Diagnóstico de reflujo gastroesofágico proximal en pacientes con trastornos respiratorio del sueño

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 2–Febrero 2026. Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 2: 358

Autor principal (primer firmante): Beatriz Montalban Sierra

Fecha recepción: 31/01/2026

Fecha aceptación: 26/02/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(2): 358

Autores:

  • Beatriz Montalban Sierra (TCAE)
  • Sonia López Arraco (TCAE)
  • Mery Luz Contreras Rodriguez (TCAE)
  • Beatriz Bueno Cortés (TCAE)
  • Cintia Chueca Andaluz (TCAE)
  • Paula Isabel Altubo Andrés (ENFERMERA EFYC)

Categoría: TÉCNICO EN CUIDADOS AUXILIARES DE ENFERMERÍA

PALABRAS CLAVE: REFLUJO GASTROESOFÁGICO/TRASTORNO RESPIRATORIO SUEÑO/PH- METRÍA/ÁCIDO

Introducción

El diagnóstico de reflujo gastroesofágico (RGE) proximal en pacientes con trastornos respiratorios del sueño, como la Apnea Obstructiva del Sueño (AOS), es un reto clínico debido a que los síntomas típicos (ardor o regurgitación) a menudo están ausentes o se confunden con la patología respiratoria.

pH-metría de doble canal

Es la prueba definitiva para confirmar el reflujo proximal. A diferencia de la pH-metría convencional, esta utiliza dos sensores:

  • Sensor distal: Situado a unos 5 cm por encima del esfínter esofágico inferior.
  • Sensor proximal: Situado en el esófago superior, cerca del esfínter esofágico superior o en la faringe.
  • Utilidad: Permite detectar el ascenso del ácido hasta las vías respiratorias superiores durante la noche, correlacionando los eventos de reflujo con los episodios de apnea observados en una polisomnografía.

pH-impedanciometría esofágica de 24 horas

Esta técnica es superior a la pH-metría simple porque no solo detecta el ácido, sino también el reflujo no ácido o débilmente alcalino (gas o líquido).

  • En pacientes con trastornos del sueño, el reflujo no ácido puede ser igual de irritante para la vía aérea y causar microdespertares o laringoespasmos.
  • Es fundamental para pacientes que no responden a los Inhibidores de la Bomba de Protones (IBP).

Polisomnografía simultánea con pH-metría

Para un diagnóstico de precisión, se recomienda realizar ambas pruebas al mismo tiempo. Esto permite observar si:

  • El reflujo ocurre inmediatamente después de una apnea (causado por la presión intratorácica negativa al intentar respirar contra una vía obstruida).
  • El reflujo provoca el evento respiratorio o un microdespertar.

Evaluación clínica y endoscopia

Aunque son útiles, tienen limitaciones importantes en esta población:

  • Anamnesis: Los síntomas extraesofágicos (tos crónica, carraspeo, laringitis) son frecuentes, pero poco específicos. Muchos pacientes presentan «reflujo silencioso».
  • Endoscopía de vía aérea superior (laringoscopia): Se buscan signos de Laringitis por Reflujo (edema de aritenoides, paquidermia interaritenoidea). Sin embargo, estudios indican que los hallazgos visuales no siempre se correlacionan con los resultados de la pH-metría en pacientes con AOS.
  • Endoscopia digestiva alta: Útil para ver complicaciones (esofagitis), pero en el 50-70% de los casos de reflujo proximal la mucosa esofágica puede parecer normal.

El desafío diagnóstico

El diagnóstico del reflujo gastroesofágico (RGE) proximal en pacientes con trastornos respiratorios del sueño (TRS) es considerado uno de los mayores desafíos diagnósticos de la Medicina actual (2025- 2026). El problema radica en que ambas patologías se solapan, se retroalimentan y presentan síntomas que a menudo son indistinguibles entre sí.

Aquí te detallo por qué es un reto y cuáles son las claves actuales para abordarlo:

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El desafío de la «sintomatología silenciosa»

La mayoría de los pacientes con TRS no presentan los síntomas clásicos de reflujo (pirosis o ardor). En su lugar, presentan reflujo silencioso o síntomas extraesofágicos:

  • Mimetismo clínico: La tos crónica, el carraspeo matutino y la ronquera se atribuyen a menudo a la sequedad por el uso de CPAP o a la vibración del ronquido, cuando en realidad pueden ser causados por microaspiraciones de ácido.
  • Falta de correlación: Estudios recientes confirman que la gravedad de los síntomas no se correlaciona con la gravedad del daño en la mucosa, lo que dificulta saber a quién realizar pruebas invasivas.

Fisiopatología

El desafío reside en determinar qué ocurrió primero:

  • Mecanismo de succión: Durante una apnea, el paciente intenta inspirar contra una vía aérea colapsada, generando una presión intratorácica extremadamente negativa. Esta presión actúa como un «aspirador» que succiona el contenido gástrico hacia el esófago proximal y la laringe.
  • Reflejo vasovagal: El ácido en el esófago proximal puede disparar un reflejo que causa broncoconstricción o laringoespasmo, empeorando el trastorno respiratorio.
  • Conclusión: Diagnosticar el reflujo proximal implica no solo confirmar su presencia, sino entender su relación temporal con los eventos respiratorios.

Limitaciones de las herramientas tradicionales

  • Endoscopia: Es poco sensible. Más del 60% de los pacientes con reflujo proximal confirmado por pH-metría tienen una endoscopia normal (ERGE no erosiva).
  • Cuestionarios: Herramientas como el Reflux Symptom Index (RSI) son útiles pero subjetivas y pueden dar falsos positivos en roncadores crónicos debido a la inflamación mecánica de la faringe.

Nuevos enfoques diagnósticos (2025-2026)

Para superar estos desafíos, la tendencia actual se inclina hacia:

  • pH-impedanciometría de 24 horas (doble canal): Es la única forma de detectar reflujo no ácido (gaseoso o débilmente alcalino), que es muy común en pacientes con apnea y altamente irritante para la vía aérea superior.
  • Pepsina en saliva: Se está consolidando como una prueba no invasiva prometedora. Detectar pepsina (una enzima gástrica) en la saliva o en el moco laringofaríngeo es prueba directa de que el contenido del estómago ha alcanzado la garganta.
  • Polisomnografía con monitoreo de pH: Realizar ambas pruebas simultáneamente permite mapear si el reflujo ocurre durante las fases de sueño REM (donde el tono muscular es menor) o tras eventos de apnea específicos.

Conclusión

El desafío se resuelve abandonando el diagnóstico basado en sospechas clínicas y adoptando pruebas funcionales objetivas. La integración de la polisomnografía con la monitorización de pH-impedancia permite diferenciar si estamos ante un reflujo que agrava la apnea o ante una vía aérea inflamada por el propio trastorno del sueño.

Bibliografía

  1. https://docs.academia.cat/8d9c8052.
  2. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/ pii/S0001651907749683.
  3. https://ddd.uab.cat/pub/tesis/2013/hdl_10803_11730 6/ima1de1.pdf.