Control de riesgos de seguridad y salud para personal de mantenimiento de un hospital

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 11–Noviembre 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº11: 213

Autor principal (primer firmante): Miguel Huarte Lorenzo

Fecha recepción: 17 de noviembre, 2021

Fecha aceptación: 22 de noviembre, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(11): 213

1º autor: Miguel Huarte Lorenzo, personal de mantenimiento.

2º autor: Rubén León Vallines, personal de mantenimiento.

Introducción

  • La protección colectiva
  • La protección individual
  • Señalización de la seguridad y salud en el trabajo

La protección colectiva

Protege a todos los trabajadores o cosas por igual dentro de un ámbito hospitalario, riesgo o circunstancias en que dicha protección resulta efectiva (cabinas de seguridad, detectores de gases, redes de seguridad, escaleras, barandillas, etc.).

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La protección individual solo debe utilizarse cuando la protección colectiva es insuficiente.

Las empresas deben adquirir los elementos de protección colectiva adecuados al personal de mantenimiento del Hospital y que garanticen la seguridad de los trabajadores en su medio de trabajo, quitando o recortando, así, la presencia de riesgos mediante el control de los mismos.

Las principales medidas de protección colectiva que han de adoptarse en cualquier empresa son:

Se mantendrán siempre las zonas de trabajo limpias y ordenadas.

La realización de los trabajos se realizará con personal cualificado para los mismos.

Las maniobras de maquinarias se harán con personas cualificadas y responsables, delimitando perfectamente la zona de trabajo de las mismas.

Se establecerán las correspondientes señalizaciones de peligro o evacuación en todos los tipos de trabajos.

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Cuando se realicen trabajos en altura se llevarán las herramientas de mano enganchadas a mosquetón para evitar la caída a otro nivel.

Nunca pueden realizarse trabajos en niveles superpuestos a la vez.

Los bordes o huecos en construcciones estarán protegidas por barandillas en evitación de riesgos de caídas.

En construcciones abiertas se mantendrán redes de seguridad durante las mismas. En caso contrario, se montará un andamio o plataforma de seguridad volada, debiendo sobrepasar su barandilla de seguridad 90 cm. del nivel.

En las obras de montajes y mantenimiento en altura se colocarán ganchos que puedan utilizarse, bien directamente o mediante cables, para el anclaje de los cinturones de seguridad.

Cuando se trabaje con disolventes, barnices, pinturas o cualquier otra sustancia similar, existirá una ventilación adecuada en los lugares en donde se realiza el trabajo.

Cuando se trabaje en procesos de electricidad las conexiones se realizarán pruebas con tensión hasta que no se haya comprobado el acabado de la instalación eléctrica.

En evitación del riesgo de incendio se evitará la existencia de fuentes de ignición (fuego, trabajos de soldadura, conexiones eléctricas, cigarrillos, etc.) junto a las sustancias combustibles.

Los medios de extinción serán los siguientes: extintores, mangueras, arena, palas, rastrillos, etc.

Los caminos y salidas de evacuación estarán siempre libres de obstáculos. Existirá la adecuada señalización de lugares con prohibición de fumar, situación de los extintores y salidas de emergencia.

Existen diferentes sistemas de protección colectiva que se clasifican de la siguiente manera:

– Protecciones colectivas frente al riesgo de caída de personas a distinto nivel.

– Protecciones colectivas frente al riesgo de caída de personas al mismo nivel.

– Protecciones colectivas frente al riesgo de caída de objetos por desprendimiento.

– Protecciones colectivas frente al riesgo de sepultamiento por derrumbamiento

– Protecciones colectivas frente al riesgo de choque contra objetos. Protecciones colectivas frente al riesgo de cortes por objetos o herramientas.

– Protecciones colectivas frente al riesgo de contusiones por objetos o herramientas.

– Protecciones colectivas frente al riesgo de heridas por proyección de partículas.

– Protecciones colectivas frente al riesgo de atrapamiento por objetos o partes móviles. .

– Protecciones colectivas frente al riesgo de atrapamiento por vuelco de vehículos o máquinas.

– Protecciones colectivas frente al riesgo de golpe de calor por temperaturas extremas.

– Protecciones colectivas frente al riesgo de quemaduras por contactos térmicos.

– Protecciones colectivas frente al riesgo de choque eléctrico por contactos directos e indirectos.

– Protecciones colectivas frente al riesgo de intoxicación aguda por exposición a sustancias tóxicas.

– Protecciones colectivas frente al riesgo de quemaduras por contacto con sustancias corrosivas

– Protecciones colectivas frente al riesgo de incendio.

– Protecciones colectivas frente al riesgo de explosión.

– Protecciones colectivas frente al riesgo de atropello por vehículos o máquinas móviles.

La protección individual

Viene regulada en el Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual.

Se entiende por equipo de protección individual, cualquier equipo destinado a ser llevado o sujetado por el trabajador para que le proteja de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud, así como cualquier complemento o accesorio destinado a tal fin.

 Los equipos de protección individual deberán utilizarse cuando existan riesgos para la seguridad o salud de los trabajadores que no hayan podido evitarse o limitarse suficientemente por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas, métodos o procedimientos de organización del trabajo.

Los equipos de protección individual sólo podrán utilizarse para los usos previstos, y estarán destinados, en principio, a un uso personal. Si las circunstancias exigiesen la utilización de un equipo por varias personas, se adoptarán las medidas necesarias para que ello no origine ningún problema de salud o de higiene a los diferentes usuarios.

Los equipos de protección individual proporcionarán una protección eficaz frente a los riesgos que motivan su uso, sin suponer por sí mismos u ocasionar riesgos adicionales ni molestias innecesarias.

Los trabajadores, con arreglo a su formación y siguiendo las instrucciones del empresario, tienen las siguientes obligaciones: utilizar y cuidar correctamente los equipos de protección individual, colocar el equipo de protección individual después de su utilización en el lugar indicado para ello, informar de inmediato a su superior jerárquico directo de cualquier defecto, anomalía o daño apreciado en el equipo de protección individual utilizado que, a su juicio, pueda entrañar una pérdida de su eficacia protectora.

Señalización de la seguridad y salud en el trabajo

El Real Decreto 485/1997, de 14 de abril, establece las disposiciones mínimas a tener en cuenta en materia de señalización de seguridad y salud en el trabajo, de conformidad con la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales.

Por Señalización de Seguridad y Salud en el Trabajo se entiende una señalización que, referida a un objeto, actividad o situación determinadas, proporcione una indicación o una obligación relativa a la seguridad o a la salud en el trabajo mediante una señal en forma de panel, un color, una señal luminosa o acústica, una comunicación verbal o una señal gestual, según proceda.

Las señales de seguridad y salud se utilizan cuando un riesgo no ha podido ser eliminado por completo, informándonos de objetos, actividades y de las distintas situaciones que constituyen factores de riesgo. Los objetivos que persiguen son:

Llamar la atención de los trabajadores sobre la existencia de determinados riesgos, prohibiciones u obligaciones.

Alertar a los trabajadores cuando se produzca una determinada situación de emergencia que requiera medidas urgentes de protección o evacuación.

Facilitar a los trabajadores la localización e identificación de determinados medios o instalaciones de protección o evacuación.

Orientar o guiar a los trabajadores que realicen determinadas maniobras peligrosas.

La señalización no deberá considerarse una medida sustitutoria de las medidas técnicas y organizativas de protección colectiva y deberá utilizarse cuando mediante estas últimas no haya sido posible eliminar los riesgos o reducirlos suficientemente. Tampoco deberá considerarse una medida sustitutoria de la formación e información de los trabajadores en materia de seguridad y salud en el trabajo.

La correcta señalización resulta eficaz como técnica de seguridad complementaria pero no debe olvidarse que: la señalización nunca elimina el riesgo solo nos informa.

El empresario: deberá adoptar las medidas precisas para que en los lugares de trabajo exista una señalización de seguridad y salud y adoptar las medidas adecuadas para informar al trabajador sobre sus riesgos de seguridad y salud laborales, las medidas y actividades de prevención y protección correspondientes y las medidas de emergencia adoptadas, incluyendo en las mismas la utilización de seguridad y salud en el trabajo.

La señalización en el centro de trabajo podría ser objeto de un procedimiento interno de actuación, en el que se especifiquen aquellos aspectos que el personal implicado en su aplicación, mantenimiento o simple cumplimiento de la información aportada debe conocer y hacer.

La elección del tipo de señal y del número y emplazamiento de las señales o dispositivos de señalización a utilizar en cada caso se realizará de forma que la señalización resulte lo más eficaz posible.

Cuando los trabajadores a los que se dirige la señalización tengan la capacidad o la facultad visual o auditiva limitadas, incluidos los casos en que ello sea debido al uso de equipos de protección individual, deberán tomarse las medidas suplementarias o de sustitución necesarias.

La señalización deberá permanecer en tanto persista la situación que la motiva.

Los medios y dispositivos de señalización deberán ser, según los casos, limpiados, mantenidos y verificados regularmente, y reparados o sustituidos cuando sea necesario, de forma que conserven en todo momento sus cualidades intrínsecas y de funcionamiento. Las señalizaciones que necesiten de una fuente de energía dispondrán de alimentación de emergencia que garantice su funcionamiento en caso de interrupción de aquélla, salvo que el riesgo desaparezca con el corte del suministro.

Bibliografía

  1. Real Decreto 604/2006, de 19 de mayo, por el que se modifican el Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de los Servicios de Prevención, y el Real Decreto 1627/1997, de 24 de octubre, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción.
  2. Texto Refundido de la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social (LISOS), aprobado por el Real Decreto Legislativo 5/2000, de 4 de agosto.
  3. Real Decreto 486/1997, de 14 de abril, por el que se establecen las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo.
  4. Hernández Calleja, A., De Arquer Pulgar, Mª I., Gadea Carrera, E., Guardino Solá, X., Luna Mendaza, P., Martí Solé, Mª C., et al. (2001). Manual de Condiciones de Trabajo en Centros Sanitarios. Madrid: Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.
  5. Guías y notas técnicas del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.