Cuidados generales (en pacientes con TCE, torácicos, de columna vertebral y politraumatizados)

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 9–Septiembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº9: 111

Autor principal (primer firmante): Raquel Jiménez Pérez

Fecha recepción: 14 de agosto, 2022

Fecha aceptación: 11 septiembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(9) 111

Autoras

  1. Raquel Jiménez Pérez
  2. María Pilar Forcén García
  3. Elena Berdascas Baigorri
  4. María Gloria Quilez Artal
  5. María Belén Ruiz Serrano
  6. Sonia Ramos Martinez

Categoría: TCAE

Palabras clave: necesidades, inflamatorias, dolor, movimiento, traumáticas, fractura, tracción, columna.

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Introducción

Los cuidados van a depender del tipo de traumatismo que presente, en primer lugar y gracias a la valoración, la enfermera podrá identificar aquellas necesidades que tenga alteradas, a parte de la de la movilidad, que es obvio, y a partir de ahí elaborar un plan de cuidados priorizando aquellos diagnósticos que repercutan más en cubrir las necesidades básicas del enfermo, el/ la auxiliar de Enfermería ayudará a la enfermera en la satisfacción de estas necesidades básicas: higiene, alimentación, el fomento de la comunicación y el bienestar.

Esto junto al tratamiento por parte del facultativo y las medidas de rehabilitación, constituirán las condiciones propicias para que el enfermo se recupere, atendiendo las posibles complicaciones que durante el proceso pueden aparecer.

Manifestaciones físicas

Las principales manifestaciones asociadas a un traumatismo óseo son las siguientes:

  • Dolor: es un síntoma común de intensidad variable, según el tipo de fractura y su localización. Se manifiesta desde el primer momento de la lesión, pudiendo intensificarse con los movimientos y la presión directa.
  • Impotencia funcional: está producida por el dolor y la imposibilidad de una función correcta por falta de continuidad ósea.
  • Deformidad: hay una alteración de la morfología del área afectada perceptible por simple inspección o bien mediante palpación. Puede ser consecuencia de la tumefacción de las partes blandas o del desplazamiento de los fragmentos óseos.
  • Tumefacción: es observable en el foco de la fractura por extravasación de líquidos.
  • Crepitación: se demuestra por percepción táctil del rozamiento de los extremos óseos fracturados a la palpación de la zona afectada.
  • Equimosis (coloración de la piel en la zona de fractura): no es muy frecuente, pero en algunas fracturas es un signo característico (fractura de calcáneo). En ocasiones la equimosis aparece tardíamente, partiendo del hematoma del foco de fractura y apareciendo distante al mismo.

Abordaje terapéutico

El objetivo del tratamiento es la óptima reincorporación del paciente a su actividad habitual. Para ello es necesaria una correcta consolidación ósea, sin deformidad, en el mínimo plazo de tiempo posible.

El tratamiento de toda fractura se basa en tres principios fundamentales:

  • Reducción de los fragmentos óseos para su correcta alineación. La reducción o alineación de los extremos óseos, se puede efectuar de forma manual o manipulación: tracción manual (reducción cerrada), o por reducción quirúrgica (reducción abierta).
  • Inmovilización ininterrumpida de la fractura hasta su consolidación ósea. Puede hacerse por vendaje inmovilizador, tracción continua y osteosíntesis.
  • Rehabilitación activa de las articulaciones no implicadas en el traumatismo (durante el período de inmovilización) y de las partes interesadas posteriormente a la inmovilización.

La consecución de estos tres principios estará en función del tipo de fractura que presente el paciente, pudiendo ser necesario en el tratamiento aplicar un método que alcance la obtención de dos de los tres principios (inmovilización y rehabilitación), o en ocasiones un determinado método que contemple la consecución de los tres principios de forma coordinada.

Existen, según las condiciones del paciente y el tipo de fractura que presente, varios métodos de tratamiento de las fracturas, explicamos uno de ellos a continuación:

Métodos incruentos

Colocación y retirada de vendaje rígido inmovilizador

Este vendaje puede estar constituido por diferentes materiales: yeso (el más frecuente y conocido), fibra de vidrio, material termoplástico, etc.

El objetivo primordial es inmovilizar ininterrumpidamente los fragmentos óseos para mantener alineado el hueso.

Existen varios tipos de vendaje, como el almohadillado (velband) mediante la interposición de materia blanda (algodón o similar) entre la piel y el vendaje. La aplicación de este tipo de vendaje es frecuente después de intervenciones quirúrgicas, o cuando la extremidad afectada presenta edema.

En el vendaje sin almohadillar, entre el vendaje y la piel únicamente existe una capa de protección para ésta última.

Tratamiento por tracción

El concepto de tracción define una fuerza constante aplicada sobre una parte del cuerpo, y cuyo objetivo es alinear y mantener el hueso fracturado. Este tratamiento puede realizarse mediante tracción manual o continua, y esta última a su vez efectuarse mediante dos sistemas: tracción cutánea o esquelética, basándose la elección de uno u otro sistema en las características del paciente y la fractura.

La tracción manual es el tratamiento utilizado en la reducción cerrada de las fracturas, cuyo objetivo es recuperar la longitud y alineación normal del hueso, ejerciendo fuerza en dos direcciones contrarias. Debe realizarse con anestesia local o general para evitar la contractura muscular y el dolor que provoca el ejercer la tracción.

Debe ser lenta y sostenida, protegiendo las zonas donde se realiza la contracción con un vendaje de algodón o celulosa y una venda elástica de crepé. Se hace en quirófano.

La tracción continua, puede ser cutánea (consiste en la aplicación directa de una fuerza de tracción sobre la piel del paciente que actúa indirectamente sobre el hueso), que se realiza con una venda adhesiva colocada sobre el miembro del paciente, que al final lleva un soporte al que se conecta una polea que termina con la colocación de pesos para mantener alineado el hueso. Todo ello por prescripción y bajo supervisión facultativa.

La tracción continua, también puede ser esquelética (consiste en la aplicación de una fuerza continuada en el mismo sentido de la fractura) que se realiza, mediante la fijación del aparato de tracción a los clavos insertados a través del hueso de la extremidad afectada, y a su vez, esto también se conecta mediante una polea a una serie de pesos prescritos por el facultativo.

Bibliografía

  1. Enfermedades del aparato locomotor – Apuntes de Enfermería Clínica – Docsity [Internet]. Docsity.com. [cited 2022 Aug 11]. Available from: https://www.docsity.com/es/ enfermedades-del-aparato-locomotor/ 3844322/
  2. FRACTURAS [Internet]. Genial.ly. [cited 2022 Aug 11]. Available from: https://view.genial.ly/5b761 aa4e1a5ed6601b3aa4a /interactive-content- fracturas
  3. Traumatología [Internet]. Ergodinámica; 2017 [cited 2022 Aug 11]. Available from: https://www.ergodinamica.com/especialidades/ traumatologia/
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