Incluido en la revista Ocronos. Vol. VIII. N.º 4–Abril 2025. Pág. Inicial: Vol. VIII; N.º 4: 1212
Autor principal (primer firmante): Raquel Correa Selva
Fecha recepción: 01/04/2025
Fecha aceptación: 28/04/2025
Ref.: Ocronos. 2025;8(4): 1212
Autores:
- Raquel Correa Selva 1
- Angie Nataly María Sotillo 2
- Teresa Velilla Alonso 3
- Pilar Esther Gil Marín 4
- Carla Esparza Soler 5
Categoría profesional:
1 MIR de cuarto año en el Hospital Príncipe de Asturias, Alcalá de Henares, Madrid, España.
2 MIR de segundo año en el Hospital de Alcañiz, Teruel, España.
3 Facultativo Especialista de Área (FEA) de la Unidad de Urgencias del Hospital del Hospital Universitario San Jorge, Huesca, España.
4 Facultativo Especialista de Área (FEA) de la Unidad de Urgencias del Hospital del Hospital Universitario San Jorge, Huesca, España
5 MIR de cuarto año en el Hospital de Alcañiz, Teruel, España.
Resumen
El dengue es una enfermedad viral transmitida por mosquitos Aedes, cuya incidencia ha aumentado en los últimos años. Aunque generalmente se presenta con fiebre, cefalea, mialgias y exantema, puede causar complicaciones orgánicas, como la hepatitis secundaria.
Este artículo describe el caso de un paciente con fiebre, dolor ocular, exantema y síntomas sistémicos, con antecedentes de viaje a México y picaduras de mosquito, que fue diagnosticado con dengue y afectación hepática. La hepatitis en el dengue suele ser autolimitada, pero puede asociarse con un mayor riesgo de complicaciones. Su diagnóstico se basa en la historia clínica, pruebas serológicas y evaluación de la función hepática. El tratamiento es de soporte, con hidratación, control sintomático y vigilancia estrecha de la evolución hepática.
Se destaca la importancia del diagnóstico temprano del dengue y sus complicaciones, especialmente en pacientes con factores de riesgo. La identificación oportuna y un manejo adecuado pueden mejorar el pronóstico y evitar complicaciones graves. Se enfatiza la necesidad de sospechar dengue en pacientes con fiebre y síntomas inespecíficos tras un viaje a zonas endémicas.
Palabras clave:
Dengue, hepatitis, compromiso hepático
Introducción
El dengue es una enfermedad viral causada por el virus del dengue (DENV), transmitido principalmente por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus. Esta enfermedad es endémica en más de 100 países, principalmente en regiones tropicales y subtropicales, y su incidencia ha aumentado de manera significativa en las últimas décadas debido a factores como la urbanización descontrolada, el cambio climático y la expansión de los vectores. Se estima que aproximadamente el 40% de la población mundial está en riesgo de contraer el dengue, lo que representa un desafío para la salud pública global.
El espectro clínico del dengue varía desde formas leves hasta cuadros graves, como el dengue grave (antes conocido como dengue hemorrágico) y el síndrome de shock por dengue, que pueden ser potencialmente mortales. La presentación clásica incluye fiebre elevada, cefalea, dolor retroocular, mialgias, artralgias y un exantema característico que comienza en el tronco y se extiende hacia las extremidades. Sin embargo, la enfermedad puede presentar síntomas atípicos que dificultan su diagnóstico y manejo temprano.
En términos de complicaciones, el dengue puede causar una serie de trastornos en varios órganos. La afectación hepática es una de las complicaciones menos frecuentes, pero cada vez más reconocida. La hepatitis secundaria al dengue puede ser asintomática o manifestarse con elevaciones moderadas de las transaminasas hepáticas, aunque en casos graves puede evolucionar hacia una insuficiencia hepática aguda. El daño hepático es generalmente consecuencia de una respuesta inmunitaria exacerbada, que lleva a la inflamación del hígado y la alteración de su función. La hepatopatía en el contexto de dengue se asocia con un mayor riesgo de complicaciones, como hemorragias y disfunción multiorgánica, lo que requiere un manejo más intensivo.
El diagnóstico de dengue se basa principalmente en la evaluación clínica, la historia epidemiológica del paciente (incluyendo la exposición a zonas endémicas y la presencia de picaduras de mosquitos), y pruebas serológicas para detectar anticuerpos IgM e IgG específicos o la presencia del ARN viral mediante PCR. Aunque el diagnóstico clínico es generalmente evidente en áreas endémicas, puede ser un reto en regiones donde el dengue no es común, ya que los síntomas pueden ser similares a los de otras infecciones virales o bacterianas.
En este contexto, es fundamental realizar un diagnóstico diferencial adecuado. La hepatitis secundaria al dengue debe ser sospechada en pacientes con un cuadro febril típico de la enfermedad que presenten alteraciones en las pruebas de función hepática. La monitorización de las transaminasas hepáticas es esencial, ya que permite evaluar la severidad del daño hepático y adaptar el tratamiento según la gravedad del cuadro.
Resultados
Varón de 39 años acude a Urgencias por cuadro de cefalea frontal con dolor a la movilización ocular, fiebre de hasta 39 grados, artromialgias, dolor abdominal y exantema eritematoso pruriginoso de comienzo en flanco izquierdo con posterior extensión a todo el tronco y extremidades respetando palmas y plantas. En la exploración, el eritema desaparece a la digitopresión con leve hepatomegalia a la exploración abdominal.
Destaca viaje reciente a México durante una semana por motivos laborales. Refiere dos picaduras de mosquito en ambos miembros superiores por falta de aplicación de repelente ese día. Cuenta viajes anteriores a zonas de riesgo de dengue fundamentalmente Sudamérica y África.
Se realiza analítica sanguínea donde se objetiva una elevación moderada de transaminasas (AST 350 U/L, ALT 280 U/L). La serología sale concluyente con anticuerpos IgG e IgM positivos para el dengue.
Discusión
La hepatitis secundaria al dengue es una complicación menos frecuente, pero que ha sido documentada en diversos estudios. En la mayoría de los casos, las alteraciones hepáticas se manifiestan como un leve aumento en las transaminasas hepáticas (AST y ALT), lo que refleja el daño de los hepatocitos. Este daño puede ser secundario a una serie de mecanismos, incluyendo la respuesta inflamatoria del huésped al virus, que desencadena la liberación de citoquinas y factores proinflamatorios. El daño endotelial, característico de la infección por dengue, también juega un papel importante en la disfunción hepática.
Aunque la hepatopatía en el dengue generalmente se presenta de manera moderada, algunos pacientes pueden desarrollar una forma más grave de hepatitis, que en raras ocasiones lleva a una insuficiencia hepática aguda. Esta forma de hepatitis grave es más común en pacientes con comorbilidades, como enfermedades hepáticas preexistentes o una respuesta inmunitaria exacerbada. En el caso de nuestro paciente, la elevación moderada de las transaminasas fue indicativo de hepatitis secundaria al dengue.
En la literatura, se ha señalado que la presencia de hepatitis en el contexto de dengue se asocia con un peor pronóstico, especialmente si la elevación de las transaminasas es significativa o si hay disfunción hepática grave. La hepatomegalia es un signo clínico que puede ayudar en la identificación temprana de la complicación, y los estudios de imagen, como la ecografía abdominal, suelen mostrar un hígado aumentado de tamaño sin signos de ascitis ni lesiones focales. Sin embargo, el diagnóstico definitivo debe basarse en la evaluación clínica y las pruebas serológicas, que permiten confirmar la infección por dengue y excluir otras posibles causas de hepatitis.
Uno de los aspectos más importantes en el manejo del dengue con hepatitis secundaria es la prevención de complicaciones adicionales, como el sangrado o el síndrome de shock, que son comunes en casos de dengue grave. El tratamiento del dengue con hepatitis es principalmente sintomático, centrado en la hidratación intravenosa para prevenir el shock hipovolémico, el control de la fiebre y el dolor (evitando el uso de AINEs debido al riesgo de hemorragias) y el seguimiento cercano de la función hepática y hematológica. En casos graves, con insuficiencia hepática o hemorragias significativas, los pacientes pueden requerir hospitalización y cuidado intensivo. Es esencial la monitorización regular de las pruebas de función hepática, ya que la evolución de la hepatopatía puede ser impredecible.
El diagnóstico diferencial es crucial en pacientes con fiebre y alteraciones en las pruebas hepáticas, ya que las elevaciones de transaminasas pueden ser causadas por una amplia variedad de enfermedades, incluidas infecciones virales como la hepatitis viral, la fiebre tifoidea o incluso enfermedades autoinmunes. En este contexto, la historia epidemiológica del paciente es fundamental, especialmente cuando hay antecedentes de viaje a una zona endémica de dengue, como en el caso de nuestro paciente, quien refirió haber visitado México y haber sido picado por mosquitos durante su estancia.
Finalmente, el control y seguimiento a largo plazo de los pacientes con dengue y hepatitis secundaria es esencial para detectar posibles complicaciones, como la progresión hacia la insuficiencia hepática o la aparición de secuelas a largo plazo, como la fibrosis hepática. Si bien la mayoría de los pacientes con dengue y hepatitis secundaria se recuperan completamente, es fundamental mantener un enfoque multidisciplinario en su manejo.
Conclusiones
El dengue es una enfermedad viral transmitida por los mosquitos Aedes que puede presentar una amplia gama de manifestaciones clínicas, desde formas leves hasta cuadros graves. La hepatitis secundaria al dengue, aunque no es una complicación común, debe ser considerada en pacientes con alteraciones hepáticas y antecedentes de exposición a zonas endémicas. En el caso presentado, la presencia de síntomas como fiebre, cefalea, dolor ocular, exantema pruriginoso y alteraciones en las pruebas hepáticas en un paciente con historia de viaje a México y picaduras de mosquito fueron indicativos de dengue con complicaciones hepáticas.
El diagnóstico temprano del dengue y sus complicaciones es crucial para prevenir el empeoramiento del cuadro clínico. Las pruebas serológicas y la PCR para detectar el virus son esenciales para confirmar la infección y excluir otras posibles causas. La hepatitis secundaria al dengue, aunque generalmente presenta un aumento moderado de las transaminasas hepáticas, puede ser grave en algunos casos, especialmente cuando se asocia con otras complicaciones como el síndrome de shock o hemorragias. En este caso, el manejo de soporte, incluyendo la hidratación y el control de la fiebre, fue fundamental para evitar la progresión de la enfermedad.
Además, es importante destacar la relevancia de un enfoque multidisciplinario, que involucre médicos de atención primaria, especialistas en enfermedades infecciosas y hepatólogos, para asegurar una atención integral y el seguimiento adecuado de los pacientes. La monitorización constante de la función hepática y la vigilancia de posibles complicaciones son esenciales para garantizar una recuperación completa.
Finalmente, este caso subraya la importancia de la prevención del dengue a través de medidas para controlar la proliferación del mosquito vector, especialmente en áreas endémicas. La educación sanitaria y el control del entorno son clave para reducir la incidencia de la enfermedad y, con ello, las complicaciones asociadas, mejorando así el pronóstico de los pacientes afectados.
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