Cuidados del Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería al paciente quemado

Autora: Zhor El Mazani El Mazani (Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería)

RESUMEN

Las quemaduras representan un problema de salud pública a nivel mundial provocando alrededor de

180.000 muertes al año, produciéndose la mayoría en países de ingreso bajo y medio.

Las quemaduras no fatales son una de las principales causas de morbilidad, incluyendo hospitalización prolongada, desfiguración y discapacidad, lo que suele generar estigmatización y rechazo.

La piel proporciona una barrera física de protección al cuerpo frente a infecciones e invasiones de microorganismos. Cuando la lesión por quemaduras rompe esta barrera los microorganismos invaden y atacan la piel por las heridas abiertas, alterando la barrera inmunitaria.

El cuidado del paciente con quemaduras es y seguirá siendo un reto para el Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) por la ansiedad que presenta el paciente ante el dolor, la deformidad y la limitación de la movilidad, así como por la inseguridad para reintegrarse a sus actividades cotidianas y ante la posibilidad existente al rechazo.

Palabras Clave: atención, quemaduras, asistencia urgente, TCAE.

INTRODUCCIÓN

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las quemaduras son lesiones en la piel ocasionadas por el calor o la radiación, la radioactividad, la electricidad, la fricción o el contacto con otros productos químicos.

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La OMS indica que las quemaduras establecen un problema de salud pública a nivel mundial provocando alrededor de 180.000 muertes al año, produciéndose la mayoría en países de ingreso bajo y mediano. Las quemaduras no fatales son una de las principales causas de morbilidad, incluyendo hospitalización prolongada, desfiguración y discapacidad, lo que suele generar estigmatización y rechazo.

Las quemaduras representan un problema de salud de dimensión mundial y, según revelan los estudios, se estima que un 1% de la población ha sufrido un accidente grave por quemaduras, de las que unas 500.000 precisan atención sanitaria y alrededor de 2 millones son lo suficientemente graves como para impedir una actividad diaria normal.

En Europa, las quemaduras constituyen aproximadamente un 5% del total de los casos de trauma accidental y la mortalidad atribuida en la actualidad es de alrededor de 2 por cada 100.000 habitantes. En España, aproximadamente el 5% de estos pacientes fallece durante su estancia hospitalaria.

En los países desarrollados, los quemados son tratados en unidades especializadas puesto que presentan características propias de los pacientes críticos.

Durante el tiempo de hospitalización, estos pacientes viven de forma súbita un cambio complejo en sus patrones de vida, colocándolos en una posición de mayor vulnerabilidad física y emocional con respecto a otros tipos de pacientes.

Con los avances existentes en la reanimación del paciente quemado, la infección es la que constituye su principal causa de mortalidad.

En España unos 120.00 individuos sufren algún tipo de quemadura cada año y solo un 5% precisan de cuidados hospitalarios. Los datos de mortalidad se sitúan alrededor de 200 personas al año, donde se incluye a pacientes de todas las edades.

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OBJETIVO

Establecer los cuidados inmediatos que deben recibir estos pacientes por parte del Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE), disminuyendo así las posibles secuelas y mejorando el compromiso vital del paciente quemado.

METODOLOGÍA

Para realizar este trabajo se hizo una búsqueda bibliográfica en Google académico, PubMed, Scielo, Dialnet, Elsevier y Medline.

Los descriptores utilizados fueron: atención, quemaduras, asistencia urgente y TCAE. Se han seleccionado artículos publicados tanto en inglés como en español y finalmente se han incluido todas aquellas publicaciones relacionadas con el tema a tratar que se ajustaban a los filtros de búsqueda y resultados esperados.

RESULTADOS

Las quemaduras son lesiones con degradación de la piel y se clasifican atendiendo a su profundidad, agente etiológico y extensión. Se definen como lesiones producidas en los tejidos vivos derivadas de agentes físicos, químicos y biológicos, con destrucción en mayor o menor medida de la estructura afectada. Por ello, la atención inicial al paciente se hace tan necesaria, logrando identificar la lesión y estabilizando al paciente en el menor tiempo posible.

El grado de la lesión (profundidad de la quemadura) es el resultado de la intensidad del efecto del agente y la duración de la exposición, pudiendo variar desde una lesión relativamente menor y superficial hasta pérdida extensa y severa de piel.

Es fundamental la evaluación de la gravedad de las quemaduras en cuanto a profundidad y a extensión, puesto que se necesita conocer los requerimientos de fluidos que tiene el individuo.

Según establece la Guía de Prevención y Cuidados de las personas con Quemaduras, para actuar sobre una persona que presenta quemaduras primero hay que observar y valorar las dimensiones de la misma.

Extensión

Para observar la superficie corporal se utiliza la llamada «regla de los nueves», que consiste en dividir el cuerpo en regiones que representan múltiplos del 9% del total.

– Cabeza y cuello: 9%.

– Tronco: pecho y abdomen 18%, espalda 18%.

– Brazo: incluida la mano 9%.

– Pierna: incluidos el pie y la nalga 18%, 9% por delante y 9% por detrás.

– Genitales y zona perianal: 1%.

Para tener una referencia que sirva como guía sencilla y eficaz, la palma de la mano se puede puntuar con el 1% de la superficie corporal lesionada por la quemadura.

Profundidad

Es Importante observar la profundidad del tejido lesionado, teniendo en cuenta que existen tres niveles en relación con la quemadura producida:

– Primer grado: las quemaduras de primer grado afectan solo la capa externa de la piel. Causan dolor, enrojecimiento e hinchazón. No causan secuelas graves.

– Segundo grado: las quemaduras de segundo grado afectan a la capa externa y la capa subyacente de la piel. Causan dolor, enrojecimiento, hinchazón y ampollas. También se las conoce como quemaduras de espesor parcial. En este nivel la curación es determinante para la piel, pudiendo dejar cicatrices.

– Tercer grado: las quemaduras de tercer grado afectan a las capas profundas de la piel. También se llaman quemaduras de espesor total. Causan piel blanquecina, oscura o quemada. La piel puede estar adormecida. Es considerada la más grave para el paciente, se detecta una afectación profunda de tejido. La piel se vuelve negra sin dolor aparente debido a la muerte celular. Cuando se produce este tipo de quemaduras las zonas más sensibles suelen estar localizadas principalmente en la cara, cuello, manos y genitales. Las características influyentes suelen ser principalmente la edad, el estado físico y patologías previas, lo que determina su curación.

A su vez, las quemaduras se dividen en dos grupos:

– Quemaduras menores: quemaduras de primer grado en cualquier parte del cuerpo y quemaduras de segundo grado de menos de 5-7 centímetros de ancho.

– Quemaduras mayores: quemaduras de tercer grado, quemaduras de segundo grado de más de 5-7 centímetros de ancho y quemaduras de segundo grado en manos, s pies, cara, ingle, glúteos o sobre una articulación importante.

Ante una situación de emergencia donde la persona se ve implicada por fuego resultando afectada por quemaduras, los cuidados inmediatos se hacen imprescindibles para su supervivencia, puesto la valoración de su estado físico en relación a la vía aérea es imprescindible. En estas circunstancias, el mantenimiento de una buena ventilación para obtener una adecuada saturación de oxigeno es fundamental y en algunos casos determina su supervivencia posterior.

In situ, la actuación ante una persona quemada será detener el proceso que provoca la quemadura, aliviar su dolor y reponer líquidos evitando aún más la deshidratación de los tejidos quemados, así como proporcionar una protección de la piel sensible a la contaminación de bacterias. A la hora de retirar la ropa de la zona afectada, hay que mojar con agua limpia o suero fisiológico la zona afectada, evitando así que al despegarla nos llevemos también la piel. Hay que enfriar de forma inmediata las quemaduras, incluso las más pequeñas (salvo contraindicación) y limpiar.

Las quemaduras producen en el organismo una pérdida significativa de líquidos por lo que la reposición de los mismos, bien por vía oral o intravenosa, es imprescindible para la mejora del paciente. En casos en que aparezcan síntomas como vómitos, etc., la reposición hídrica deberá hacerse de forma paulatina en pequeñas cantidades, evitando que está perdida aumente por acción secundaria al proceso.

Si la situación del paciente quemado es grave y precisa asistencia hospitalaria, hay que tener en cuenta que la reposición se hará intravenosa y sistemáticamente habrá que controlar la orina para observar si la reposición llega a ser suficiente para mantener una buena hidratación.

Otro aspecto importante en los pacientes quemados es el dolor. Si el paciente no presentara alergias o contraindicaciones especificadas por el médico, se le puede administrar paracetamol o metamizol.

Si existe una quemadura de segundo grado con afectación de las articulaciones será necesario inmovilizar la zona y se deberá realizar en caso necesario protección antitetánica. Se recomienda mantener elevadas las extremidades que se han visto afectadas, consiguiendo de esta manera disminuir la inflamación de la parte afectada.

Con respecto a la atención inicial en el hospital, el primer paso será la comprobación de la consciencia y la monitorización de constantes. Es básico observar la vía aérea, teniendo una buena permeabilidad de esta, puesto que es posible riesgo de obstrucción sobre todo en las primeras horas al suceso. Habrá que ventilar con oxígeno al 100% a aquellos pacientes con inhalación de humo, y valorar si requiere intubación.

Hay que calmar la zona afectada inmediatamente aplicando agua templada (entre 15-20 grados) con una duración aproximada de 20 minutos o bien con suero fisiológico a temperatura ambiente, retirando restos de cremas, ceras, etc. En ningún caso hay que aplicar agua fría en la zona, ya que puede provocar dolor y constreñir los vasos sanguíneos acelerando la progresión de la quemadura. Para el secado de la piel, hay que hacerlo sin frotar la zona lesionada, realizándolo de forma minuciosa con toques, para no dañar los tejidos.

En quemaduras de primer grado para la hidratación de la piel a nivel tópico, se pueden aplicar cremas, emulsiones, geles con glicerina, vitaminas liposolubles (Vitaminas A y E) y colágeno. Valorar el uso de cremas que contengan corticoides. En pacientes que haya sido necesario aplicar apósitos, gasas, vendajes, etc., tener especial cuidado al retirarlas, debiendo hacerlo de forma minuciosa y con la mínima fuerza mecánica, evitando así lesiones no deseadas en la piel (sangrado, dolor intenso, etc.). Para ello es conveniente humedecer la zona con gasas e ir despacio. Este grado de quemadura presentan poco riesgo de infección, normalmente suelen depender de otro tipo de factores asociados al paciente, sobre todo en pacientes crónicos o frágiles para que su proceso de curación se vea comprometido, como por ejemplo la diabetes.

Con respecto a las quemaduras de segundo grado superficial/profundo y tercer grado, en el período inmediato tras sufrir la quemadura, el cuerpo libera una gran cantidad de sustancias que hacen que aumente la permeabilidad capilar. Durante el periodo de urgencia hay que controlar la presencia de signos y síntomas de desequilibrio electrolítico (hiperpotasemia, hipopotasemia, hiponatremia, disminución del PH, respiraciones rápidas y superficiales, cambios en su estado de conciencia, somnolencia, vómitos, náuseas, etc.). La reposición hidria en estos casos debe ser adecuada, por el contrario, puede aumentar el potasio sérico y verse comprometido el estado de salud del paciente.

El Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería debe saber que las quemaduras producen una respuesta hipermetabólica debido al aumento de la pérdida de calor por la misma y de la actividad beta-adrenérgica, causando la necesidad de nutrientes adicionales para evitar el balance negativo.

Cuando un paciente tiene quemaduras importantes, el inicio de la alimentación se realiza por vía parenteral, habiéndose estabilizado de manera previa el equilibrio hídrico y electrolítico.

Inicialmente en la cura de las heridas producidas por estas quemaduras, se espera y observa la producción de líquido que supura por la herida, este líquido suele ser de color amarillento, también se suele observar eritema en el borde de las heridas. Si el borde aumenta en intensidad y anchura se puede producir inflamación subepidérmica. Con respecto al tratamiento, hay que limpiar las quemaduras dos veces al día, hasta observar que disminuye la supuración y comienza el proceso de cicatrización. El antiséptico de elección es la clorhexidina, utilizada como descontaminante en la limpieza de tejido desvitalizado, minimizando así el riesgo de infección.

La piel proporciona una barrera física de protección al cuerpo frente a infecciones e invasiones de microorganismos. Cuando la lesión por quemaduras rompe esta barrera los microorganismos invaden y atacan la piel por las heridas abiertas, alterando la barrera inmunitaria. Por todo ello, es fundamental que el Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) controle los signos y síntomas que pueden llegar a una septicemia, como son la temperatura, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, glucemias y recuento leucocitario, a través de muestras de orina, sangre, esputos, gasometrías, etc.

También es importante tener en cuenta el dolor del paciente, si esta manifestación no puede ser verbal habrá que observar los signos no verbales como son los gestos, aumento del pulso y de las respiraciones, elevación de la presión arterial, inquietud, nerviosismo, muecas faciales, etc. El dolor de la quemadura es complicado y lento, ya que este dolor no suele resolverse del todo hasta que la herida está completamente cicatrizada.

El Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería tendrá que tener en cuenta que la recuperación psicosocial después de una lesión producida por quemaduras precisa el aprendizaje de nuevas habilidades y el afrontamiento de sentimientos de temor, culpa, ira, ansiedad, depresión y en general mal estado consigo mismo.

CONCLUSIONES

Los accidentes que causan quemaduras tienen un porcentaje importante de muertes al año. Cuando dicha lesión requiere asistencia sanitaria, el máximo exponente son los procesos tiempo- dependientes, puesto que una atención precoz y adecuada del paciente quemado condiciona su pronóstico.

El cuidado del paciente con quemaduras es y seguirá siendo un reto para el Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) por la ansiedad que presenta el paciente ante el dolor, la deformidad y la limitación de la movilidad, así como por la inseguridad para reintegrarse a sus actividades cotidianas y ante la posibilidad existente al rechazo.

El cuidado brindado por TCAE de forma oportuna disminuirá notablemente las complicaciones y asegurará su pronta recuperación del paciente.

Para un perfecto cuidado de la salud, el Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) debe identificar las necesidades de salud, fijar las prioridades y realizar una planificación garantizando el bienestar y la calidad de vida.

Por todo ello, el TCAE debe estar perfectamente formado para atender a pacientes con quemaduras y saber actuar según las necesidades de cada paciente.

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