Cuando los datos de los pacientes están en riesgo: ciberseguridad como pilar del sistema sanitario

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 5–Mayo 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 5: 621

Autor principal (primer firmante): Maria Elena Menendez Alonso

Fecha recepción: 10/03/2026

Fecha aceptación: 27/05/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(5): 621

Autoras:

  1. María Elena Menéndez Alonso
  2. Lorena Álvarez Palacio
  3. Marysel Josefina Delgado

Introducción

La digitalización del sistema sanitario ha sido uno de los progresos más significativos en las últimas décadas. Se ha logrado una mejora en la calidad de atención, la eficiencia y la continuidad del cuidado del paciente gracias a la implementación de dispositivos médicos conectados, plataformas de telemedicina, aplicaciones móviles de salud, sistemas informáticos hospitalarios e historias clínicas electrónicas. No obstante, este proceso de digitalización ha hecho que el sector sanitario esté expuesto a las ciberamenazas con mayor frecuencia y sofisticación.

En el ámbito digital contemporáneo, se considera que los datos médicos son uno de los activos más preciados. No solo incluyen datos que identifican personalmente a los individuos, sino también información clínica muy delicada que tiene que ver con diagnósticos, tratamientos, enfermedades de larga duración, salud mental o genética.

El valor estratégico de los datos sanitarios

Los datos del sector sanitario son especialmente sensibles y persistentes. En consecuencia, son muy valiosos en el mercado negro digital y se usan para estafas, chantajes, suplantación de identidad o discriminación social y laboral.

Asimismo, los sistemas sanitarios manejan grandes cantidades de información en tiempo real. Para tomar decisiones clínicas, es crucial que los datos estén disponibles, especialmente en áreas de urgencias, cuidados intensivos y cirugía. La atención médica puede retrasarse, pueden ocurrir fallos médicos e incluso el paciente puede correr peligro de muerte si los sistemas informáticos se interrumpen.

Principales amenazas cibernéticas en el sector sanitario

El ransomware, el phishing, las brechas de datos y los ataques a la cadena de suministro son algunas de las amenazas más frecuentes que afectan al ámbito sanitario. El ransomware se ha vuelto uno de los riesgos más grandes, puesto que impide el acceso a los sistemas y pide un rescate económico para liberarlos. En numerosas ocasiones, los centros sanitarios tienen que cancelar consultas, volver a programar intervenciones y derivar a pacientes.

La ingeniería social y el phishing engañan a los profesionales sanitarios a través de correos electrónicos o mensajes falsos con el fin de conseguir credenciales de ingreso. Por otra parte, las brechas de datos pueden ocurrir debido a ataques externos o a fallos internos, como configuraciones erróneas o accesos no autorizados.

Vulnerabilidades estructurales del sistema sanitario

Numerosos centros emplean sistemas informáticos obsoletos o aparatos médicos que no se crearon bajo estándares de seguridad modernos. La implementación de actualizaciones y parches de seguridad se complica debido a estos sistemas heredados, lo que crea vulnerabilidades en la infraestructura tecnológica.

Además, el uso creciente de aplicaciones externas, de servicios en la nube y de proveedores externos incrementa la superficie de ataque. Una brecha en un proveedor puede afectar a varias organizaciones al mismo tiempo. Además, se une la falta de expertos en ciberseguridad sanitaria y la carencia de financiación en este campo comparado con otras prioridades.

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Marco legal y responsabilidad institucional

No es solamente una cuestión de ética proteger los datos médicos, sino que también es un deber legal. Las entidades sanitarias tienen la responsabilidad de asegurar que la información sea confidencial, íntegra y esté disponible, así como de informar a las autoridades pertinentes sobre cualquier brecha de seguridad y, en ciertos casos, a los propios individuos perjudicados.

No cumplir con estas obligaciones puede derivar en sanciones económicas, pérdida de la confianza ciudadana y perjuicios a la reputación que son difíciles de revertir. Por lo tanto, la ciberseguridad tiene que ser incorporada en la gobernanza institucional, con políticas transparentes, responsabilidades establecidas y un control constante.

Estrategias y buenas prácticas de ciberseguridad sanitaria

Es imprescindible adoptar un enfoque integral que una la tecnología, los procesos y las personas para robustecer la seguridad digital en el sector sanitario.

Para asegurar la recuperación de ataques de ransomware, es fundamental realizar copias de seguridad periódicas, guardarlas de forma segura y desconectadas de la red principal. Además, es crucial contar con protocolos de respuesta a incidentes y planes de continuidad de negocio para poder sostener la atención clínica en circunstancias de crisis.

Otra pieza fundamental es la capacitación del personal sanitario, que ayuda en gran medida a disminuir el riesgo. En este contexto, la ciberseguridad debe ser considerada como una responsabilidad conjunta de toda la organización.

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Innovación, tecnología y retos futuros

El uso de tecnologías emergentes como el análisis masivo de datos y la inteligencia artificial presenta grandes posibilidades para optimizar el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de enfermedades. No obstante, también plantea nuevos retos en términos de seguridad. Si no tienen las medidas de protección apropiadas, los dispositivos conectados pueden transformarse en puertas de entrada.

Para crear un ecosistema digital seguro y capaz de recuperarse, será esencial la cooperación entre entidades sanitarias, organismos públicos, compañías tecnológicas y agencias de ciberseguridad.

Conclusión

La protección de los datos de salud es un componente fundamental para asegurar la fiabilidad, la calidad y la seguridad dentro del sistema de salud. La ciberseguridad se vuelve un componente estratégico en un entorno que está cada vez más conectado y digitalizado; así, deja de ser solo una cuestión tecnológica para convertirse en parte integral de la seguridad del paciente y la sostenibilidad de los servicios sanitarios.

La protección de datos de los pacientes no es algo propio de una categoría, puesto que cada trabajador de los diferentes hospitales y centros de salud deben cumplir con la ley 3/2018 de 5 de Diciembre, ya sean estos médicos, auxiliares administrativos, celadores, …

El gasto en ciberseguridad no debe ser considerado simplemente como un gasto, sino más bien como una inversión necesaria para salvaguardar derechos fundamentales, garantizar la continuidad de la atención y mantener la integridad del sistema de salud. Únicamente a través de una táctica global, fundamentada en la prevención, la capacitación y el trabajo conjunto, se podrá enfrentar con éxito los retos presentes y futuros en lo que respecta a proteger los datos sanitarios.

Bibliografía

  1. Agencia Española de Protección de Datos. https://www.aepd.es.
  2. Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad. https://www.enisa.europa.eu.
  3. Instituto Nacional de Ciberseguridad de España (INCIBE). https://www.incibe.es.