Cuidados de Enfermería en el drenaje torácico. Pleur-evac

Nursing care in the thoracic drainage. Pleur-evac

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 8– Diciembre 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº8:191

Autor principal (primer firmante): Lorena Salas Moreno

Fecha recepción: 27 de noviembre, 2020

Fecha aceptación: 18 de diciembre, 2020

Ref.: Ocronos. 2020;3(8):191

Autora: Lorena Salas Moreno 1.

Coautoras: Ana Simón Sanz 2, Carla Trébol Muñoz 3, Marta Simón Sanz 4, Marina Murillo Zarranz 5, Sara Pérez Morata 6.

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200
  1. Graduada en Enfermería. Universidad de Zaragoza.
  2. Graduada en Enfermería. Universidad de Zaragoza.
  3. Graduada en Enfermería. Universidad de Zaragoza.
  4. Graduada en Enfermería. Universidad de Valencia.
  5. Graduada en Enfermería. Universidad de Zaragoza.
  6. Graduada en Enfermería. Universidad Zaragoza.

Resumen

El drenaje torácico consiste en la colocación de una sonda en el espacio pleural para evacuar la presencia de aire, líquido o sangre, lo cual produce un colapso pulmonar de grado variable con repercusión clínica en función de la reserva ventilatoria previa del paciente y el grado de colapso. Existen varios modelos de tubos torácicos, así como de sistemas de drenaje pleural.

Los sistemas drenaje torácico cerrados actuales son desechables y garantizan un manejo óptimo y seguro para el paciente. El sistema cerrado más utilizado en la actualidad es el Pleur-evac, por lo que es muy importante conocer en qué consiste y los conocimientos básicos necesarios para evitar y prevenir las posibles complicaciones que puedan surgir tanto durante todo el procedimiento como por un mal funcionamiento del dispositivo.

Los cuidados de Enfermería son fundamentales durante todo el proceso de instauración de dichos drenajes, tanto en la preparación del paciente, inserción y mantenimiento adecuado para el éxito del tratamiento, como durante la extracción y posterior atención, por lo que conocer los principios técnicos básicos para una correcta utilización permitirá un mantenimiento eficaz y eficiente del sistema de drenaje y el control, el seguimiento y la evaluación del paciente.

Palabras clave: drenaje torácico, pleurevac, derrame pleural, neumotórax, hemotórax, sistemas de drenaje torácico cerrado, cuidados de Enfermería.

Summary

Chest drainage consists of the placement of a tube in the pleural space to evacuate the presence of air, fluid or blood, which produces a variable degree pulmonary collapse with clinical repercussions depending on the patient’s previous ventilatory reserve and the degree of collapse. There are several models of chest tubes, as well as pleural drainage systems.

Current closed thoracic drainage systems are disposable and guarantee optimal and safe handling for the patient. The closed system most used today is the Pleurevac, so it is very important to know what it consists of and the basic knowledge necessary to avoid and prevent possible complications that may arise both during the entire procedure and due to a device malfunction.

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Nursing care is essential throughout the process of establishing these drains, both in the preparation of the patient, insertion and proper maintenance for the success of the treatment, as well as during the extraction and subsequent care, so knowing the basic technical principles for Correct use will allow effective and efficient maintenance of the drainage system and the control, monitoring and evaluation of the patient.

Keywords: thoracic drainage, pleurevac, pleural effusion, pneumothorax, hemothorax, closed thoracic drainage systems, nursing care.

Introducción

Debido a los movimientos de inspiración y espiración, la cavidad torácica está sometida a continuos cambios de presión, y a la retractabilidad del parénquima pulmonar. La pleura es una membrana que reviste la pared torácica y recubre el diafragma.

Existen dos pleuras, la pleura parietal (membrana pleural externa) y la pleura visceral (membrana pleural interna) y la zona entre ambas se denomina espacio pleural.

En condiciones normales la presión en el espacio pleural es negativa para facilitar la expansión de los pulmones, pero si esta presión se pierde, los pulmones no se pueden expandir y se colapsan. En la inspiración, la expansión de la caja torácica proporciona un aumento de la presión negativa en el espacio pleural. En la espiración se contraen la caja torácica y el diafragma, disminuyendo el volumen de la cavidad torácica e incrementando la presión intrapulmonar respecto a la atmosférica, lo que permite la salida del aire desde los pulmones al exterior.

La acumulación en el espacio pleural de aire y/o sangre, pus o partículas grasas, o la acumulación de líquido por tumores que infiltran la pleura, impide la libre expansión pulmonar, pudiendo llegarse al colapso de este pulmón con un intercambio gaseoso limitado o nulo. Por esto, sea cual sea la causa (traumatismos, enfermedades, cirugías), se deben extraer estas sustancias de la cavidad pleural. Esto lo podemos hacer a través de una toracocentesis evacuadora, pero en muchos casos por la cantidad y características de las sustancias o el estado del paciente se recomienda colocar un drenaje torácico permanente y conectarlo a un dispositivo cerrado de recogida.

Para ello, se introduce un tubo o trocar a través de la pared torácica hasta llegar al espacio pleural produciéndose el vaciado de las sustancias alojadas de forma patológica. Finalmente ese tubo se conecta a un aspirador con la finalidad de mantener la presión negativa fisiológica de la cavidad pleural y facilitar de esta manera la completa expansión de los pulmones.

Hay trocares de diversas dimensiones y diferentes modelos de dispositivo de recogida, pero todos se basan, a partir de 1876, en el sistema que utilizó Gotthard Bülau para el tratamiento de los empiemas. Tanto para la preparación del paciente como del material, para la instauración y los cuidados, desde el primer momento hasta su retirada, y después de realizar muchas valoraciones, comprobaciones y atenciones para evitar los riesgos y las complicaciones inherentes a este drenaje, es imprescindible que los profesionales de Enfermería conozcan el procedimiento y las muchas particularidades que se deben de observar en él.

En la actualidad, el dispositivo de drenaje torácico cerrado más utilizado es el Pleur-evac, por lo que en este artículo vamos a explicar todos los conocimientos necesarios que el personal de Enfermería debe conocer desde la preparación del dispositivo, su funcionamiento y los controles que se deben realizar, hasta la retirada del mismo (1, 2).

Indicaciones para la colocación de un Pleur-Evac

El drenaje torácico es uno de los procedimientos más frecuentes de la cirugía torácica: Indispensable para la mayoría de las cirugías del tórax y es el tratamiento de elección de una gran parte los neumotórax, distintos tipos de derrames pleurales y de muchos traumatismos torácicos.

Neumotórax

Consiste en la presencia de aire con cierto grado de colapso pulmonar en la cavidad pleural. Puede ser de origen traumático, iatrogénico (tras un procedimiento diagnostico-terapéutico, ventilación mecánica, inserción vías centrales, etc.), secundario a alguna patología previa (a EPOC, enfisema bulloso, tumor de pulmón, TBC, EPID) o ser espontáneo si no se encuentra ninguna relación con otros antecedentes patológicos. Puede ser cerrado, abierto y a tensión.

  • Neumotórax cerrado: entrada de aire en el espacio pleural desde el pulmón, que puede producirse de manera espontánea o por traumatismo torácico no penetrante.
  • Neumotórax abierto: entrada de aire exterior al espacio pleural.
  • Neumotórax a tensión: requiere una actuación inmediata, pues supone una urgencia vital, al aumentar la presión intratorácica hasta el punto de provocar el colapso pulmonar y el desplazamiento de las estructuras mediastínicas vitales hacia el lado contralateral.

Hemotórax-Hemoneumotórax

En más del 90% su origen es traumático y es conveniente el drenaje precoz para evitar la organización de coágulos y el encarcelamiento pulmonar con una corteza pleural (fibrotórax).

Habitualmente utilizamos un tubo del 24 o 28, ya que si son de un calibre inferior pueden obstruirse con coágulos. Si es necesario y bajo prescripción médica se puede administrar fibrinolíticos con el objeto de desobstruir los tubos y drenar coágulos.

En caso de producirse una hemorragia activa, además de controlar los signos vitales del enfermo y las medidas de reposición de la volemia, es importante precisar la cantidad y velocidad del sangrado. Ante un débito de 200 ml de sangre por hora en tres horas consecutivas se podría indicar toracotomía para exploración y hemostasia de urgencia. Por lo tanto, es importante el control en forma horaria durante las primeras 3 horas por lo menos por el personal de Enfermería.

En el hemoneumotórax se acumula tanto sangre como aire. En ambos casos, se produce un aumento de la tensión intrapleural y un colapso parcial o total de los pulmones.

Neumectomía-Lobectomía

Es la resección de una parte o el total del parénquima pulmonar.

En la lobectomía está indicada la colocación de un drenaje que evacue durante el postoperatorio el excedente de líquido de la zona intervenida.

En la neumectomía, el vacío anatómico que queda, puede producir el desplazamiento del mediastino debido a la perdida de equilibrio de presiones entre uno y otro lado del tórax. En este caso el sistema de drenaje tiene una doble función, evacuar la cavidad torácica, y mantener constante la presión en la cavidad drenada, con lo que se evitaría el desplazamiento del mediastino.

Derrames paraneumónicos complicados y empiemas

El drenaje debe ser precoz para evitar su paso a la cronicidad. Los criterios para la colocación de un tubo son: la presencia de pus, cultivo o tinción de Gram del líquido pleural que indique la presencia de microorganismos, un nivel de 3 glucosa inferior a 40-50 mg/dl, un pH inferior a 7.20 y un nivel de LDH superior a 1000. Habitualmente se utilizan tubos de mayor calibre para evitar su obstrucción con coágulos de fibrina o líquidos espesos como pus. Se utilizan calibres de 24, 28 o 32 conectados a aspiración.

Derrames pleurales malignos

Habitualmente se tratan con tubos o toracoscopia para su drenaje y pleurodesis con talco. Algunos requieren toracocentesis repetidas para aliviar la disnea. En algunas ocasiones se puede recurrir al uso de catéteres especiales tipo Pleurx®, como sistema de drenaje crónico.

Quilotórax

Derrame pleural con altas cifras de triglicéridos proveniente de la linfa y de los conductos linfáticos. Habitualmente su aspecto es lechoso y su tratamiento se basa en el drenaje pleural, la dieta con restricción de grasas y tratamiento de la causa (1, 2, 3, 4).

Objetivos

Generales

  • Conocer y manejar el equipo de drenaje torácico Pleur-Evac.

Específicos

  • Conocer los cuidados de Enfermería durante todo el proceso de instauración del Pleur-Evac, desde la preparación e inserción del dispositivo hasta su retirada y posterior atención.
  • Conocimientos técnicos necesarios para su correcta utilización y mantenimiento que garantice que cumple su función para la que ha sido diseñado.
  • Identificar los cuidados de Enfermería necesarios para evitar las complicaciones.
  • Prevenir las complicaciones que se derivan de un mal funcionamiento.

Metodología

En esta revisión bibliográfica se han consultado las bases de datos de PubMed, Medline, Elsevier, Science y Google Académico utilizando los descriptores DeCs: drenaje torácico, pleurevac, hemotórax, sistemas de drenaje cerrado, neumotórax y cuidados de Enfermería en el drenaje torácico.

Se han escogido aquellos artículos y protocolos que garantizan el conocimiento de los equipos de drenaje torácico Pleur-evac para el manejo y prevención de las complicaciones que pueden derivar durante todo el proceso de utilización del dispositivo. Se han elegido los protocolos y artículos más recientes y actualizados hasta la fecha.

Desarrollo

El Pleur-Evac es un sistema de drenaje torácico con sello de agua y su finalidad es drenar líquido, aire o sangre del espacio pleural, permitiendo restablecer la presión pleural y que un pulmón colapsado se reexpanda. Las indicaciones del drenaje torácico con sello de agua son: el neumotórax, el neumotórax a tensión, el hemotórax, el hemoneumotórax, las intervenciones del mediastino, la toracotomía, el derrame pleural, el quilotórax y el empiema.

Se compone de tres cámaras:

Cámara de recolección

Formada por tres columnas para controlar el volumen evacuado. Cuando se llena la primera cámara, pasa a la segunda, y sucesivamente a la tercera. Permite controlar el volumen, la velocidad y el tipo de drenaje.

Posee un sellado diafragmático que nos permite retirar muestras de drenaje para analizar sin necesidad de interrumpir el resto del sistema. Se debe limpiar el diafragma con un antiséptico antes de extraer el líquido drenado.

Cámara del sello hidráulico

Consta de un reservorio para el agua y está conectada con la cámara de recolección y con la cámara de control de aspiración. Tiene tres finalidades:

  • Permitir a la fuente de aspiración extraer aire del tórax del paciente a través de la cámara de recolección.
  • Impedir que vuelva a entrar aire al cerrar la comunicación entre el tubo torácico del paciente y la atmósfera exterior.
  • Permitir visualizar la salida de aire del tórax del paciente mediante el burbujeo en la cámara.

Además, la cámara del sello hidráulico lleva incorporadas dos válvulas:

  • Válvula de alta presión negativa. Protege al paciente contra la aspiración del aire ambiente hacia la cavidad torácica, si se pierde el sellado hidráulico.
  • Válvula de escape de presión positiva. Evita la producción de un neumotórax a tensión si hay un aumento brusco de presión positiva en la cavidad torácica (p. ej., tos, pliegues del tubo, mal funcionamiento de la aspiración).

Cámara de control de aspiración

Se encarga de regular la intensidad de aspiración. La máxima en el espacio pleural es de 15 mmH2O. El nivel estándar de agua está marcado, pero se puede llenar a varios niveles de aspiración según la prescripción médica. El nivel estándar de agua es igual a la aspiración ejercida mientras la cámara burbujee.

Si aumenta la aspiración de la fuente de vacío por encima del nivel al que está llena la cámara de control de aspiración pasa aire atmosférico a través de la cámara para mantener la aspiración al nivel deseado y para que ese exceso no se transmita al paciente.

Dispone de un diafragma de goma para añadir agua de llenado y reponer la que se va evaporando. A medida que baja el nivel, disminuye la capacidad de aspiración transmitida a la cavidad pleural. Esta cámara conectada al vacío debe burbujear continuamente indicando el buen funcionamiento del sistema.

El Pleur-evac® consta de dos conexiones externas:

  • Una para conectar a la fuente de vacío desde la cámara de control de aspiración a través de un tubo de 30 cm de goma de látex.
  • Otra para conectar el sistema al tubo torácico del paciente desde la cámara de recolección a través de un tubo de goma de látex de 150 cm.

Durante la espiración, el aire sale de la cavidad pleural produciendo burbujeo en la cámara del sellado hidráulico. Esto se repite en cada espiración.

En los pacientes con ventilación mecánica, la salida de aire del tórax a través del tubo de drenaje se produce durante la inspiración.

Si el burbujeo es muy vigoroso:

  • Salida de abundante aire desde el tórax,
  • Entrada de aire desde la atmósfera al sistema a través de alguna conexión.
  • Ruptura del drenaje.

En estos casos se debe pinzar el sistema a la altura del apósito con unas pinzas y comprobarlo.

Si con ello cesa el burbujeo, la pérdida de aire tendrá lugar desde donde hemos pinzado hasta el paciente por lo que deberemos despinzar el tubo, levantar el apósito y comprobar que el tubo no está fuera del tórax.

Si no cesa el burbujeo, la fuga está en el circuito. Es necesario comprobar todas las conexiones y revisar el sistema. Si aun así no se corrige, se debe cambiar el dispositivo entero.

La elevación y el descenso de la columna de agua de la cámara de sellado hidráulico significa que el circuito es permeable. Se sabe que el neumotórax está drenando cuando la cámara de aire sube con la inspiración y baja con la espiración. Cuando deja de oscilar y cesa el burbujeo, el neumotórax estará drenado y el tubo puede ser pinzado para su posterior retirada.

Preparación Pleur-Evac

  1. Retirar la conexión del tubo de 30 cm con técnica aséptica y llenar la cámara de sellado hidráulico utilizando la jeringa de 50 ml sin émbolo y el suero fisiológico estéril. Si no hay indicación se deberá llenar hasta el nivel de 2 cm., por lo que se necesitan 70 ml de suero fisiológico y se coloca de nuevo el conector.
  2. Observar periódicamente que el cierre de seguridad tenga una profundidad de 2 cm de agua y la presencia o ausencia de burbujeo
  3. Utilizar la jeringuilla sin émbolo para llenar la cámara de control de aspiración que habitualmente es 20 cm mediante 420 ml de suero fisiológico e indicar presión negativa de aspiración de 20 cmH2O.
  4. Comprobar cada 8 horas el nivel de agua en la cámara de control de aspiración y rellenarla cuando se evapore.
  5. Retirar el protector de la conexión del tubo de 150 cm y conectarlo al tubo torácico del paciente.
  6. Colocar el Pleur-Evac por debajo del nivel del tórax para facilitar el drenaje por gravedad y evitar que vuelva a entrar el material drenado y se despinza el tubo torácico.
  7. Para prevenir adherencias fomentaremos que el paciente realice ejercicios de movilización.
  8. Conectar el sistema de aspiración al tubo de 30 cm y poner la aspiración en marcha aumentando poco a poco y hasta que la cámara de control de aspiración empiece a burbujear.
  9. Si no se ha pautado aspiración, mantenga el tubo de 30 cm abierto. Esto mantiene en el sistema una presión negativa o equilibrada.
  10. Las pérdidas de aire detectadas en la cámara de sellado hidráulico pueden provenir de:
  11. Los pulmones.
  12. La conexión con el catéter torácico.
  13. Una conexión floja con el sistema de drenaje. Una ruptura en el sistema de recogida.
  14. Registre, como mínimo una vez por turno, el volumen, consistencia y aspecto del material drenado anotando la hora y la fecha en la gráfica del paciente.
  15. Si tiene que trasladar al paciente no es necesario pinzar el sistema ya que el sellado hidráulico protege al paciente (5).

Inserción del drenaje y sus riesgos

La intervención terapéutica más adecuada es la colocación de un tubo torácico si el neumotórax es importante o hay presencia de sangre en la pleura o un catéter Pleurocath, si el neumotórax es menor. El tubo se inserta en el quinto espacio intercostal derecho en la línea anterior axilar mientras se monitoriza al paciente para evaluar la frecuencia cardiaca, respiratoria y SaO2.

Preparación del paciente

Antes de colocar el drenaje torácico se debe informar al paciente y a su familia de la técnica que se va a realizar, cómo se realiza y la causa. Deberá firmar el consiguiente consentimiento informado. Se valorará la necesidad de administrarle ansiolíticos o analgésicos.

Lo colocaremos en semi-Fowler y le explicaremos que no debe toser, ni respirar profundamente, ni moverse durante la inserción del trocar.

Fase previa

Se prepara una mesa con todo el material estéril necesario, el dispositivo de drenaje y se comprueba la toma de aspiración. Se desinfecta la zona de punción y se monitoriza al paciente frecuencia cardiaca (FC), presión arterial (PA), frecuencia respiratoria (FR) y SaO2. Se debe valorar la coloración de las mucosas en todo momento.

Material necesario

Guantes y bata estériles.

Mascarilla.

Anestésicos locales

Agua, esponja y jabón.

Povidona yodada.

Set de rasurar y de sutura (seda del 2 con aguja recta).

Set de disección (pinza con dientes, tijeras y portaaguja).

Bisturí nº4.

Gasas estériles.

Catéter torácico.

Jeringuilla de 10 ml y agujas subcutáneas e intramusculares.

Equipo completo de drenaje torácico, listo para ser utilizado.

Pinzas para clampar el tubo.

Tubos de laboratorio, si se quiere recoger una muestra de líquido para analizar. Apósito estéril.

Inserción del catéter

El médico realiza una incisión de 2 cm en el espacio intercostal escogido. Se pinza el trocar y se conecta al Pleur-Evac y finalmente a la toma de aspiración. Se comprueba la salida de líquido o aire.

Se fija el catéter mediante una sutura a la piel, se aplica yodo en la herida quirúrgica y se coloca un apósito oclusivo alrededor del catéter.

Fase posterior a la inserción

Se coloca al paciente en una posición en la que se evite cualquier tracción accidental del catéter o del pleurevac y lo más cómoda posible. Al cabo de 30 min, el paciente puede acostarse sobre el lado afectado.

Se le realizará una radiografía de tórax para comprobar la posición exacta del catéter pleural. La enfermera deberá controlar:

  • Si aparece hemorragia.
  • Presencia de dolor.
  • Presencia de lesiones vasculares.
  • Cuadro vagal.
  • Edema de expansión.
  • Aparición de infección (los antibióticos previenen la aparición de empiemas).
  • Proporcionar educación sanitaria al paciente y a su familia para identificar dificultad respiratoria, dolor torácico, palidez, sudoración, mareos, náuseas, vértigo, aumento de la FC, pulso débil, tos excesiva y esputo sanguinolento.

Cuidados de Enfermería

Deberá comprobar, valorar y registrar la permeabilidad del drenaje cada 30 min durante las dos horas posteriores al procedimiento. Después debe valorarse cada 2 h durante las primeras 6 h después de la colocación y finalmente, cada 6 h.

  • Aumento del contenido en el dispositivo de recogida. Si el drenaje es superior a 100 ml/h o si un cambio de color indica hemorragia, tiene que avisar al médico.
  • Oscilaciones de la columna de sello de agua con los movimientos respiratorios en ventilación espontánea.
  • Valore las oscilaciones y los sonidos respiratorios. Tendría que parar la aspiración si su funcionamiento dificultase la auscultación.
  • Controle que en los dispositivos de recogida conectados a la aspiración, el nivel de líquido de la cámara de control de aspiración permanezca constante.
  • La ausencia de oscilaciones puede indicar la obstrucción del tubo por torsión o por coágulos, porque el paciente está sobre el tubo o puede indicar que se ha producido una reexpansión completa del pulmón.
  • Para procurar la permeabilidad de las tubuladuras a veces hay que exprimirlas periódicamente. Si no es permeable, movilice parcialmente el drenaje. Si no se resuelve, utilice una jeringuilla de 50 ml con suero fisiológico para desobstruirlo.
  • Las conexiones han de estar bien aseguradas.
  • Valorar las características del drenaje, para registrar si hay diferencias entre el líquido de los tubos y el del dispositivo de recogida.
  • Valorar y registrar la cantidad de líquido pleural drenado cada hora.
  • Valorar el nivel de líquido o la presión aplicada por la cámara de control de aspiración.
  • Valorar la herida quirúrgica de inserción del catéter.
  • Inspeccionar periódicamente la válvula de aire del dispositivo para comprobar que no está obturada. La obstrucción de la válvula de aire conduciría a un aumento de la presión del sistema.
  • Comprobar la fijación del tubo en la pared torácica.
  • Comprobar la fijación de la tubuladura del catéter al dispositivo de recogida y asegúrese de que permita el movimiento del paciente.
  • Comprobar que no haya objetos apoyados en los tubos.
  • Comprobar que el dispositivo de recogida está a un nivel más bajo que el paciente (60-90 cm por debajo del punto de inserción) y de pie en todo momento.
  • Monitorizar los signos vitales: la frecuencia y la profundidad respiratoria, los movimientos torácicos, los sonidos respiratorios y la auscultación bilateral basal,
  • La disminución o ausencia de sonidos después de colocar un drenaje indica la expansión pulmonar inadecuada y/o la recurrencia de la patología que lo indicaba.
  • Comprobar la pauta analgésica.
  • Valorar las complicaciones durante el drenaje.
  • Proporcionar educación sanitaria al paciente y/o a la familia:
  • Realizar cambios posturales frecuentes.
  • Descansar sobre la zona afectada.
  • Que respire profundamente y tosa a intervalos frecuentes para aumentar la presión intrapleural, se facilita el drenaje y la reexpansión pulmonar y se impide la aparición de atelectasias.
  • Indicarle que tenga precaución con las tubuladuras.
  • Cambie de apósito siempre que:
    • Esté sucio, manchado de líquido y/o sangre.
    • Se haya despegado.
    • Cada 24 horas.
    • Para cambiar el apósito mojarlo para facilitar su retirada.
    • Valorar el drenaje excesivo anormal.
    • Limpiar la zona con suero fisiológico.
    • Palpar alrededor de la inserción por si se escucha para detectar crepitación que indicaría enfisema subcutáneo por un mal sellado del punto de inserción.

Traslado del paciente

No se pinza el catéter para realizar las radiografías de control. Se desconecta el tubo que va del dispositivo de recogida a la toma de aspiración de la pared sin pinzarlo y protegemos la conexión. El dispositivo de drenaje debe continuar por debajo del nivel del tórax.

Solo se debe pinzar el catéter cuando

  • Comprobar fugas de aire.
  • Cambio del dispositivo de recogida del drenaje.
  • Cambio del dispositivo de recogida.
  • Cuando haya fugas de aire o líquido.
  • Cuando la cámara de recogida esté llena.

Retirada del Pleur-Evac

Informar al paciente del procedimiento de retirada.

  • Pinzar el tubo durante unas horas para valorar cualquier signo de dificultad respiratoria y determinar si queda aire o líquido en el espacio pleural.
  • Realizar un control radiológico unas 2 h después de pinzar el tubo para determinar la expansión completa del pulmón.
  • Es necesario realizar valoraciones respiratorias para determinar que no hay alteraciones.
  • Administrar un analgésico 30 min antes de la retirada. En el momento de la retirada, el paciente debe estar semiincorporado.
  • Preparar un campo estéril y retirarlo durante la espiración con guantes estériles.
  • Si el paciente está bajo ventilación mecánica, retirarlo durante la inspiración.
  • Complicaciones: dolor, entrada de aire e imposibilidad de retirada.

Complicaciones del drenaje torácico

  • Lesión en pulmón, corazón o esófago (puede ocurrir durante la colocación).
  • Perforación diafragmática.
  • Hemorragia activa.
  • Edema pulmonar unilateral por evacuación excesivamente rápida de un derrame importante o neumotórax a tensión (no conectar nunca el aspirador )
  • Empiema, suele deberse a la propagación de una infección de un elemento anatómico vecino.
  • Enfisema subcutáneo por salirse el tubo de tórax.
  • Infección respiratoria secundaria a la colocación del drenaje o a la retención de secreciones.
  • Alteración de la función respiratoria por obstrucción del drenaje.
  • Debido al dolor se puede producir un anquilosamiento del hombro.
  • Estreñimiento (paresia intestinal).
  • Neumotórax relacionado con la retirada del drenaje (1, 2, 3, 5, 6, 7, 8).

Conclusiones

La inserción de un tubo de drenaje torácico supone un procedimiento traumático para su paciente. Los cuidados que requieren dichos pacientes han de realizarse teniendo en cuenta todas las precauciones necesarias para que no se produzcan complicaciones.

Este procedimiento requiere unos conocimientos de anatomía y fisiología pulmonar, y habilidades de valoración y observación expertas. El drenaje torácico cerrado está indicado fundamentalmente en el paciente que, por patología traumática, médica o quirúrgica, presenta acumulación de sustancias que le impiden una ventilación correcta, la valoración respiratoria es primordial. Para poder drenarlo se precisa insertar un trocar que permita la comunicación del interior del espacio pleural con el exterior.

Por tanto, los procedimientos que se realizan deben contemplar la máxima esterilidad para prevenir las infecciones. Unos óptimos y adecuados cuidados de Enfermería en este procedimiento y en estos pacientes aportan:

  • Reducción de la infección, sobre todo en el punto de inserción, pero también de la pleura o del pulmón.
  • Reducción de los riesgos inherentes a este drenaje.
  • Mejor calidad de vida para estos pacientes mientras son portadores del drenaje.
  • Reducción o un abordaje precoz de las complicaciones, si las hubiera.

El dispositivo Pleur-evac es una de las más utilizadas en cuanto a los sistemas de drenaje torácico cerrados debido a que el contenido extraído se recoge en un dispositivo cerrado que permite medirlo y valorarlo, y proporciona garantías de seguridad al paciente mientras se mantenga el drenaje. Es de vital importancia que la enfermera conozca a fondo este sistema para poder proporcionar a su paciente los mejores cuidados y aprovechar todos sus beneficios (1, 2, 3, 5, 6, 7, 8).

Bibliografía

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