Los cuidados paliativos en el paciente terminal anciano y su repercusión

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 7–Julio 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº7:143

Autor principal (primer firmante): Patricia Osorio San Millán

Fecha recepción: 14 de Julio, 2021

Fecha aceptación: 24 de Julio, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(7):143

Autora:

Patricia Osorio San Millán

Categoría profesional:

Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería.

Palabras clave:

Anciano, envejecimiento, cuidados paliativos.

Introducción

Aproximadamente al año 40 millones de personas en el mundo requieren cuidados paliativos y solo el 14% aproximadamente de estos reciben asistencia. Esta necesidad de cuidados irá en aumento a causa del envejecimiento de la población y las enfermedades transmisibles. Los cuidados paliativos tienen como objetivo mejorar la calidad de vida ayudando a pacientes y cuidadores a tratar los síntomas graves e irreversibles y los efectos secundarios de algunos tratamientos.

Objetivo

Reseñar la importancia de estos cuidados en la calidad de vida del paciente, la capacidad de escucha y el apoyo emocional al paciente para hacer más llevadero sus últimos momentos. Valorar el acercamiento humano del personal sanitario al paciente, familiares y cuidadores para ayudar a sobrellevar el sufrimiento y mejorar las condiciones de vida durante la enfermedad.

Método

Para la investigación realizada se ha efectuado una búsqueda en bases de datos como PubMed, Scielo, Medline, entre otras. Además, se han consultado diversos libros, artículos científicos y revistas para complementar el estudio teórico.

Resultado

El cuidado paliativo se puede definir como el cuidado activo y total de las enfermedades que no tienen respuesta al tratamiento curativo, con el objeto de conseguir la mejor calidad de vida posible controlando los síntomas físicos y psíquicos además de las necesidades espirituales y sociales de los pacientes.

El envejecimiento es un proceso constante que consiste en modificaciones biológicas, psicológicas y sociales en la persona, que son irreversibles, y que condicionan la aparición de la enfermedad. Este proceso es individual ya que cada persona lo hace de manera diferente y además universal porque todos envejecemos. En este proceso se producen cambios como:

  • El síndrome geriátrico, específico del paciente anciano.
  • Vulnerabilidad al entorno.
  • Aparición de enfermedades (insuficiencias, diabetes, hipertensión arterial (HTA), tumores…).
  • Enfermedades propias del paciente anciano (hipotermia, crisis confusional, caquexia…).

El paciente terminal desarrolla síntomas tales como:

  • Dolor, disnea, anorexia, inmovilidad, estreñimiento, incontinencia.
  • Depresión, confusión.
  • Pérdida de status social, miedo a la dependencia.

Los cuidados paliativos son y deben formar parte de la atención integral del anciano y se consideran primordiales cuando la enfermedad no se puede curar o bien cuando los esfuerzos para extender la vida suponen una carga de efectos secundarios y de dolor que el paciente no está dispuesto a tolerar.

Los esfuerzos del personal sanitario se deben centrar en aliviar los síntomas, así como en el apoyo al paciente y su familia.

Para mejorar su calidad de vida se deberá aplicar un plan de cuidados individualizado a través de una valoración geriátrica por parte de un equipo multidisciplinar que también incluye a la familia y los cuidadores.

Esta valoración geriátrica tiene como objetivo prevenir la incapacidad del anciano y preservar su independencia, además permite determinar qué grupo de pacientes requieren de cuidados paliativos por medio de una valoración clínica, funcional, mental y social.

Se deberá dar una atención integral al paciente:

  • Cubriendo todas sus necesidades a través de un equipo interdisciplinar con una actitud positiva y activa superando el tópico de no hay nada que hacer.
  • Controlando los síntomas de la enfermedad, en especial del dolor con el empleo de la escalera analgésica (OMS), realizando historia y diagnóstico del dolor lo más exacto posible. Interrogando al paciente sobre su dolor y la intensidad de este, escogiendo el fármaco adecuado y por vía oral preferiblemente. Además, la administración de la medicación será regular con horarios fijos sobre todo en el caso de los opioides siempre que estén indicados y en las dosis necesarias revisando cuando sea preciso su administración para ajustar la dosis.
  • Respetando los valores, elección y preferencias del paciente para preservar su autonomía y que se sienta escuchado por el equipo sanitario y su familia. Ante todo, se le debe respetar tanto en sus opiniones como en sus preocupaciones.
  • Valorando como un todo a paciente y familia y asegurando la continuidad en la atención del paciente y su familia.
  • Considerando las necesidades globales del paciente y aliviando su aislamiento ofreciéndoles seguridad y apoyo además de fomentar una buena comunicación ya que es importante la manera de transmitir la información creando un clima adecuado de confianza y respeto mutuo. Es importante saber escuchar con empatía y tener una actitud receptiva para generar confianza y permitir que el paciente exprese sus vivencias y temores.
  • Ayudando a implementar el cuidado domiciliario ya que su hogar es el ambiente ideal para proporcionar estos cuidados dado que ahí está su familia, que gracias a la orientación del personal sanitario harán más confortables y llevaderos sus últimos días respetando el deseo del paciente de morir y ser atendido en su domicilio.
  • Reconociendo las preocupaciones del cuidador y apoyarle a través de servicios de soporte.
  • Realizando un tratamiento combinado a través de medidas farmacológicas y medidas físicas tales como cambios posturales, masajes, ambiente relajado, compañía, distracción, terapia ocupacional, información, esperanza.
  • Haciendo un seguimiento individualizado del paciente en función de su clínica.

Conclusión

Cuando se envejece tarde o temprano se precisarán cuidados especiales que cubran las necesidades básicas de la vida diaria, así como unos cuidados paliativos para poder aliviar y mejorar la calidad de vida del resto de sus días.

Para dar una atención integral de calidad, es necesario que los profesionales sanitarios trabajen en equipo e intervengan de manera integrada acorde a un esquema o protocolo marcado.

Por todo ello concluyo que los beneficios tales como la atención personalizada junto con que la familia forme parte del proceso, así como el alivio del dolor suponen una mejora en la calidad de vida y un gran apoyo para el anciano en sus últimos días. Además, el componente humano hace que el paciente asuma con más tranquilidad y confianza el proceso hacía el fin de sus días.

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