Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. VIII. N.º 10–Octubre 2025. Pág. Inicial: Vol. VIII; N.º 10: 522
Autor principal (primer firmante): Inmaculada Gracia Vallejo
Fecha recepción: 01/10/2025
Fecha aceptación: 28/10/2025
Ref.: Ocronos. 2025;8(10): 522
Autores:
- Inmaculada Gracia Vallejo, TCAE
- Lorena Eugenia Erazo Belalcázar, TCAE
- José Manuel Burguete Orellana, Servicios Generales
- Norma Lucinda Contreras Picon, TS Dietética
- Xochil Beatriz Espinoza Castillo, TCAE
- María Cristina, Maza Tandazo, TCAE
Resumen
El diagnóstico nutricional constituye una herramienta esencial para la prevención, detección y tratamiento de desequilibrios alimentarios.
Dentro de este proceso, la evaluación bioquímica permite identificar alteraciones metabólicas a través de parámetros sanguíneos, urinarios o tisulares, complementando la información antropométrica y dietética. El presente artículo revisa los principales marcadores bioquímicos empleados en la práctica clínica y su relevancia en la toma de decisiones terapéuticas.
Palabras clave:
Diagnóstico nutricional, marcadores bioquímicos, utilidad clínica, estado nutricional.
Introducción
La nutrición adecuada es un pilar fundamental para el mantenimiento de la salud y la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles. El diagnóstico nutricional, para ser integral, requiere la combinación de diferentes métodos: clínicos, antropométricos, dietéticos y bioquímicos. Estos últimos proporcionan información objetiva acerca de reservas corporales, metabolismo y presencia de deficiencias o excesos de nutrientes.
La evaluación bioquímica resulta especialmente valiosa porque detecta alteraciones en fases subclínicas, es decir, antes de que se manifiesten signos o síntomas visibles. Por ello, su inclusión en las intervenciones nutricionales favorece la individualización de tratamientos y el seguimiento de los resultados.
Objetivos
- Describir los principales marcadores bioquímicos empleados en el diagnóstico nutricional.
- Analizar su utilidad clínica en la práctica asistencial y en programas de salud pública.
- Destacar las ventajas y limitaciones de la evaluación bioquímica en comparación con otros métodos diagnósticos.
Marcadores bioquímicos de macronutrientes
- Proteínas: la albúmina sérica es un indicador tradicional del estado proteico, aunque su variación depende también de procesos inflamatorios. La prealbúmina y la transferrina ofrecen mayor sensibilidad para detectar cambios recientes en la ingesta proteica.
- Lípidos: el perfil lipídico (colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos) es fundamental para valorar el riesgo cardiovascular asociado a la dieta.
- Carbohidratos: la glucemia en ayunas y la hemoglobina glicosilada (HbA1c) permiten evaluar el metabolismo glucídico y el control de la diabetes.
Marcadores de micronutrientes
- Hierro: ferritina sérica, hierro plasmático y capacidad de fijación del hierro son parámetros clave para detectar anemia ferropénica.
- Vitamina D: la concentración sérica de 25-hidroxivitamina D refleja las reservas corporales y se asocia con salud ósea y función inmunitaria.
- Vitamina B12 y ácido fólico: se evalúan mediante sus niveles séricos y la homocisteína plasmática, indicador indirecto de deficiencia.
- Calcio y fósforo: esenciales para el metabolismo óseo, se interpretan junto con hormonas reguladoras como la parathormona.
Utilidad clínica
El análisis bioquímico permite:
- Diagnosticar deficiencias nutricionales en fases tempranas.
- Monitorear la eficacia de la intervención nutricional.
- Prevenir complicaciones asociadas a enfermedades crónicas.
- Establecer un plan dietético ajustado a las necesidades metabólicas del paciente.
Limitaciones
- Pueden existir interferencias derivadas de procesos inflamatorios, infecciones o medicación.
- Algunos marcadores reflejan cambios a largo plazo y no detectan variaciones recientes en la dieta.
- Los costes de las pruebas pueden limitar su aplicación rutinaria en determinados contextos.
Conclusiones
El diagnóstico bioquímico constituye un componente esencial de la evaluación nutricional, al aportar datos objetivos y sensibles sobre el estado metabólico de los individuos. Su integración en la práctica clínica favorece la detección precoz de desequilibrios, la personalización de estrategias dietéticas y la monitorización de resultados. No obstante, su interpretación debe realizarse en conjunto con la información antropométrica, clínica y dietética, garantizando así un enfoque multidimensional y preciso del estado nutricional.
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