Dermatosis. Psoriasis. Una enfermedad actual

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 6–Junio 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº6: 68

Autor principal (primer firmante): María Isabel Chiriboga Calva

Fecha recepción: 14 de Mayo, 2021

Fecha aceptación: 11 de Junio, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(6): 68

Autora: María Isabel Chiriboga Calva (Médico General, Médico en libre ejercicio profesional)

Categoría profesional: Dermatología

Palabras clave: Psoriasis, dermatosis, lesión cutánea, etiología psoriasis.

Introducción

Muchos autores consideran a la psoriasis como una enfermedad inflamatoria de tipo crónica, que se caracteriza por la exagerada proliferación de queratinocitos. El ciclo de un queratinocito dura aproximadamente 28 días y empieza con una mitosis que inicia en el estrato basal y va ascendiendo hasta llegar al estrato córneo donde completa su maduración, muere y se desprende. En el caso de la psoriasis este proceso se completa en tan solo 4 días y a medida que las células van llegando a la superficie producen la hiperplasia de la piel, reflejándose en una piel escamosa y con placas gruesas.

La psoriasis, aunque no es contagiosa puede ser transmisible genéticamente, y actualmente afecta al 2% de la población, cuyo rango de edad oscila entre los 15-40 años, sin embargo, ya se han reportado casos de psoriasis en niños. No solamente eso es preocupante, sino que las últimas investigaciones reportan una relación entre esta enfermedad cutánea y enfermedades del tejido conectivo y del sistema cardiovascular. Lo que la sitúa como una enfermedad actual y potencialmente riesgosa.

Desarrollo

La psoriasis definida como dermatosis de base inmunológica que frecuentemente tiene un alto impacto en la calidad de vida de quien la padece no solo por el mal aspecto que puede tener y que influye en el estado anímico de la persona, sino también por la relación que puede tener con otras patologías. En este contexto hablamos que de un 10 a 20% desarrollarán una afección articular y tienen un 57% adicional de riesgo de enfermedad cardiovascular que la población normal; influyendo de esta forma en la disminución de la esperanza de vida de quienes la adolecen.

Su etiología es desconocida, sin embargo, varias hipótesis son aceptadas, entre ellas la existencia de factores genéticos que predisponen al desencadenamiento de la enfermedad, exactamente la existencia del loci PSORS-1, en el cromosoma 6p21 de la región HLA. Además de la presencia de polimorfismos genéticos en los genes del factor de necrosis tumoral alfa, IL-12/23 p40, entre otros.

Los factores que desencadenan las manifestaciones clínicas de la psoriasis son: traumatismos (lesión física o emocional que libera sustancia P y afecta piel aparentemente sana), infecciones (puede producirse después de una infección de vías respiratorias altas), fármacos (sales de litio y beta-bloqueadores) y otros factores (estrés, alcoholismo, fumar en exceso, clima, etc.).

Su diagnóstico es netamente clínico, y la bibliografía establece una lesión de tipo placa eritematosa, de bordes delimitados, con abundantes o pocas escamas, que a través del examen dermatológico por raspado puede presentar estos signos:

  1. Signo de la mancha de cera. Que hace referencia a la abundante descamación que caracteriza algunas lesiones psoriásicas y que se asemejan a lo que deja el frotar una vela.
  2. Fenómeno de la membrana epidérmica. Que es la membrana transparente que se desprende luego de rascar o descamar completamente la lesión.
  3. Signo de Auspitz. Es el punteado hemorrágico que aparece tras despender la membrana epidérmica y que manifiesta la lesión vascular de las papilas dérmicas.

La psoriasis generalmente no presenta signos subjetivos, pero algunos pacientes refieren de leve a moderado prurito. Además, es casi patognomónico de este tipo de lesiones la simetría y la preferencia de su aparición en áreas de pliegues como codos, rodillas y parte posterior del cuello, pero también en la región sacra y en el cuero cabelludo. Además, puede afectar la lámina ungueal con depresiones puntiformes profundas que dan la apariencia de un dedal y cuando afecta a zonas como inglés y axilas las lesiones con de color rojo intenso, infiltradas, y poco o nada escamosas.

Su evolución es crónica y al igual que su remisión es variable, de esta forma, pueden existir períodos de exacerbación y etapas de cura que varían de un enfermo a otro, pero el restablecimiento o desaparición definitiva de las lesiones no puede aseverarse en ningún caso.

El tratamiento es variable y se acepta desde el uso de ácido salicílico y corticoides (de uso tópico y sistémico) al de fototerapia y fotoquimioterapia. No obstante, como se mencionó antes el tratamiento es individual, y su efectividad es diferente en cada paciente.

Conclusiones

La psoriasis es una enfermedad que, si bien es crónica y no tiene cura, puede controlarse, pero es muy importante el factor emocional en quienes la padecen, puesto que hay una relación directamente proporcional entre el grado de estrés y las exacerbaciones de la misma. Es indispensable conocer las manifestaciones clínicas para un tratamiento oportuno, rápido y efectivo en la medida de lo posible de esta enfermedad.

Bibliografía

  1. Mazur, Julipan. Dermatología. La Habana, Cuba: Editorial Ciencias Médicas, 2002.
  2. Ferrándiz, Carlos. Dermatología Clínica. España: ELSEVIER, 2008.
  3. Patogenia de la Psoriasis. Valdivia, Luis. 4, s.l : Dermatología Peruana, 2008, Vol. 18.
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