación con su uso. Este riesgo de deshidratación aumentado se explica por la viscosidad mayor del líquido, que implica la necesidad de más esfuerzo para tragar y disminución de la adherencia a la nutrición por parte de la persona.

En concordancia con lo anterior, en diferentes Guías Clínicas se desaconseja el uso indiscriminado de espesantes en pacientes con disfagia, supeditándolo a una consideración meditada sobre los beneficios e inconvenientes que puede ocasionar en el usuario la instauración de este producto. Tampoco se aconseja el empleo de la miel como espesante, debido a que no existe evidencia de resultados beneficiosos, a lo que se añade la posible tendencia a deshidratación y falta de seguimiento por parte del paciente 2.

En este tipo de pacientes, el personal de Enfermería debe realizar junto a su valoración inicial con el test volumen-viscosidad, una serie de intervenciones para extremar las precauciones en la ingesta y evitar de este modo el potencial episodio de broncoaspiración.

Dentro de estas actividades, de cara al paciente encontramos: incorporar el cabecero de la cama para permitir que la persona se encuentre en una posición que facilite el acto de la ingesta, con un depresor y una linterna revisar con cuidado el interior de la boca del paciente para detectar posibles restos de comida, retirándose los mismos en caso de encontrarse y así evitar que la persona los aspire. Recabar información con el paciente acerca de la presencia de dificultad al tragar, masticar distintas texturas. Prestar atención ante la tos, disnea, babeo durante la ingesta de las comidas, y en especial los líquidos.

Asimismo, debe tenerse en cuenta durante las comidas del paciente lo siguiente: administrar porciones pequeñas a la vez que se comprueba una correcta ingesta, con una buena deglución y sin fatiga aparente. En cuanto a la ingesta en aquellos pacientes aquejados de disfunciones neurológicas la comida se dará también en pequeñas porciones valorando en este caso su capacidad masticatoria y los movimientos de la lengua para formar el bolo y tragar. Además, en los ancianos afectados de problemas cerebrales se tendrá en cuenta la colocación del alimento en el lado sano de la boca, para fomentar el control de la ingesta.

En los pacientes con disfagia, debido a que los líquidos de baja densidad representan al grupo de alimentos que conlleva el mayor riesgo de broncoaspiración, ante la posibilidad de una ingesta de alimentos con más consistencia que no repercuta en mayores dificultades para el usuario en el momento de la deglución, serán estos alimentos más densos los elegidos para su alimentación (sopas cremosas, gelatinas, natillas, yogur).

Para evitar la desnutrición que suele asociarse a las personas con disfagia por las evidentes dificultades durante la acción de comer, cabría tenerse en cuenta las preferencias del paciente en cuanto a sabores, determinados alimentos “favoritos”, que hagan que las comidas que lleve a cabo sean suficientes para su nutrición.

Durante las comidas se deberá establecer un ambiente tranquilo, centrado en el acto de la ingesta, sin distractores externos. Así se favorece la relajación de la persona, que se mantendrá enfocada en la ingesta, esta a su vez se realizará paulatinamente con los momentos de reposo que el paciente necesite. En la habitación del usuario se dispondrá de un sistema de aspiración cercano.

En el momento posterior a las comidas se mantendrá al paciente en sedestación durante una media hora como mínimo, también se le ayudará en la correcta higiene de manos y boca. Asimismo se valorarán las calorías ingeridas, la excreción que efectúa el paciente y una medición matutina de peso al día. De esta forma se controla de manera estrecha la nutrición de la persona solventando episodios de desnutrición y/o hidratación.

En cuanto al trato con los familiares, se les hará conocedores de toda la información enunciada previamente. De este modo se les educará en llevar a cabo una cuidada ingesta para su familiar con disfagia, por ello serán partícipes del cuidado de la persona, y se les instruirá en el modo de actuación ante situaciones de urgencia como la maniobra de Heimlich útil en los atragantamientos. Así se conseguirá que se encuentren más seguros y tranquilos en la atención a su familiar 2.

Conclusiones

  • El test volumen-viscosidad cuenta con la valoración de la deglución durante el empleo de tres texturas secuenciadas: néctar, líquido y pudin.
  • La sencillez, rapidez y factibilidad de esta prueba, sumadas a una sensibilidad del 100% en pacientes con riesgo de aspiración, hacen que sea el método de elección para la valoración de disfagia en el anciano.
  • Las intervenciones de Enfermería en los pacientes con disfagia se centrarán en favorecer la deglución, eliminar o reducir el riesgo de aspiración, mantener una nutrición adecuada y educar a los familiares.

Bibliografía

  1. Leno González D, Leno González JL, Lozano Guerrero MA. Plan de cuidados de Enfermería en pacientes geriátricos con disfagia. Enfermería Global. Mayo 2004; 4: 1-7. Disponible en: https://revistas.um.es/ eglobal/article/ view/582/604
  2. Ariza-Galindo CJ, Rojas Aguilar DM. Disfagia en el adulto mayor. Universitas Médica. Junio 2020; 61: 1-12. Disponible en:  http://www.scielo.org. co/pdf/unmed/v61n4/ 2011-0839- unmed-61-04-00117.pdf
  3. Rofes L, Arreola V, Clavé P. Detección de la disfagia y la aspiración mediante la prueba de deglución volumen-viscosidad. Geriatricarea. Marzo 2014. Disponible en: https://www.geriatricarea. com/2014/03/26/ deteccion -de-la-disfagia-y-la -aspiracion- mediante-la- prueba-de-deglucion -volumen-viscosidad/