La depresión posparto: intervenciones psicológicas y farmacológicas

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 2–Febrero 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº2: 50

Autor principal (primer firmante): Elizabeth Regina Fernández Valdivia

Fecha recepción: 15 de Enero, 2021

Fecha aceptación: 10 de Febrero, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(2): 50

Autoras

Elizabeth Regina Fernández Valdivia. Diplomada Universitaria en Enfermería. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa “

Macarena Jiménez Martín. Diplomada Universitaria en Enfermería. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa “

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

Margarita Jiménez Moya. Diplomada Universitaria en Enfermería. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa”

Blanca Jimeno Sierra. Diplomada Universitaria en Enfermería. Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa “

Resumen

Existen diversos factores que influyen en la aparición de la depresión posparto, pero los investigadores inciden en que son los factores biológicos los que ejercen mayor influencia en las etapas iniciales de la enfermedad.

La depresión posparto representa un tema relevante para la salud pública y en la atención que requieren las nuevas madres cuando enferman.

Esta enfermedad es bastante común en este periodo, llevando al padecimiento de efectos adversos tanto para la madre cómo para el recién nacido, afectando también por lo general a la familia. (1,2,3,4)

Palabras clave

embarazo, puerperio, trastornos del ánimo prevención, intervención, depresión posparto

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Objetivo

Realizar una revisión acerca de los efectos de la depresión materna en la psicología de la madre y el recién nacido.

Introducción

La depresión es una enfermedad de carácter multisistémico, que afecta a las relaciones interpersonales y sociales, con diferentes grados de alteración patológica y que puede aparecer en cualquier momento de la vida. (5,6).

Se manifiesta por presentar un estado de ánimo deprimido, la mayor parte del día, prácticamente todos los días con una duración de al menos dos semanas. (6)

La depresión posparto

A diferencia de cualquier cuadro depresivo, la depresión posparto aparece entre la cuarta y treintava semana del puerperio, manifestado por síntomas como la abulia, irritabilidad, anhedonia, rabia, culpa, e incapacidad de afrontar la maternidad entre otros, poniéndose de manifiesto una baja autoestima materna (7), pero su aparición mayoritariamente en los tres primeros meses posparto, la hace una complicación bastante común durante el puerperio en referencia a otras patologías (8). Los cambios bioquímicos, psicológicos y sociales que se producen durante el embarazo y puerperio son numerosos e influyen en la mujer convirtiéndola en una persona vulnerable a la hora de sufrir este tipo de trastorno (9).

Se trata de un trastorno que tiene una alta prevalencia con repercusiones negativas para la madre y el bebé apareciendo una alerta en cuanto a la necesidad de tratamiento para ayudar a la madre e incidir en la prevención de psicopatología en el futuro desarrollo del niño (10).

Uno de los factores más afectados por la depresión materna es el apego infantil definido como el vínculo que se forma entra la madre / cuidador principal con el infante. Se trata de una relación que perdura en el tiempo con esa persona en específico, lo que lo lleva a permanecer junto a ellos, proporcionando al niño protección y seguridad (11).

Para ello se necesita que la madre / cuidador principal muestre y manifieste sentimientos positivos, no lográndose si la madre está deprimida (12).

Cuanto más severa y crónica sea la depresión de la madre, mayor es la incidencia de casos de apego infantil inseguro y negativo, ya que éstas reportan hostilidad teniendo efectos más negativos en el niño cuanto más severa y crónica sea la depresión de la madre (13,14).

Por todo ello se hace necesario el tratamiento de forma significativa, ya que muchas mujeres sienten vergüenza por el estigma social que gira alrededor de este sentimiento respecto a la salud mental, y por sentir tristeza en lo que debería ser un momento feliz (15,16).

Métodos

Se realizó una revisión bibliográfica de los artículos científicos que trataban el tema de la depresión posparto disponibles a texto completo y gratuito.

Las bases de datos utilizadas fueron PUBMED, SCIELO, SCIENCE DIRECT.

Factores de riesgo

Dentro de los factores de riesgo, hablaremos de la imposibilidad de nombrar una única causa, que corrobora lo comentado en la introducción acerca de su carácter multisistémico o multifactorial. Así pues podemos citar varios factores que se relacionan con la depresión posparto pudiendo distinguir entre los de mayor asociación y una asociación más débil. Los antecedentes personales, episodios de ansiedad y depresión previa en la madre (mejor predictor) (17), redes de apoyo social insuficientes, mala o complicada relación marital, baja autoestima y eventos de vida estresantes de la madre, describirían los factores de asociación fuerte (17).

En metaanálisis anteriores se han reconocido factores cómo el embarazo/ parto complicado, relación difícil con la familia / madre, así como la falta de apoyo de ellos, pareja o amigos, clase social baja, antecedentes de psicopatología previa/ abusos sexuales, desempleo o inestabilidad laboral, dudas respecto a la idea de ser madre, falta de confidente, y alimentación con biberón (1,2,4,6,18,19,20,21).

Como asociación débil se presenta la tristeza posparto, vulnerabilidad, estado civil, antecedentes familiares de enfermedad mental o depresión en la pareja, complicaciones obstétricas y durante el parto, personalidad negativa y salud y carácter del bebé (1,6, 22).

Por otro lado, también cabe destacar, lo efectos que ocurren a nivel biológico en el feto, originando elevados niveles de cortisol como reacción al estrés materno, quedando asociados la salud de la madre y el niño (23).

Los niveles séricos de triptófano (neurotransmisor implicado en la causa de este trastorno), sería otro aspecto a tener en cuenta en la depresión posparto, cuyos niveles se encuentran más bajos en la recta final del embarazo e inicio del puerperio si los comparamos con las mujeres que no se encuentran embarazadas. Al ser un precursor de la serotonina se puede contemplar los primeros días del posparto una elevación del triptófano sérico, no sucediendo así en las personas expuestas a un síndrome depresivo puerperal en las que hay una elevación de citoquinas proinflamatorias como IL-1, IL-6 y proteína C reactiva que no son compensados por la pérdida de concentración de sus inhibidores (24,25,26).

Esto ocasiona alteraciones en los patrones de conducta habituales de la persona, como son el apetito, sueño, sexualidad y vitalidad, en definitiva, cambios significativos relacionados con cuadros depresivos (26).

En cuanto a los factores protectores que aliviarían y ayudarían a sobrellevar el peso del estrés materno, destacamos la personalidad y pensamientos positivos, buena relación con la pareja y la familia, creencias religiosas, así como tener una buena autoestima. Todo ello además de la apreciación que se tenga acerca de la maternidad, apoyo en tareas del hogar y crianza de los hijos constituiría una base sólida en la prevención de poder sufrir un cuadro depresivo (6,27).

La alimentación del bebé con lactancia materna, tiene beneficios psicológicos, neurológicos e inmunológicos sobre todo en madres primerizas, disminuyendo la acción inflamatoria del organismo al mitigar la elevación del cortisol, ACTH, epinefrina y norepinefrina, así como su reacción al estrés, y que recaería por ende en el bebé. Está directamente relacionada la probabilidad de padecer depresión posparto con el cese repentino o la corta duración de la lactancia materna (28,29).

Intervenciones psicológicas

Terapia cognitiva e intervenciones educativas

La terapia cognitiva es considerada como una psicoterapia a corto plazo, en la que se incluye la terapia cognitiva y conductual, siendo el más utilizado y con más resultados de éxito para la modificación de patrones de comportamientos dañinos para el paciente y reducir de esta forma la depresión materna, teniendo en cuenta formas grupales y visitas domiciliarias (30,31).

Consiste en trabajar sobre el pensamiento distorsionado para después aprender técnicas o habilidades que corten y modifiquen patrones de comportamiento negativo (31).

Intervenciones educativas

Consiste en la entrega de información acerca de la depresión posparto.

Activar redes de apoyo, incidir en los pensamientos positivos, realizar actividades agradables, todo ello sobre una base de información adecuada serán un pilar importante para la mejoría de este trastorno (32,33).

Proporcionar una información adecuada del tema, es considerado por algunos estudios, la única forma de intervención educativa (32).

Otros sin embargo hacen referencia a la necesidad de complementarla con la realización de visitas domiciliarias por enfermeras (30).

Psicoterapia interpersonal individual

En mujeres con episodios previos de depresión, la disminución de la sintomatología posparto se hace evidente con la psicoterapia interpersonal individual (34).

Consiste en centrar el tratamiento en las relaciones interpersonales desfavorables relacionadas con el episodio depresivo, representando disputas de roles, como por ejemplo conflictos maritales y transición de roles, como ponerse en el lugar de la madre, que conlleva una situación más complicada de afrontar y asumir por la responsabilidad de cuidar de una vida, además del cambio físico que se produce durante el embarazo (35).

Intervención farmacológica

El uso de medicación antidepresiva representa una buena opción para restablecer una situación clínica inestable, siendo su objetivo reducir los síntomas depresivos. Así lo muestran diversos estudios acerca de la efectividad con respecto a las intervenciones no farmacológicas, pero hay referencias que dicen que las intervenciones psicosociales y psicológicas, es una importante alternativa si se aplican al inicio del proceso. No obstante, no debemos olvidar los efectos adversos que pueden producir en el bebé, así como el papel que juega la madre en la buena adhesión al tratamiento (36).

Diagnosticado el episodio depresivo, el tratamiento, dosis, inicio, duración, y sus efectos adversos deben estar previamente informados a la madre. Es importante que sepa que la respuesta farmacológica se evidenciará entre las 2 y 4 semanas de haber iniciado el tratamiento, y la importancia de continuar con su ingesta a pesar de no ver resultados (37).

La dosis recomendada en el caso de las puérperas, será la mitad de la cantidad normal a ingerir por una paciente que no esté en el periodo de posparto (37).

Los fármacos de elección o primera opción de tratamiento son los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), como la paroxetina o sertralina, ya que se ha demostrado efectos adversos más bajos en los lactantes. (38). Diversos estudios demuestran que la detección en la sangre de los lactantes, que tiene alimentación láctea exclusiva, es indetectable (39)

El uso de otro tipo de medicación antidepresiva cómo los tricíclicos, se mantiene en un segundo plano por su relación con la gran sedación que producen, así como sus efectos adversos anticolinérgicos (38).

En este sentido hay pocas evidencias de que los fármacos antidepresivos sea una elección eficiente y de garantía de este trastorno durante el posparto (40).

Existe diversos ensayos que aseguran su uso en pacientes con depresión severa, así como en el grupo de madres con este tipo de trastorno, donde los beneficios están asegurados. Por lo general, existe un gran consenso respecto a que los beneficios de los fármacos antidepresivos para la madre durante éste periodo, supera los riesgos que pudiera sufrir el bebé (41,42).

Conclusiones

Aproximadamente el 20% de las nuevas madres experimenta un episodio de depresión posparto, convirtiéndola en la complicación más común relacionado con el parto.

Nos encontramos aún en las etapas iniciales acerca de la comprensión de ésta enfermedad, saliendo a la luz múltiples factores de riesgo, así como a la renuencia de tomar medicación psicotrópica por parte de muchas madres, dificultando encontrar nuevas formas de tratamiento para prevenir y tratar la depresión posparto.

Para la madre y su hijo, la etapa posnatal resulta muy vulnerable. En ella ambos afrontan cambios que si son tratados de forma temprana, se podría evitar el diagnóstico tardío de cuadros que con el tiempo pueden tener una repercusión negativa en la salud materno – infantil.

Es una etapa en la que aparecen sensaciones y conductas que nos llevan a pensar en un trastorno del ánimo del ánimo relacionado con el posparto.

Por ello es importante la valoración física y mental durante el embarazo, lo que nos hará fácilmente diferenciar entre un estado de ánimo previo y un trastorno causado durante el periodo perinatal. Para ello se cuenta con el Cuestionario de Salud general de Goldberg, autoaplicable y fácil de interpretar, valorando un resultado mayor o igual a 5 puntos como sospechoso de depresión.

Una vez diagnosticada la enfermedad, los profesionales de la salud deben proporcionar a la madre toda la información respecto al tratamiento a seguir, así como aclarar todas las dudas necesarias en cuanto a los efectos de la medicación antidepresiva para el bebé.

Para garantizar el éxito en la intervención terapéutica es necesario una buena adherencia al tratamiento.

Además de esto resulta complementarias las intervenciones psicosociales y psicológicas del cuadro depresivo, lo que tranquiliza a las madres por no tener incidencia directa sobre la salud de sus hijos.

Diversos estudios demuestran que la terapia cognitivo conductual alcanza resultados tan buenos como los conseguidos con los fármacos antidepresivos con la desventaja que requiere tiempo, compromiso y resulta caro para los usuarios y servicios de salud.

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